Libro de Arena
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A la sombra de mis orejas

"Es más fácil ser sabios con otros que con nosotros mismos." Francois de La Rochefoucauld (1613-1680)

Gracias por leer a Tennessee Williams

Una tarde después de vagar por las calles de madrid sin rumbo, decubrí una librería. Largos pasillos y salas de moqueta, páginas de escritores colgadas en las paredes y cientos, miles incontables libros. Casi siempre que entro en uno de estos lugares, ya sean librerías de viejo o de nuevo pregunto por ciertos libros que están a la caza y captura en mi oficina del sheriff. Durante mucho tiempo Laurence Sterne y su Viaje Sentimental estuvo bajo alta recompesa. Hasta que un día lo encontré en una edición del fondo económico mexicano. Apenas unos meses más tarde la editorial Funambulista sacó una estupenda traducción y una edición preciosista, de esta obra de sentimientos, ironía y cinismo del reverendo Sterne, uno de los más fervientes admiradores de nuestro inmortal Cervantes.

Dispuesto a colocar otra de mis obras fugitivas entre las rejas de mis lecturas, pregunté a una de las dependientas si tenían alguna obra de Tennessee Williams. Milagrosamente Losada, la editorial Argentina, refugio de lectores inquietos durante represiones y dictaduras, tenía muchas o casi todas sus obras publicadas. Ojeé los libros y al final me decidí por el Zoo de Cristal, una de sus primeras obras. Al ir a cobrarme le di las gracias por haberme guiado hasta los libros y ella me dijo " Gracias a ti por leer a Tennessee Williams".

Disfruté leyendo la obra en una larga espera en el aeropuerto de Schipol en Holanda, disfruté viéndola en el teatro en una estupenda actuación de Luis Tosar. Tal vez nadie os dé las gracias por leer o asistir a alguna de las obras de aquél magnífico escritor sureño, pero lo que os aseguro es que vosotros seréis los primeros agradecidos, no hacen falta más razones si os espera una gata sobre el tejado de zinc caliente.

Otros comentarios sobre teatro:

Cuento de invierno. William Shakespeare

Un Cuento de Invierno. William Shakespeare

Esto es un cuento. Un cuento triste. Un cuento alegre. Un cuento alegre y triste. Un cuento de invierno. Así comienza una de las obras tardías de Shakespeare y una demostración palpable de la maravillosa capacidad del inglés para combinar la comedia y el drama.

Confieso que cuando se dice que el texto es adaptado un ligero temblor recorre mi cuerpo. El año pasado fui al teatro queriendo ver la sugerente, elegante y profunda Salomé de Wilde y me encontré con una Salomé chabacana, zafia y desagradable de Mauro Armiño. Mi decepción fue mayor porque a Armiño lo considero uno de los más respetables traductores y un auténtico apasionado de la literatura. Si a Wilde le quitas la elegancia, la sugerencia... se esfuma como humo, no queda nada de él. Sin embargo, la versión de Sanchís Sinistierra de Shakespeare me pareció perfecta, porque creo que nunca olvidó cuál era el espíritu del autor.

Para mí los grandes apenas necesitan retoques, quizás eliminar alguna expresión en desuso... poco más. Son eternos porque sus temas siempre son modernos, nos hablan de las pasiones, miserias y grandezas del ser humano y éstas serán siempre las mismas, Inglaterra del XVII, España del XXI, Marte del XXX. Un cuento de invierno transcurre en una Sicilia ficticia del Siglo XVI y no por ello deja de hablarnos de asuntos tan terribles como los celos, la desconfianza, la locura de amor, el maltrato... Han pasado tres siglos y ¿acaso estos temas no son de plena actualidad?

Si estáis en Madrid apenas os quedan unos días para ver la obra, aprovechadlos. Irá a Valencia y ojala se paseé por más ciudades. Magnífica la dirección de Magüi Mira, el elenco de actores y dos figuras que brillan por encima de las demás Will Keen y Lucía Jiménez. Un esfuerzo asombroso del actor británico para memorizar toda la obra en inglés y regalarnos una interpretación digna de la escuela de la que procede, la Royal Shakespeare de Londres. Lucía Jiménez canta una nana tan conmovedora como la de la cebolla de Miguel Hernández.

Maravillosa, alegre y triste no os decepcionará, palabra. Dejaros llevar a la corte de Leontes, Rey de Sicilia. Mamilio, su hijo, os guiará con su voz y las palabras del siempre eterno, grandioso y moderno William Shakespeare.

Entrevista a la directora Magüi Mira en El Cultural.