Lunes 34 de Mayo del año 10. Nadie para recordarte, nadie para olvidarte, las dudas pasan factura, la muerte se avecina y tú ni te inmutas, 20 de Diciembre del año 1.000 perdedor de su propia vida, carestía encarecida, hipotecada vida, senda sin retorno, salida escondida. Ábreme la puerta que quiero respirar la vida, en el año 10 en el año 1.000 hoy por ejemplo.
Ya me extrañaba a mí que consiguiera ser feliz, ya sabía que la marabunta brotaría, que la calma era ficticia. Soy de naturaleza complicada y atormentada, y esto es un hecho. Quemo, y hiero, me quemo y me hiero, por eso aléjate. Escribo para justificar que toda mi esterilidad para la vida tiene un sentido.
No es imprudente reconocer en nuestro fracaso nuestra esencia más íntima. Quizás no esté programado para la vida. La reencarnación saltó un paso, en vez de planta me hizo persona y por un error divino lloro cada noche, por mi esterilidad manifiesta, por mi valía extinguida, sin saber que yo no tenía que ser lo que en realidad soy y que el fallo es de origen, defecto de fábrica. La culpabilidad en este caso no tiene cabida, no se puede representar una buena obra sin guión, ni jugar una partida sin cartas, sólo queda reconocerlo y asumirlo con humildad y con prudencia, sobre todo con mucha prudencia
A nuestra relación le faltan besos y le sobran silencios
A menudo me reconozco entre tus suspiros, entre tus lamentos y desvaríos. Asomo de forma prudente, con la certeza de ser la causa de tu tragedia. Ni siquiera corre una lágrimas por mi mejilla cansada, sé que soy culpable pero me niego a pedir perdón. Cometo errores que no subsano y ni siquiera siento un poso de tristeza en mi retina dormida. Nos nutrimos de nuestra necesidad insana, de nuestra debilidad manifiesta, de nuestro miedo absoluto a ser seres independientes. Siento que me hieres, que te hiero pero corro a tu encuentro con la boca abierta y el alma ensangrentada, solamente tu presencia me calma a la vez que pronostico que nuestra unión será el fin de nuestra estabilidad y el principio de nuestra enajenación total. Vivimos en el bucle esquizofrénico de la pasión irracional que cuando se racionaliza derrumba principios, y deja asomar el ser primitivo que lucha por mantener la coherencia y la dignidad que hace tiempo perdió y que ahora se conforma con hacer la pantomima que le sirva de reconocimiento de lo que un día soñó ser. Tengo las uñas rotas de arañar la pared húmeda del pozo. Siento que mis valores de barro los traicioné por ti, cobarde argumento. Si te pierdo me hundo, si continuamos con nuestra unión nos destruimos, manifiesto evidente de nuestra defectuosa existencia. Si yo me condeno tú te condenas, parece el destino inmutable que corre más rápido que nuestra libertad. La marabunta vive bajo nuestros ojos, cuando pestañeemos fuertemente se abrirán a borbotones nuestras entrañas y escaparán aquellos secretos guardados que nos queman a una velocidad sádica.
Destinados al placer nos encontramos, sedientos de besos ausentes de silencios. Decrepita la noche nos descubrió errantes de destinos, soñadores de vidas, precursores de nostalgias.
Empiezo a verte como la mayoría te ve, creo que el desamor llamó a mi puerta.
Muéstrame el camino, dame instinto animal, déjame olfatear el peligro, haz que el hambre me guíe que los olores me embriaguen que la supervivencia me motive, pero no me dejes sólo a mi voluntad, no me des esa libertad que hiere, arrástrame hacia un destino. Ábreme un camino, oriéntame una senda, y la seguiré con fe ciega pero no me dejes dudar. Que muero que me consumo que siento dolor, frío y angustia, que no puedo parpadear sin dudar de mi valía, que la inmovilidad me mata me entierra en vida, me vuelve vegetal, ser ausente de sabiduría, quiero gritar alto muy altoooo