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EL QUIMERICOIMPACIENTE

Revistas Culturales

LA LOCA BESTIALIDAD, DE GIORGIO TODDE.


No tengo mucho tiempo, ni tampoco demasiada motivación, pero sí quiero recomendar un libro: La loca bestialidad, una novela a la vez policíaca y vampírica, con un trasfondo de psicoanálisis. Su autor es un médico de Cerdeña llamado Giorgio Todde, y la ha editado Siruela en su serie Nuevos Tiempos.

¿Qué tiene que ver un triple asesinato con el hallazgo de un códice que contenía un supuesto Canto censurado de La Divina Comedia, un canto donde Dante Alighieri exalta la loca bestialidad, una crónica en versos que se referían a un tal Jacopo Naldini quien había sodomizado y luego matado a dos sobrinos suyos?

El meteorólogo Ugolino Stramini,un cincuentón climatérico, inventor de la climatología social es quien logra desentrañar el misterio del triple crimen, con la ayuda de un comisario con una cara cubista, un psiquiatra que en realidad no sabe leer en la mente de sus pacientes, un loco internado y obsesionado con la escatología(o sea la mierda), un eremita botánico que conocía el secreto de la levitación. El meteorólogo Ugolino(nombre dantesco donde los haya) quedó conmocionado ante el asesinato de su compañera de trabajo,la heredera de todos sus conocimientos sobre la climatología social: la doctora Gilda Costabruna, a quien amó durante doce años pero sólo con un amor sublime, a lo Petrarca. Sabía que la doctora era aún virgen y soñaba con desvirgarla. Para él ella representaba la pureza, el Empíreo. Por fin una noche, poco antes de su asesinato, Ugolino la invitó a comer albondiguillas de merluza en el café Onírico...sólo alcanzó a contemplar la pálida desnudez de un cadáver con rostro de heroína prerrafaelita. Entonces conoce a Emilia, una supuesta hermana de Gilda, y comienza la loca bestialidad...Ugolino intenta recuperar el tiempo perdido con Gilda disfrutando carnalmente de su hermana Emilia.

Bueno, poco a poco la investigación va revelando que ni Gilda era tan pura ni Emilia es...lo que parece.

Una novela literalmente de locos, que tiene como escenario a una ciudad sin nombre, a un tórrido verano, a los gatos, los grillos y un mar siempre melancólico.

Brillante narración de Giorgio Todde. Escrita con gran pulso, gran tono, sin concesiones.


©La loca bestialidad, de Giorgio Todde, Ediciones Siruela,2008.


Calificación: *****

LOT ME DIJO...


"Miré hacia atrás por pena de una fuente de plata.

Por distracción mientras me ataba el cordón de mi sandalia.

Para evitar seguir mirando el justo cuello

de Lot, mi esposo."(Wislawa Szymbroska)


"Lot me dijo

que no mirara hacia atrás

donde un esclavo nubio desnudo copulaba

con la brisa la brisa que olía

a carne chamuscada y canela

a viento de ceniza y albaricoque.


Lot me dijo que no

mirara hacia el esclavo

cuyo miembro tomaba el color de la noche

la inmensa noche y su vía láctea...

No mires, mujer, no mires

o Dios te convertirá en una estatua

de sal


Pero mis ojos levantaron vuelo

y se posaron en aquella húmeda rama.

Rama de acacia con dulces gotas

de savia que ayudan a olvidar

si ya todo es humo, humo en el tiempo.


Y ahora soy esa estatua de sal

que se va diluyendo poco a poco

en la lluvia.

Mañana seré sólo un poco de agua salada

en las manos de Lot-callado-frente al mar"

LO QUE CAMBIA EL CUENTO


El famoso zapato de la Cenicienta no era de cristal. El malentendido se debe probablemente a una mala traducción o al parecido, fonéticamente hablando, de las palabras "verre" y "vair". Sería bueno recordar que en la época de Charles Perrault la mayoría del pueblo llano era analfabeta y todos los cuentos infantiles se transmitían oralmente. "Verre" significa cristal en francés, pero "vair" se refiere a una piel grisplateada de ardilla.

