gus

A Blain le gustan las historias del Oeste, el western de siempre. Lo ha declarado en más de una ocasión, y ya jugó con sus recursos en las dos entregas de Hiram Lowatt & Placido Dans (sobre guiones de David B). Esta vez vuelve al género en solitario (o en compañía, en fin, de su colorista, el gran Walter). Y lo hace con un grueso volumen (80 páginas) que recoge varias historias cortas y de tono jocoso en torno a tres personajes (Gus, Clem y Gratt) que son un poco perdedores, un poco patéticos y un mucho simpáticos, y cuyas peripecias (como las de todos nosotros) giran siempre alrededor de las mujeres, de su fascinación por ellas, de su más que evidente incapacidad para tratarlas.
Pero lo más reseñable del libro, lo que sorprende y lo convierte en una auténtica joya, es el lado gráfico, el buen hacer de un Blain que deslumbra, un Blain alejado de escenarios góticos y atmósferas turbias, un Blain luminoso (ya lo había sido en Sócrates, sí, pero no hay comparación) y ágil, que debe mucho a Kurtzman; un Blain de personajes gomosos y gestuales, de paisajes abrasados, de hallazgos felices. Un Blain que me ha recordado mucho (además de a Kurtzman, insisto) a Forest, de la misma forma que el color de Walter (brillante y eléctrico, puro pop de pata de elefante) y el mismo diseño del álbum (excelente edición de Dargaud) me traen a la cabeza imágenes de los años 60 y 70, el Calatayud de Trinca, El submarino amarillo, Barbarella...
Gus sorprende, ya digo. Es un objeto exquisito: de papel grueso, de tintas olorosas. Es una fiesta para la vista y una declaración de amor por determinados paisajes, por cierto tipo de personajes. Es la demostración de que el universo de Blain es mucho más rico, mucho más abierto de lo que hasta hoy pensábamos algunos.
Hay anunciada ya una segunda entrega: Peggy. (Nombres de mujer, ya ven... La primera, de la que llevo ya más tiempo del necesario escribiendo, se llama Nathalie. Dejen de dudar y háganse con él, les merecerá la pena.)
4 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Ya queda menos para que se publique en castellano. Que ganas le tengo!
¡ Qué rincón tan acogedor tiene aquí, sr. Naranjo! Pues sí este "Gus" apunta a ser una maravilla más del amigo Blain y una ruptura -intuyo- o una evolución en su obra. Yo también le tengo muchas ganas. A ver si los de Norma se dan prisa...
Gracias, hombre.
Se supone (no sé dónde lo leí) que lo editarán después del verano... y de verdad que merece la pena.
alli te mando ok





