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<title>El rincón de un poeta</title>
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	<title>El rincón de un poeta</title>
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<title>ELOGIO DE OCTAVIO PAZ</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/07/15/elogio-octavio-paz</link>
<dc:date>2008-07-15T09:47:41+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/octavio2.jpg" width="162" height="264" class="imgcen" /></p>
<p>Recuerdo que mi primer encuentro con Octavio Paz se produjo a raíz de que Yolanda Gutiérrez, la hija de Antonio Gutiérrez Gimón, de Villaprovedo, me dejara una antología poética del nobel mejicano. Tardé en devolvérsela porque enseguida me cautivó y, privado de vergüenza, tuve que soportar la humillación de que me pidiera su entrega. Años más tarde, cuando ya era uno de mis gigantes adorados, recuerdo que, en una publicación recopilatoria anual de " El Oriente de Asturias", sucedió algo mágico. Me publicaban uno de los artículos que yo había escrito ese año en el periódico, pero mi sorpresa mayúscula fue cuando, al pasar la página de mi artículo, descubrí que el siguiente era uno que el propio Octavio Paz había publicado, hacía muchos años, en "El Oriente". La razón es que se había casado con María José, nacida en Posada de Llanes, indiana en Méjico, y que, debido a ello, Octavio Paz tuvo contactos con este semanario, el más antiguo de España, nacido en 1.868. Me sentí orgullso de estar junto a alguien tan admirado por mí.</p>
<p>Piedra de toque de mi iniciación poética luego me cautivaría su prosa, su ensayo. Si la poesía es el género literario por excelencia desde el albor de la humanidad, el ensayo representa la conquista de la verdad a través de la razón. Octavio Paz ha sido uno de los grandes poetas del siglo XX, pero también uno de sus más logrados ensayistas. " El mono Gramático" " El arco y la lira" " Los hijos del limo" " La otra voz". El poeta se ha preguntado a través del ensayo la razón de ser de la poesía. Leer sus reflexiones de nuevo, bajo los saúces del club Jotaeme de Palencia, me ha reunido con mi propio pasado, con aquel pasado que iniciara de la mano de Yolanda Gutiérrez, quien, por culpa del destino perverso, perdió hace poco a un marido que era un gigante de humanidad.</p>
<p>La humanidad está unida inexorablemente a su concepción del tiempo. Los hombres primitivos tenían una concepción absoluta del pasado, al punto de que sólo existía el pasado primordial y primigenio, el cual traían al presente mediante los rituales. El presente se alimentaba diariamente del primer pasado, del primer bautismo del hombre. Las civilizaciones medias, más tarde, tuvieron una concepción cíclica del tiempo. El tiempo primigenio se derrumbaba inicialmente pero la cerrazón del cículo lo retrotraía a su comienzo. Los dioses padecían como los humanos. Nacían y morían y volvían a nacer. La muerte era la resurrección en la tierra, el tiempo circulaba cerrando su devenir vital en la tierra. Así, esas civilizaciones antigüas, (egipcia, persa, azteca, maya, etcétera) sufrían periodos álgidos y periodos decadentes que se sucedían los unos a los otros sin solución de continuidad. Estaban condenados a la reproducción del tiempo y por ello carecían de la idea de progreso como motor de la historia.</p>
<p>El cristianismo rompió la concepción del tiempo cíclico. Con él, con el cristianismo, aparece el tiempo lineal. El ser transita del pasado al futuro pasando por el presente, y el futuro se cierra con la muerte. Tras ella surge el concepto de eternidad, que no deja de ser un presente permanente. El hombre se salva más allá del tiempo en la tierra, tras la muerte llega la realización. Pero con el racionalismo y la ilustración aparece la crítica, -la razón crítica-, como ruptura con el pasado cristiano. Sucede que Dios muere y la muerte de Dios destroza la idea de eternidad. El hombre no se salva mediante su acción terrenal compensando el dolor en la eternidad, sino que la salvación deviene colectiva. La perfección se alcanza en el futuro y la vida se convierte en una idea del progreso hacia un futuro que nunca se toca. La idea de perfectibilidad impide al hombre realizar la perfección dentro de los márgenes de su propia vida y la humanidad se condena a un horizonte que nunca alcanza. Vivir en el futuro se hace, sencillamente, insoportable.</p>
<p>En este estado de cosas, el siglo XX destroza la idea de progreso. Las generaciones de hoy ya no tienen seguridad de que el futuro será mejor. Las dos guerras mundiales, que acaban con la idea de que la civilización occidental podría establecer una sociedad ideal, y, por otra parte, el marxismo, o el fracaso de que el futuro de la humanidad sería una sociedad igualitaria establecida, no por la burguesía, sino por el proletariado, rompen con el sentido lineal del tiempo histórico entendido como un progreso continuo hacia una sociedad perfecta. El siglo XX ha demostrado que la humanidad no transita hacia un progreso histórico en cuyo futuro cuaje la sociedad ideal.</p>
<p>Frente al racionalismo y su idea de progreso en el futuro, la poesía moderna se inicia con los románticos. Estos se apartan del progreso y de la idea de un tiempo futuro. Reaccionan buscando el regreso de una sociedad basada en la inyección del tiempo primordial. La poesía se hace crítica, producto de la propia modernidad, basada precisamente en la razón crítica, es decir, los poetas se valen de la crítica para romper con el racionalismo; es la crítica de la razón crítica, una vuelta de tuerca en la historia. Para el poeta romántico el presente es lo que vale, es nuestro tiempo. Todo se resuelve mediante la analogía, pues el ritmo del poema reproduce el ritmo y la musicalidad de las esferas celestes, es decir, del universo, un universo que vive en un presente continuo. A la analogía se une la ironía: al presente se le enfrenta la muerte, una muerte que se afronta con tilde romántica, pero una muerte que no encuentra realización en el más allá, sino que, por el contrario, cierra las posibilidades de realización del hombre, lo que significa que el hombre que no ha vivido su presente no ha alcanzado el sentido de las cosas.</p>
<p>La modernidad, así, es contestada por el poeta romántico y luego por el poeta surrealista y por la nueva vanguardia. El hombre ha dejado la lucha de clases, las ideologías fracasan, -esto se ve en la dialéctica actual de los partidos políticos-, y frente a ello opone sus derechos de presente. El hedonismo, la reividicación sexual, el movimiento de liberación femenino..., la salvación reside en afirmar lo que somos, no buscar lo que seremos. Es por ello que la modernidad iniciada con el racionalismo, que luego trae las Revoluciones Francesa y Americana, y después los nacionalismos acendrados, está decayendo, quizás simplemente se mantiene mientras el hombre, en estado de crisis actualmente, inicia una nueva etapa.</p>
<p>La poesía siempre ha construido las civilizaciones. Es más, ha sido anterior a las mismas. Homero fue anterior a la civilización griega del mismo modo que los poetas modernos serán anteriores a la nueva civilización que se avecina. Es la grandeza de este género literario. Mientras la novela describe el presente de una civilización concreta, su modo de vida, la poesía la anuncia, representa su preludio, pues el poeta, unido al sentido de las cosas por la intuición, por ese viaje que Lorca desarrolla en la " Teoría del Duende", no precisa de la razón para encontrar la verdad, y el sexto sentido, el tercer ojo, constituye la vía directa de accesis hacia lo que ha de venir. El racionalismo ha muerto, precisamente, de mano de los poetas, entre ellos, de Octavio Paz, alguien que casualmente, o no, -quién sabe-, me vino de la mano de Yolanda Gutiérrez. Mil gracias Yolanda y perdona que tardará tanto en devolverte aquella antología. Recuerdo que era azul.</p>
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<title>PERSONAJES DIGNOS DE PALENCIA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/07/11/personajes-dignos-palencia</link>
<dc:date>2008-07-11T11:00:10+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Toda sociedad ostenta el patrimonio de sus personajes. Hay personas que delimitan su perfil haciéndolo diferente y, esto, en el fondo, conviene considerarlo como una labor constructiva que el tiempo va sedimentando. La historia de una persona, su carrera hacia el ser, hacia su esencia más elaborada, me parece meritoria y el único destino cierto que merece la pena cultivar. Así, frente a los seres que basan la vida en ostentar cosas, mediocridad por otra parte nada lucida, sino privada de toda luz, emergen los verdaderos seres, las verdaderas almas construidas, los que brillan en medio de la noche.</p>
<p>He conocido seres que merecen ser subrayados en nuestra pequeña historia colectiva. Algunos permanecen en las sombras del anonimato, lo cual no les resta importancia, al menos para mí; otros son luceros que todos conocemos. Hace muchos años una gitanilla llamaba a la puerta de casa. Ha pasado tanto tiempo que no recuerdo su nombre; sin embargo, recuerdo la lección de dignidad que traía inyectada en su alma de niña. Su padre, un sabio gitano de verde luna, la mandaba por las puertas de las casas, pero resultaba que, a diferencia de lo que ocurría con otras niñas (ahora recuerdo su nombre), Cati acudía con una ristra de barbos entre sus manos. Su padre no la enviaba con las manos vacías, sino con la dignidad de un esfuerzo realizado y ella, por ello, no se sentía inferior por llamar a la puerta. ¿ Hay ejemplo más grande de preocupación por la dignidad de una hija que el que expongo?</p>
