Amaros los unos a los otros como yo os he odiado...
El título es sólo una reflexión. Nada más que eso. No soy una persona religiosa-practicante de la fe cristiana, soy simplemente un “creyente” que cree únicamente en la cantidad de injusticias que pasan todos los días y en la escasez de soluciones que se aportan. Mi fe dista mucho de asemejarse a todo ese conglomerado montado en torno a la religión católica.
Desde el cristianismo de Jesús de Nazaret a la iglesia católica de Constantino pasando por los actuales moradores y jerarcas eclesiásticos se han ido produciendo excesivas rupturas, demasiadas fisuras y muchísimos desengaños. La injusticia se combate desde la justicia, la miseria, la pobreza y el pauperismo se produce porque la conducta individual y colectiva de los que tienen medios económicos no se aplican para extinguir esa continuada indigencia. Los países ricos necesitan países pobres para seguir siendo países cada vez más ricos y más poderosos.
Sería maravilloso –a la vez que utópico- que el mundo se convirtiera en un Paraíso Terrenal. Pero créanme, eso ya no es posible. En todas las luchas o contiendas se necesita tener un referente; el bien y el mal, la paz y la guerra, nacer y morir, la justicia y la injusticia, la saciedad y la carencia, el amor y el odio….
Por eso, amándonos los unos a los otros, lo único que conseguiremos es ser más felices pero no más justos. Se ama porque somos capaces de odiar y es, precisamente por ello, desde el odio a lo injusto, dónde podemos llegar a amar al que sufre la injusticia.
Al final, como siempre, termino haciéndome un lío. Espero que seáis vosotros los que pongáis un poco de luz en mis tinieblas.
8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Demasiado profundo el tema para tratarlo en un comentario, aunque me encantaría cambiar impresiones contigo ante una taza de café o un te, y algunas "hras" por delante...
Yo si soy cristiana convencida aunque no católica, y efectivamente el mundo está echo un desastre como consecuencia del mal-hacer del hombre.
Creo que el concepto "amor" lo hemos usado tanto y está TAN desvirtuado que no tiene el valor ni el significado real que en realidad tiene.
Yo creo en el INDIVIDUO mas que en la sociedad, y que la suma de individuos COMPROMETIDOS, se pueden conseguir GRANDES cosas.
Yo sola no puedo con mi "amor" cambiar el mundo, pero en lo que a mi depende, si mi entorno más o menos cercano, luchando contra las injusticias y destinando tiempo, esfuerzo y dinero para acabar con ellas. Intento hacer todo lo que esté en mi mano.
Un abrazo y gracias por despertarme de mis sueños..no está mal de vez en cuando...pisar terreno firme...
Un abrazo. (Me interesa TODO lo que escribes)
Querido Manuel. Como irreverente y herética te diré que es así. No hay más cera que la que arde y, dejando aparte moralismos y beatitudes con poco fundamento y mucho de buenismo de etiqueta, hemos de aceptar que somos seres imperfectos y que, por mucho que nos disguste, somos crueles, injustos, egocéntricos, arrogantes y, a cada segundo, asquerosamente humanos. Pero como con eso sólo nos habríamos eliminado hace tiempo, y somos animales sociables, desarrollamos también actitudes sociales y es, entonces, cuando salen de nosotros el yo justo, honrado, caritativo, empático... el yo que es capaz de amar, capaz de olvidar y perdonar, capaz de entregarse, de darse...
Me ha gustado tu reflexión...
Un beso
Cierto. Aquí hay tema para rato... (y no me refiero a D. Rodrigo; que él ya tiene bastante con lo que tiene)
Que el amor puede cambiar al mundo no me cabe ninguna duda. Pero ¿quién cambia a los que pueden hacer que el mundo cambie? A esos, no hay Dios que los cambie...con perdón.
Gracias -fiel amiga- por participar.
Firmaría ahora mismo tu comentario. Lo comparto totalmente aunque también es cierto que no tengo, ni la esperanza ni la ilusión totalmente perdidas. Todos tenemos una parte "payasa" -dicho sin ánimo de ofender- que nos hace seres buenos...buenísimos... en navidades, celebrando la nochebuena y las campanadas de fin de año....pero ¿y después?
¡¡¡¡Ya está bien de hipocresías!!!!
....me enciendo...me enciendo...pararé, porque voy a salir ardiendo a lo "antorcha humana" de los cuatro fantásticos.
Tema dificil, amplio y típico donde los haya, pero que no se agota... muchas gracias por tu reflexión...
Yo si soy de las que piensa que Dios existe y que en nombre de esa libertad que nos dió, estará tirándose de los pelos "si es que los tiene" al ver lo mal que la estamos usando...
Unos lo llaman maldad, otros injusticia, otros pecado... pero sea como fuere es el fruto de nuestra libertad...
Así nos van las cosas...
Eso sí, como dice Gema, que eso no sea excusa para intentar cambiar nuestro alrededor en la medida de lo posible y contagiar de amor a todo aquel que podamos...
Esta es una reflexión que nos planteamos desde siempre y es muy difícil de llegar a conclusiones. Lo que sí es cierto es que el ser humano necesita regularse por una moral y discernir lo bueno de lo malo. Pero, ¿quién establece las reglas?...
Un beso
Es cierto que el tema es difícil, amplio y típico (yo añadiría que también recurrente) pero eso sucede porque aún -a éstas alturas de la vida- no está solucionado.
Sin embargo, más que fruto de nuestra libertad creo que es pecado de nuestra inconsciencia, de nuestra irreflexiva forma de pensar para con el necesitado.
Yo no me voy a esconder detrás del político de turno -que podría hacerlo- y así escurrir el bulto, yo voy a seguir poniendo mi granito de arena; granito a granito se hace montaña.
Un saludo y gracias por colaborar.
Carmen, las reglas las podemos establecer nosotros mismos.
Hay que exigir a nuestras autoridades implicación y a nuestros vecinos que no miren para otro lado.
Mostrarles que una buena parte del amor que decimos sentir por los demás, está incompleta si no percibimos la compasión hacia el más necesitado.
Un saludo y gracias.





