Hoy ha entrado en mi tronera, un ser pequeño, alado, una minúscula libélula. Me ha pedido permiso para utilizar mi sala de estar. Al parecer, quiere contar algo. No puedo deciros nada de ella como suelo hacer con los que me visitan. A penas la conozco, dice que acaba de nacer y no hace mucho que comenzó a volar. Con esta intervención cerraré por unos días mi tronera. LLegan días de descanso, de estío. No será por mucho tiempo y dejaré entornada la puerta

Sí, nací tan sólo dos o tres lunas. Tarde calurosa de finales de junio y comienzo de fin de semana.
Pensé que un parto es un acto íntimo y personal, y se debería realizar en solitario,pero nací rodeada de gente. También pensé que tendría frío, pero nada más abrir los ojos me vi envuelta y protegida por unas miradas calidas y emocionadas que me abrigaron el corazón.
Animada por todas aquellas personas que me miraban expectantes, inicié un movimiento de mis alas. Pero el peso del tiempo las mantenía plegadas a mi cuerpo. Hice un nuevo esfuerzo con los mismos resultados. Iba ya a darme por vencida cuando unas voces animaron mi vuelo. Una mujer muy hermosa anunciaba el nacimiento del alguien: ¡mi nacimiento! Y todas las miradas de los asistentes estaban fijas en mí. Avergonzada, quise meterme de nuevo en mi crisálida pero ya era imposible. Mis alas, tanto tiempo deseadas, hacían que el habitáculo que hasta ese momento me protegía hubiera quedado pequeño. De pronto, al conjuro de la voz de la mujer hermosa, otra dulce voz femenina comenzó a hablar. Y en su cadencia mis alas comenzaron a extenderse. Tras ellas dos voces graves de hombre siguieron desmenuzando palabras y cuando la del último terminó, mis alas estaban abiertasy me vi suspendida en el aire.
Las personas que allí se encontraban, me sonreían felices y entonces, me di cuenta de que quienes impulsaron mi vuelo eran ellas, y reconocí aquellos rostros que me miraban. Eran mi gente, mis amigos, los que me acompañaron desde mi niñez, con los que viví en mi adolescencia, en mi juventud, en mi madurez. Todos estaban allí, los que habían llegado desde muy lejos, Londres, Sevilla, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Gijón, Avilés, León, Madrid, Miranda de Ebro, junto con los que viven en el lugar de mi nacimiento. Todos tendían sus manos para que la libélula naciera grande y bella. Y comprendí que si yo existía era por ellos, por su fuerza, por su cariño, por su presencia constante en mi vida. Quise hablar, gritarles a todos, decir uno a uno sus nombres, pero la emoción me podía y tuve que callar si no quería terminar mojando de lágrimas mis alas.
Por eso hoy, cuando la rutina todo lo allana y hace de lo importante trivial, mi vuelo me trajo a esta tronera y desde ella quiero daros a todos las gracias. Gracias, Gracias.
Escuché varias veces las voces de unos locos románticos, que ponen en el justo lugar lo urgente y lo importante. La piel y el sentimiento, la razón y la locura, los sueños. Gracias por compartir los míos, o mejor dicho, por vivirlos. GRACIAS.

Celina entró en su cuarto y se dejó caer en el sillón de mimbre que la esperaba fiel al lado de la ventana.
Arrojó el bolso sobre la cama. Con un gesto brusco se quitó los zapatos que salieron volando por el aire cayendo, uno encima de la estantería, y el otro al lado de la puerta.
Estaba enojada. No, más que enojada. Estaba furiosa. La dolían los pies, la cabeza ¡el alma!
Tres horas escuchando paciente las dicciones y contradicciones de Rodrigo había sido más de lo que podía soportar después de diez horas de trabajo interrumpido en la redacción del periódico.
¡Qué indecisos eran los hombres! “Sí, pero no. No pero sí”. Parecían incapaces de tomar una decisión; se pasaban el tiempo recabando opiniones de otros como si necesitasen la ayuda de “esos otros” para actuar o para darse confianza.
