Libro de Arena
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Diálogos

Al final las elecciones se basan en un diálogo.

Diálogo 6

- Ahora siéntese ahí y no diga una sola palabra, si intenta algo ya sabe lo que va a pasar.

- Sabes que no vas a poder aguantar esta situación por mucho tiempo y en breve la policía comenzará a buscarme.

- Muy bien, aquí les espero y les diré todo lo que necesito, es sencillo. Tenéis todo lo que no os merecéis y ahora voy a tomar lo que me corresponde.

- ¿Y cómo sabes que no nos lo merecemos?

- Por cómo me habéis tratado, lo sé por cómo vivís, con toda esa comodidad y toda esa ansia de reconocimiento que consumís como la peor de las drogas. Yo nunca la he disfrutado y si tengo que esperar a que Dios me ayude es mejor hacerlo por mí mismo.

- Estás loco y sabes que no tiene sentido ni futuro lo que estás diciendo...

- ¿Ves? No entendéis nada ni escucháis nada. Ni siquiera tú sabes cual es el límite entre la cordura y la locura, ¿cómo sabes que no soy yo el cuerdo y tú el loco?

- Porque yo...jamás he pretendido hacer daño a nadie, y menos a ti. Yo... no te conocía...

- Oh claro que me has hecho daño, tú eres una muestra del daño que me hacéis. No os dáis cuenta pero atacáis sin parar, ahogándome sin posibilidad de salir a flote.

- No puedo hacer nada contra eso. Tienes la idea de que todo el mundo es malo y perverso por naturaleza metida en la cabeza, y con ello justificas tus actos pero... nada de eso existe realmente. Son confabulaciones, justificaciones de tus actos, una válvula de escape para decir algo...

- Os odio, simplemente. Tengo tanto odio que podría cubrir toda la superficie de la tierra con odio, odio como el que tiene el animal al que pueden quitarle la comida, el que puede ser atacado con nocturnidad... Toda esta competición me estresa, no me deja vivir en paz, y ahora voy a poner fin a esta pesadilla.

-Pero... ¿por qué yo?

- jajajaja. ¿Y por qué muere gente inocente en las guerras? La respuesta es sencilla, el odio es la venda que me hace falta para atacar, y esa venda me deja ciego, sólo ataco. Es genial e interminable, es perfecto, así me muevo decidido. Sin el odio las guerras no tendrían sentido, nunca hay ningún punto racional en todo esto, es el sentimiento de odio el que nos inspira para construir las explicaciones racionales!!


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