<p>De Cati me viene la memoria de otra gitana casada con poca fortuna. Una joven inteligente y hermosa, de bellos ojos, magnéticos y hechizantes, de puro embrujo, que vive atada a un matrimonio maldito del que, por fuerza de las leyes gitanas, no puede desvincularse. Atada al destino, sin poder trabajar, solo respira el aire por sus hijas, en ellas ha descansado su entrega y, para sus pocos años, ello resulta meritorio porque sabe lo que entrega y lo que pierde. No hay peor dolor que el que la inteligencia de las cosas nos proporciona. La llevo en el alma, camina por nuestra calles, teje una minúscula parte de nuestra historia.</p>
<p>También he conocido a un inmigrante musulmán, con gran  capacidad de trabajo y que, ahora, desarraigado por consecuencia de la muerte de su padre, incapaz de poder socializar su depresión en nuestro entorno hostil (hostil a pesar de nuestro voluntarismo de boquilla),y  absorbido por la dependencia del alcohol para curar la soledad, ha caído en conflictos que el derecho no puede justificar. La ley no se mete en los adentros. Habla cinco idiomas, llevaba diecisiete años currando en Europa con papeles, -con los dichosos y famosos papeles-, tiene conversación honda y, lo que es más, tiene alma fuera de la dependencia de Alá, de Jesús, de Buda o de cualquier otra creación religiosa. Su mirada, que  lo decía todo, recibía insultos y algún que otro escupitajo por la calle. Somos déspotas y soberbios, mucho, cuando podemos alzar nuestro poder en cualquier rincón donde nadie nos ve. Europa inventó a los nazis, pero, antes que los alemanes, los nacionalismos europeos ya habían execrado lo diferente. ¿ No echamos nosotros a los judíos?.</p>
<p>El otro día asistí en el turno de oficio a unos senegaleses imputados por vender ropa de imitación en el mercado. También son personajes nuestros. Importados, pero nuestros. Resulta inmenso detenerse en la mirada de estos niños grandes, sorber el pálpito de su corazón enorme e inocente, ese corazón que recuerda cómo era el hombre verdadero en el paraíso del tiempo original. El juez que les tomó declaración veía lo mismo que yo. Sus ojos tiernos y compasivos me lo decían, si bien, no le quedaba más remedio que proseguir con el trámite legal, con el impulso preceptivo al que la ley, aunque no estuviera de acuerdo, le obligaba. Cuando acabó la declaración le dije que si alguien había cometido un delito ese día éramos nosotros, los occidentales. ¡Qué perversos somos!. Juzgamos a unos seres que venden cuatro trapos que nadie puede confundir con un original, imputamos a hombres cuya única razón para aguantarnos es alimentar a sus parientes lejanos. Les detuvieron cuando iban de verbena.</p>
<p>Menos mal que queda la alegría de Fernando " El librero". Te trata como si fueras de la familia, se presenta en todos los eventos culturales, te pregunta por los tuyos y siempre saluda con ese aire de tener prisa en una ciudad ahogada en la lentitud. Recuerdo su cartera de cuero, donde llevaba los libros, la recuerdo pintada a mano, con bolígrafo Bic, puesto en ella su nombre, su bautismo, la piedra de toque. Fernando, "el mejor librero de España". También me queda Paco, el maletero de la Estación, y la Cartones, y todos aquellos seres que perfilan papeles que los demás no desarrollamos. Son la diferencia, la inclinación por un protagonismo humilde y bendito, admisible a los ojos de Dios, cercano a las almas, a los espíritus buenos, al alma grande del hombre, a ese alma que un día estuvo unido con el cosmos y que, sin embargo, ya no lo está.</p>
<p>Mientras Occidente se desquebraja tras haber hozado en sus raíces destrozándolas, y el tiempo de la civilización anuncia crisis cuya resolución deviene incierta, aún quedan personas que tienen como denominador común el valor profundo de la dignidad. Resulta que la dignidad parece que hay que llevarla a los márgenes, sacarla del centro para que brille. En el centro nos queda una dignidad impura maquillada por el traje y por la corbata. Pocos te ofrecen un ristra de barbos, pocos te miran con esa mirada profunda del Senegal, pocos te ofrecen amistad sin Alá de por medio, pocos se preocupan por tus seres queridos y van a tus recitales poéticos con la ilusión de los niños. El centro ha irradiado lo digno del entorno, pero, sin embargo, presume de ello.</p>
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<title>OTRA COMPOSICON PAINT. BLANCA EN LA ORILLA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/07/08/otra-composicon-paint-blanca-la-orilla</link>
<dc:date>2008-07-08T08:16:54+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/P1010883.jpg" width="320" height="240" class="imgcen" /></p>
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<title>COMPOSICION PAINT NIÑA EN LA PLAYA DE BORIZO</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/07/04/composicion-paint-nina-la-playa-borizo</link>
<dc:date>2008-07-04T09:11:35+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">FOTOGRAFIAS SELECTAS</category>
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<title>MEMORIA DE LA EUROCOPA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/07/01/memoria-la-eurocopa</link>
<dc:date>2008-07-01T10:04:48+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Pasó en la Grecia clásica cuando las Olimpiadas crearon el espíritu pan helénico que dio como consecuencia esta gran civilización. Pasa ahora con el deporte, con esta generación de sensaciones, de sentimientos que traspasan fronteras y que, lo que son las cosas, es una ola en blando movimiento que supera a los indeseados políticos del ahora. Toda la afición alemana puesta de pie en el estadio aplaudiendo a la selección española después de que el árbitro pitara el final del partido. ¿ Han visto ustedes a la oposición parlamentaria, o al propio gobierno, hacer algo semejante?. ¿ Aplauden nuestros políticos las grandes intervenciones parlamentarias de los adversarios?. Fuera de la política la bandera española ha sido ondeada al viento sin miramiento por una multitud de ciudadanos de todas las ideologías, y los ciudadanos, los verdaderos soberanos, han dejado bien a las claras que la bandera, el símbolo de unidad patrio, no se monopoliza por nadie y que, de otro lado, no puede dejar de usarse para significar que España es una nación. Iker Casillas lo dijo de soslayo cuando se refirió a la deseada unidad española que había presidido el campeonato. Fue un guiño de un hombre que es un símbolo, un guiño discreto dirigido a esos políticos que le hacen la pelota.</p>
<p>Hace mucho tiempo que los políticos no son líderes sociales. Los verdaderos líderes están fuera de la política. Deportistas, cantantes, cineastas, oenegés, representan el espejo donde la España de hoy se mira. No hay más que ver a los políticos servirse de los grandes eventos deportivos para atraerlos hacia sí. Esta vez le ha tocado a Zapatero, por el turno de ser presidente, y no lo ha desaprovechado. Le hubiera podido tocar a Rajoy y no hubiera dejado la ocasión en saco roto. Los Reyes son otra cosa. El Rey emocionado representa el símbolo de unidad y concordia de todos los españoles. Sabe lo que esto significa. Sabe la importancia que tiene que la selección de fútbol logre congregar a una nación cuando los partidos políticos no saben hacerlo. La Reina, sublime. Vestida de rojo y con una banderita discreta ceñida en la solapa. Me ha emocionado verla buscar la cara de su marido para besarlo cuando España ya era campeona. Esa secuencia es histórica para mí. Mientras los demás componían su gesto hacia afuera, ella se adentraba en los reductos de su intimidad buscando a su pareja, el Rey, para besarlo, para abrazarlo, para encontrarse con él. Maravilloso. Es una reina histórica, memorable y difícilmente superable.</p>
<p>Somos campeones de Europa y de parte de Asia. El Asia de Turquía y el Asia de la Unión soviética, dos países en transición hacia el occidente político. Mientras oriente teje pausadamente su futuro al abrigo de China, India y Japón, a los que, por cercanía, irremediablemente gravitará la sólo por ahora occidental Australia, mientras esto ocurre, Occidente aglutina un continente de naciones para crear una nación de naciones, una superestructura política nueva en la Historia. Al igual que en la Grecia clásica, el deporte sirve de aglutinador para todos. Los deportistas, gentes sencillas, acostumbradas a la victoria y a la derrota, son el ejemplo humilde donde debemos mirar mientras los políticos refriegan su ego en esa ventana que llamamos televisión.</p>
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<title>ERASE UN PAIS LLAMADO ESPAÑA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/06/10/erase-pais-llamado-espana</link>
<dc:date>2008-06-10T09:07:24+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Érase una vez una país invertebrado que había desconocido la historia del mundo y, más que haberlo hecho, que la había despreciado diciendo que inventen ellos, -lo dijo Unamuno-; érase un país que vivió su guerra con el Islam en propio suelo, -lo que el resto de Europa nunca hizo-, y érase un país, por tanto, que por ocho siglos largos había querido pertenecer a Europa, -a los demás se lo habían dado hecho-, pero que, precisamente por ello, por quererlo con ansia, y guerra, había asumido el cristianismo como un elemento de lo europeo. Por ello, y en trance de ser ya la primera potencia europea, y en el tiempo en que la propia Europa se debatía entre los herejes de la Reforma y el catolicismo del Vaticano, se puso al frente de la unidad cristiana porque no entendía que, esa Europa que se había opuesto al moro, perdiera luego su unidad religiosa. La emprendió así en guerras de religión agotando sus recursos y despreciando algo tan amable a los seres sensibles como que el hombre puede tener relación con Dios sin necesidad de los intermediarios (también lo dijo Unamuno, ésta vez con acierto). A partir de entonces, negando al hombre su capacidad de pensamiento, perdiendo también el rumbo de las finanzas, cayó en decadencia iniciando un largo periodo que desembocaría en la pérdida de su imperio y en la generación de su leyenda negra, la cual, por cierto, fue vista con exageración desde fuera. No fue para tanto, ni tan fiero el león. En otros países fueron más violentos.</p>
