El rapto de Europa
Quienquiera seas
no vengas ya.
Los dientes del tigre se han mezclado a la semilla,
llueve un fuego continuo sobre los cascos protectores,
ya no se sabe cuándo acabarán las muecas,
el desgaste de un tiempo hecho pedazos.
Obedeciéndote hemos caído.
-La torre subía enhiesta, las mujeres
llevaban cascabeles en las piernas, se gustaba
un vino fuerte, perfumado. Nuevas rutas
se abrían como muslos a la alegre codicia,
a las carenas insaciables. ¡Gloria!
La torre desafiaba las medidas prudentes,
tal una fiesta de estrategos
era su propia guirnalda.
El oro, el tiempo, los destines,
el pensar, la violenta caricia, los tratados,
las agonías, las carreras, los tributos,
rodaban como dados, con sus puntos de fuego.
Quienquiera seas, no vengas ya.
La crónica es la fábula para estos ojos tímidos
de cristales focales y bifocales, polaroid, antihalo,
para estas manos con escamas de cold-cream.
Obedeciéndote hemos caído.
-Los profesores obstinados hacen gestos de rata,
vomitan Gorgias, patesís, anfictionías y Duns Scoto,
concilios, cánones, jeringas, skaldas, trébedes,
qué descansada vida, los derechos del hombre, Ossian,
Raimundo Lulio, Pico, Farinata, Mío Cid, el peine
para que Melisendra peine sus cabellos.
Es así: preservar los legados, adorarte en tus obras,
eternizarte, a ti el relámpago.
Hacer de tu viviente rabia un apotegma,
codificar tu libre carcajada.
Quienquiera seas
no vengas ya.
-La ficción cara de harina, cómo se cuelga de su mono,
el reloj que puntual nos saca de la cama.
Venga usted a las dos, venga a las cuatro,
desgraciadamente tenemos tantos compromisos.
¿Quién mató a Cock Robín? Por no usar
los antisudorales, sí señora.
Por lo demás la bomba H, el peine con música,
los detergentes, el violín eléctrico,
alivian el pasaje de la hora. No es tan mala
la sala de la espera: tapizada.
- ¿Consuelos, joven antropólogo? Surtidos:
usted los ve, los prueba y se los lleva.
La torre subía enhiesta,
pero aquí hay Dramamina.
Quienquiera seas
no vengas ya.
Te escupiríamos, basura, fabricado
a nuestra imagen
de nilón y de orlón, Iahvé, Dios mío.
Julio Cortázar, A un dios desconocido
Mientras pasan muchas otras cosas, idólatras vestidos de púrpura salen a la calle para reclamar una influencia ya perdida, y otros gritan a su vez contra ellos, como siempre, como debe ser (esto se llamaba en tiempos más amargos libertad de expresión; ahora sólo es crispación, ¿me lo he aprendido bien?) Yo que creía que no era esa la cuestión, sino el afianzamiento de un estado laico (¿tan difícil es que nadie se atreve?) y de un poder judicial fuerte. Risas. A la vez, Europa envejece y los países musulmanes exportan juventud. Los ciudadanos asentados en el viejo continente temen la llegada de fundamentalismo islámico pero obvian las sectas propias (Opus Dei, neocatecumenales, legionarios de Cristo, etc.) Desde cierta perspectiva tienen razón: si el radicalismo cristiano es capaz de escalar posiciones a tal velocidad, ¿qué no hará el musulmán, con la ventaja de una discriminación positiva que aleje la sospecha de xenofobia? Hay muchas opiniones al respecto, y todas coinciden en que uno de los mayores problemas es la falta de confianza, identificación y reconocimiento de valores propios de la democracia y, por ende, de la ausencia de una defensa de ciertos principios, normas y leyes por encima de cualquier consideración religiosa o étnica. La causa de esta apatía no está dilucidada; se habla de la decadencia de Europa, del individualismo, del escepticismo y demás ismos. El efecto es evidente, y el futuro incierto. Sin embargo se corre el peligro de sucumbir a la desesperanza y dejarse llevar por la corriente; así Nerón tocaba su arpa mientras Roma ardía. No han sonado todavía las trompetas. ¿Es posible que los nuevos ciudadanos europeos se atrevan a pensar en conjunto? Necesitamos una legislación, política exterior e interior comunes; necesitamos a Turquía como país de transición y ejemplo de que la religión no suponde un criterio de peso en una Unión democrática; necesitamos una educación consensuada y más cercana a los niveles de Finlandia que a los de Azerbaiyán; necesitamos líderes políticos capaces de crear confianza y actuar conforme a sus promesas; necesitamos, en fin, que cada país deje atrás los nacionalismos idiotizantes y mire al frente de una vez.
Este año Francia preside la Unión Europea. Feliz 2008.
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Aún con todos sus defectos la democracia es lo mejor que nos ha pasado. Participación ciudadana en la toma de decisiones; allí radica su esencia; no solo en ejercicio de derecho tutelados por la ley; si no en la obligación de mantenerlos y desarrollarlos. Tenemos que construir relaciones justas en sociedades diversas. No hay que atropellar a las minorías étnicas. Europa puede renovarse en su relación con sus ex-colonias. Saludos desde Nicaragua. H.






