lecturas dominicales
Mientras el sol ilumina el horizonte lunar, el cosmonauta da cuenta de un par de títulos que no le defraudan, dos títulos que podrían adscribirse, desde diferentes actitudes y estéticas, a lo que podríamos llamar "lo policial" o la "serie negra", ese amplio terreno, de fronteras imprecisas.
Por un lado, La sangre de los asesinos, segundo libro de Loustal que edita Sinsentido. Sobre un guión de su viejo cómplice Paringaux, amargo y cuajado de manierismos y humo de tabaco, Loustal recrea una historia violenta y trágica con su exquisito instinto para arrancar de la imagen más sórdida una esquirla de belleza. Como es costumbre en la pareja, da la sensación a veces de que textos e imágenes van por caminos separados, no siempre convergentes, pero la prosa de Paringaux está llena de texturas que enriquecen, de una u otra forma, las atmósferas de Loustal, y el conjunto, sin ser redondo, encaja de una manera extraña, esquinada e incómoda, pero atractiva.

Por otro lado, Norma recupera el Sleeper de Brubaker y Sean Phillips. Lo hace en tomos de lectura cómoda y con cuerpo. El primero, A su suerte, confirma lo que ya se sabía: Brubaker es un excelente guionista de género, sabe jugar sus cartas y se permite faroles que llevarían a casi cualquier otro a la bancarrota, y Phillips es un dibujante sorprendente, un historietista con muchos recursos, capaz de adaptarse a las necesidades del relato como pocos, honesto e inventivo. La lectura es gratificante desde el primer momento, y a las pocas páginas ya se ha generado la suficiente intriga como para que se aguarde con impaciencia la próxima entrega.

Dos libros muy diferentes que transitan, dentro del mismo género, caminos que casi podrían considerarse opuestos. Dos libros, sin embargo, satisfactorios...
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Brubaker me parece de los más sólidos autores del mainstream, ajeno a sensacionalismos (estilo Ellis o Millar) y más artesano que "auteur", lo que para el caso viene bien. domina los géneros y trabaja los guiones con inteligencia. Yo estoy descubriendo su Sleeper ahora (en su día por conjuncíón atral me aburrió el nº uno y lo dejé), y me parece su mejor trabajo, y también el más personal (ergo, "auteur", paradojas).