El zapato de Cenicienta no era de cristal sino-para disgusto de los ecologistas-de piel de ardilla. Sucede que las dos palabras suenan exactamente igual. Lo mismo que la palabra "ver"(gusano). ¿Y si el zapato de Cenicienta estaba hecho de gusano de seda?

Ay, cómo cambia el cuento.

Es como si de pronto te dicen que al final de las historias los amantes, en realidad, no comían perdices sino lombrices.


¿DEPREDADORAS?


Como ya sabrán, la flamante esposa del presidente de la República Francesa, la cantante Carla Bruni ha declarado recientemente que la monogamia le resultaba terriblemente aburrida.

Aunque la Bruni es italiana, sin embargo su modo de enfocar la sexualidad está en la misma línea de lo que nos revela un reciente estudio sobre las mujeres francesas: que ahora mismo son las auténticas depredadoras sexuales por excelencia. Según un reciente estudio sobre la sexualidad en Francia, la proporción de las mujeres que dicen haber tenido relaciones sexuales con un sólo hombre en su vida, ha caído del 68% en 1970 al 43% en 1992 y al 34% en el 2006. El promedio de relaciones(entiéndase estables) entre las mujeres francesas ha subido de apenas dos en 1970 hasta 5 actualmente, mientras que el promedio de los hombres apenas ha variado en cuarenta años: trece.

(Chicas, tocad madera).

Es decir que, según Le Nouvel Observateur, aquella amable y vieja dicotomía(hombres depredadores y mujeres

pacientemente ante una rueca esperando el retorno del guerrero )ya es pura historia. Y pura literatura romántica.


Por otra parte, el psicólogo evolucionista Satoshi Kanazawa esgrime una curiosa teoría:

"La evidencia de la promiscuidad de las mujeres a lo largo de la evolución humana está en el relativo tamaño de los testículos masculinos. O sea donde los hombres tuviesen testículos pequeños y menos esperma por eyaculación, no hay mujeres promiscuas. Por el contrario, donde los hombres presumiesen de testiculos grandes así como de una gran producción de esperma por eyaculación, entonces sí que las mujeres tienden a ser promiscuas."


Juro que no entiendo ni papa.

UN POEMA DE CHARLES SIMIC


EN LA BIBLIOTECA


Hay un libro llamado

"Diccionario de Ángeles".

Nadie lo ha abierto en cincuenta años,

lo sé, porque cuando lo abrí

sus tapas crujieron, las páginas

se derrumbaron. Allí descubrí

que los ángeles habían sido una vez tan numerosos

como especies de moscas.

El cielo al ocaso

Solía estar espeso de ellos.

Había que agitar las manos

para mantenerlos apartados.

Ahora el sol brilla

a través de las altas ventanas.

La biblioteca es un lugar apacible.

Ángeles y dioses se apilaban

en libros oscuros no abiertos.

El gran secreto está

en algún estante junto al cual la Srta. Jones

pasa todos los días en sus rondas.

Ella es muy alta, de modo que mantiene

su cabeza inclinada como si escuchara.

Los libros están susurrando.

Yo no oigo nada, pero ella sí.


©Charles Simic(Belgrado, Yugoslavia,1938)

DANZA RUSA, DE WILLIAM CARLOS WILLIAMS.


DANZA RUSA


Si mientras duerme mi esposa

y el bebé y Kathleen

también duermen

y el sol es un blanco disco en llamas

envuelto en neblinas sedosas

sobre unos árboles que resplandecen-

Si al norte de mi habitación

grotescamente bailo desnudo

ante el espejo

agitando mi camiseta al aire

y cantando suavemente a mí mismo:

"¡Yo soy un solitario, solitario,

He nacido para ser un solitario,

Así estoy mejor!"

