Katsushika Hokusai (1760-1849), el clásico pintor japonés cuyo arte tanto nos fascina, tenía una especial sensibilidad para captar la naturaleza fractal del mundo que lo rodeaba, y plasmarla en su obra.
Veamos algunos ejemplos.
El famoso tsunami de Okusai es fractal:
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Impetuosos torrentes fractales caen entre los peñascos y los árboles fractales:
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Tanto las ramificaciones del érbol como las plumas de la grulla son fractales:
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Aquí, tanto la rugosidad de las rocas como la corriente del agua son fractales:
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Más terreno y olas fractales:
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También las nubes sobre el Fuji son fractales:
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¿Y qué más fractal que esta ola y este ave?
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Vosotros diréis: ¿quién me dijo a mí todo eso? Pues ni más ni menos que Benito Mandelbrot, aquí:
Para aquellos que gustan de estrujar sus neuronas y probar suerte: he colgado un curioso concurso de adivinanzas en mi Blog Coctelero. Quien quiera participar, que siga el Link:
Más tarde, mirándolo con atención, pensé que esta Zona podía ser interesante... Pero al ampliarla, me decepcioné:
Resulta que reducida, el área parecía más prometedora de lo que era en realidad... Cosas que pasan.
No obstante... Bueno, la zona en cuestión realmente parecía que podía dar más de sí. Así que empecé a variar. Ya sabéis: introduciendo cambios mediante las funciones, los filtros y las transformaciones. Primero obtuve esto:
No negaréis que una mejoría sustancial... Entusiasmada por los resultados, y apenas moviendo un poco mis coordenadas, hasta ubicar en el centro de la imagen el punto que antes constituía mi ángulo superior izquierdo; seguí jugando con los filtros y las transformaciones. Así fue como conseguí esto:
Primero lo primero: llegué a Flickr gracias a un amigo, que me recomendó la exposición de los folios del Manuscrito Voynich que se exponen allí. Fui, ví, y descargué... Y ya que estaba en eso, me abrí una cuenta gratuita para exponer mis fractales allí. Mi idea era mostrarlos en su tamaño original... Y aquí vino la primer decepción: los usuarios de cuentas gratuitas no pueden colgar imágenes en tamaño megapixélico. Flickr te las reduce automáticamente a 1024 píxels de ancho máximo.
Más tarde llegaron nuevas decepciones: que cien megas de límite por mes. Que tres álbums como máximo. Que cien imágenes como máximo... ¡Má, sí, tacaños amarretes añá-membuí! Dejé mi Flickr como estaba y no lo volví a actualizar (por ahora funciona igual... ¿hasta cuando?).
Decepcionada de Flickr, decidí buscar por otros lados. Hay varios servicios gratuitos de exposición de imágenes, pero ninguno me ofrecía lo que yo quería: megapíxels. Así buscando es como llegué a Picasa.
Picasa es el servicio gratuito de Google para los usuarios de Gmail. O sea que el primer paso es apuntarse a Gmail. Yo ya estaba apuntada en Gmail desde hacía añares, harta de las bandejas de entrada que se saturan apenas recibes un MP3, dos vídeos y tres Pps. Cuando me apunté a Gmail te ofrecía 3G de espacio de almacenamiento. Ahora está por los 6,7G, y sigue en aumento. Genial.
Para usar el servicio de Picasa, una vez que te has apuntado, tienes que descargar el programa (gratuito) de administración de imágenes. Es un muy buen programa. Fácil de usar, y 100% seguro (sin virus, troyanos ni gualichos). Lo descargas, lo instalas y lo haces correr por primera vez: te dará vuelta el ordenador en busca de cuanta imagen habida y por haber tengas allí (no reconoce los PNG, no sé por qué). Hay que esperar con paciencia a que termine el proceso. Demorará bastante si tienes cantidades de imágenes, pero esto es algo que lo haces solo una vez en la vida.
Una vez que el Picasa detectó todas tus fotos, empieza tu trabajo de selección. Y una vez que seleccionas las imágenes que deseas exponer, con un click le pides que las suba a tu galería Web. Hay más utilidades. Cuestión de ir descubriéndolas al usar el programa. Las indiscutibles ventajas de Picasa ante Flickr (para los usuarios de cuentas gratuitas) son:
999 Megas de espacio de almacenamiento, sin límites de cantidades de imágenes que se pueden colgar por mes, sin límite del total de imágenes que se pueden colgar (el único límite es el citado espacio, vastante holgado por cierto), sin límites de cantidad de álbums que se pueden crear, y Picasa te reduce las imágenes a 1600 píxels de anchura máxima (gran mejora frente a los miserables 1024 de Flickr).
Y... bueno... sí: descubrí que La Coctelera es el mejor lugar para fractalizar. Cuestión de píxels, como siempre. Los píxels son mi eterna obsesión, y deberéis reconocer que en este caso, me asiste una gran parte de razón: estas son imágenes para ser disfrutadas al detalle. ¿Y cuanto detalle se puede apreciar en un misérrimo dibujito de 450 píxels de ancho?
Un día, de casualidad, no más, descubrí que algo había cambiado en mi Blog coctelero. Cuando por error olvidé reducir una imagen al acostumbrado tamaño stándard, observé con sorpresa que la imagen no salió cortada (como me sucede aquí al excederme), sino que simplemente ocupó todo el ancho de la página, quedando como precioso tapiz bajo la columna de la derecha (que se volvió prácticamente ilegible con tannto zafarrancho de fondo. Pero, ¿a quién le importa eso?)
Desde entonces he aprendido a aprovechar esa ventaja (¡que lo es!). Llevo varios días colgando allí imágenes de 700 píxels de ancho, y empiezo a preguntar qué pasará si pruebo con algunos píxels más...
Os invito pues a pasar, ver y disfrutar. Dediqué DOS páginas a los verdes en mi Coctelera. Podéis verlas AQUÍ y AQUÍ.