Recordó de nuevo sus razonamientos con los que, con infinita paciencia y tres cervezas, intentaba ayudar a su amigo a tomar una determinación.
—Pero Rodrigo, si no estás bien con ella, si hace ya tiempo que no tienes más que quebraderos de cabeza y desasosiego, platéate en dejarlo. No puedes continuar con esto. Hoy sí, mañana no. Si ya has tomado la decisión cuanto más tardes en llevarla a efecto, será peor. Para ella y para ti.
—No puedo, Celina. Lo he intentando muchas veces, la he cerrado mi casa en varias ocasiones, pero me puede, me puede. Es como un hechizo que ha vertido sobre mí.
—Pues entonces trata de aceptarla como es. Cuando se vuelve fría y distante, piensa que al poco le pasará, que en unos días volverá a ser mimosa y complaciente. Sabes que ella es así.
—Sí, pero no puedo con esos periodos fríos, con sus desplantes, sus silencios, con esos días en los que ni siquiera me permite tocarla. Ni una mala caricia, ni un mal sonido sale de su garganta. Nada. Incluso se vuelve agresiva: mira. —Rodrigo levanto la manga de su camisa hasta la altura del codo dejando al descubierto un enorme arañazo que le cruzaba el antebrazo.
—No puedes seguir así. Si no actúas y eres duro con ella, un día no controlará sus impulsos y puede que las consecuencias vayan más allá de un simple arañazo. Déjala.. No digo que la dejes tirada en la calle, procura que la separación sea lo menos dolorosa posible. Sé generoso. Pon los medios necesarios para asegurarte de que ella queda en una situación estable y segura, pero déjala ya.
—Sí lo hago, mañana sin falta. Ya no hay más oportunidades. No puedo más. Pero ¿sabes? después a solas, la echo de menos. Me acuesto en la cama y extraño su calor, cuando se enrosca mimosa sobre mí y busca mis caricias. La casa, cuando no está se me cae encima y voy de habitación en habitación llamándola. Y la quiero, ¡joder!, que son muchos años juntos.
—Mira Rodrigo, pues entonces, no la dejes, pero no te quejes.
—No sí, esta vez las cosas han ido demasiado lejos. Mañana pondré punto final a esta historia.
Celina recostada en el sillón de mimbre, pensando en la situación de Rodrigo, se había quedado dormida. El atardecer se iba colando por la ventana sin que se diera cuenta y los primeros reflejos de las farolas de la calle se hacían hueco junto a las sombras de la noche .
El timbre del teléfono la despertó de golpe.
— ¿Dígame? Preguntó mientras controlaba a su pobre corazón que latía apresuradamente por el sobresalto. La voz de Rodrigo contestó
. —Celina, ¿te interrumpo, hacías algo interesante?
_Algo interesante, no, claro que no. No tengo nada mejor que hacer que entretener mí tiempo escuchándote.
—No seas irónica. Sé que abuso de ti. Sólo te molesto un momento. Quería decirte, que al llegar a casa la he hablado. La expuse la situación. Le dije que ya no aguantaba más y que mañana pondríamos fin a nuestra convivencia.
—Muy bien, ¿y?
—Pues que no puedo Celina. Después de escucharme muy atenta. Se me acercó y se pego a mí. Frotó su cuerpo contra mío: mimosa, implorante. Gemía, lloraba. Y no pude por menos que tomarla en mis brazos y cuando he sentido su lengua en mi cara…. No puedo Celina. Dirás que soy un pelele, pero no puedo. ¿Lo entiendes?
Celina, no entendía nada. Pero no iba a darle la oportunidad de que para explicarle de nuevo sus razones la tuviera otras tres horas al teléfono. Así que optó por contestar:
—Claro, que sí Rodrigo. ¡Cómo no voy a entenderte! Eres una persona sensible y generosa. No sabe ella la suerte que tiene contigo.
—Gracias Celina. Ahora cuando la veo tan feliz, lamiendo glotona su plato de leche y ronroneando buscando mis caricias, me pregunto como he podido pensar en abandonarla.