<p>Érase un país que no quiso ser ilustrado a pesar de tener ilustres pensadores, érase un país renuente a los designios de la modernidad, érase un país de gentes orgullosas y soberbias vinculadas a su pasado y un país que, por el entonces decadente, comenzó a desmembrarse trayendo consigo la renuncia a una sola nación en pos de muchas que le andaban flotando. La paradoja es que, habiendo sido el primer Estado-Nación, todos los demás países se sumaron luego al movimiento romántico de querer ser nación; algo, sin embargo, no querido por los españoles, deseosos como siempre de luchar entre ellos cuando los de fuera les dejan en paz, y, en ese trance de gloriosas disputas internas, parece que la industrialización del norte tuvo a bien la querencia burguesa de engendrar el demonio del nacionalismo, surgiendo politiquillos de tres al cuarto que olvidaron lo construido en pos de la riqueza. Todo, en fin, vino en barrunte de barrer cada cual para su casa, -esto lo dijo Ortega-. Barrieron los nacionalistas su propio suelo como lo barrieron luego los de la radical izquierda y los de la radical derecha y, en ese escenario de tumultuoso espanto de narcisos, en que cada cual miraba su propio ombligo, vino la guerra de hermanos para escenificar en suelo propio el preludio de la segunda gran guerra, que siempre se anduvieron los españoles en ese trance de estrenar las cosas y ensayarlas en  casa propia derramando su dulce y rabiosa sangre.</p>
<p>Érase una país que se hizo de cosidos y descosidos, que construía y destrozaba las cosas. Da igual que fuera el imperio, que fuera la República o la misma Monarquía, ni siquiera le valía la propia definición de su suelo. Todo quedaba al mejor postor que, con nuevas ideas, derribara las antiguas pensando ingenuamente que las últimas, por nuevas, serían definitivas. Antes al contrario, España siempre tuvo dispuestos nuevos andamios con nuevos obreros.</p>
<p>No hay más que verlos en el ahora, -a los españoles-, para saber como fueron. Han renunciado los de la izquierda, hace poco tiempo, a las cosas que ningún sentido común desprecia, y lo hacen ahora los de la derecha peleándose entre ellos únicamente por ver quien ocupa el sillón predilecto que lleva a la Moncloa. Nada más importa, sólo el orgullo de ser el primero, que, en esta España que se cuenta, el refrán lo pregona claro cuando, con desprecio, dice que quien lleva gorra de plato, por nimia que sea, Capitán General se piensa. Érase, así, una país que fue grande, pero érase un país que ya ni siquiera su historia estudia, érase la desproporción egocéntrica de cuatro paletos buscando fortuna y érase, al cabo, lo que los demás quieren que se haga para crecer a nuestra costa. Y, sin embargo, érase un país que escribió grandes páginas de la historia humana. ¿ Alguien las recuerda?.</p>
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<title>MIS PEQUEÑAS MUSAS</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/26/mis-pequenas-musas</link>
<dc:date>2008-05-26T12:37:22+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">FOTOGRAFIAS SELECTAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>Hay días que escribir está de mas. Las musas de la fotografía son dueñas del espacio. Carmen, Isabel, Celia, Ana, Paloma y Vera. Así se mostraron frente a mi ojo ciclopeo.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/carrera.jpg" width="320" height="211" class="imgcen" /></p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/hombre-y-niñas.jpg" width="319" height="235" class="imgcen" /><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/Corro1.jpg" width="319" height="192" class="imgcen" /></p>
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<title>EL REY DIXIT</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/14/el-rey-dixit</link>
<dc:date>2008-05-14T11:01:38+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/juan-carlos-i-rey-de-espana.jpg" width="304" height="446" class="imgcen" /></p>
<p>Yo me consideraba su súbdito, apoyaba la monarquía constitucional entendiendo que esta institución ha aportado gran estabilidad a la invertebrada historia de España, y le apoyaba a él, al Rey, por su papel conductor instalado en la imparcialidad. Después de sus palabras de elogio a Zapatero, meras impresiones subjetivas suyas, loables para su fuero interno y para la administración de su majestuoso silencio, pero fuera de lugar en su papel institucional de árbitro, el Rey, Don Juan Carlos I, ha abierto una brecha de republicanismo en éste modesto ciudadano y también, probablemente, en otros tantos que piensen en sintonía. Bien cierto que la brecha es aún pequeña, a modo de fisura que puede taparse si se encuentra o si se aporta una explicación razonable a lo sucedido, pero la brecha está abierta y supura la herida. Me ha dado en la línea de flotación del entendimiento y he de razonar para no dejarme llevar por la pasión.</p>
<p>España no es monárquica ni tampoco republicana. Los españoles no somos nada más allá de nosotros mismos, que tal es nuestra histórica soberbia, nuestro orgullo ancestral cuajado desde el pasado. Por eso, porque somos nosotros mismos, estamos o no estamos con las instituciones y, en ello, le va la vida a quien las representa porque, de una correcta representación, se afianza el apoyo. Estamos con la monarquía o la república, pero ni somos monárquicos ni somos republicanos.</p>
<p>El Rey, de pronto, ha roto sus silencios, sus décadas de correcta imparcialidad, para cubrir de elogios la figura de un presidente vivo. Más allá de lo acertado de sus juicios, sus palabras inclinan la balanza porque tienen enorme influencia en el criterio que los ciudadanos adopten en el futuro. No voy a entrar a valorar ni la rectitud, ni la honestidad, ni ninguna cualidad moral que pudiera tener Zapatero, -no le conozco personalmente y no podría hacerlo sin parecerme imprudente-, pero que el Rey lo haga supone un apoyo institucional claro al propio presidente y a su política pasada. De otro lado, si interpretamos en sentido contrario, supone también una crítica solapada a todos los políticos de la oposición que no han entendido durante estos años que la figura del presidente del gobierno alcance tanto mérito. Es la primera vez que el Rey no guarda el equilibrio en su papel.</p>
<p>No sé porqué lo ha hecho, y en esto nos va la vida. Si resultara que es un gesto noble, es decir, sin cálculo, sería elogiable pero igualmente criticable por imprudente. Si resultara que obedece a un instinto de supervivencia política, en el sentido de ganarse los afectos del partido político que menos monárquico puede sentirse para, al fin, buscar un apoyo continuado que evite la instauración de una tercera república legitimada, -en palabras del propio presidente-, por la segunda república, tampoco sería nada bueno. Probaría además algo que algunos venimos pregonando y que consiste, esencialmente, en que nuestro sistema se construye desde la soberanía de los partidos, férreos sistemas, en lugar de construirse desde la soberanía del pueblo y desde el criterio de todos y cada uno de los ciudadanos. ¿Teme el Rey a los partidos, y, dentro de ellos, principalmente, a los de izquierda, porque piensa que en ellos se residencia la clave de su continuidad?. Si esto fuera así ¿dónde cuajaría nuestra soberanía como pueblo si, en definitiva, la permanencia de un estado de cosas dependiera de lo que decidiera la ejecutiva de un partido?.</p>
<p>El rey ha hablado, pero no le veo con corona; el rey ha hablado pero le veo sin cetro. Pudiera ser que en este abrazo público entre el presidente y el monarca no sólo haya dulzura. Debiera pensar su majestad en los abrazos que da Zapatero y en las llagas que ha dejado en la piel de aquellos a quienes al cabo se ha abrazado. Basta ver en esas pieles la huella de las garras de un oso que, aunque infinito en su talante, quizás no puede evitar herir a quienes quiere. Ni es tan fiero el león que vuela con alas de gaviota, ni tan manso el cordero que la rosa sostiene en su mano. Ese y no otro debiera ser el equilibrio, la igualdad institucional en el trato, pero ese equilibrio se ha roto, y, una vez roto, las consecuencias caerán por su peso. Tal es la fuerza de gravedad de la política.</p>
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http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/14/el-rey-dixit#comentarios
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<title>EL BOSQUE DE ENEBROS</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/12/el-bosque-enebros</link>
<dc:date>2008-05-12T13:11:22+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">CUENTO</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/juniperus-communis.jpg" width="220" height="220" class="imgcen" /></p>
