Libro de Arena
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¿De que va?....

Hablemos de libros

EL TONO NARRATIVO.

Uno de los ejercicios que realizamos en la “rueda literaria”, sección del club de lectores de mi localidad, era opinar sobre que tono narrativo te gustaba más para leer y para escribir, en primera persona o en tercera.

Hubo de todo, lógicamente, pero sacando conclusiones, para leer fue mayoritaria la elección de en primera persona, todo lo contrario que a la hora de escribir, donde se eligió tercera persona.

La verdad es que coincido con la opinión general, aunque a la hora de leer, la verdad es que no tengo preferencias.

Pero creo que escribir en tercera persona, es como si el narrador que lo sabe todo de todos los personajes, puede jugar mejor sus cartas, sorpresas y demás.

Hacerlo en primera persona es más limitada, y mucho más difícil, ya que es como si vas a la par del lector, sin ventajas. ¿No creéis?

Aunque hay quien dice que es mucho más fácil escribir así. ¿tu que opinas?

DESORDEN.

Cuando debemos rehacer nuestra vida, darle sentido y adaptarnos a las circunstancias, a veces, el orden no es nada probable, así nos lo explica en esta novela, el escritor malagueño Pablo Aranda, que publico en 2.004, y nos narra la historia de Nuria, una malagueña de veinte primaveras, que decide romper con todo e irse a la capital, a Madrid. Dos décadas después, y también con necesidad de dar giro a su complicada situación decide volver a Málaga.

¿Cómo se vuelve a casa, a tu ciudad, después de 20 años y habiéndolo dejado todo por nada? No es tan fácil, ¿verdad?

Con un relato nada lineal y que va dando saltos en el tiempo, pasando de una Nuria a la otra (la jovencita, y la menos jovén), le va dando forma al libro y dando lugar a las diversas situaciones, que deberá ir librando o más bien asumiendo. - Las amistades, los familiares, los lugares…-

Quizás durante su lectura, veamos que nuestro pasado esta mas ligado al presente que lo que podemos pensar y a consecuencia de esto, podemos ver que tenemos relación con personas que podemos creer que no conocemos de nada.

Con un titulo muy acertado “El Orden Improbable”, Pablo Aranda, nos hace pasar un buen rato, y nos recuerda que por más que nos empeñemos en llevar nuestras vidas por un determinado carril, siempre se dará este orden improbable que nos hará llegar a la felicidad por otros medios y encontrarla en lugares que ni sospecharíamos.

LIBROS DE CINE.

Normalmente o habitualmente, no suelen gustar aquellas películas que ves, una vez que has leído el libro del cual ha sido adaptado.

Pero también es cierto, que no es una regla fija. Hay películas, que si han tenido una imagen bastante fiel del mismo, y su puesta en escena, a veces ha gustado tanto o más que el propio libro.

Esta propuesta de debate, que tuvimos en la última reunión de “Lectio Legens”, el club de lectura de mi localidad, tuvo todo tipo de respuestas, que yas os contare próximamente.

Mientras tanto, seguro, que tu tienes algo que contarnos. ¿Alguna película que has visto, tras leer el libro, ha estado a la altura o incluso te ha gustado más?.

SEMANA DE BIBLIOTECAS.

Un día 22 de Octubre de 1940, una bomba daña gravemente la Biblioteca de la Holland House, al oeste de Londres.

Muchos centros escolares, hacen actividades de bibliotecas y fomento a la lectura a lo largo de esta semana, celebrando con ello el “Día de la Biblioteca Escolar”.

También el día 24 de este mes, y desde el año 1992, se celebra el “Día de la Biblioteca en España”.

Os cuento todo esto, porque creo que deberíamos hacer alguna escapadita a las Bibliotecas, para dar nuestro pequeño “homenaje”.

Deseaba compartir con vosotros estas reseñas literarias.

¿DE QUIEN FUE LA CULPA?

Raúl tomaba te negro, pensativo, escuchaba el transistor. Sonaba “la culpa fue del cha-cha-chá”. Moviendo la cabeza, exclamo:

-No, fue de María.

(micro 25 palabras, e incluyendo en el texto el titulo de una canción. Concurso página 2 de Rtve)

POR EL PLACER DE LA LECTURA.

Me enviarón un email, que he creido interesante compartir con vosotros, aprovechando que el día 24 de Octubre se celebra el Dia de la Biblioteca.

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores.

Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.

La SGA (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.

Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos.

Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.

Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada.

Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.

b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?..¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?

Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

KAFKA Y LA MUÑECA VIAJERA.

Leí la anécdota en un libro de Murakami, concretamente en “kafka en la orilla” y en un articulo de Millas, y la verdad me encantó y me conmovió bastante.

Pero un día ojeando literatura infantil y juvenil, para regalar a mis hijas, me encontré un libro sobre esa anécdota que Jordi Sierra I Fabra noveló con tanto éxito, que fue premio nacional de literatura infantil y juvenil.

Kafka y la muñeca viajera, narra como en el último año de la vida del escritor, un día en el parque Stegilitz de Berlín, encontró a una niña que lloraba desconsoladamente. La niña contó a Kafka que había perdido a su muñeca, pero éste le explicó que su muñeca estaba en realidad de viaje y que a través de él, el cartero de las muñecas, podrían estar en contacto. Así, durante tres semanas, Kafka fue escribiendo y entregando cartas en nombre de la muñeca viajera a la pequeña.

Aunque esta catalogado dentro de la literatura juvenil, el libro no es un cuento para niños; se trata de una novela sin edad, que hace renacer en el lector las ganas de vivir y también a la vez, nos hace más humano.

Es cortita, y merece la pena, disfrutar de esa lectura.

DEDOS.

Cuando Alicia observó con detenimiento la mano de Raúl, mientras tomaban té en la cafetería de la esquina, no tuvo más remedio que sonreír, aunque disimulamente para no llamar la atención.

Un mes atrás, había leído con detalle un estudio de quiromancia, y en concreto sobre los dedos, sus significados en base a su longitud, grosor, etc.

Recordaba, que entre otras cosas que cuando el dedo índice y el anular, son iguales, era indicativo a ser una persona con cierta cercanía a la homosexualidad.

Su incredulidad era uno de los rasgos más profundo de su personalidad, pero después de haber pasado la noche anterior con Raúl, pensaba con la sonrisa dibujada en su rostro, que quizás seria conveniente empezar a creer en algunas cosas.