—No te preocupes, Rodrigo, creo que ella nunca lo sabrá.
—Celina, eres un sol y la mejor amiga que tengo. Gracias por tu paciencia. Celina, Celina,.. Celina, ¿está ahí?... Celina??
—“Miau”
Hoy pinto mi tronera con poesía. No sé si es osadía o inconsciencia visitándome tan buenos poetas. No pretendo emularos. No podría llegaros

EL VIENTO SUSURRA, TU BOCA CALLA.
Lo que el viento susurra,
por el agua canta.
..
Resuena en el aire tu voz musitada,
pronuncias mí nombre, angustiosa llamada.
Tus manos aferran mi cuerpo, crispadas,
y esparcen dulzuras, caricias soñadas.
..
Tus ojos me piden
Lo que tu boca calla.
..
Gritas mi nombre, de nuevo me llamas
queriendo abrir puertas que dejo cerradas.
El viento y la luna, cómplices de tu causa,
transforman la noche en mágica estancia.
..
Y el aire y la nieve, el monte y el agua.
Tus besos de azúcar, tu intensa mirada.
El cielo, tu música, el atardecer, el alba,
Llaves que utilizas para abrir mis alas
..
Tus ojos me piden,
Lo que tu boca calla.
..
Pero te detienes, me miras, me abrazas,
y luego musitas mi nombre en plegaria.
Te beso en silencio, sobran las palabras,
Tu alma es la llave que abrirá mi casa
..
Lo que el viento susurra,
por el agua canta.
Cuántas veces hemos visto y oido decir que SIEMPRE con el tiempo,la convivencia, la rutina, el amor se termina, se pierde y el sentimiento se transforma en cariño y respeto; y la relación pasa a ser un buen acomodo para las dos partes. Cuantas veces hemos escuchado que la fase de enamoramiento dura unos dos años y después "la cosa" decae y pierde todo el encanto, el atractivo,la pasión el erotismo y se transforma en un sentimiento plano y monótono.
Es cierto que puede ocurrir y ocurre,seguro que todos conocemos casos. Pero yo defiendo que no tiene por que ser así. Yo defiendo que EL AMOR, no el cariño,el afecto, la admiración por el otro, o cualquier otro tipo de sentimiento, sino EL AMOR , consciente, maduro, exclusivo y único cuando toca a dos personas, no cambia, no muere, no se destruye y se mantiene vivo durante toda su existencia. Podéis pensar que soy una loca y trasnochada romántica, que no tiene los pies en el suelo. Puede que así sea, pero hay una voz dentro de mí que dice que no, que no me equivoco. El amor asi existe y yo conozco a quienes así lo viven. Tan sólo tienes que estar con los ojos abiertos para reconcocerlo cuando pasa por tu lado y apostar por él, sin reservas. 
SIN DUDA ALGUNA.
Raúl cerró el álbum de fotos y llenó las dos copas de champán. Mientras esperaba a que Inés terminara de arreglarse, se había estado entreteniendo mirando viejas fotografías, y entre ellas, encontró una de Clara, su primera esposa
<
¿Energúmeno yo? Un gilipollas, eso es lo que era. Como cuando estuve cuatro días sin comer para demostrarla que si volvía a dudar de mí prefería morir de hambre, o como el día que fuimos de excursión al monte y casi no me mato escalando aquella roca para cogerla unas florecillas que crecían en lo alto, o como aquella tarde que nos citamos en el parque y me tuvo una hora bajo la lluvia, calándome hasta los huesos esperando que terminara de hablar con una antigua amiga del colegio con la que se había encontrado. Cuando por fin apareció, yo estaba irritado, empapado, enfadado y en lugar de disculparse, me soltó de nuevo su ya requetesabida teoría:
“Si me quisieras, no te enfadarías y te alegrarías de que hubiera disfrutado al ver de nuevo a mi amiga. En realidad, no me quieres. ¿Ves como no me quieres?”