<p>Amalia y Norberto vivían una relación matrimonial especial. Desde que se casaron no pudieron salir jamás del hogar, un chalet con jardín y huerto que habían comprado de novios y que, como si de una prisión se tratara, los tenía confinados. Los primeros años pasaron sin que ellos mismos se dieran cuenta, tal era el ensimismamiento que experimentaban, pero, con el correr de los años, empezaron a sentir la necesidad de los otros. No es que no se quisieran, sino que les iba resultando más difícil sobrevivir a las pasiones y al hartazgo que les provocaba satisfacerlas.</p>
<p>La atmósfera les había secuestrado, -no sabían qué extraño sortilegio podía explicarlo-, pero, aunque se lo propusieran, resultaba imposible abrir la puerta o simplemente salvar el seto. Este había crecido sin mesura, elevándose por encima de sus cabezas más de veinte metros y una red muy tupida de ramas entrecruzadas hacía imposible que pudieran traspasarlo. Aunque eso hubiera sido posible, ni siquiera sus cuerpos podían cruzar más allá del horizonte que les había sido destinado. Vivían reducidos a una hectárea de terreno calizo que, además de la casa y el huerto, contenía un bosque de enebros centenarios. Ese espacio denso de poderosa sombra permitía que cualquiera de los dos se perdiera cuando así lo quería, pero, más allá de ese escondrijo de libertad, sus vidas se sucedían en compañía y juntos se había acostumbrado a existir. Su edén se iba transformando en un infierno. Amalia fue la primera en darse cuenta de esto. Una noche de invierno  que los enebros soportaban el peso de la nieve inmaculada, se quedó pensando. Su mirada se fijó en la viga de roble que cruzaba el dormitorio. Norberto, dormido después de un tiempo de pasión, narcotizado tras los efectos adormecedores de la lujuria, había sido secuestrado por el sueño, pero ella no podía dormir esa noche.</p>
<p>La nieve se apelmazaba fuera y Amalia la sentía caer sin peso. También había caído el tiempo sobre sus vidas; sin que apenas de dieran cuenta, una red había logrado hacerles un único ser que, en el reflejo del otro, podía identificarse, mas, a pesar de que aquel tiempo pasado había resultado hermoso y probablemente insustituible, ella empezó a recordar su vida de antes y, con la memoria, reflotaron lo que ella denominaba sus piedras hundidas, aquello que hubiera deseado ser y que, sin embargo, nunca llegó a desarrollar o que, en el mejor de los casos, el propio destino había truncado. Amalia era un estanque lleno de piedras hundidas. De pronto, quizás sin ningún motivo, o quizás sí, -esto nadie lo sabrá nunca-, se acordó de Alvaro, un amor de la juventud que la dejó la miel en los labios. Era un chico moreno, alto, pero quizás un poco tímido, alguien que no se atrevió nunca a expresar sus sentimientos. Recordaba su cara alargada, su barba incipiente de los dieciocho años, que, aunque nunca se atreviera a dejar florecer, él gustaba imaginar más crecida, y recordaba también su andar pausado y su tranquilidad, casi literaria, semejante a esa quietud de las tardes en que, sumidos en alguna sombra, los seres humanos se abandonan a la lectura y leen pasando levemente las hojas. Se acordó de él después de una noche de amor con Norberto, una más de las que su propia historia iba cincelando, una entre tantas otras que, por acostumbradas, ya habían sido secuestradas por la rutina. Siempre los mismos arrumacos, el consabido preludio tras la cena, abandonados a las sombras de la chimenea y, luego, al ascenso emborrachado de las escaleras que, paso tras paso, les conducía a una vorágine entregada al apetito. El recuerdo de Alvaro trajo una frustración sentida, y, a partir de ese noche, Amalia ya no hizo el amor de la misma manera con Norberto. Se dejo llevar, sólo eso.</p>
<p>Nadie podría explicar porqué Alvaro apareció dormido en el bosque de enebros la misma noche nevada que Amalia trajo su recuerdo, pero a partir de aquella noche, Norberto ya no pudo entrar en el bosque y Alvaro tampoco pudo salir de él. Ella, sin embargo, pudo deambular por todo el espacio de la finca. La mañana siguiente a su recuerdo, Amalia se adentró en el bosque porque quería pisar la blandura no tocada, la blancura inmaculada, y, al poco tiempo, observó las huellas de Alvaro, las cuales, sin embargo, pensó que pertenecían a Norberto. Las siguió  para encontrarle, pero descubrió a Alvaro aterido de frío. Al principio no le reconoció, pero él sí la reconoció a ella. Le espetó un saludo muy afectuoso que venía del fondo del tiempo. Hasta que no le tocó creyó que era un fantasma, pero la carne de Alvaro iluminaba las sombras del bosque de enebros y la primavera llegó de nuevo al corazón de Amalia. Le preguntó que cómo había llegado hasta allí, pero él sólo supo decir que se había quedado dormido en el camarote de un pesquero que navegaba por el mar de Irlanda y que sólo recordaba que se había despertado en el bosque. Amalia, alborozada por la noticia, imaginando que el sortilegio de su prisión en la casa se había deshecho, cogió su mano para llevarlo hasta Norberto, pero cuando llegaron a la frontera en donde las últimas hojas de los árboles delimitaban el principio y el final de su territorio, ambos descubrieron que Alvaro no podía cruzarlo. Amalia corrió en busca de Norberto para que pudiera comprobar que algo nuevo había cambiado la rutina de sus vidas, pero, cuando llegaron al inicio en donde los enebros comenzaban a cuajar la sombra, Norberto, por vez primera en muchos años, no pudo cruzarlo. Amalia gritó a Alvaro desde el principio del bosque rogándole que se llegara hasta donde ella estaba, pero la voz de Alvaro no podía cruzar más allá del verdor y Norberto no pudo escuchar nada. Ella tampoco. Se adentró entonces, para traerlo consigo hasta el primer árbol persuadida de que Norberto podría ver a su amigo, pero el bosque, de pronto, tejió una tupida red de ramas que impidió cualquier posibilidad de que los dos hombres pudieran verse. Amalia le juró a Norberto que lo que contaba era verdad, pero Norberto prefirió no creerla. Se dijo así mismo que todo obedecía a un espejismo, a la necesidad que ella, como él, tenía de los otros. Más reducido que nunca, eliminada la posibilidad de adentrarse en el bosque, Norberto decidió no prohibir a su mujer que llevara comida a su ser imaginario, pero era cierto que Alvaro habitaba por entre las sombras de los enebros y esa era su isla, la que, al igual que a los otros, había reducido su existencia. No podía explicárselo, pero Amalia sí. Simplemente sucedía que le había traído del fondo de los sueños y, como si de una piedra hundida que reflota se tratara, Alvaro emergió a la superficie del estanque. Ni siquiera dudó que fuera una ilusión creada por la mente, algo irreal aunque tangible, -de hecho el cerebro podía engañar miserablemente a las personas, sin compasión de su debilidad-; no lo hizo, no porque no pudiera explicarse un fenómeno más allá de lo racional, sino porque, simplemente, y eso sí que se le antojaba una evidencia, Norberto ya no podía adentrarse en el bosque de enebros.</p>
<p>Todos los días le llevaba comida y ropa limpia. Era benéfico para ella tener alguien más en quien pensar, aparte del propio Norberto, quien, por otra parte, no la echaba de menos cuando, por las tardes, ella se diluía en las sombras tejidas por los árboles. De pronto, el bosque se había convertido en un mundo aparte, en su universo y, dentro de ese universo, refulgía una estrella. Amalia y Alvaro se entendieron rápido, sus mentes parecían haber vivido lo mismo, sentían y respiraban el mundo percibiéndolo en unísona sincronía, amaban las mismas cosas y odiaban cosas parecidas. Eran semejantes y él, por alguna razón insospechada, estaba escondido. No porque ella lo quisiera, o no al menos porque lo quisiera en un principio, sino porque, simplemente, lo quería el destino. Alvaro le explicó que hay un mundo soterrado por los secretos y que los secretos sólo están al alcance de los que han sido elegidos para comprenderlos. Hay mundos que nos son revelados y otros que se nos ocultan, le dijo. Ella quiso pensar que Alvaro era el duende de su bosque, un ser milenario por el que no había pasado el tiempo, alguien lleno de sabiduría que quiso imaginar dotado de las mejores virtudes. Pero Alvaro era humano y ella quizás no se dio cuenta.</p>
<p>La vida cambió para todos a partir del día que Alvaro llegó al bosque de enebros. Con el paso del tiempo, Amalia se enamoró de él nuevamente y empezó a odiar a Norberto. Las noches de amor se convirtieron en un desencuentro y su alma se evadió de su cuerpo siempre que su marido ocupó sus espacios, siempre que llenó sus huecos. Un día, Norberto se enfadó mostrando ira y Amalia huyó al bosque. Buscó a Norberto por entre las sombras hasta encontrarlo dormido y le despertó para amarlo. La luna se colaba tímidamente por entre las copas de los árboles, lo suficiente para realzar el perfil de los cuerpos desnudos. Había llegado la primavera y el tiempo era más apacible. Amalia le devoró como nunca lo había hecho antes y, a partir de entonces, Alvaro y Amalia vivieron en un sólo cuerpo y en una sola mente. Sólo que no podían salir del bosque, ni siquiera para buscar comida, pues Amalia, desde que amó a Alvaro, tampoco pudo cruzar más allá de los árboles y, desde entonces, Norberto se quedó solo. El alimento dejó de constituir una preocupación para ellos porque se alimentaron de las raíces de los enebros y bebieron su savia y pronto aquel lugar se transformó en un nuevo paraíso.</p>
