Un nombre que no es su nombre
Missouri, dos hermanos gemelos duermen en una cuna con una cinta roja uno y verde el otro anudadas en sus muñecas. La madre se levanta. Se oye el lento rumor de las aguas del Missisipi y los negros cantan camino de las plantaciones. Hoy toca baño y coloca los leños en el hogar, enciende el fuego y sobre la cocina de hierro fundido deposita una cacerola medio oxidada con agua. Cacerola va y viene va llenando la tinaja. Coge a los bebés. Mientras pasa la esponja por sus cuerpos canta la canción que el viejo Isaias toca todas las tardes en el porche con el banjo y recuerda, recuerda el fuego encendido, deja a los niños en el agua y apresurada vuelve a la cocina. Al regresar sólo dos cintas, una roja, una verde en el agua jabonosa flotan. Saca a los dos niños y sólo uno de ellos llora. Al día siguiente, nadie canta sólo una madre un puñado de tierra en un foso arroja.
Más tarde el niño crece y duda, porque no sabe si suya es la cinta verde o la roja. Se hace escritor y cuenta sobre Tom y Huckleberry, pero quizás por lo de las cintas o tal vez por otra cosa firma con un nombre que no es su nombre... ni el de su hermano. Mark Twain.
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3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Mark Twain tuvo un gemelo, es cierto, pero no he podido comprobar si murió e el parto como dicen algunas versiones o esta otra de las cintas que procede de una entrevista hecha a Mark Twain, pero que debido al carácter del autor puede ser una versión poética de la otra.
Saludos
Desgarradora y lírica al mismo tiempo. Me ha encantado.
Un abrazo
La pista sobre esta historia me la dio un buen amigo, Julián. Desde estas líneas aprovecho para desearle todo lo mejor para este año.
Saludos