Y de casados todavia fué peor. Pasados los primeros meses, la vida conyugal se nos cayó de las manos. Discutíamos por cualquier cosa. Nada le parecía bien. Yo vivía en un coto privado y ante cualquier intento de respirar fuera, por mi parte, reaccionaba como si hubiera hecho algo irreparable y volvía a dudar sobre mi cariño
Yo la quería, pienso que sí la quería; lo que sentía entonces lo identificaba como amor. Pero ahogó y marchitó mi cariño con sus constantes dudas, con sus continuos reproches.
Ahora sé que era ella quien no estaba segura de sus sentimientos. Necesitaba comprobar constantemente la autenticidad de los míos para dar firmeza y seguridad a los suyos.
No conocimos muy jóvenes. Fue mi primera y gran desilusión, mi primer desengaño. Cuando superé el periodo de separación, me quedó tan marcado que tardé varios años en tener una nueva relación. Me aterraba entrar de nuevo en ese mundo de dudas y miedos y revalidar constantemente la autenticidad de mis sentimientos, por lo que estuve picoteando con unas y con otras incapaz de comprometerme con nadie hasta que apareció Inés en mi vida. ¡Con ella fue todo tan fácil, tan maravillosamente fácil!
Jamás me pidió nada, jamás me exigió nada, el sentimiento fluía del uno al otro sin necesidad de expresarse con palabras; simplemente estaba, como si tuviera vida propia, ajeno a nuestra voluntad. Lo sentíamos constantemente al tomarnos de la mano, al sonreír, al mirarnos a los ojos, en cualquier pequeño gesto de cariño. Llenamos la rutina diaria de pequeñas complicidades, de gestos con los qué sorprendernos. Y lo más curioso es que no suponía ningún esfuerzo hacerlo, no había que esforzarse, ni significaba ningún acto de voluntad.
Recuerdo la primera vez que la dije “te quiero” ¡Mira que tarde en decírselo!, Me controlaba constantemente para que no saliera esa palabra de mi garganta, ¡Que miedo me daba oírmelo decir!, Creo que era por lo que significa de posesión, o de compromiso: “te quiero para mí”.
Me sorprendió una vez más, cuando me contestó feliz que ella me amaba. Y me enseñó el pequeño matiz que separa esa dos palabras. ¡Me enseñó tanto! A su lado descubrí que el amor no te exige heroicidades que simplemente es compartir y vivir las pequeñas cosas de cada día con la persona que amas, y que eso es suficiente para saberte el mortal más feliz de la tierra. Pero, ¿qué hace esta mujer, porqué tarda tanto?>>
—Inés, cariño, el champán se está calentando.
— Un segundo, ya voy.
Inés entró en el salón. Un vestido negro ligeramente escotado caía sobre su cuerpo, suavemente, sin marcarle. Sobre los hombros un chal blanco ponía la nota de color. Retiraba el pelo de su cara con dos pequeños prendedores, y resaltaba los rasgos de su rostro con un ligero toque de maquillaje. Raúl se levantó sorprendido, mirando con orgullo a su mujer.
—Llevas la misma ropa que cuando celebramos nuestros veinticinco años juntos. No sabía que la conservaras, te queda perfecta. Estás tan preciosa y tan joven como cuando te conocí., y eso que ya no eras ninguna niña.
Raúl, cogiéndola de la cintura, la atrajo hacía sí, la pegó a su cuerpo y la besó en los labios. Inés le dejó hacer devolviéndole el beso y cuando recobró el aliento…
—No pensé que te acordaras.
— ¿Dudabas de mi buena memoria acaso?
—No corazón. Nunca he dudado de ti.
Inés toma la copa de champán que le ofrece Raúl.
—Felicidades. Hoy cumples sesenta y ocho años, pero conservas la misma frescura e inocencia que cuando nos conocimos. Ha sido una maravilla compartir contigo estos últimos años, y espero que cuando seamos viejos, dentro de muchos más, volvamos a repetir este brindis.
Inés río.
