La vida de los otros. Florian Henckel-Donnersmarck
No es que no me gustase el Laberinto del Fauno. De hecho, salí imbuido en su mundo mágico, de bruma, de misterio... y emocionado por su impactante final, pero comprendo por qué La vida de los otros se llevó el Oscar a la mejor película extranjera. Y eso a pesar de que muchas veces desconfío de la estatuilla dorada, que una veces es justa como Salomón y otra mata a películas magníficas como Herodes.
Quizás me encantó La vida de los otros porque vuelve a la raíz del cine; el que a mí me gusta el de los guionistas, los actores, las buenas historias. Una película construida con mimo, cuidada en los detalles, con una impresionante recreación de la RDA, de los métodos de la Stasi; con giros humorísticos en una situación ciertamente dramática, la castración del arte, la idea común, la ausencia de la maravillosa diversidad de pensamientos.
Dicen que toda buena novela tiene que plantear la catarsis del personaje, si comienza, transcurre y al final en la última página el protagonista no ha cambiado, el libro habrá fracasado. En una maravillosa interpretación Ülrich Hume empieza recto como una caña y un viento de libertad lo irá doblando hasta ver que alrededor hay prados, hierba, sol... la poesía de Brecht, Goethe, Schiller...
Sebastian Koch y Martina Gedeck, Deliciosa Martha, le plantan cara e intentan llegar, pero se quedan a unos escalones de la cumbre. Así que no queda otra, colocaros los cascos de escucha y prepararos para espiar... La vida de los otros, lo que veáis y escuchéis os hará más libres.
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8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
ya se te echaba de menos, pensé que habías desaparecido!! jeje.
Si tú recomiendas esta película, habrá que ir a verla. La verdad es que lo tenía pensado ya, pero nunca encuentro tiempo (y a veces dinero!). A ver si este mes hay suerte.
Un beso muy grande, Juan
Juan
Gracias, la iré a verla.
Saludos.
Hola Juan:
Interesante recomendación a tener en cuenta. Confieso que sigo poco el cine actual, solo a través de las noticias y cuando pasan por televisión las películas, que acaban por aburrir por los malditos cores publicitarios. Lo mejor, sin duda, el cine, aunque el vídeo también tiene sus ventajas.
Como siempre, agradezco tus comentarios en Cuadernos. Buena idea lo de chocolateros anónimos, Hay mucho adicto suelto que seguro que nos daria más de un consejo chocolatero.
Un beso y hasta la próxima.
Si yo también echo de menos escribir en libro de arena, pero por ahora no tengo ordenador en casa y tengo que escribir en huecos sueltos que encuentro. Espero tener pronto un ordenador en casa y escribir más a menudo. Gracias a las tres por vuestras visitas. Un abrazo
Esta película me hubiera gustado verla, pero voy muy poco al cine desde que los han quitado de la ciudad y llevado a los centros comerciales de la periferia. Me da mucha pereza coger el coche y además estoy en contra de ese tipo de ocio colonizante. Así que no veo películas a lo grande, es una pena.
Me ha encantado tu enlace de "el coloquio de los perros"
Un abrazo.
Es cierto. La película es muy buena.
Quizás, la única pega que le veo al guión es que refleja sólo el intéres de la Stasi por el mundo intelectual, y lo verdaderamente terrible es que su campo de acción llegaba a todos los ámbitos de la vida alemana.
No cuesta nada imaginar que con el ciudadano corriente eran mucho más crueles. El paradigma del Estado policial, por el que tantos han suspirado y otros suspiran todavía.
Un saludo
Puede que sea una visión parcial de la represión ... y aún así estremece.
Un abrazo
Acabo de verla y es realmente magnífica. Una grandiosa reflexión sobre la lealtad y la traición; sobre aquello que es digno de una y otra; sobre la disidencia como responsabilidad y el arte como medio de expresión: "Si no tomas partido no eres humano. Hasta que no hagas algo no tengo nada que decirte" Soberbia.







