UNA COMA, UNA VIDA.
Cuenta la leyenda, que en un viejo lugar, donde reinaba un rey lector, sucedió algo tan milagroso e importante, que los habitantes de ese lugar, se aficionaron a la lectura masivamente.
Le llego un documento, una sentencia escrita por el tribunal que se encargaba de hacer justicia, condenando a los malhechores y liberando los inocentes.
El documento en cuestión, decía:
“perdón imposible ejecutar sentencia”.
Cuando la leyó, Raúl, el rey, mientras degustaba aquél té negro, sonrió placidamente, porque la frase, le daba tanto juego, y ponía en sus manos, el destino del detenido, pese a haberse pronunciado el temido Tribunal.
Llamó al Jefe del Tribunal, para que liberase al preso, y éste se mostró molesto y contrariado.
Mirándolo a la cara placidamente, el rey le dijo, no te enojes, es vuestro veredicto, lo he respetado, tan solo he añadido "una coma", leedlo:
“perdón, imposible ejecutar sentencia”.
Esta fue una de las anécdotas que hicieron que los lugareños de ese viejo lugar, se aficionarán a la lectura. Seguiremos contando otras anécdotas.
Dedicado a mi compañero del club de lecturas "lectio legens" Andrés, el cuál nos deleitó con esta anécdota.
5 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Para que luego digan que la coma no tiene importancia.
Saludos
La coma no es cualquier signo, es imprescindible. Conozco el ejemplo de una herencia a un sobrino, a la iglesia... etc. dependiendo de su colocación. Intentaré localizarlo.
graca sorti, si localizas el ejemplo, te ruego me lo comentes, al objeto de darlo a conocer en el club.
un abrazo.
EL TESTAMENTO
Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación: “Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo”. El juez encargado de resolver el testamento reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del confuso testamento con objeto de que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación.
- Juan, el sobrino:
”Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
- Luis, el hermano:
”¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis!. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
- El sastre:
”¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
- Los jesuitas:
”¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo”.
- El juez todavía pudo añadir otra interpretación:
”¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo”.
Así que el señor juez, ante la imposibilidad de nombrar heredero, tomó la siguiente decisión:
”... por lo que no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez me incauto de ella en nombre del Estado y sin más que tratar queda terminado el asunto”.
chulisimo. gracias por compartirlo. En la proxima reunión del club, daré a conocer la anécdota.
gracias por compartirla.
saludos.