— ¿Cuándo seamos viejitos? Ya no nos queda mucho. Gracias cariño, pero calla o terminaré llorando o quizás si sigues tan pegado a mí y besándome de esa manera, no me importará que se arrugue mi vestido y terminemos bebiéndonos el champán en la cama.
Raúl cogió entre sus manos la cara de Inés, la echó el pelo hacía atrás despejándola la frente y la miró fijamente a los ojos.
—Inés, te quiero, te amo. Lo sabes, ¿verdad? ¿No tienes ninguna duda?
Inés sonrió con ternura. Separó su rostro del de Raúl y le observó con atención... Esos rasgos tan queridos. Esos surcos que se habían formado en su cara al paso de la vida. Esa mirada mezcla de ternura, deseo, pasión con la que todavía la embobaba.
— ¡Claro que sé que me quieres! Aunque después de oírte recordar a Clara, no sé si dudarlo un poquito. —Bromeó
Raúl la volvió a estrechar contra él
—Inés, te quiero, como jamás he querido a nadie.
Ella le abrazó
—Lo sé, lo sé, lo he sabido siempre. Me lo han dicho día tras día tus ojos, tus gestos, tus caricias. Tantas cosas que hemos vivido juntos y sentía gritarlo a tu corazón.
Raúl volvió a experimentar la sensación de poder tocar el cielo con las manos.
— ¿Cómo puedes mantenerte tan joven, tan hermosa? Da la impresión que has hecho un pacto con el tiempo.
— ¿Me guardarás el secreto si te lo digo? ¿No se lo dirás a nadie?
Raúl la hizo un guiño cómplice.
—Te lo prometo. Tu secreto estará salvaguardado conmigo. No se lo diré a nadie.
—Será mejor que no lo hagas— dijo Inés riendo—. Porque como elixir de la eterna juventud, no pienso compartirte con nadie. El milagro lo haces tú. Estoy enamorada.
Hace un montón de años, nada menos que cuando yo tenía 16, un grupo de amigos representamos en una residencia de ancianos "Yerma" de Federico García Lorca.
La representación fue un éxito y los ancianos atentos espectadores, supieron obviar los múltiples fallos de unos jóvenes entusiasta metidos a actores de teatro. Para esa ocasión compuse uno de mis primeros poemas. Hoy le he quitado el polvo que había acumulado tras todos estos años guardado. No he modificado ni una coma. Sed venébolos. No es un buen poema, sólo un grato recuerdo.

YERMA
¿De dónde vienes? amor, mi niño,
de la senda del duro frío.
¿Qué necesitas, amor? mi niño,
la tibia tela de tu vestido.
Que se agiten las ramas al sol
Y los montes griten, le lleven mi voz.
***
En el campo ladra el perro,
en los árboles canta el viento.
La noche me envuelve con su velo,
y la luna me pinta los cabellos
¿Qué pides niño desde tan lejos?
Los blancos montes que hay en tu pecho.
***
Y la luna blanca, blanca,
y la noche negra, negra,
y el árbol mece que mece
por ver si el niño ya llega.
Y la noche se vuelve blanca,
y la luna se torna negra.
Y redoblan las campanas
el dolor de madre seca.
Y este mi vientre marchito,
repleto de tierra yerma,
en la que se agosta su ansia
de cunas vacías y nanas huecas.
¿Quién me ha de fecundar, quién?
si no es mi hombre el que vierta
en mi entraña su semilla
para que mi niño venga.
Y así mis brazos vacios
acunen su carne trémula,
y que mame de estos pechos
que ansían su boca tierna.
¡Maldito, maldito sea!
aquel que a su hijo aleja.
Mal hombre, maldito será
quien a su hembra no preña.
****
¿De dónde vienes, amor, mi niño?
De la senda del duro frío
¿Qué necesitas, amor mi niño?
La tibia tela de tu vestido.
Que se agiten las ramas al sol
Y los montes griten, le lleven mi voz
***
¿Qué necesitas? amor, mi niño.
Cuchillo de plata cortando la noche,
rojo de sangre en el agua del río.
