TRAS UNA TARDE CALUROSA DE FINALES DE JUNIO....
Hoy ha entrado en mi tronera, un ser pequeño, alado, una minúscula libélula. Me ha pedido permiso para utilizar mi sala de estar. Al parecer, quiere contar algo. No puedo deciros nada de ella como suelo hacer con los que me visitan. A penas la conozco, dice que acaba de nacer y no hace mucho que comenzó a volar. Con esta intervención cerraré por unos días mi tronera. LLegan días de descanso, de estío. No será por mucho tiempo y dejaré entornada la puerta

Sí, nací tan sólo dos o tres lunas. Tarde calurosa de finales de junio y comienzo de fin de semana.
Pensé que un parto es un acto íntimo y personal, y se debería realizar en solitario,pero nací rodeada de gente. También pensé que tendría frío, pero nada más abrir los ojos me vi envuelta y protegida por unas miradas calidas y emocionadas que me abrigaron el corazón.
Animada por todas aquellas personas que me miraban expectantes, inicié un movimiento de mis alas. Pero el peso del tiempo las mantenía plegadas a mi cuerpo. Hice un nuevo esfuerzo con los mismos resultados. Iba ya a darme por vencida cuando unas voces animaron mi vuelo. Una mujer muy hermosa anunciaba el nacimiento del alguien: ¡mi nacimiento! Y todas las miradas de los asistentes estaban fijas en mí. Avergonzada, quise meterme de nuevo en mi crisálida pero ya era imposible. Mis alas, tanto tiempo deseadas, hacían que el habitáculo que hasta ese momento me protegía hubiera quedado pequeño. De pronto, al conjuro de la voz de la mujer hermosa, otra dulce voz femenina comenzó a hablar. Y en su cadencia mis alas comenzaron a extenderse. Tras ellas dos voces graves de hombre siguieron desmenuzando palabras y cuando la del último terminó, mis alas estaban abiertasy me vi suspendida en el aire.
Las personas que allí se encontraban, me sonreían felices y entonces, me di cuenta de que quienes impulsaron mi vuelo eran ellas, y reconocí aquellos rostros que me miraban. Eran mi gente, mis amigos, los que me acompañaron desde mi niñez, con los que viví en mi adolescencia, en mi juventud, en mi madurez. Todos estaban allí, los que habían llegado desde muy lejos, Londres, Sevilla, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Gijón, Avilés, León, Madrid, Miranda de Ebro, junto con los que viven en el lugar de mi nacimiento. Todos tendían sus manos para que la libélula naciera grande y bella. Y comprendí que si yo existía era por ellos, por su fuerza, por su cariño, por su presencia constante en mi vida. Quise hablar, gritarles a todos, decir uno a uno sus nombres, pero la emoción me podía y tuve que callar si no quería terminar mojando de lágrimas mis alas.
Por eso hoy, cuando la rutina todo lo allana y hace de lo importante trivial, mi vuelo me trajo a esta tronera y desde ella quiero daros a todos las gracias. Gracias, Gracias.
Escuché varias veces las voces de unos locos románticos, que ponen en el justo lugar lo urgente y lo importante. La piel y el sentimiento, la razón y la locura, los sueños. Gracias por compartir los míos, o mejor dicho, por vivirlos. GRACIAS.
8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Bienvenida al mundo, pequeña gran libélula.
No temas, los que te protegieron en tu nacimiento seguirán a tu lado; no lo dudes.
Ah, cuando veas a Feli dile que la queremos.
Mayte
Me sumo, pequeña y hermosa libélula, a las palabras de Mayte y te digo que nunca volarás sola, que cuantos te queremos a tí y a tu amiga Feli, ampararemos cada uno de tus días y disfrutaremos de tu vuelo, de tu alegría y de tu amistad.
Un beso enorme
Sí, nació tu libélula. El viernes. Lamenté no poder asistir. Habrá otra ocasión, espero.
Feliz descanso. Te esperaremos.
Libélula, bienvenida, que diría Migue Ríos.
Me alegro de tu nacimiento y te aseguro que tendrás grandes éxitos. Por cierto, vigilame a tu madre, y si se porta mal, comete una travesura o no hace los deberes, dimelo que le daremos un azote suave... Pero aunque será suave, como se lo daremos entre muchos, le hará pupa. Seguro.
Libélula, felicidades, Bienvenida. Te deseo grandes éxitos, que los vas a tener... Y ya sabes, vigílame a mamá, ¿de acuierdo?
Hola libélula, no tengas miedo a volar sola, es tu hora. Irás despacio al principio pero en poco tiempo tu vuelo será ágil y largo y el cielo será tu mundo. Descubrirás que todos aquellos que te acompañaron en tu nacimiento seguirán ese comenzar y después celebrarán de nuevo tu agilidad e independencia. Vuela alto, no temas, llegarás muy lejos.
Tienes una madre cariñosa y dulce que vigilará a distancia tu camino para que no decaigas mientras aleteas en busca de tu propia vida.
¡Feliz vuelo!
Y la libélula volará fuerte, segura, lejos.
Y sus alas atravesadas por el sol, derramarán sobre sus amigos todos los colores del arco iris y esos colores darán a nuestra vida alegría, de la misma manera como nos la entrega la misma persona que la creó.
Vuela libre libélula... naciste para ello.
Queridos amigos : Sé que cada uno de vosotros pusistéis lo mejor que tenías para que mi nacimiento fuera un éxito. Sé que lo llevabáis preparando durante mucho tiempo, a espaldas de Feli, para que ese día no faltara detalle. Y así fue, no faltó detalle. No pude tener mejor acogida. Pero sobre todo me vi rodeada de tanto, tanto cariño que jamás, jamás lo podré olvidar.
Feli todavía se está recuperando de tanta emoción. Necesita días de silencio para poder asimilar lo vivido. Sabéis que os quiere y os diría : GRACIAS, pero ella sabe que no hace falta emplear esa palabra. Vosotros sabéis y ella sabe.
Yo sí que os las doy: gracias. Volaré alto y os llevaré a todos sobre mis alas, allá donde vaya.
Besos, muchos, todos.
Gracias Sortilegios... fue una experiencia única. Gracias por tus buenos deseos. Felices vacaciones, también para ti.
Un beso.





