Libro de Arena
Login

A la sombra de mis orejas

"Es más fácil ser sabios con otros que con nosotros mismos." Francois de La Rochefoucauld (1613-1680)

Historia del arte. Gombrich

Se van encadenando las lecturas una tras otras, se va encadenando y formando una lista infinita. Una libro tras otro se acumulan en la biblioteca de nuestras lecturas. Y de ellas sólo pasan algunas por ese tamiz, ese filtro de agujeros estrechos que configura la selección de aquellas obras que al cerrar la última página tenemos la certeza que nos cambiaron la forma de mirar el mundo.

Así me pasó con la Historia del Arte de Gombrich, tuve la sensación de que un hombre enormemente sabio me cogía y me llevaba de la mano por el museo más maravilloso, de pasillos infinitos en lo que se acumulaba lo mejor de la pintura, la escultura, la arquitectura. Un paseo que cambió mis ojos y que amplió mis miras. Sin aturullarme con una lista interminables de nombres y fechas, me decubrió que lo más importante en el arte no es acumular biografías y cronologías, sino sentarte delante de una obra y comprenderla, descifrar lo que el artista quiere decir, sea Tiziano, Goya o un desconocido.

Sólo se puede enseñar algo bien si se siente pasión por ello y Gombrich la demostró a lo largo de toda su vida y nos regaló esta historia del arte, un libro que se lee con la amenidad de una novela, un libro que nos lleva de la mano por los primeros escalones de una escalera apasionante, mágica e infinita.

Otros comentarios de arte y artistas:

Los tres retratos de Olga

Un urinario desgastado

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Rembrandt

Klimt. La libertad creadora

Chema Madoz. Metáforas en blanco y negro

Los tres retratos de Olga

Hay pintores que ansían toda su vida que el pincel vuele y suelto como una mariposa se deslice por el lienzo, libre, mágico, genial. Muchos lo intentan, pocos lo consiguen. Y de aquellos que alcanzan el Olimpo, casi todos bailan en el mismo estilo, una señal de identidad que les hace genios en su interpretación del mundo, plasmado en sus cuadros. Pero en esta maravillosa vida llena de contrastes y excepciones existen personas que rompen las normas y uno de ellos fue el malagueño Pablo Picasso, maestro en cada una de las vanguardias que respiraron y palpitaron en su época.

Hay una escena en la película sobre Pollock en la que Ed Harris borracho y derrumbado en la escalera de su casa grita contra Picasso por no dejar nada que inventar en la pintura. El otro día recordé esa escena en el Thyssen, al contemplar los tres cuadros que se exponen de Olga, una de las mujeres de Picasso. Los tres son maravillosos en su estilo y al posar la vista sobre cada uno de ellos uno se queda sorprendido por la capacidad del malagueño para crear obras de tanta fuerza con diferentes herramientas . Cambiar la paleta y los esquemas continuamente, crear con la libertad del viento... ese fue el arte de Picasso, plasmar todo lo que se cruzaba por su cabeza. Por eso, ante los retratos de Olga me quité el sombrero e incliné mi cabeza ante este maestro de la diversidad, cima de ningún movimiento.

Otros comentarios de arte y artistas:

Un urinario desgastado

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Rembrandt

Klimt. La libertad creadora

Chema Madoz. Metáforas en blanco y negro

Un urinario desgastado

Corro el riesgo de entrar como un elefante en una cacharrería y tirar cacerolas, cazos y sartenes, decir mucho y no descubrir nada. Soy aficionado al arte, no me considero un experto y mis criterios se basan más en gustos, intuiciones y destellos que me transmiten las obras.

Hace ya tiempo que Duchamp revolucionó el arte al presentar a un concurso un urinario arrancado de unos baños, autografiado por un conocido personaje de historietas estaudinenses. Pasado el tiempo y tras amplias polémicas el urinario está en el Louvre, recompuesto tras ser roto con un martillo por uno de los visitantes hace algo más de un año. La obra se gestó en 1917, hoy se mantienen las ideas del artista, la importancia del concepto artístico en la mente, más que la finalización práctica.

Quedan ya lejos las experimentaciones de ese gran genio de todo y nada que fue Pablo Picasso. Los abstractos se han pintado hasta la extenuación y apenas unos pocos podrían llegar a rozar los límites de Pollock. La grandeza trágica de Bacon no ha encontrado nadie que se le aproxime, su amigo Freud se acerca pero no llega. Ya todos ellos pertenecen a la historia, sus nombre aparecen en los libros de arte, son los precursores y modelos del arte actual. Y en que sean los patrones a seguir veo que se centran los problemas, la degradación de la calidad, la falta de nuevas propuestas del arte actual.

