Libro de Arena
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Dibujo Animado

¿Dónde está Wally?

Hoy se me ocurrió viajar lejos, muy lejos, donde pudiera observar bien el mundo. Me planteé imaginar el mundo com un dibujo en el que buscar a Wally. Pero no lo encontré.

Mentira. Sí lo encontré. Encontré detrás de un árbol en medio de Central Park su cadáver. Su traje rojiblanco era completamente rojo, manchado por la sangre. Y junto a él una nota en la que justificaba su muerte como motivo de no haber nadie ya a quien pudiera entretener, que pena de dibujo.

(...)

Afortunadamente, esto sólo ha sido un sueño mío, y Wally sigue estando para que lo busquemos.

Los problemas están para solucionarse, los errores para corregirse.

Cumplamos las funciones de cada cosa.

Encontremos a Wally.

Y Cuando.

Y cuando nada depende de ti. Cuando estás de pie, oyendo el ruido de la ciudad, mezclado con el sonido de los pájaros valientes que se atreven a cantar cuando hoy en día todos hacen Playback. Cuando estás oliendo el aroma del humo envenenado, que sólo da lugar a nada. Cuando estás de pie mirando a ninguna parte, pensando en ninguna cosa, esperando ningún tren.

Y cuando no estás dónde estás, te tropiezas con la realidad.

Les ruego disculpen mi ausencia.

¿Sí?

No. No ruego nada. Bueno, ya me entendéis.

Ha pasado demasiado tiempo desde que no escribo aquí, y demasiadas pocas cosas, sobre las que merezca la pena escribir.

Miento. Han pasado muchísimas cosas, pero muy pocas con esencia.

Después de este pequeño lío en el que me he metido, vamos a intentar salir.

Comenzó el curso! Y como dibujo animado, he sacado una conclusión: el peor día de la semana de este próximo curso va a ser el JUEVES. La gente cada vez mira menos la televisión. En cambio, ha aumentando la venta de libros y, sobretodo, de prensa. Periódicos, diarios, revistas, cada vez más vendidos. Las horas frente al televisor se sustituyen por un buen rato de tranquilidad leyendo un buen libro. Los programas del corazón caen en audiencia, mientras se están forrando las librerías y quioscos.

Los niños salen a la calle a jugar, mientras las consolas y videojuegos se están muriendo de hambre en los escaparates de las tiendas. La lectura infantil sube. Se está olvidando la palabra odio, la palabra guerra, la palabra mal.

Nadie manda sobre nadie. Todos son iguales, iguales todos.

¿Sí?

Miento.

Sala de Espera

Tan acostumbrado a un ritmo de vida vertiginoso, en el que no da tiempo de pararse a observar las estrellas, (entre otras cosas porque hay inmensas nubes de polvo cubriendo las ciudades) ni tampoco para poder, sencillamente, pensar.

Un mundo en el que sólo funciona la tesis de ACCIóN-REACCIóN.

Me permito criticar lo que no me gusta de la sociedad. Pero, si critico, lo haré con fundamento. No haré como muchas de las personas que en la actualidad se autodenominan críticos, cuando lo único que hacen es lo que hace mi vecina de enfrente, con la de arriba, con la de abajo, y con todo el vecindario, cada mañana, de cada día, mes, y prácticamente desde que el mundo es mundo.

Soy de los que cree, que si existe una cosa mal hecha, TIENE solución, siempre. Siempre. Siempre.

Todas las veces que digo o escribo en alguna parte esta última frase, la gente me dice:

- ¡Ey! La muerte no tiene solución.

- Pero, ¿acaso la muerte esta mal hecha?

Por eso, y porque me da la gana, yo, un simple dibujoanimado, CRITICO:

A todos esos lugares llamados "Sala de Espera". Tan comunes y frecuentes en nuestra vida, como el color azul.

Esta misma mañana, he ido a ver al doctor de turno, i al entrar: SALA DE ESPERA. Entro, miro el reloj, miro arriba, miro abajo, miro mis zapatos (como si no los hubiera visto nunca), vuelvo a mirar el reloj, miro a la ventana, miro a la luz rota del techo, miro al cartel con un preservativo situado a la izquierda de la puerta del doctor, miro el interruptor, miro una mesilla que hay al lado de las sillas de la sala, cojo un papel que esta encima de esa mesilla, leo "consejos para prevenir un golpe de calor", vuelvo a mirar el reloj, tengo calor, mucha calor, uso el folleto informativo a modo de abanico, debido al escaso potencial como abanico del folleto siento más calor, la señora mayor rubia de al lado reflexiona en voz alta "pues hace más calor aquí dentro que ahí fuera", en una inteligente decisión dos señores de enfrente se levantan y salen fuera, miro el reloj, si antes me dolía la barriga ahora me duele la barriga, la cabeza, los pies, los zapatos, pero más me duele el reloj.

Señoras y señores, sólo han pasado 5 minutos.

¿Dónde esta el problema?

Después de debatirlo infinidad de veces (en concreto una), y pensarlo mucho, creo que el problema es el nombre.

¿Por qué lo llamaron sala de espera? ¿Acaso no odiáis que cuando os disponeis a hacer cualquier cosa alguien os diga "espera"? ¿O cuando vais al banco, comprar, etc, os ponga en un cartelito " espere su turno"?

El colmo del verbo esperar en imperativo, es la SALA DE ESPERA.

¿Mi solución?

Muy sencillo, en lugar de llamarlo Sala de Espera, simplemente un cartelito que diga,

RELáJATE, ya vendrá.

Titulo NO Específico

- ¿Hay alguien ahí? ¿Alo? Vaya por Dios, no sé en qué extraño lugar me he metido esta vez. Quizás algún día de estos deba preguntarle a mi madre si soy hiperactivo. Aunque conociéndome sé que me gustaria más quedarme siempre con la duda.

- Eoo..

- ¿Eh? ¿Quién anda ahí?

- Soy tu conciencia.

- Ams.. y ahora, ¿tú qué quieres?

- Solo queria informarte, de que corres el riego que esto que estas escribiendo lo lea alguien. Y visto lo visto, te pueden tachar de loco, demente, perturbado, chiflado, majareta.

- Incluso yo me asombro del extenso vocabulario que tengo en mi conciencia. Pero bueno, digan lo que digan, piensen lo que piensen, me conformo con no saber nunca lo que opinen de mi, pero sin embargo, saberlo todo de mi mismo. Y estoy seguro de que quien esto lea, se sentirá indiferente, pues esa era mi intención.