Libro de Arena
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El peso de lo liviano

¿ NOVELAMOS NUESTROS SENTIMIENTOS ?

Prisionero del Libro de Arena....

El autobús se retrasaba justo el día que necesitaba llegar pronto a casa. Estaba sentado, solo, intentando leer un pequeño libro de relatos de Borges; en concreto, “El libro de Arena”.

Una de mis pasiones por la lectura es la de intentar visualizar a determinados protagonistas que me parecen interesantes. En éste relato, Borges, con su habitual maestría, describió al vendedor de biblias como un hombre de “rasgos desdibujados”…el reto para mí era tentador.

La premura por llegar pronto a casa ya ha quedado argumentada; quería, necesitaba, ansiaba… colocar una imagen en mi mente que identificara al enigmático vendedor que adquirió ese libro sagrado en los confines de Bikanir.

No me concentraba en la lectura y decidí cerrar el libro. Fijé mi vista en el banco dónde estaba sentado; no se podía escribir más y peor en menos sitio; con alusiones constantes al sexo realizadas desde la más repulsiva obscenidad. ¿En esto se entretienen? –me pregunté-

Por fin llegó el autobús. Iba vacío. Me senté al final. Se puso en marcha y al cabo de unos minutos caí –incomprensiblemente- en un profundo sueño.

Cuando desperté, me encontré sentado en el mismo banco y con las mismas y horribles inscripciones. Un sentimiento angustioso y de temor me causó un doloroso sufrimiento. ¿Llegué a montarme en el autobús? ¿Llegué a sentarme en aquél banco?

No me percaté de un acontecimiento que estaba pasando a mí alrededor. Hacía una excelente temperatura. Yo iba vestido en mangas de camisa. Eran las 8 de la tarde. La claridad del día era evidente y constatable. Entonces; ¿Cómo es que no he visto a ninguna persona ni siquiera paseando? ¿Y cómo se explica que en una ciudad tan bulliciosa como Madrid no haya ningún vehículo circulando a estas horas? Miré alrededor de aquélla parada de autobús, esforcé mi deteriorada vista mirando en lontananza… todo era desconocido, todo era irreconocible….

Saqué de la mochila –nuevamente- los relatos del maestro. En esos momentos, el jubilado le ofrecía el monto de su jubilación y la Biblia de Wiclif en pago del libro sagrado. Pude ver cómo –efectivamente- el hombre de “rasgos desdibujados” no contó los billetes.

Sentí el zarandeo sobre mis hombros. Abrí los ojos. Un hombre uniformado me apremiaba a abandonar el lugar. Hice una exploración del lugar; me era familiar. Observé al hombre uniformado; también me era familiar. Una sensación de alivio se dibujó en mi rostro. Escuché una voz -ciertamente agradable- que decía: ¡Lo siento, hijo…tengo que cerrar la biblioteca!


9 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo preludio 27 Mayo 2008 | 01:49 PM

Excelente planteamiento del relato con final sorpendente, como debe ser.

Te felicito. Saludos

lo dijo enlabasilica 27 Mayo 2008 | 02:00 PM

Otra vez más me encantan tus textos.

Nos vas llevando de la mano por el desarrollo, impidiéndonos el abandono, para luego sorprendernos siempre.

Felicidades.

lo dijo Elian Femia 27 Mayo 2008 | 03:40 PM

Hacia mucho que no entraba a tu isla. La verdad que cada día sorprende más... MAESTRO!

Coincido con "enlabasilica". SIEMRPE NOS SORPRENDES. Felicidades!

lo dijo El peso de lo liviano 27 Mayo 2008 | 04:29 PM

¡Cómo me encanta esta gente!

¡Y qué difícil me lo ponen!

jejejejeje.......muchas gracias amig@sssss

lo dijo Néstor 28 Mayo 2008 | 05:24 PM

Coincido con todos. Excelente, sorprendente, magistralmente desarrollado. Y encima, con guiño incluido a D. Jorge Luis.

lo dijo Luz Marina 28 Mayo 2008 | 05:34 PM

Delicioso fué leerte. saludes.

lo dijo Gema, Vivir soñando 28 Mayo 2008 | 05:55 PM

Tú en la vida real debes ser "mago" o "ilusionsta" (esa palabra te describe mejor...)

Siempre me dejas al final con la boca abierta diciendo :

oooooooohhhhhhhh!

lo dijo El peso de lo liviano 29 Mayo 2008 | 06:56 AM

Os agradezco (Néstor y Luz Marina) vuestros agradables comentarios. Referente al realizado por "Gema, Vivir soñando" no puedo decir nada más que gracias...gracias...muchas gracias. Estás siendo demasiado "generosa" con mis escritos. Y no...no soy mago...ni ilusionista..¡qué más quisiera!

Saludos a todos.

lo dijo LaMeCa 6 Junio 2008 | 09:10 AM

Un cuento bien escrito, bien desarrollado y perfectamente manejado. El tempo usado es de un verdadero artista. Te seguiré leyendo.

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