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"Zapatero, Zaplana, Alierta y los periodistas" por Jesús Cacho

Asombra la prensa española, llena de fuerza creativa, de talento crítico, de justiciero celo persiguiendo el crimen, de inabarcable furia a la hora de denunciar los males de la patria mía. El Gobierno acaba de pagar un secuestro a unos piratas (no dice cuánto, ni cómo, ni dónde, un brindis por la transparencia), porque nosotros somos gente de paz y nuestro Ejército de la Señorita Pepis solo está para cosas de ONG, animar procesiones en Semana Santa, separar bandos, evitar peleas, apagar el rescoldo de algún que otro fuego y pronto regar las plantas de Moncloa. Acabamos, también, de ser víctimas del tocomocho del aceite, una alerta alimentaria que ha durado 48 horas, las necesarias para alejar el fantasma de la escandalosa EPA trimestral (¡olé, de nuevo, por la transparencia!), hundiendo varios cientos de marcas que comercializan aceite de girasol, y eso por no hablarles de la inflación y de los cientos de miles de españoles que este año y el próximo, y luego Dios dirá, se van a ir a la calle tras perder el empleo.

Y en esto que llega un grupete de acreditados periodistas, de lo mejor de cada ganadería, les ponen delante ese Mihura que es el señor Zapatero, y los tíos se comportan como mansos, se aculan en tablas, se les cae la baba, encantados de haberse conocido, complacientes en extremo con el genio de la lámpara –no hay PHN, pero sí trasvases, pero solo uno, pero no se llamará trasvase, pero sí conducción-, abducidos por el pensamiento Alicia, ya saben, loas a la mujer, viva la mujer, siempre mujer y yo el primero, el que más, el adelantado de la mujer, que yo he descubierto las femeninas fuentes del Nilo, y los plumillas arrebolados por tanto encanto, apagados, porque si nos pusiéramos bordes no nos volverían a llamar de la tele y mi señora no podría presumir de marido famosete, y a más a más dejaríamos de meternos en el bolsillo los mil euretes que paga la Uno por programa, y otro tanto la tele de Madrid, y al final vas sumando y sumando y te sale un buen pellizco, oyes.

La patria. Ahora el gran bribón anda preocupado con lo de los pisos, ya saben, la crisis, y ha dicho que se preparen los que exageren, de modo que para que todos volvamos pronto a ser felices ha decidido ayudar a los que construyen pisos y a quienes los venden, esos honrados ladrilleros que han hecho sus fortunas con el sudor de millones de gentes empeñadas en endeudarse por el resto de su vida laboral con un banco. Resulta que, ahora, los buenos, honestos, humildes ladrilleros tienen problemas. Portillo, por ejemplo, antiguo albañil, se acaba de comprar un nuevo reactor capaz de cruzar el charco –¡ya me dirán qué charcos hay que cruzar en Dos Hermanas!- y un helicóptero para dar de comer a los bichos de la finca, y claro está, no podemos permitir que el buen hombre tenga problemas de liquidez, hay que ayudarles para que sigan teniendo beneficios y puedan seguir comprándose fincas y helicópteros a través de sociedades fantasma con las que defraudan al Fisco, y chitón, ¿eh?, ni una palabra de crítica, que es antipatriótico quedarse sin empleo, y más aún comprarse piso y dejar de pagar la hipoteca.

Y al pobre Zaplana pues también le vamos a ayudar, faltaría más, porque se ha quedado sin curro y eso no puede ser, tantos servicios prestados a la patria mía, tanto tráfago, tamaño desvelo, no señor, eso hay que recompensarlo, pero... ¿cómo? Pues llamando a la puerta de Telefónica, que para eso está, para un roto y un descosido, de nuevo nacionalizada o casi, renacionalizada o así, todo en una pieza y al servicio de la clase política, la de derechas y la de izquierdas, primera multinacional, estandarte de la empresa española, lista para colocar políticos en cesantía, como en tiempos de Canovas y Sagasta, y ¿qué dirá la gente inteligente en Wall Street, que alguna queda, o en la City? ¿Qué dirán los gestores de los grandes fondos de inversión cuando se enteren de este nuevo paradigma hispano?

A Zaplana le han hecho “delegado”. Alierta podía haberle hecho consejero de Telefónica por derecho, a palo seco, ocupando el sillón vacante de Pizarro (¡en mala hora, Manolo, en mala hora!), pero no, han tenido que hacerle “delegado”. Una faena. En tiempos de Franco, el delegado del Gobierno en mi Palencia natal era un tío con mucho mando, temido y obsequiado por donde pasaba, un tipo de bigote y con bigotes que colocaba a la gente a pares, traía agosteros del pueblo y les ponía en sindicatos, de cobradores en la CMT, de serenos en Madrid. Un benefactor, oiga. El cargo cayó en desuso, un error de bulto, ya lo creo, que ha tenido que ser gestor tan clarividente como Alierta quien venga a ponerlo de nuevo en boga.