Hoy me complace presentaros un nuevo certamen de narrativa, en este caso para autores noveles de Castilla y León. Espero que muchos de los amigos que visitáis mi tronera podáis participar en él.
I CERTAMEN DE NARRATIVA PARA AUTORES NOVELES DE CASTILLA Y LEÓN
BASES
1.- La Delegación en Valladolid de la Asociación de Escritores Noveles (AEN),
convoca el Primer Certamen de Narrativa para Autores Noveles, que cuenta con el apoyo
de la Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León.
2.- Podrán participar en él los autores nacidos o con residencia acreditada dentro
del territorio de la Comunidad Autónoma de Castilla y León que hasta la fecha de cierre
de la convocatoria del certamen no tengan obra narrativa editada como autor individual.
Cada autor podrá presentar cuantos originales desee.
3.- El premio consistirá en una primera edición de la obra, patrocinada por la
Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León, dentro del marco del Plan Libro
Abierto. La publicación de la obra (con una tirada de 1.000 ejemplares) correrá a cargo
de una editorial de Castilla y León que se anunciará oportunamente.
4.- Los autores noveles que participen en el Certamen deberán presentar una
obra original e inédita, de tema libre, con una extensión comprendida entre 120 y 250
páginas (en formato DIN A 4). Se admitirán a concurso tanto novelas como libros de
relatos. Las obras se presentarán por duplicado, con las páginas debidamente numeradas
y encuadernadas, mecanografiadas a doble espacio. Si se utiliza un procesador de textos,
deberá usarse la letra Arial o Times New Roman (tamaño 12, interlineado 1,5).
5.- Las obras se presentarán firmadas con seudónimo y vendrán acompañadas de
una plica. En el exterior del sobre figurarán el título y el seudónimo; en el interior, el
nombre y apellidos del autor, domicilio, teléfono y dirección de correo electrónico del
autor, breve curriculum literario y fotocopia de cualquier documento que acredite el
nacimiento y/o la residencia de dicho autor en la Comunidad Autónoma de Castilla y
León.
Las obras que no cumplan todos estos requisitos serán descartadas.
6.- El jurado estará compuesto por dos miembros de la AEN, un escritor, el editor
que vaya a publicar la obra ganadora y un miembro de la Fundación Siglo para las
Artes de Castilla y León.
El jurado podrá declarar el premio desierto si considera que ninguna de las obras
presentadas tiene el nivel necesario.
7.- Las obras se enviarán por correo o agencia de transporte a la Asociación de
Escritores Noveles, Delegación de Valladolid, Apdo. de Correos 235, Valladolid.
8.- El plazo de presentación de originales finaliza el 14 de septiembre (a estos
efectos, será válida la fecha del matasellos de Correos).
9.- El fallo del jurado, que será inapelable, se anunciará oportunamente y se producirá
antes de finales de 2008.
10.- La participación en el Certamen de Narrativa para Autores Noveles de Castilla
y León supone la aceptación de las presentes bases.
11.- El jurado tendrá la última palabra en la interpretación de las presentes bases
y en la resolución de los imprevistos que pudieran surgir durante el desarrollo de este
concurso.

SILENCIO EN GRIS
Penumbra gris que se funde con los visillos grises que ocultan el muro gris de la pared de la casa de enfrente y con la mesa gris de la cocina que en otros tiempos fue blanca. Una taza de café amargo frío y tan negro que se puede mascar.
María sentada en una silla gris de dos patas. María inclinada sobre la mesa fija la mirada ausente sobre una hoja gris de papel. María escribe con trazos grises y la tinta del bolígrafo que se mezcla con sus lágrimas, también se vuelve gris.