<p>Pasaron juntos todos los años que les quedaban. Norberto, sin embargo, vivió y murió solo porque nunca había tenido sueños que le trajeran sucesos del tiempo pasado, no había amado nunca, -ni siquiera a Amalia-; fue incapaz de traer a alguien a su reducto y vivió confinado, pagó el pecado original de ser práctico, egoísta y soberbio. Pero no lo echó de menos, ni echó de menos nunca más a Amalia. Imaginó que habría muerto de hambre en el bosque, que se habría enraizado en su locura, pero sin embargo, lejos de esto, Amalia vivió feliz y nunca necesitó salir del bosque. Poco a poco, los amantes fueron perdiendo movilidad. Un día descubrieron que no podían moverse. Sucedió en un claro del bosque, el lugar que había sido destinado para ellos. Al principio se asustaron, pero luego comprendieron que morirían de una forma más original que el resto de los humanos. Lo supieron poco a poco. Hay veces que es bueno saber las cosas por momentos, y, entonces, cuando se trata de desentrañar las capas más misteriosas del tiempo, esas que desvelan los secretos, la paciencia resulta buena consejera. Su cuerpos se fueron transformado paulatinamente, y poco a poco se hicieron vegetales, pero tuvieron tiempo para darse las manos y, entonces, sus brazos se engrosaron y se endurecieron, se convirtieron en ramas y les crecieron otras. Ellos mismos crecieron. Poco a poco, como crecen los enebros, se convirtieron en árboles, perdieron el lenguaje, mudaron al silencio de las estrellas, y habitaron el bosque. Todo fue poco a poco, como una danza de la nieve en el invierno, pero todo fue bello y secreto. Fuera del bosque, el mundo nunca supo de ellos.</p>
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<title>RESURRECION DE LORCA EN LOS DULCES LABIOS DE MI HIJA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/09/resurrecion-lorca-los-dulces-labios-mi-hija</link>
<dc:date>2008-05-09T13:20:10+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/foto-de-federico-garcia-lorca-2.jpg" width="174" height="193" class="imgcen" /></p>
<p>El reencuentro con un poeta puede producirse en cualquier momento. Lorca es uno de mis predilectos, al punto de que le he destinado un anaquel exclusivo en la biblioteca, lugar donde reposan sus libros. Hacía tiempo, sin embargo, que le tenía en el olvido. Todo cambió ayer jueves, un día ordinario. Como siempre, Eva llegó a casa a eso de las nueve menos veinte de la mañana. Venía triste porque había muerto una prima suya, pero se puso enseguida a hacer las labores primeras de la casa. Para consolarla, le sugerí que lo importante no es vivir mucho tiempo, sino hacerlo con intensidad. Entonces me llegó el rebufo del recuerdo del asesinato de Lorca, aquél sacrilegio literario impuesto por la sinrazón de las armas. Me vino a la mente la frustrante privación de uno de nuestros más grandes genios literarios.</p>
<p>En tres o cuatro zancadas me llegué a la biblioteca y tomé una vieja antología que conservo. Se trata de un libro desgastado, raído, teñido de amarillo por el tiempo, muchas veces leído y releído. Solía llevarlo de viaje cuando era más joven. Regresé con él a la cocina justo en el momento en que mi café con leche rezumaba ese olor penetrante al albor de la mañana. Comencé a leer en voz alta para Eva. Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas, el romance sonámbulo. En esto se levanta Blanca, la pequeña de la casa, morena de verde luna, gitana donde las haya. Me sorprende leyendo. Mi memoria trabaja de pronto para ella. Estoy en el Romancero Gitano. Recuerdo un poema precioso titulado " Preciosa y el viento". Cuenta el episodio de una niña pequeña que huye de un viento que la persigue con la intención de hacerse con la rosa azul de su vientre. ¡Corre preciosa, corre!. Preciosa corre deprisa a la casa del cónsul de los ingleses. Le dan un vaso de tibia leche y una copita de Ginebra que Preciosa no se bebe. Fuera, el viento furioso y frustrado, las tejas de pizarra muerde. A Blanca le encanta el poema. Quiere leerlo y lo hace.</p>
<p>De pronto, recita con su voz de niña. Me resulta conmovedor escuchar su voz inocente leyendo éste poema. Le encanta, lo lee y lo relee; me pide que lo haga yo de nuevo. Leemos otro. Prescindo del tiempo, lo anulo. Me da igual llegar un poco tarde al despacho, pues quiero aprovechar este instante de nuestras vidas en que Lorca, después de un tiempo olvidado, reverdece. Todo se hace delicioso, pero el tiempo exige la vuelta al cole. Son las nueve y veinte, hemos disfrutado de un desayuno histórico, y pienso que tengo que contarlo porque estas cosas no pasan siempre.</p>
<p>Tras el día llego a casa por la noche. En este tiempo las niñas suelen leer sus cosas. Blanca me espeta que quiere leer poesía, que quiere leer a Lorca de nuevo. Tomo otro Romancero Gitano más nuevo, ilustrado con dibujos del propio poeta, pero también un libro mío editado hace algunos años por el Grupo Muriel. Le propongo las dos lecturas porque quiero escuchar de sus labios mi poesía. A ella le encanta Lorca, sobre todo la poesía de Preciosa. Mis poemas son más abstractos y más difíciles y no la obligo, si bien lee algunas estrofas. ¡Qué bien suenan en ella, en su caverna inocente!. Nos hemos acomodado en el salón refugiados entre cojines y tenemos también música clásica de fondo. Poco a poco, Blanca se va cansando, pero el poema de " Preciosa y el viento" ya lo lee de corrido, con pasión. Estoy encantado de que esto haya surgido espontáneamente, como una flor. Luego, se va a la cama.</p>
<p>Algunas horas después la descubro dormida en la cama de su hermana, lugar donde encuentra refugio cuando tiene pesadillas. Quizás se ha dormido imaginando al furioso viento persiguiendo a Preciosa y eso la ha turbado el sueño. La cojo en brazos y beso a mi preciosa morena gitana, tan pequeña, la devuelvo a su cama. Lorca ha renacido por un día, inmenso ha surgido del pasado, la bala aquella que lo matara nunca lo hizo. Algunos, los grandes, los verdaderos literatos, los verdaderos monarcas, disponen del tiempo eterno porque no pueden morir. Resucitado en el corazón de mi hija, vive de nuevo, ella lo ha hecho renacer frente a un pelotón de fusilamiento, todos cobardes, muertos todos, ellos sí, para siempre.</p>
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<title>WITH THE OBAMA´S CHANGE FROM SPAIN</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/08/with-the-obama-s-change-from-spain</link>
<dc:date>2008-05-08T10:17:07+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/temp_flashheader.jpg" width="640" height="153" class="imgcen" /></p>
<p>Con mi inglés muy pobre, he posteado en el blog de Obama, donde tengo mi propio blog apoyando su candidatura. Os dejo el testo en inglés con mis excusas por las faltas.</p>
<p><strong>WITH THE OBAMA´S CHANGE FROM SPAIN</p>
<p>THE SPAIN EXPERIENCE COMING FROM THE OLD PASS TO THE USA PRESENT</strong>By Guillermo from Spain - Apr 7th, 2008 at 4:58 am EDT</p>
<p>Spain, my country, has a great experience in racial cuestions that cames from the humanity midle age times.  Over all I have to say that Spain was normaly invaded so many times across his old history. Grece peoples, roman peoples, muslim peoples, visigotic peoples, always we have fight defendig our land, but, at the end, we have had always the experience of mixture because of the married between all races. That is so important for undestand how our culture can live with others cultures and other races in peace. War and peace, both of this concepts write our history. In the pass the town of Toledo, main spanish town situated in the center of the nation, lived in armony witn tree cultures: cristians, muslims and judges, and with the pass of the time the tree cultures mixtured itselfs married each one with another ones, all in the way to the normal way of live. My blood has judges, muslims and cristiams components in my ADN, that is the cuestion. Whites and blacks and browns, gets our society little by little walking for the ecuality. It is the secret. Then, we get the new world discovering America with Colón and build a mixtured civilization married with the indian people. Like in old times we did not dislike the diference between races and consolidated the criollo´s race created between spanish and indian south american people. When you mixture something you are prepared for understand the diferences, but when you don´t that, it happens the inverse.</p>
<p>In my opinion the english spoken people´s never have mixturesd the races. Not in the English empire, but not in the USA case. That is the problem. The english empire was an economic colonization, not a empire looking for the culture expansion, not looking for the human rights. In sixteen century my country build an empire that contains ecuality between all peoples, over all from times of father Bartolomé de las Casas and Francisco de Vitoria, who were interesting in human rights for indian people. This is the begining of the international law, the first steps. Your  American north adventure consolidated the expansion across the west, but without indian people´s first, and without black´s slaves then. Never whites married with indian or black people and, that fact, is so important for understand the present moment in USA history. Fourteen years ago a black leader like Lutero KIng was killed, and JFK was killed to, both of them defenders of black´s human rights.  Now, with others manners..., the black cuestion persist in USA, the first nation in the world. How it is possible?. It is normal to be worried for the cuestion that a black man, but a good man, is defending the runnig to the white house?.  We are in XXI century, not in middle age, we are in a diferent world build from the human rights and from the American revolution and french revolution, we are not in the old history. We need to understand this cuestion, we need to think that the human soul has not colour, is human, but is not white or black or indian or muslim, is simply human soul created by God in sames conditions.</p>
