A MI MANERA
Creo firmemente que esta canción es al mundo de la música lo que Casablanca al mundo del cine. Vamos, que está My way y luego la música, como está el cine y a parte Casablanca.
Dijo alguien –y esto se puede aplicar a otros ámbitos del arte- que una buena canción es una buena letra, una buena voz, una buena melodía, una buena interpretación y algo más, que nadie sabe lo que es, pero que es lo más importante. Bueno, pues ese algo más es lo que rezuma a borbotones este maravilloso tema de aquel monstruo (que tantas similitudes tenía con Bogart) que fue Frank Sinatra.
He dicho que lo más importante es ese algo que nadie sabe lo que es y no seré yo el listo que vaya ahora a desvelar el misterio. No lo sé, no tengo ni idea de por qué a mi –como a la inmensa mayoría del mundo conocido) esta canción consigue emocionarnos aún sin saber qué es lo que carajos canta el bueno de Frankie.
Ante esto, claro, lo peor es enterarse de lo que se esconde detrás del inglés de aquella letra. Y digo lo peor porque lo que se descubre al salvar la muralla del idioma es tan impresionante que llega a asustar tan sólo imaginar qué es lo que será ese misterio del que hablo más arriba.
Voy a la letra. Y voy para decir que para mí es perfectamente comparable con el celebérrimo If de R. Kypling. Comparable en hondura y, sobre todo, comparable en el plano utilitario que puede dársele a la hora de enfrentarnos con esta cosa de la vida, de la que tan poco sabemos. Tan poco, que, como los náufragos con el madero roído, no nos queda sino abrazarnos a las únicas verdades que encontremos, tan escasas. Bueno, pues yo he encontrado, cuanto menos, estas dos. La del poeta, a modo de manifiesto para echarse a andar. La del cantante, a modo de testamento perfecto para decir adiós.
Creo que si ahora mismo supiera cumplir con los consejos de Kypling y mañana poder firmar a modo de adiós esta canción de Sinatra, todo me hubiera merecido la pena.
Como el primero ya lo traje aquí hace algún tiempo, pongo a continuación el segundo en una traducción propia que, si no perfectamente literal, creo que en absoluto traiciona al texto.
Ahí queda eso.
A MI MANERA
Pues bien, amigo mío, ahora que el final está cerca
y me enfrento al último telón,
voy a hablar, sin rodeos, de lo que he vivido
y que tan bien conozco.
Puedo decir que he tenido una vida plena,
que he viajado por todos y cada uno de los caminos…
Y diré más aún, más importante acaso,
todo lo hice a mi manera.
Tristezas, claro, he tenido varias,
tantas quizá que no valga la pena hacer ahora la cuenta…
Hice lo que tenía que hacer
sin aprovecharme de nada ni nadie,
fui planeando cada etapa,
todos y cada uno de los pasos de mi camino…
Y diré más aún, más importante acaso,
todo lo hice a mi manera.
Es cierto que hubo veces,
bien lo sabes,
que quise llegar demasiado lejos,
que pequé, quizá, de hablar demasiado
o de todo lo contrario,
pero al final, en cualquier caso,
supe afrontar los hechos, mantenerme intacto
y más aún, más importante acaso,
lo hice todo a mi manera.
He amado, he reído y he sufrido,
me ha tocado ganar, conocer la derrota…
pero ahora, cuando las lágrimas ceden,
echo la vista atrás y lo encuentro todo
profundamente emocionante porque,
déjame decirlo (sin timidez,
que no es lo mío)
todo lo hice a mi manera.
Y es que, ¿qué es un hombre, qué ha conseguido
si no ha logrado ser fiel a sí mismo,
si no ha conseguido decir lo que realmente siente…?
Mi historia, en fin,
muestra que supe aguantar los golpes
Y más aún, más importante acaso,
que todo lo hice a mi manera,
Así es, a mi manera.
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Realmente buena, sí señor. Un tema inmortal donde los haya...








