Libro de Arena
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Ventana indiscreta

EL ROJO Y EL VIOLETA DEL PADRE BABO

TRILLIZAS AGAIN (II)

La última vez que vimos al Dr. Mahu se dirigía al edificio en donde estaban las máquinas de Morel. Tampoco volvimos a saber nada del avestruz. Quizás, en su afán de reunirse con ella, también se haya convertido en imagen; aunque podría ser que haya convertido al avestruz en replicante. Parece claro que habitan otros espacios porque por aquí no han vuelto a aparecer.

Quizás recordaréis que el Dr. Mahu era un replicante multiusos: lo mismo funcionaba como UVI móvil que como Filmoteca Nacional. Si en un principio los galácticos nos lo enviaron para cuidar de nuestra salud, después quiso aprender a enamorarse como nosotros. Por eso archivó cientos de películas en sus microchips, porque sabe que nos enamoramos a imagen y semejanza de los libros, las películas, las canciones y las teleseries que vemos. ¿Existiría el amor tal y como lo concebimos sin toda esta industria amorosa?

Aunque, el Dr. Mahu y su amada avestruz han desaparecido, observamos la inquietante presencia de unos elefantes, Jane con sus cueros tan bien colocados, unos vaqueros del oeste , alguna que otra rubia platino que tiene una cintura de milagro y unos piratas que suelen estar borrachos como cubas. Es posible que el Dr. Mahu intercambiase sus chips con los de la máquina que inventó Morel, por eso ahora proyecta estas imágenes cinematográficas que dan a la isla un toque del Hollywood de antaño.

El padre Babo está enloquecido de amor. Supongo que recordaréis su llegada, acompañado del padre Carras, motivada por aquel problema de Cyra. Ya no lo consuela la muñeca hinchable, ni las bragas rojas y las barras le labios que nos roba. Ahora se ha ido para una zona de la isla donde hay un manantial y se ha construido una cabaña en un árbol. Utiliza una piedra a modo de teléfono móvil por el que parece escuchar un contestador automático.

Ahora también nos desaparecen las braguitas de color violeta. Creo que la preferencia por estos colores, el rojo y el violeta, son un desplazamiento de sus aspiraciones a ser cardenal. Posiblemente haya soñado con lucir esta ropa.

Eso justificaría su afición al rojo. El color violeta también tiene una relación con sus aspiraciones: ved el color de la banda de este cardenal al que se le ha ido un poco la olla. ¿Estaría también él pensando en las braguitas de alguna mujer?


La verdad es que en la isla todos andamos enloquecidos con el tema amor. Os diré un secreto: cuando hago el té echo unas pocas 'herbas de namorar'; aquí, en los acantilados, hay muchísimas.

EL HIMNO

A los duques y duquesas, almas en peligro de extinción en este mundo plebeyo que nos quiere llevar a la guillotina.

¡SOBREVIVIREMOS!


Duque de Braga, ¿le parece bonita la malla violeta que me puesto para usted?

TRILLIZAS AGAIN

Hay cambios en la isla; algunas ausencias y otras presencias.

Las niñas han llegado a la edad del pavo y han empezado a preguntar quién soy, de dónde vengo y a dónde voy: triste tesitura para una madre de alquiler que sólo ha querido contribuir al conocimiento de la especie sponsorizada por unos galácticos que lo han puesto todo a nuestra disposición.

No creáis que es tan fácil encontrar aliciente a la existencia cuando apenas queda espacio para el deseo, ese agujero negro que incluso absorbe la energía necesaria para respirar -perdonad...me falta el aire.

Con la ayuda de los galácticos saciamos el frío, la sed, el hambre convirtiéndonos en presa fácil para ese deseo que se clava por las noches en nuestra cama y nos hace soñar que descendemos, sin remedio, por un abismo interminable. Porque el cosmos nos habita irremediablemente y estamos hechos a su imagen y semejanza.

¿Fue un error traer canciones, libros y películas a la isla? Porque, ¿qué son más que extractos de deseo en lata?

Por ejemplo, ahora que tenía que pensar en lo que íbamos a comer, ¿quién me manda a mí abrir esta lata que, de repente, me hace sufrir por no llamarme Suzie Q?