<p>I support Obama´s race. I want a black house in Wassingthon D.C, now the main town in the world, but i understand that american peoples need to read the human history, not only the USA history, needs to incorporate our experience to your experiences. It is not easy, but it si posible and, naturaly, we can. From Spain, the older country in the world. Guillermo de Miguel.</p>
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<title>DE LOS INSTANTES</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/05/05/de-instantes</link>
<dc:date>2008-05-05T11:35:36+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/Hglass.gif" width="160" height="120" class="imgcen" /></p>
<p>Hay instantes que permanecen grabados en nuestra memoria como una foto fija que el cerebro guarda y recuerda. Hasta tal punto esto es así que podríamos recorrer nuestra historia mirando por dentro esos instantes que conservamos, momentos quietos, fijos y sin movimiento. El movimiento no se recuerda, no se mantiene vivo en el reducto de la memoria, pues, en caso contrario, podríamos pasarnos la vida recordando las cosas en movimiento y, entonces, recordar se convertiría en una corriente que no podría pararse. Viviríamos para recordar si recordáramos la vida como un río en movimiento. Por eso la naturaleza sabia ha preferido retener instantes, momentos de especial intensidad. Cada uno tenemos los nuestros.</p>
<p>Los instantes más marcados suelen relacionarse con experiencias primerizas. El primer día de colegio, el primer beso, la primera torta, la primera vez que vimos a alguien muerto, el primer cuaderno, el primer contacto con un amigo, el primer viaje en tren, qué sé yo...cualquiera está lleno de recuerdos de ese calibre. La virginidad consiste en no atravesar la barrera que hace de un momento presente la primera ruptura con un pasado que nunca había satisfecho cualquier aventura nueva, pero nadie que viva puede permitirse el lujo de mantener incólume la virginidad en todos los aspectos de su vida. La vida requiere valentía, cierta osadía que nos impulse a romper el circuito de la prudencia. Algunas veces cometeremos errores y otras nos impregnaremos de un flujo benéfico de acierto, pero todo nos conducirá inevitablemente a la sabiduría. Al contrario que el recuerdo aquietado que conservamos en nuestro interior, la vida se resuelve andando y, del andar, queda la huella.</p>
<p>La memoria de los instantes amargos, esto es, la conservación de nuestros errores, refleja nuestra humildad del mismo modo inverso que su olvido construye nuestra soberbia. Nuestra naturaleza se delimita por la experiencia, nacemos vacíos, respondemos de un hueco de tiempo enorme que hay que rellenar, y ese pasado que crece inexorable se hace poco a poco espíritu, nos desmaterializa. Si al principio éramos cuerpo, vamos caminando hacia la luz intangible de lo espiritual y, entonces, poco importa que se degrade este continente que disponemos para la despensa de los buenos y los malos recuerdos.</p>
<p>Cuanto más tiempo vivimos más llena parece la despensa, vivir es una carrera que no se puede detener en modo alguno y nuestra actividad va languideciendo a medida que los años pasan. Si el niño crece actuando, el hombre viejo detiene su acción para instalarse en el recuerdo, pero, ese momento sublime en que la memoria preserva instantes para la reflexión sabia y la consecuente extracción de las conclusiones finales, solamente es posible si previamente hemos vivido actuando, construyendo sucesos, respirando la atmósfera de la vida. El movimiento raudo de la corriente tiende a detenerse, pues así lo marcan las leyes físicas. La bola que arrojamos parecerá marcada por un ritmo inevitable, pero no es cierta tal conclusión si seguimos su curso y observamos que, al final, siempre de detiene.</p>
<p>Un día tuve de frente el cuerpo yerto de mi padre, ya sin movimiento, y esa impresión se me quedó grabada con fuego. Su fin era un poco el de todos, pero pocos años después nacieron mis hijas atravesando el umbral de su primera puerta, una puerta natural llena de sangre y, entonces, mi memoria registró su cuerpo alzado en brazos por la comadrona, observé el nacimiento de un río del mismo modo que antes asistí a la desembocadura del río paterno. A medio curso de mi propia vida soy consciente de la importancia de los instantes, si bien, aún no me recreo en ellos más que el tiempo justo que el caminante tiene para descansar. Tal es la inercia.</p>
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<title>EN LOS ADENTROS</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/04/15/en-adentros</link>
<dc:date>2008-04-15T08:58:41+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/Tenzin_Gyatzo_foto_2.jpg" width="259" height="222" class="imgcen" /></p>
<p>Ya no quiero entender el mundo. No lo abarco. Me conformo con la construcción del hombre en que me quiero convertir, disfruto de este anonimato en donde encuentro refugio y resulta que la lentitud se ha convertido en un experimento necesario. Adoro la lentitud, la pausa que nos permite observar nuestros movimientos. Me afeito lentamente y lentamente me ducho, leo, paseo, nado, hablo, medito, y hasta me canso, pues lentamente me he ido cansando del mundo y hasta del propio idealismo que antes lo sustentara. He concluido que el mundo podría existir sin mí, que nada se modificará cuando algún día cierre los ojos definitivamente. Lo único que le aporto al mundo es mi mirada, y desde ella, la interpretación más o menos acertada que yo pudiera hacer.</p>
<p>Mi mirada, como la de todos, resulta una parte infinitesimal de la mirada de Dios. Dios está expuesto en todos los ojos que diariamente se abren mostrando alegría o tristeza, tranquilidad o desesperación, inocencia o perversidad, sombra o luz, hambre o hartazgo. Seis mil millones de miradas son la mirada del creador, si es que, naturalmente, éste existe y todo encuentra causa en él.</p>
<p>La vida es una aventura magnífica en la que cada cual tiene la obligación de encontrar la puerta de salida hacia la salvación. Pero, curiosamente, nada de esto se hace posible si no miramos adentro, si no viajamos al yo más profundo. Hay seres que se han empeñado en salvar el mundo, pero el mundo siempre será el mismo. Lo único que cambia es nuestra conducta dentro del marasmo. Quizás, si me apuran, hasta tiene sentido un mundo revuelto si es que el injusto desorden existente tiene como fin que cada individuo encuentre una respuesta al drama de la vida. Y en eso me hallo, dejo aparte el mundo televisado, es decir, los avatares de la Historia servida en tiempo real y en nuestro propio cuarto de estar con el único objeto de que sobre ella nos distraigamos. La injusticia del mundo tiene por único sentido motivar nuestra respuesta interior, sólo eso. Los poderosos, seres inseguros y débiles, siempre estarán ahí para proyectar sobre nosotros sus frustraciones, pero nosotros, como el clásico griego (no sé si Diógenes), siempre podremos decirles que se aparten un poco para no hacernos sombra mientras tomamos el sol.</p>
<p>Voy encontrando cierta tranquilidad apetecible a pesar de las cosas que no me gustan. No se puede luchar contra una corriente brava que impone delante de nosotros lo injustificable, ni se puede luchar contra una sociedad que quiere prescindir de la autoridad sabia, del magisterio de los que más saben. Frente a esta osadía de una sociedad que quiere decidir por sus gobernantes, y frente a unos gobernantes temerosos que deciden esperando el asentimiento de los ciudadanos, nada puede hacerse a salvo de encontrar refugio en uno mismo.</p>
<p>El padre de Mari Luz, la niña asesinada, representa uno de los más claros ejemplos de lo imposible que resulta al político luchar contra la dignidad, y un ejemplo, al mismo tiempo, de cómo podemos afrontar la injusticia desde la sutil construcción del espíritu. Un hombre sencillo, pero inteligente y sabio, dotado de un sentido común inaudito, es el ejemplo de lo que debemos hacer. Construirnos hasta el punto de que nuestra dignidad, por no tener marcha atrás, no pueda ser adquirida a precio del mercado. Frente a cualquier circunstancia dramática, sólo nos salva nuestro interior, pero ese interior sucede que no se improvisa, antes responde a un largo camino basado en muchas renuncias y en alguna que otra aceptación. Es el orgullo del corazón, propio de los hombres honestos, lo que nos salva. Es el orgullo de las maneras, propio de los necios, lo que nos conduce al abismo del verdadero infierno. En una sociedad como la nuestra, en cuyo seno la vanidad tiene asiento, las maneras se antojan formas, simples formas que pretenden ocultar nuestro interior más débil. Ya no quiero entender el mundo. Me conformo con intentar encontrar mi fortaleza.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/Tenzin_Gyatzo_foto_2.jpg" width="259" height="222" class="imgcen" /></p>
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<title>SONETO DEL ALMA ENAMORADA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/04/01/soneto-del-alma-enamorada</link>
<dc:date>2008-04-01T16:38:47+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/anvr026.jpg" width="650" height="459" class="imgcen" /></p>
<p>Del alma enamorada vagando por las sombras</p>
<p>sabe el amante alado que vuela sin las alas</p>
<p>y en medio de la noche su corazón destroza</p>
<p>cayendo a los abismos donde no encuentra nada.</p>
<p>Sabe de besos viejos el sediento que torna</p>
<p>en medio del desierto a la soledad larga,</p>
<p>recuerdo de los labios que fueron sus esponjas</p>
<p>que leves gotas daban aliviando su marcha.</p>
<p>¡Ay de todos sus pasos caminando en la arena,</p>
<p>rogando a los cielos que volviera su dama!,</p>
