El día que pensé y me apené como Holden Caulfield.
Si tuviera que escoger una página del Guardián entre el Centeno, sería aquella en la que Holden recuerda como dismuló su fastidio ante unos patines, porque él como yo no soportaba ver la cara de decepción en su madre.
Tantas veces he luchado por no decepcionarla y tantas veces lo he hecho, porque no he luchado, porque me he dejado perder en la bruma, porque me he compadecido y he llorado. Y, sin embargo, tantas veces he sentido orgullo de ella, de lo que lucha, de lo que en las lágrimas y en las risas me ha aportado, que lo tienes fácil si de verdad quieres que sufra, pinta la decepción en su rostro y sólo con eso me habrás tumbado.
No me pidas que te cite los párrafos, las palabras exactas, sólo puedo decirte que leyendo aquella página la pena de Holden y mía fueron una.
El guardián entre el centeno. J.D. Salinger
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3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
La grandeza de una madre es que no hay depeccion de sus hijos, tu madre te conoce mejor que tu mismo, pero calla, sabe de tus limitaciones y de tu esperanzas, recuerda cosas de tu infancia, con tu primer año de vida le compensaste todos los sin sabores del resto de tus dias, una madre no sufre por ella misma, sino que se queda reflexiva por ver de que forma puede aupar la proxima vez a su hijo
también llego con mucho retraso. Es uno de mis libros preferidos de sde siempre. En mi blog hay un homenaje a él. El post se llama "Marx en NuevaYork", por si tuvieras la gentileza de leerle.Saludos.
Otro de los imprescindibles. En cuanto pueda me pasaré por tu página a leer tu artículo.
Saludos