SOBRE L A FELICIDAD (III)

Acabo de una vez el capítulo de Félix de Azúa sobre la búsqueda de la felicidad amorosa iniciado en el post anterior. Ya sé que habéis cuestionado sus palabras, pero cada uno habla de la feria según le va en ella. En lo que a mí respecta, nada que objetar, que para algo lo escribo.

¿Quiere decir que no creo en el amor? Pues no sé, pero a quienes parece que les interesa que sigamos creyendo en él es a los constructores, a los que prestan los cuartos para la hipoteca, a los que fabrican los coches para que sólo te duren ocho años...

Alguien ha dicho: “Dios ha muerto”, lo que no impide que nos emocionemos con los cuadros, las catedrales, la música religiosa. Lo mismo ocurre con el amor: quizá sea un espejismo, pero queda divino en las canciones, las películas y las novelas.

Será verdad aquello de “¿Por qué decimos amor cuando queremos decir sexo?”

[...] Esta característica de singularidad hace que toda investigación amorosa le parezca a cada un MUY PERSONAL, irrepetible y llena de originalidades (que, vistas desde fuera, son aplastantemente vulgares) y sorpresas (sólo para quien las sufra, pues los demás las ven venir de lejos); en definitiva, toda investigación amorosa puede contarse como si fuera ÚNICA cuando en realidad es de una ordinariez que hace girar la cara [...]

[...] En mi caso, que es sólo uno más de la infinita serie, la sensación de novedad estaba determinada por el reparto de funciones. Yo tengo una inteligencia dominada por el Entendimiento, que es facultad formal y ordenancista; pero Susana poseía una inteligencia de signo contrario, gobernada por la Imaginación, que es facultad creativa, productiva, transformadora. Realizábamos, por tanto, la perfecta unión conocida en los manuales como la pareja “modelo siglo XVIII”, pues allí donde yo me esforzaba en clarificar y clasificar, como un biólogo discípulo de Buffon, ella se esfuerza en reventar los esquemas con soplidos de genialidad neoclásica, a la manera de Diderot. Mi principal preocupación, desde buen comienzo, fue poner las cosas en su sitio, como en un museo, para investigar con orden y método; pero ella negaba que hubiera sitio alguno en un proceso dinámico (a eso se le llama Utopía); y frente a cualquier orden y método alzaba la guillotina de la invención sobre la marcha, la improvisación meteorológica y la finalidad sin fin. Son dos funciones habituales que se presentan en todas las parejas, a veces en ella, a veces en él.

Pero si el comienzo a mí me tocó sufrir la imposibilidad de ver claro y ordenado, de entender, a la manera de los redactores de constituciones, al final, con las funciones trocadas, me cayó en suerte soportar la invención imaginativa del fracaso, de la nulidad, de la banalidad amorosa, con todos los fantasmas que trae consigo. En cambio, el inventivo comienzo de Susana, imaginando el futuro de la investigación, fue muy gratificante para ella, pues todo estaba por hacer; en tanto que al final, cuando atacan las nieblas y los horrores, tuvo el consuelo del entendimiento para protegerse de los mazazos del dolor [...]

True Love - Bing Crosby & Grace Kelly (1956)

Sobre la felicidad (II)

En el post anterior me parecía que el tiempo no tendría nada que ver con 'Sobre la felicidad'. Eso pensé porque a veces ignoramos que sabemos mucho más de lo que creemos. Es ese saber que permanece velado para que no se nos quemen las lentejas y no nos olvidemos de recoger a los niños cuando acaban los cumpleaños. Como siempre, la conciencia al servicio de la supervivencia. Menos mal que tenemos el subconsciente al servicio del placer, que si no a ver quién aguantaba esto de la existencia.

Os voy a poner algo de lo que escribió Félix de Azúa sobre lo difícil que le resulta al protagonista de su novela aparentar que es feliz, sin entrar en las causas que le han llevado a fingir constantemente. Si os queréis enterar ya os compraréis el libro 'Historia de un idiota contada por él mismo'.

Una simulación de la felicidad terca y constante me ha permitida, en efecto, llegar con vida al día de hoy, pero a costa de los lmayores sufrimientos y de un hastío infinito. No obstante, prefiero no imaginar lo que habría sucedido de mostrar a cara descubierta hasta que punto ni era feliz, ni falta que me hacía.

[...] Hay que sonreír y estar sano, aún a costa de la salud.