Si admiro mis brazos, mi rostro,

mis hombros, flancos, nalgas

alargándose en las sombras amarillentas-


¿Quién podría decir que yo no soy

el genio feliz de mi casa?


©William Carlos Williams(poeta norteamericano,1883-1963)

"A UN NIÑO DE CINCO AÑOS, UN POEMA DE FLEUR ADCOCK.


Después de una noche de lluvia, un caracol

sube hacia el alféizar de la ventana en tu cuarto.

Tú me llamas para verlo y yo te explico

que no sería bueno dejarlo allí:

Puede arrastrarse por el suelo, y hay que tener

cuidado de no aplastarlo. Tú lo entiendes

y con precavida mano, lo llevas fuera

para que coma de un narciso.

Entonces veo que una especie de doctrina prevalece:

A tu bondad la modelan mis palabras, palabras

de alguien que atrapó ratones y disparó a los pájaros;

de alguien que asfixió a tus gatitos, que traicionó

a tus familiares más cercanos;

alguien que mostró la más cruel verdad a tantos otros,

pero así son las cosas: yo soy tu madre

y hay que ser bueno con los caracoles.


©Fleur Adcock(Auckland, Nueva Zelanda,1934)

CALÍGULA, ACTO III, ESCENA III, DE ALBERT CAMUS


"Calígula: ¡Helicón!

Helicón: ¿Qué hay?

Calígula: ¿Adelanta tu trabajo?

Helicón: ¿Qué trabajo?

Calígula: Bueno... ¡la luna!

Helicón: Es cuestión de paciencia. Pero quisiera hablarte.

Calígula: Quizá tuviera paciencia, pero no dispongo de mucho tiempo. Hay que darse prisa, Helicón.

Helicón: Ya te lo dije, haré lo que pueda. Pero antes tengo cosas graves que anunciarte.

Calígula (como si no le hubiera oido): Ya la he poseído.

Helicón: ¿A quién?

Calígula: A la luna.

Halicón: Si, naturalmente. ¿Pero sabes que conspiran contra tu vida?

Calígula: La he poseído, enteramente. Sólo dos o tres veces, es cierto. Pero de todos modos, la he poseído.

Helicón: Hace mucho rato que trato de hablarte.

Calígula: Fue el verano pasado. Después de mirarla y acariciarla mucho sobre las columnas del jardín, acabó por comprender.

Helicón: Terminemos con ese juego, Cayo. Mi obligación es hablar aunque no quieras escucharme. Peor para ti si no escuchas.

Calígula (aún ocupado en teñirse las uñas de los pies): Este barniz no vale nada. Pero volviendo a la luna, fue una hermosa noche de agosto [Helicón se aparta con despecho y calla, inmóvil]. Hizo algunos remilgos. Yo ya me había acostado. Al principio, ella estaba ensangrentada, sobre el horizonte. Luego empezó a subir, cada vez más ligera, con rapidez creciente. Cuanto más subía, más clara iba haciéndose. Llegó a ser un lago de agua lechosa en medio de aquella noche llena de estrellas apretadas. Llegó entonces con el calor, dulce, ligera y desnuda. Cruzó el umbral del aposento y con segura lentitud llegó a mi cama. Decididamente, este barniz no vale nada. Pero ya ves, Helicón, puedo decir sin jactancia que la he poseído.

Helicón: ¿Quieres escucharme y enterarte de lo que te amenaza?

Calígula (se detiene y lo mira fijamente): Sólo quiero la luna, Helicón. Sé de antemano quién me matará. Todavía no he agotado todo lo que puede hacerme vivir. Por eso quiero la luna. Y no reaparezcas antes de habérmela conseguido.

Helicón: Entonces cumpliré con mi deber y diré lo que tengo que decir. Han organizado una conspiración contra ti. Quereas es el jefe. He encontrado esta tablilla que puede informarte de lo esencial [Deja la tablilla en uno de los asientos y se retira].

Calígula: ¿Adónde vas, Helicón?

Helicón (En el umbral): A buscarte la luna."