El siglo XX es alargado como un chicle, se expande, se continua con el arte conceptual, abstracto... como única forma de exlicar esta época. Obras más rápidas en la ejecución y basadas en movimientos artísticos de los que han pasado en la mayoría de los casos más de cien años. Echo de menos nuevas propuestas para el siglo XXI. La prisa, la premura, la idea... son importantes pero quizás mucho tiempo atrás cuando el concepto artístico partía del reposo, la técnica y la reflexión... se alcanzaron mayores cotas y para mí, elefante entre cacharros, Rembrandt mantiene su modernidad y Duchamp acampa en los museos con un urinario desgastado.

Otros comentarios de arte y artistas:

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Rembrandt

Klimt. La libertad creadora

Chema Madoz. Metáforas en blanco y negro

Chema Madoz. Metáforas en blanco y negro

Hace unos meses, cuando desembarqué en Madrid fui a una exposición de fotografía en la Gran Vía. El fotógrafo, Chema Madoz. Confieso como habréis podido comprobar que me encantan las fotografías en blanco y negro. El otro día leí una entrevista a Madoz y explicaba por qué las hacía así. Decía que el problema del color es que debido a que la calidad de las tintas ha ido variando con el tiempo es posible fechar las fotografías. El quiere hacer instantáneas intemporales y el color se lo impide. También apuntaba los juegos de sombras y de luces que permiten las fotografías en blanco y negro.

Me gusta la elegancia que demuestra, esa capacidad de sacar los objetos de sus espacio habitual y realizar extrañas asociaciones con ellos. Una mezcla de paz por la perfección técnica, la armonía de la composición y de desasosiego por ver objetos cotidianos fuera de contexto. Chema Madoz, metáforas en blanco y negro.

Enlace a algunas páginas que hablan sobre él y que contiene fotografías suyas:

Chema Madoz. Fotógrafo

Hispanart. Chema Madoz

Otros comentarios de arte y artistas:

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Rembrandt

Klimt. La libertad creadora

Klimt. La libertad creadora.

Cuando te adentras en el friso de Beethoven de Klimt, te sientes transportado a un mundo mágico, un mundo en que marcan la pauta los dorados, las flores, los cuerpos de mujeres cortosionadas y dolientes. Probablemente Klimt no hubiese hecho el arte que hizo si hubiese sido respetado, si no hubiese sido condenado por la moral estricta de la época, porque el arte normalmente nace del desacomodo, de comtemplar el abismo que separa al hombre de su verdadera naturaleza. Allí en ese acantilado de aguas revueltas, de pelos enmarañados y tormentas se mueve el artista, con la conciencia de no ser comprendido por sus comtémporaneos, con el goce de saber que el esta más cerca del agua, la hierba, el sol, los árboles. A cambio de todo ello, a cambio de ver más allá de lo que otros ven, gozará del mayor de los desprecios y una jauría de lobos intentará roer sus entrañas y hacerlo entrar en el mundo que olvidó hace ya mucho tiempo el rumor de las hojas al caer en el otoño. Marcamos al hierro a aquellos que nos brindan las mejores cosas. Y se tienen que retirar a su pincel, su música y sus letras para gozar sólo con ellas de la verdadera libertad creadora.

Gustav Klimt. La destrucción creadora. Fundación Juan March hasta el 14 de Enero

Otros comentarios de arte y artistas:

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Rembrandt

Vendedora veneciana de cebollas. John Singer Sargent 1882.

Debo reconocer que cuando hace dos semanas entré en el Thyssen conocía a Sorolla y su trascendencia, pero no a Sargent. Los dos precursores del impresionismo, los dos amigos y admiradores mutuos. Podría haberme quedado con más cuadros de la exposición, si no hablara de éste comentaría cosiendo la vela de Sorolla o del magnífico retrato que pintó Sargent y que sirve de imagen para el cartel anunciador. Pero apartado y sin ocupar grandes paredes y atenciones está esta vendedora de cebollas, un trabajo poco habitual en la carrera de Sargent, excelente retratista de la aristocracia. En uno de sus viajes a Venecia decide alejarse de la plata, las arañas de cristal y la copa de champán. Fija sus atención en esta niña envuelta en sombras y maneras velazqueñas. Ella no le exigirá la exaltación y simulación de la belleza, le dará la hermosura simple de las cosas cotidianas, la tez morena del sol y la alegría por si un día aparece un dulce en la boca. En la esquina derecha del cuadro aparece ese disparo de luz de la Venecia de los palacios y las máscaras. Juego de constrantes, de luces y sombras, de lujo y probeza con sólo una ventana llena de sol y una niña en la penumbra, vendedora de cebollas.

Otros comentarios sobre arte y artistas:

Rembrandt

Sargent/Sorolla hasta el 7 de enero