Eso para entrar en materia sobre la intención general del libro. Pero ahora os copio el capítulo en el que habla sobre el amor. Es sólo la mitad, copiaré el resto en otro momento. Ya no lo pongo como cita porque las letras son demasiado pequeñas y de sobra sabemos quién lo escribió.

Os aclaro que las mayúsculas no son cosa mía.


En todas las parejas que investigan la felicidad amorosa hay un reparto de funciones que no depende del sexo respectivo. Al principio, por ejemplo (pero las variables son infinitas), ella es buena, dócil, no sabe ganar dinero, es lista, frágil, cariñosa y feliz, en tanto que él es colérico, independiente, eficaz, inteligente, protector e infiel. Es un esquema vulgar, pero frecuente. Pues bien, sea cual sea el reparto de funciones, a lo largo de una investigación amorosa TODAS LAS FUNCIONES SE TRUECAN, si es que estamos hablando de una investigación seria, porque se trata de un fenómeno de puro espejismo y cada uno de los Objetos quiere ser el Otro. Y lo consiguen. Conseguirlo quiere decir dos cosas; primero aburrirse del Otro por lo mucho que se parece a lo que uno era ANTES; segundo, comprender lo mediocre y zafio que era uno ENTONCES. Consecuencia: el otro es AHORA mediocre y zafio.

La felicidad amorosa, llegados a ese punto, aparece en su verdadera verdad, como un intento de comprensión filosófica que no ha utilizado el método adecuado, ya que lo que se trata de comprender es nada menos que ese concepto vacío, el tiempo, o su metáfora más habitual, la muerte; y para alcanzar a comprenderlo es preciso utilizar otros métodos, como luego se verá. ¿Y por qué, siendo SIEMPRE así, pervive el mecanismo amoroso en las sociedades industriales, complicando tantísimo las vidas de las personas? Porque siempre es una experiencia SINGULAR, la única que parece de uno mismo y sólo de uno mismo, ya que todas las restantes experiencias de investigación, a partir de ésta, ya no son singulares sino universales.

En la investigación amorosa los individuos se mantienen como individuos, con su pelo, sus ojos, sus huellas dactilares que les hacen irrepetibles, y no pueden dejar de ser individuos. Pero una vez dilucidados el contenido de la felicidad amorosa, las búsquedas subsiguientes, si la primera ha sido llevada a cabo hasta sus últimas consecuencias, YA NO PODRÁN SER DE NINGÚN INDIVIDUO, porque necesariamente se habrá superado el umbral de la huella dactilar y de lo singular y se habrá penetrado en el neutro, silencioso, quieto mundo de lo general y de lo universal, en el que nada tiene nombre propio, ni mucho menos pestañas.


babo, para ti Kylie; naná, para ti Robbie. Pero, si queréis, podéis cambiar los cromos...Al final del vídeo, como siempre, lo mejor.

Sobre la felicidad (I)

Pocos libros me han hecho tan feliz como uno que demuestra lo absurdo que es buscar la felicidad.

Lo leí hace algunos años pero últimamente lo recordé a tenor de las reflexiones de mi adorada naná sobre Godot, el amor y otros demonios.

También me lo ha hecho recordar las aventuras que corrimos mis amigos y yo hace poco para ver los ciervos allá arriba en la montaña. Porque en este libro hay un capítulo donde se habla sobre búsquedas y encuentros.

No soy fetichista con los libros y este se me perdió en el espacio y en el tiempo. O en algún laberinto donde fue devorado por el Minotauro. El ejemplar que tengo delante de mí pertenece a la biblioteca municipal y siento ya el dolor de la separación. Por eso quiero dejar algunas de sus palabras en este blog.

Félix de Azúa, te pido que no te ofendas por que una idiota como yo haya puesto sus sucias manos en tu libro, aunque tienes que admitir que el título me da bastante cuartelillo para hacerlo: 'Historia de un idiota contada por él mismo'.

Alguien a quien admiro me escribió en un comentario que yo había sido sistemática en el artículo que acababa de publicar. Mi agradecimiento fue infinito porque sé que ella valora ser sistemática. Pero me resultó chocante porque yo adoro el disparate y lo busco sistemáticamente.

Y para ser coherente con mi forma de ser, hoy no voy a empezar con el libro de Félix de Azúa. Os dejo una frase sobre el tiempo dicha por Christofer, el protagonista de la novela que cito en el artículo que precede a este.

