La lluvia amarilla. Julio Llamazares
Ya desde que surgió la idea este libro es hermoso. Cuando un escritor se adentra en el corazón del hombre y apoya su cabeza sobre su superficie palpitante y sin relojes, sin prisas lo escucha, saca las mejores historias. Y así es esta luvia amarilla que Llamazares escribe con grandes goterones de melancolía. Porque en lo sencillo de la historia está su acierto. La última pareja de un pueblo, Andrés y Sabina, la tristeza, la muerte, el susurro de los recuerdos.
Y así página tras página heridos de profunda melancolía avanzamos y con ello comprendemos la vida, mientras cae la lluvia amarilla, de hojas ocres y naranjas de otoño.
Hace tiempo que la leí, pero el otro día leí un fragmento en una pegatina del metro. Y supe que tenía que escribir algo sobre esta Lluvia amarilla que sólo pudo escribir Julio Llamazares... un hombre que fue niño y que vivió en un pueblo... ahora vacío y abandonado.
Fue el principio del fin, la iniciación del largo e interminable adiós en que a partir de entonces, se convirtió mi vida. Como la luz del sol, cuando se abre una ventana después de muchos años, rasga la oscuridad y desentierra bajo el polvo objetos y pasiones ya olvidados, la soledad entró en mi corazón e iluminó con fuerza cada rincón y cada cavidad de mi memoria.
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8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Todo un gustazo poder volverte a leer por aquí, tan lírico e inspirador como siempre. ¡Ah! Esa melancolía otoñal...
Besos
Una maravillosa novela. También me gustó en su día "Escenas de cine mudo". Un saludo.
“La lluvia amarilla” es una novela que te envuelve en la nostalgia y en la melancolía de un pasado y un recuerdo frente a la soledad de un personaje y su perra, único viviente de un pueblo que se hunde desolado en la última luz recóndita de estos pueblos de los Pirineos de Huéscar que se han apagado por la hostilidad de sus cerros (pero igual que Huéscar podía haber sito la escarpada sierra de León de donde él es natal), pero la belleza con que está descrito, la dureza ante la crueldad y la verdad del hombre como único testigo de su experiencia, te va dando un álito para seguir con aquel hombre hasta el final de sus días.
Quizá ésta es la única verdad de esta novela y es que su autor de la muerte ya sólo ve la vida, arranca toda la vida posible que hay antes de la muerte, que se esconde en la mirada, en los recuerdos, en el hecho de vivir al natural con la naturaleza, recibiendo lo que ella te quiera dar, sin embargo, todo es muy cruel allí también y sobre todo desolador.
Y ahora me recuerdas también otra novela que leí "Los girasoles ciegos", escrita por Alberto Méndez, con la misma emoción y una belleza en sus palabras premonitora pero llena también de una tristeza comovedora ante el sufrimiento humano, creo que le llevó toda una vida escribir esta novela, se trata de historias reales de la posguera española y se desarolla también entre un paisaje de naturaleza pero también de derrota y añoranza, la primera historia recuerdo que me conmovió.
gracias por traer este maravilloso libro.
sylphide
Hace ya bastante tiempo que leí este libro y me resultó fantástico, muy duro y a la vez muy poético.
Gracias por recordarlo,
saludos
Gracias a todos por vuestras visitas!!!
Sí los Girasoles Ciegos es otro libro teñido de dureza melancolía, pero al leerlo sentí el talento de Alberto Méndez un hombre, un escritor que realizó ese estupendo libro dejnado pasar un reloj de arena horas infinitas.
Saludos
También he leído este libro. Hace tiempo. En una época en que me tocó empezar a despedirme sin saberlo de muchas cosas. Andrés, el proganista, se te mete muy adentro, te imprega de su vida, te revela que su vida es la vida de cualquiera y que esto ocurrirá tarde o temprano porque la humanidad todo lo comparte. Se viva donde se vida, en lo urbano o en lo rural, siempre te alcanza la verdad y la metáfora de la existencia.
Lo volvería a leer pero en algún momento debí prestárselo a alguien. Mal asunto esto de los préstamos de libros, rara vez lo son.
Amenazo con leerte ;-)
te agrego a mi lista amarilla (que no negra, ni blanca, ni roja)... Y si quisieras, al messenger.
Afectuoso saludo de una fanática (aunque no lo muestre al público) de la Macrofísica...
Bea
Gracias por la amenaza. Todo un placer si las amenazas son así.
Ya te agrego al messenger, sólo falta que aceptes.
Saludos