<p>¡Cómo hundía sus huellas pesadas por la pena!</p>
<p>¡Cómo el sol le sembraba con sus rayos las llagas,</p>
<p>cómo herían los dardos porque ya no estaba ella!</p>
<p>y cómo andaba lento buscando luna llena!</p>
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http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/04/01/soneto-del-alma-enamorada#comentarios
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<title>SONETO DEL AMOR QUE CABALGA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/29/soneto-del-amor-cabalga</link>
<dc:date>2008-03-29T00:03:44+00:00</dc:date>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/176_1168604355237941.jpg" width="500" height="327" class="imgcen" /></p>
<p>Amor cabalgando por las estepas,</p>
<p>soberbio trotar de dos jinetes,</p>
<p>contemplo yo claros los ojos de hembra</p>
<p>ansiosa y bella, su buena suerte;</p>
<p>Húmeda resbala su entrepierna,</p>
<p>sudor de caballo puro y de siempre,</p>
<p>jugoso su sexo abre la estrella,</p>
<p>desnuda muchacha se me pervierte.</p>
<p>Que la luna le abre las sienes puras,</p>
<p>desorbita maneras, la descompone</p>
<p>en música y esferas, fragancias suyas.</p>
<p>La redonda curva que la contiene</p>
<p>se deshace en manos que la conturban,</p>
<p>trota el caballo, los astros duermen.</p>
<p>" Ponte Veccio Palencia 28.03.2008"</p>
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http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/29/soneto-del-amor-cabalga#comentarios
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<title>SONETO DE LA HONDURA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/25/soneto-la-hondura</link>
<dc:date>2008-03-25T17:39:48+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">POEMAS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p>De regreso de las vacaciones me traigo un soneto que he compuse en el Palacio de Congresos de Oviedo. Espero que os guste.</p>
<p><strong><em>En ti está el uno que manda el alma,</p>
<p>la calma suprema, la voz que alumbra</p>
<p>entre la penumbra y trae esperanza;</p>
<p>universo entero y claror sin bruma,</p>
<p>alborada tuya que en ti se estanca</p>
<p>y en su quietud colma haz de esperanza;</p>
<p>es la infinitud recién contada</p>
<p>que empieza su rumbo a eternas sumas,</p>
<p>es el amor cumbre haciendo cima,</p>
<p>es la ensoñación perdida en sueños,</p>
<p>las alas libérrimas volando unidas,</p>
<p>es aquella hondura cernida en verso,</p>
<p>es nuestro horizonte cuando termina,</p>
<p>es lo que se abarca mirando adentro.</em></strong></p>
]]></content:encoded>
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<title>EL DISCURSO HISTORICO DE OBAMA</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/18/el-discurso-historico-obama</link>
<dc:date>2008-03-18T11:44:53+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/18_more_perfect.jpg" width="320" height="167" class="imgcen" /></p>
<p>Ayer ecuché el discurso que Obama pronunció en Philadelphia titulado " A more perfect union". Luego lo bajé  de su website y me lo llevé a casa para leerlo en el cuarto de estar, en ese cuarto donde la tele te permite asistir en vivo y en directo al desarrollo de la Historia. Los analistas ya dicen que, en relación al tema racial, es el discurso más importante desde el último que pronunciara  Martín Lutero King antes de ser asesinado. El tiempo tiene a veces la buena ocurrencia de alumbrar líderes históricos que ponen la piel de carne de gallina y, entonces, notas que estos seres encarnan la soberanía del pueblo, que están decididos a representarla. Resulta que el discurso de Obama, además de profundamente espiritual, en el sentido no religioso del término, -aunque también-, resulta integrador, y eso es, exactamente, lo que le diferencia de los demás. " Si podemos cambiar una calle, podemos cambiar la ciudad, y luego el Estado, y si podemos cambiar el Estado podemos cambiar el país y también el mundo" " Yes, we can".</p>
<p>En un mundo globalizado y claramente competitivo, sabe que su nación necesita integrar todas sus fuerzas en orden a un objetivo común para el cual se necesita la formación de sucesivas generaciones, lo cual exige un fuerte desarrollo educativo que aproveche la inteligencia sin distinción de razas. Podemos pasar estas elecciones tratando cínicamente el tema de si los blancos votarán a los blancos o si los negros votarán a los negros, -dijo en tono pausado-; podremos pasarnos este tiempo considerando si Obama está de acuerdo con las ofensivas palabras pronunciadas por su reverendo, las cuales por supuesto repudio, pero, mientras estemos en esta hipócrita discusión, o en otra parecida, -espetó- no afrontaremos el verdadero problema de considerar el cambio educativo, la eliminación de toda suerte de discriminación racial, el mejoramiento de la salud y condiciones de los necesitados, la repatriación de los soldados americanos de todo credo y raza que luchan en Irak tras una guerra que nunca debería haber sido consentida, y en definitiva la consolidación de una más perfecta unión civil, aquella que hace doscientos veinte años nuestros compatriotas quisieron lanzando a América a la aventura de la democracia.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/BANNER-kids-history.jpg" width="631" height="112" class="imgcen" /></p>
<p>Prosiguió diciendo que los negros deben sumar su esfuerzo a este proyecto de unión olvidando todo victimismo por las injusticias pasadas, y que los blancos deben olvidar que en los negros existe cualquier tipo de resentimiento, porque, el proyecto que hemos de desarrollar, en definitiva, no es ni más ni menos que lo que la religión nos pide que hagamos cuando nos sugiere que pensemos en los demás.</p>
<p>Desde el día de ayer Obama se ha apartado de los duros discurso pronunciados por los líderes religiosos negros, entre ellos el del reverendo que ha sido su guía espiritual desde la adolescencia, considerando que, además de dividir a la nación, lo que estos líderes no tienen en cuenta es que la sociedad civil norteamericana no es estática, sino claramente dinámica, como lo demuestra su propia evolución histórica y que, dentro de esa inercia, él confía en un cambio integrador que empiece por poner los cimientos de una ciudadanía más perfectamente unida. En ninguna otra parte de la Tierra, en ninguna otra nación, -dijo-, hubiera sido posible mi propia Historia.</p>
<p>Ha llegado un gigante. Se percibe por la contundencia de sus pisadas, por su energía. Obama es un caballero de la Tabla Redonda que quiere recuperar el Santo Grial para depositarlo en el centro del círculo, lugar de donde nunca debería haber salido, pues, como buen caballero medieval, sabe que cuando el Grial retorna a Camelot la desesperanza se diluye y el ser humano recupera su rumbo. La Casa Blanca, y con ella nosotros, está instalada en la desesperanza, pero el espíritu artúrico de Obama puede devolvernos a todos lo que necesitamos. " Yes, we can".</p>
<p>Visita mi blog en el web site de Obama</p>
<p>http://my.barackobama.com/page/community/blog/guillermomiguelamieva</p>
]]></content:encoded>
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<title>PENSAMIENTOS EN LA PISCINA DE INVIERNO</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/17/pensamientos-la-piscina-invierno</link>
<dc:date>2008-03-17T09:27:27+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">PENSAMIENTOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/Trigueros,-Castrojeriz-Cangas-176.jpg" width="320" height="240" class="imgcen" /></p>
<p>Cuando nado en la piscina, ese remanso telúrico de agua contenida en estanque que sólo devuelve leves olas, me siento un almirante sin barco, desnudo como el hijo de la mar que soy. He sido desprovisto del casco, de la proa, de la popa, de estribor y de babor, carezco de defensas y me enfrento solitario ante las aguas, indefenso, como un niño recién nacido.</p>
<p>Entonces me doy cuenta de que somos esencialmente lo que somos, aquello primigenio que la naturaleza lanzó al abismo de la vida, que de nada sirven nuestras defensas sociales, esas caretas que protegen nuestra debilidad. Pienso así, mientras nado, que no debemos temer a la vida, que no nos debe producir ansiedad la circunstancia de perderlo todo, pues nada se ha perdido, nada esencial, si aún caminamos sobre la faz de la tierra, o si, como es el caso presente, puedes navegar las aguas con la sola embarcación que supone tu propio cuerpo. Nado y me doy cuenta de que sigo vivo, de que el barco no era más que una apariencia protectiva, que yo solo puedo, con mis fuerzas, proseguir navegando. Imagino entonces que mi cuerpo se dispone horizontal para surcar el océano. Mi cabeza proyectada hacia el horizonte es mi quilla que corta las aguas, las sesga dividiéndolas a mi paso, noto que mis brazos y mis pies propulsan como hélices mi movimiento, que mis costados delimitan por babor y estribor, que tengo proa y popa y que, en definitiva, puedo estar solo en el almirantazgo, navego a mis órdenes y las sigo, pues también soy marinero y también barco, es decir, cuerpo y espíritu.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/photo-ffadult-r40-s2-61058825_26518.37013598.main.gif" width="300" height="360" class="imgdcha" /></p>