Y esto significa que el tiempo es un misterio , y que no es ni siquiera una cosa, y nadie ha resuelto jamás el rompecabezas de qué es el tiempo exactamente. Y por eso, si te pierdes en el tiempo es como perderse en un desierto, sólo que no puedes ver el tiempo porque no es una cosa.

Y por eso a mí me gustan los horarios, porque son la garantía de que no te vas a perder en el tiempo.

Hoy es festivo, día de guardar; ya pasan de las doce. Voy a alabar a Dios por el baile que me ha dado:

'El baile nuestro de cada día dánoslo hoy...'


BABO Y LAS ESTRELLAS


Mi compañero de trabajo, David, es completamente distinto a mí. Él parece haber aprendido a leer en un manual de las buenas maneras y controla el pelo a base de gomina. Habla con calma y coherencia. Por el contrario, yo soy bastante excesiva hablando, no por la cantidad sino por la intensidad: lo del doble sentido es habitual en mí, no puedo evitarlo. Por eso cuando hablo parece que pierdo un poco el hilo. Sin embargo él me entiende y me escucha con una sonrisa en los ojos. Muchas veces coincidimos a la hora de tomar café. Siempre tenemos de qué hablar aunque disponemos de un comodín: “La Regenta”. Es como si tuviésemos un pasado en común.

Hace unos días me dejó un libro “El curioso incidente del perro a medianoche”, de Mark Haddon. Su protagonista, Christopher, es un chaval de 15 años muy especial, no está muy claro si es autista o si tiene síndrome de Asperger. Comparto con Christopher algunas cosas, entre ellas la predilección por el color rojo. También le gustan mucho las estrellas.

Las sillas de mi cocina son rojas, del mismo color que las puertas superiores de los mueble. Así que, al ir buscar las galletas para tomar con el té, abro una puerta roja. El mismo color que nos anuncia que babo ha escrito algo nuevo. Por eso, con el mismo apetito que abro la puerta de las galletas, abro la ventana de babo. Él también habla de las estrellas.

Y entonces me apetece copiar lo que dice Christopher sobre ellas.

Y cuando miras al cielo sabes que estás viendo estrellas que están a cientos y miles de años luz. Y algunas de las estrellas ni siquiera existen ya porque su luz ha tardado tanto en llegar a nosotros que ya están muertas, o han explotado y han quedado reducidas a enanas rojas. Y eso te hace sentir muy pequeño, y si en tu vida tienes cosas difíciles es agradable pensar que son lo que se llama insignificantes, es decir, que son tan pequeñas que no tienes que tenerlas en cuenta cuando haces cálculos(*).

BABO, ERES UN SOL.

(*)Christopher se relaja haciendo cálculos matemáticos en momentos de tensión..

DUDAS

Donde hay una gran duda, habrá un gran despertar;

pequeña duda, pequeño despertar;

ninguna duda, ningún despertar.

Proverbio zen


Ayer hizo un año que inauguré este blog. Llevaba algún tiempo curioseando y comentando: ¡las peleas que había me fascinaban! Y me animé a empezar con la misma perplejidad que todavía hoy me hace preguntarme: ¿Qué hace una chica como tú, en un sitio como este?.

Estoy pasándome una ITV. En algún momento siento que se ha cerrado un círculo, que ya está bien del dichoso blog de los cojones. Pero en otros momentos me aferro a él y me entra algo así como la crónica de un duelo o una melancolía anunciada.



Quizás me aliste al ejército, ese de ahí arriba; quizás me apunte a clase de encaje de bolillos. Aunque seguramente será mi amigo Pedro el que decida qué coño haremos este invierno para matar el tiempo. Porque al tiempo hay que asesinarlo.

Aunque dicen esto por ahí:

Tercer tiempo ( del duelo): La libido deviene libre y puede entonces enlazarse plenamente a otro objeto. No se trata de que ya no se recuerde al objeto perdido, pero se lo recordará cada vez con menos afecto. Es lo que en la cotidianeidad suele conocerse con la típica frase: "el tiempo va borrando las heridas".

Joder, pero... ¡el tiempo también va borrando las alegrías!

Ahora Rubentxo dirá: ¡Como una cabra!

Perdonad, pero el post se titula DUDAS, ¿qué esperabáis?