De modo que ha sido necesario reflotar un cargo político, franquista, para que el buen caballero levantino pueda llevarse a casa su estipendio, millón de euros entre pitos y flautas, qué menos tratándose de Telefónica y qué más da. Y como es cargo franquista ha sido necesario poner de acuerdo a Gobierno y oposición –así ya tenemos medio camino andado cuando coloquemos a Caldera, o al mismísimo Bono, gran amigo de Zaplana, por cierto, más amigo de pesoes que el propio Rajoy, nada amigo-, pedir, digo, el nihil obstat de Moncloa, aunque en realidad no ha sido necesario pedir nada, ni siquiera pisar la acera, que para eso tenemos a Javier de Paz, íntimo de Zapatero, que dicen que está sacando gran provecho del master en telefonitis acelerada que cursa en Gran Vía, hasta el punto de que ya hay quien afirma, exageraos, que en él tenemos un futuro presidente de la operadora a poco bien que le sigan yendo las cosas del voto a ZP, que le van como la seda.

Zaplana no habla inglés, que yo sepa. Tampoco han dicho qué contenidos va a tener su cargo, pero eso, ¿a quién importa? Qué razón tiene nuestro gran Zapatero remendón cuando tilda de alarmistas a quienes dicen que España se rompe... ¡Qué coño se va a romper! Ni se rompe, ni cambia. Nada. La vida sigue igual. Purito franquismo. La misma mugre, la misma caspa, la misma idéntica corrupción de siempre. Y esa indefinible, intransferible y vieja colusión entre lo público y lo privado que caracteriza a toda democracia enferma. Eso sí, el tinglado funciona para unos cuantos. Porque al pueblo soberano, mil euros mes y que le vayan dando. Silencio de corderos amaestrados. Dice Jean-Claude Michéa (La escuela de la ignorancia) que “la forja de ciudadanos ignorantes, y por tanto acríticos, es una condición necesaria para el correcto funcionamiento de las sociedades de consumo avanzado”. Y, hala, Manolo, levántate a la seis, coge el petate y échate al metro con el bocata de chope y una sonrisa en la boca. ¡Y ni un mal gesto, ¿eh? Que no me entere yo, vamos, hasta ahí podíamos llegar!

Gran artículo de Jesús Cacho, que lleva a delante el periódico digital El Confidencial en donde se denuncian muchos de los "chanchullos" patrios. Sus dosis de realismo político nos colocan delante de una casta económica y política que maneja con descaro los resortes del Estado, cuando le interesa lo privado son muy liberales cuando necesitan del Estado nada los ata para que sin vergüenza les apañe tal asusto judicial, le echen una mano a través del BOE, ya sabéis, cambio fiscal, subvenciones, concursos públicos, tal o cual recalificación...todo ello con la prensa española mirando para otro lado o aplaudiendo, esta es la socialdemocracia o la tercera vía o la sociedad del bienestar en la inopia, en Europa no van a la zaja...dejando al ciudadano fuera de cualquier decisión, es decir, sin ninguna información de lo que se va tejiendo a su alrededor, cada vez inetentando que sean más mansos y menos críticos a través de la educación (LOGSE, Universidades domesticadas, EPC), los medios (La Sexta, La Cuatro, A3...El País, Público, El Mundo...Onda Cero , La Ser, La Cope (a ratos)), están creando una sociedad oscurantistas y góstica en dónde solo los iniciados (normalmente si eres pobre sólo por vía política) van conociendo los resortes que manejan este entramado, como ejemplo veánse las operaciones en la Bolsa de los últimos tiempos, solo pierde el inversos medio (alias el "confiado") o las OPAs de estos años...las ventas sospechosas del oro del Banco de España, este sistema de las Cajas españolas entre políticas y financieras, el "ladrillo"...y así se corta el Bacalao en la sociedad de Bienestar, sin hablar ya de quién maneja el dienero de las drogas, ventas de petróleo, armas...los mismos sino veáse el despliegue en Dubai (dinero sucio por mayor gloria de Alá) de los empresarios, políticos españoles y jefes de Estado en la última carrera de F1 (de todo se puede sacar chicha) o donde se están financiando las cosntructoras españolas (fondos de inversión Árabes), es decir, están inviertiendo con lo que piensaas quedarse totalmente en un futuro (ay! lo que cuesta recuperar Al Andalus con petrodólares)

Nos queda como alidado el que la gente se empieza a cansar y que las dosis de idealismos y "trolas" empiezan a ser tan evidentes que algún cambio crítico, quizás, sea posible.

Saludos!!


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