Música para bombones
Siempre existe una primera vez para todo... siempre. La primera vez que ves la nieve, el mar... el primer beso, la primera lengua en la boca, el primer cuerpo desnudo al lado... la primer lágrima, el desamor... siempre. Y así ocurre con los libros, el arte, la música. El día en el que telón cae , el teatro se abre, las candilejas iluminan, la magia aparece y la sorpresa se pierde... para siempre.
Envidio a quien lea por primera vez cien años de soledad. Ojalá volviera atrás y virgen, puro me adentrase en sus páginas; ojalá sintiera de nuevo la imperiosa necesidad de volar por sus líneas... como me ocurre con todos los libros que me agarran, atrapan y arañan con sus letras, cambiando mi vida, mi corazón, mi mente.. para siempre. Y envidio a tanta gente por tantas cosas, quien mantiene el misterio de Psicosis, quien nunca fue a Comala con Rulfo, quien no jugó a la Rayuela con Cortázar... hasta el infinito, envidio a aquellos que todavía guardan sorpresas en su chistera.

Cuando vivía en Cartagena quedaba a menudo para tomar café con un amigo, americano para él, humeante, con leche para mí. Y poníamos música y hablabamos y discutíamos... Y siempre que sonaba música de las cuatro estaciones de Vivaldi, del adagio de Albinioni, el minueto de Boccherini... las llamaba música para bombones. La que suena al abrir una caja de dulces suizos, la del pequeño cilindro, las puas que marcan los acordes, la manivela; que se mantiene cuando con cuidado desenvolvemos el bombón, que se mezcla con el crujir del celofán, que aún sigue cuando con la lengua vamos dehaciéndolo en nuestra boca. Música que por utilizada perdió parte de la magia, que dejó de ser virgen... Por eso envidio a todo aquel que se acerca a un libro, un película, un cuadro... y no se ha convertido para sus ojos, oídos y sentidos en... música para bombones.
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12 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Comparto contigo la nostalgia por la emoción y sorpresa de la primera vez que te acercas a uno de esos libros, películas o melodías que te tocan para siempre. Aun recuerdo los ojos de envidia con que me miraba el empleado de un videoclub cuando alquilé "La noche del cazador" y "Matar a un ruiseñor" para verlas por primera vez. Pero esa nostalgia no debe empañar nunca -¡nunca!- la emoción y el placer que se experimenta cuando vuelves a visitarlos. Si de verdad te han tocado, volverán a hacerlo y descubrirás en esas obras de arte nuevas y nuevas sorpresas. Lo importante es no hacer de ellas algo manoseado y manido, algo tópico y vulgar; en definitiva, música para bombones. Enhorabuena, Juan. Me ha encantado.
Besos
Gracias Juan por tu comentario en Cuadernos para... y por apoyar el buen gusto.
Coincido contigo en tu post, en la primera vez de muchas cosas y comparar la música con los bombones, me parece acertadísimo, y más para una amante del chocolate como yo, que considera los bombones como la exquisitez suprema del mucho chocolatero.
Pero no tiene porqué perder magia una música o una obra de arte por muchas veces que se ha visto. Al contrario, siempre se pueden descubrir pequeños y grandes detalles que hacen que esa primera vez se consolide más y más.
La magia está en nosotros mismos, y en nuestro deseo de conservarla y transmitirla.
Un saludo y hasta la próxima.
Gracias a vosotras Marta y Ceci. Un placer teneros de visita por aquí.
Besos
Quizás la primera vez que hacemos algo nos deje un cúmulo de sensaciones inolvidables, es cierto. Pero ciertas experiencias, como la relectura de un buen libro o volver a escuchar una melodia que nos gusta suelen depararnos otras tantas nuevas que no desmerecen a las primeras.
Saludos desde la ínsula.
Personalmente me gusta esa "música para bombones" que oigo al recordar algo que ya he vivido y que en su momento fue mágico para mí. Creo que esa musiquilla no se nos va nunca de la cabeza. Y es grato también saber que siempre la tendremos ahí, siempre que queramos.
Un besito, Juan
Me parece que la sensibilidad en tu amigo no era su fuerte, su comentario me parece vulgar. La buena música la puedes oir una y mil veces y descubrir matices nuevos y disfrutarla cada vez más. El primer beso es muy emocional, pero los de después son más sabios y sabrosos. . .
No hay que tener nostalgia de las primeras veces, impactan pero son primarias. Siempre hay que mirar hacia adelante y disfrutar de las experiencias.
Un besote.
¡Qué gracia! Se nos han cruzado los comentarios!!!! Gracias por visitarme.
Ya sé que hay mucho que aprender en las revisitas... tan sólo hablo que se pierde parte de la sorpresa. Tan sólo eso. Yo también disfruto mucho al revisitar textos, pero sé que cosas que me sorprendieron en su día no volveran a pasar.
Besos
Hola Juan; Has resumido tan sabiamente momentos que parecen imposibles describir. A mi también me parece imposible volver a sentir lo mismo que cuando cerré El señor de los anillos a los 12 años. O recobrar esos ojos abiertos hacia el infinito a los 3 años cuando me leían los cuentos pq yo no podía...o la persecución de Kaplan ... o las sentadas en el río o en la sierra con José MIguel hablando de literatura... como tú con tu amigo en Cartagena... Qué hermoso comentario Juan...Gracias.
Hola, Juan. Qué texto tan cuidado y tan emotivo.
Las grandes obras de la literatura se reconocen porque nunca se convierten en música para bombones: podrías leerla cientos y miles de veces, y el sabor cada vez sigue siendo sorprendente.
Un saludo
Alabada sea la música para bombones! La caja de música me parece uno de los inventos mas encantadores.
Besos
Gracias por los comentarios!!! A ver cuando encuentro tiempo para el siguiente artículo.
Saludos