El grifo gotea machaconamente sobre una pila llena de platos por fregar poniendo notas añadidas a una vieja canción que se extiende por la atmósfera gris a través de la radio
…<< CALLEJUELA SIN SALIDA, DONDE YO VIVO ENCERRÁ
CON MIS PENAS, MI ALEGRÍA, MI MENTIRA Y MI VERDAD>>
“Golpea, golpea fuerte una y otra vez para así sentir el dolor lacerando mi alma y mi espíritu y así, quizás, se resquebraje la capa con la que me cubro y, así quizás, pueda salir la luz, o no hay luz y yo me la invento para no caer en la desesperación, para poder seguir, y tal vez no hay esperanza y yo me la imagino y me aferro a su ilusión para poder continuar inventando cada día y forzando sonrisas, y dando “buenos días, “buenas tardes” y deseando noches tranquilas con la gente que coincido en los instantes vacíos de los que se compone mi vida.
Me rebelo y ansío, y no me es concedido el objeto de mi ansia pero tampoco se me concede la ignorancia que me haga olvidar o ignorar el objeto de mi ansiedad….
El grifo gotea y gotea y la canción se desgarra:
TU QUERER LLAMO A MI PUERTA, NO PUEDO ENTRAR NI SALIR,
NI ESTOY VIVA NI ESTOY MUERTA NI CONTIGO NI SIN TI>>
Ciega, sorda, insensible, más me valiera ser para no sentir, para no conocer, ..., para no sentir, para no sentir cómo inca sus dientes sobre mi carne la soledad, la soledad profunda y cruel que empapa y acalla el grito interior que llama sin encontrar respuesta a tu llamada.
Sigo atrapada en un tiempo que no es el mío en una vida que yo no he programado, que no deseaba vivir.
Sigo renunciando y aferrándome con uñas y dientes a mi misma para no precipitar mi abandono y mi caída.
No sé qué es lo que me impulsa a levantarme cada mañana, la esperanza,…la esperanza , ¿en qué?
Estoy sola, sola con mis lágrimas.
<<...Y EN MI CALLE SIN SALIDA, YA NO PUEDO CAMINAR
NI DE NOCHE, NI DE DÍA, NI PA LANTE, NI PA ATRÁS>>
El color gris todo lo envuelve. Ha llenado el pelo de María de canas. El grifo ha dejado de gotear, la canción ha dejado de sonar, ella ha dejado de escribir. Solo se escucha el silencio en gris
Hoy tengo una visita largamente esperada: Sólo os diré que es un amigo de 21 años, observador y estudioso de los secretos de la vida que bucea y trata de descubrir en su interior y en el de los que le rodean, filósofo y muchas cosas más. Alvaro Casado, me trajo una de sus reflexiones que yo tengo el placer de compartir con todos.
LA PAZ EN LAS COMISURAS

Pasemos de una forma de pensar propia de los hombres, a otra exasperada, que lucha por vivir dentro, para y por surcar el infinito, y así llegar a un éter iluminado, fogoso, tristemente compungido. Su rostro, en forma de ondas, arrastraría irremediabemente a las zonas, que constituyen diferentes apartados parecidos a las calles, pero que se ofuscan tras luces predeterminadas, difíciles y sumamente trabajadoras. La paz se sitúa distinta, optando a veces por alejarse de los pasillos vacíos, en los álbumes, o en los senescentes campos llenos de cristales verdes, que proyectan una serie innumerable de concavidades pictóricas, parecidas al prisma.
¿porqué es tan difícil que se lleve a cabo? Solamente porque existen las preguntas. Y las respuestas repletas de conceptos, pero que no representan nada, tan sólo fases del hambre. Acepciones que, sin tener la llave maestra en mano, producen que los simios se decanten por permanecer en sus sitios, escuchando el gorjeo de las aves, o el vaivén de unas copas llenas de vida, no sólo marital.
Ni elitismo, ni, por supuesto, cortinas de leche ante nuestrs sentidos. Desde pequeños, y esa materia, ácida, se precipita sin huida sobre los principios de una forma tan grave, que no existen ni las órdenes ni los mandatos, plurales. Añadiría algho menos, pero el belicismo de un ideario confuso, inquieto, soporta vestigios de otros condenados sobre baculos prematuros, inexistentes, pero que se observan sin mediar palabra, sólo esa mirada.
La silla y la mesa, sus patas, de hierro, que aspiran a dilatarse hasta no ser tales ni convencer al señor de los resquicios.