<p>Cuento los largos de la piscina que voy haciendo y el movimiento deja la estela del pasado a mis espaldas del mismo modo que luego encaro el futuro, esos largos que me quedan por terminar en el día. No he de sentir ansiedad alguna, -me digo-, sino solamente pensar en el presente, en el largo que estoy afrontado, en el instante que vivo. Mi cuerpo entonces se une con las aguas y en ellas encuentra la armonía, fluye, se sumerge en esa densidad reconfortante que me acolcha, se nutre al participar al unísono en la laboriosidad cotidiana del universo. Soy yo y mi circunstancia, recreo mi mundo y observo otros seres que nadan. Las imágenes de los cuerpos que veo son estéticas, plásticas, muy bellas, sobre todo esos delgados y jóvenes cuerpos femeninos que se recrean en el ejercicio mientras los contemplo trascendidos por la luminosidad que se inmiscuye en la profundidad de la piscina. El almirante literario aprende mientras nada, ya no echa de menos su barco porque él encarna una embarcación con alma. Estoy libre de todo peso, pues la gravedad de la vida, esa fuerza gravitacional inmensa, ha perdido consistencia y siento que puedo ganar la batalla si sigo el rumbo de estos pensamientos inmensos a los que, cada día, recurro en soledad.</p>
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<title>AROMA DE TRESCIENTAS MIL &quot;ROSASDÍEZ&quot;</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/14/aroma-trescientas-mil-rosasdiez-</link>
<dc:date>2008-03-14T13:31:09+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/imagenes-de-rosas-rojas-15.jpg" width="100" height="75" class="imgcen" /></p>
<p>Rosa Díez ha dejado la fresca fragancia de trescientas mil rosas sobre el anaquel de nuestra memoria electoral. He seguido la campaña de esta rosa ahora multiplicada  y, a decir verdad, me reconforta pensar que alguien, por sí mismo, sea capaz de inducir en la ciudadanía la ilusión de un proyecto creíble y la sensación de que quien lo representa cree en él profundamente y con convicción. Se ha paseado por las calles de Madrid, lugar del que ahora quiero acordarme, subiéndose hidalga a un simple taburete, megáfono en ristre, palabra nueva y galgo corredor, quijotesca imagen de quien ahora se abre a los campos con idealismo. Nada más fresco.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/imagenes-de-rosas-rojas-10.jpg" width="85" height="100" class="imgizqda" /></p>
<p>Hay un concepto nuevo que aparece en la escena política por vez primera. Ella lo denomina "transversalidad", y consiste en entender que el progreso no surge ni de la derecha ni de la izquierda, lo que conlleva la trasgresión políticamente incorrecta de derribar por la base el monopolio que del progreso quiere ostentar la izquierda de siempre. Rosa Díez legitima a la derecha, en igualdad con la izquierda, para la consecución de políticas de progreso y ello tiene sustento en la propia Historia. La caída del muro de Berlín ha arrostrado consigo la crisis de las ideologías basadas en la lucha de clases, pero tal cosa deviene la crónica de una muerte anunciada desde mayo del sesenta y ocho, cuando se demostró que el Estado Liberal podía socavar, a excepción del movimiento de liberación de la mujer, cualquier imposición basada en esa lucha de clases traída por el marxismo. Sin embargo, la izquierda no ha podido quitarse ese lastre fácilmente y, sin apenas convicción, ha pretendido remodelarlo, sugerirlo con nuevas formas, cayendo en un vacío ideológico que se reitera con la inseguridad de quien ya no se lo cree.</p>
<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/imagenes-de-rosas-rojas-7.jpg" width="99" height="100" class="imgdcha" /></p>
<p>Rosa Díez rompe también con la debilidad de un partido socialista algo timorato con la idea de España. Lejos de romanticismo patrióticos anacrónicos, la Rosa del jardín no comprende una política tan descentralizada, favorecedora el nacionalismo periférico, y propone una cambio de rumbo basado en la reasunción estatal de determinadas transferencias que nunca debería haber abandonado. Todos lo creemos, pero, como siempre, este mensaje cobra más viveza en una ex-socialista que en un liberal de centro derecha.</p>
<p>La Rosa ha cuajado en el jardín parlamentario donde muchas flores ya no tienen pétalos o despiden aromas ya marchitos que exudan su fragancia última por la inexistencia, entre otras razones, de listas abiertas que nos permitan elegir candidatos no sometidos a la jerarquía partidaria. Rosa será una rosa fresca que se ha ganado a pulso su escaño, demostración inequívoca de ser la primera parlamentaria española elegida por lo que es, y por la coherencia de su mensaje. Para ella han sido elecciones en lista abierta, la suya, la que tiene su voz femenina y poderosa no sujeta a cuotas porcentuales. Los demás diputados se han presentado en listas cerradas que impiden saber si la gente los elige por ellos mismos o por la pertenencia a un partido. Se quedarán sin saberlo siempre.</p>
<p>Trescientas mil rosas sustentan a la rosa reina y si cierto parece que el escaño se debe a los votos de Madrid, no es menos cierto que la recién electa diputada representará las voces de todos los españoles que han sentido la fuerza y la contundencia de su mensaje. Si hay algún jardinero parlamentario que valore lo que esto significa espero que no pode la rosa nueva que ha florecido.</p>
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http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/14/aroma-trescientas-mil-rosasdiez-#comentarios
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<title>LA PALABRA Y EL SILENCIO</title>
<link>http://www.librodearena.com/hamlet/post/2008/03/11/la-palabra-y-silencio</link>
<dc:date>2008-03-11T10:26:50+00:00</dc:date>
<category domain="http://www.librodearena.com/hamlet">ARTICULOS PERIODISTICOS</category>
<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.librodearena.com/myfiles/hamlet/El-pensador.jpg" width="320" height="240" class="imgcen" /></p>
<p>El lenguaje es un valle en donde el eco de las frases construidas acoge los pensamientos humanos, por lo que hay que detenerse en su consideración, en su necesidad elemental como vehículo y alimento de nuestro crecimiento espiritual. Hay que sentir que la palabra es un ladrillo que sirve para la construcción de la frase, y que ésta, a su vez, transita al párrafo, y, en definitiva, al mensaje que debe ser oído. Por ello, la construcción del leguaje precisa de la sabiduría en orden a elegir los vocablos y pensamientos justos que dan la medida de nuestro conocimiento. Hay algo sagrado en la palabra que trasciende su propia realidad. Entre paréntesis diré que los hebreos consideran que su lengua es la que más directamente comunica con la divinidad, lo cual no puede ser baladí si consideramos que, una palabra tan definitoria de un significado como la palabra "amén", todavía no ha encontrado un equivalente tan rotundo en nuestro idioma ni en ninguno otro. Se sustituye por "así sea", pero la traducción no es posible sin dos vocablos, lo que equivale a decir que no existe en nuestro idioma una sola palabra que adquiera la fuerza del amén hebreo, ese vocablo que cierra la frontera entre el mundo sagrado y el profano con un solo golpe de voz.</p>
<p>La palabra nace del vacío, es decir, del silencio. Pero el silencio debe ser lo suficientemente rico como para poder florecer luego en las palabras más justas. El hombre, dentro del silencio, de su silencio, frontera que le cierra al exterior, se encuentra en una especie de gabinete de reflexión.  Dentro de esa cámara, el simbolismo del lenguaje se le enfrenta, exponiéndose como en un espejo, y él, el hombre, ha de ser sabio para trasmitir correctamente lo que su alma le dicta. Si los pensamientos profundos provienen del alma, debe haber una región que cultive las palabras, y, por tanto, sólo el alma es responsable de las palabras que decimos. Un alma poco rica encontrará con dificultad los vocablos justos que dan la medida de la sabiduría y, a la inversa, un alma entregada a la verdad, florecerá siempre en palabras justas.</p>
<p>Luego, el silencio es el vacío hermoso donde depositamos lo que somos, el hueco que hemos de rellenar. Hubo un silencio primigenio, el más antiguo, en el cual no cabía la posibilidad del lenguaje, pero crecimos después habitando nuestra mente de palabras, de símbolos que, todos, significan algo que los trasciende, pues albergan la posibilidad del horizonte espiritual. Toda palabra es la negación del silencio, la antítesis que le dota de sentido y le afirma, es decir, su contrario elemental (incluso la palabra "silencio" encierra una contradicción esencial si consideramos que, una vez dicha, una vez pronunciada, se niega así misma). Por eso, la negación del silencio con palabras impropias le afirma más y hasta el punto de recuperar su necesidad, de reclamar su presencia. Sin embargo, la palabra justa imposibilita la existencia del silencio, por cuanto en su justicia, en su oportunidad, deviene un eco que se expande por los valles, que resuena, que se realimenta en su pronunciación, que recoge al silencio en su propio silencio reduciéndolo a su elemental primigenio donde no es posible siquiera distinguirle. Es el momento del orador sabio, aquel que sabe que domina a su contrario.</p>
<p>Y sin embargo, ¡qué belleza pensar que el orador conoce que, finalizado su discurso, deberá dejar paso al silencio, que éste, el propio y definitivo silencio, acota su intervención!. Si hubo un silencio antecedente al discurso, aquel que se podría definir expectante ante lo inmediato, agónico quizás, moribundo ante la inevitable muerte que surgirá tras la aparición de la palabra justa, si hubo esta categoría de silencio previo, existe otro posterior a la palabra que le hace renacer a una vida más rica. Es el momento de la reflexión, cuando el orador y los oyentes se habitan así mismos para pensar. Entonces, la palabra muere, se marchita como las flores y expele su más bello aroma, este mismo que procuro al acabar el post dejando paso al silencio.</p>
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