El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición.
El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el
olvido,
y no acepté otro valor que la imposibilidad.
Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el
mar,
escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al
ingresar en lo que queda de mí;
escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en
mi espíritu,
y no pude resistir la perfección del silencio.
(Fragmento)
Antonio Gamoneda
Cuando viajaba en el metro el otro día leí este texto pegado en una de las paredes del vagón. Me invitó a seguir leyendo. Hoy a pesar del frío que hace en Madrid es tiempo de ir en su busca.
Otras poesías en mi blog
Los cuervos que graznan por la tarde. Li Po
Habitaciones separadas. Luis García Montero
Bebiendo solo a la luz de la luna. Li Po
La capa. Ezra Pound
Ítaca. Kavafis
La ciudad. Kavafis
Te quiero. Benedetti
Hagamos un trato. Benedetti
Prédica en las montañas. Li Po
Doradas nubes bañan la muralla.
Los negros cuervos graznan sobre sus nidos,
nidos en los que quisieran descansar.
En tanto, la joven esposa suspira, sola y triste,
sus manos abandonan el telar,
sus ojos están fijos en la azul cortina del cielo,
cortina que parece separarla del mundo,
como la leve niebla oscurece el río.
Está sola: el esposo viaja por países lejanos;
todas las noches está sola en su alcoba.
La soledad le oprime el corazón,
y sus lágrimas, como fina lluvia, caen en tierra.
Li Po (705-762) China
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Habitaciones separadas. Luis García Montero
Bebiendo solo a la luz de la luna. Li Po
La capa. Ezra Pound
Ítaca. Kavafis
La ciudad. Kavafis
Te quiero. Benedetti
Hagamos un trato. Benedetti
Prédica en las montañas. Li Po
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
Tiempo de habitaciones separadas.
Luis García Montero
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Bebiendo solo a la luz de la luna. Li Po
La capa. Ezra Pound
Ítaca. Kavafis
La ciudad. Kavafis
Te quiero. Benedetti
Hagamos un trato. Benedetti
Prédica en las montañas. Li Po
Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi Copa, invito a la Luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la Luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, Luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la Luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.
Versión de Luis Enrique Délano
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La capa. Ezra Pound
Ítaca. Kavafis
La ciudad. Kavafis
Te quiero. Benedetti
Hagamos un trato. Benedetti
Prédica en las montañas. Li Po
¿Guardas tu rosa intacta
hasta que pase la primavera?
¿Es que esperas el beso de la muerte?
¿Crees que en la tumba oscura
hallarás un amante
mejor que yo ? No te echarán de menos
las rosas nuevas.
Cúbrete con mi capa y no del polvo
que cubre lo pasado.
Ten más miedo del tiempo
que de
mis ojos.
El descubrimiento de este poema se lo debo a aseret que la colocó como comentario en mi artículo La poesía sin salsa, por favor. Desde aquí quiero darle las gracias por haberme guiado a esta poesía de aquel gran poeta que fue Ezra Pound.
Francisco de Quevedo (1580-1640)

¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?
Aquí de los antaños que he vivido;
la fortuna mis tiempos han mordido;
las horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde,
la salud y la edad se hayan huído!
Falta la vida, asiste lo vivido
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fué, mañana no ha llegado,
hoy se está yendo sin parar un punto;
soy un fué, y un seré y un es cansado.
En el hoy, y mañana, y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.
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Ítaca. Kavafis
La ciudad. Kavafis
Te quiero. Benedetti
Hagamos un trato. Benedetti
Prédica en las montañas. Li Po

" Si puedes mantener intacta tu firmeza
cuando todos vacilan a tu alrededor
Si cuando todos dudan, fías en tu valor
y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza
Si sabes esperar y a tu afán poner brida
O blanco de mentiras esgrimir la verdad
O siendo odiado, al odio no le das cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey
Si piensas y el pensar no mengua tus ardores
Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si puedes soportan que tu frase sincera
sea trampa de necios en boca de malvados.
O mirar hecha trizas tu adorada quimera
y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tu ganancias poniendo en un montón
las arriesgas osado en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón
sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea
alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en ti todo flaquea
menos la voluntad que te dice adelante.
Si entre la turba das a la virtud abrigo
Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
Si marchando con reyes del orgullo has triunfado
Si eres bueno con todos pero no demasiado
Y si puedes llenar el preciso minuto
en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita
y lo que es más serás hombre hijo mío.... "
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If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
If you can trust yourself when all men doubt you
But make allowance for their doubting too,
If you can wait and not be tired by waiting,
Or being lied about, don't deal in lies,
Or being hated, don't give way to hating,
And yet don't look too good, nor talk too wise:
If you can dream--and not make dreams your master,
If you can think--and not make thoughts your aim;
If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same;
If you can bear to hear the truth you've spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to, broken,
And stoop and build 'em up with worn-out tools:
If you can make one heap of all your winnings
And risk it all on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: "Hold on!"
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings--nor lose the common touch,
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much,
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds' worth of distance run,
Yours is the Earth and everything that's in it,
And--which is more--you'll be a Man, my son
Siglo XI, Persia, tres amigos cierran en su juventud un pacto de sangre en el que se comprometen a que si alguno llega arriba de la montaña debe aupar con su mano a los otros dos. El primero de ellos Abdul Kazen, llega a visir y pasaría a llamarse Nizam al Mulk (Regulador del imperio) y fiel a su pacto de amistad ayuda a sus compañeros. Hassan Sabah aprovecha la ocasión y se aúpa a altas cotas de gobierno, pero sediento de poder y imbuido de ortodoxia e intransigencia, se convierte en un fanático y crea la secta de los haschischin, que matan, fumados de haschisch, a todos los objetivos marcados por su jefe. Nuestra palabra asesinos procede del nombre de esta secta. Despiadado y ambicioso Hassan encarga matar a su antiguo amigo Abdul. Éste, protector de poetas dijo al expirar: Dios mío. Estoy pasando al otro lado entre las manos del viento.
El tercero de ellos es Omar Jayyam. No peleó en la política de su época, hizo algunos descubrimientos matemáticos, pero sobre todo nos regaló bellísimas poesías, de profundo conocimiento del hombre, de su insignificancia y grandeza, que nos transmiten la certeza, que una noche, la luna y una copa en la mano pueden ser suficientes para sonreir en esta tierra.
Uno de sus rubaiyat:
A nadie le ha sido prometido un mañana.
Mantén en la dicha tu alma nostálgica.
Bebe el vino en el claro de luna, mi amor, que la luna
brillará muchas noches sin volver a encontranos.
Otro:
Esta rueda del cielo anticipa tu muerte y la mía,
conspira contra mi corazón y contra el tuyo.
Ven. Siéntate conmigo en el césped
antes que otro césped crezca con tu polvo y el mío.
Las traducciones y los datos históricos proceden de la edición de Carlos Aéran de los Rubaiyyat de Omar Jayyam de la editorial Visor. Quinta edición 2003.
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