Libro de Arena
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Ventana indiscreta

SOBRE L A FELICIDAD (III)

Acabo de una vez el capítulo de Félix de Azúa sobre la búsqueda de la felicidad amorosa iniciado en el post anterior. Ya sé que habéis cuestionado sus palabras, pero cada uno habla de la feria según le va en ella. En lo que a mí respecta, nada que objetar, que para algo lo escribo.

¿Quiere decir que no creo en el amor? Pues no sé, pero a quienes parece que les interesa que sigamos creyendo en él es a los constructores, a los que prestan los cuartos para la hipoteca, a los que fabrican los coches para que sólo te duren ocho años...

Alguien ha dicho: “Dios ha muerto”, lo que no impide que nos emocionemos con los cuadros, las catedrales, la música religiosa. Lo mismo ocurre con el amor: quizá sea un espejismo, pero queda divino en las canciones, las películas y las novelas.

Será verdad aquello de “¿Por qué decimos amor cuando queremos decir sexo?”

[...] Esta característica de singularidad hace que toda investigación amorosa le parezca a cada un MUY PERSONAL, irrepetible y llena de originalidades (que, vistas desde fuera, son aplastantemente vulgares) y sorpresas (sólo para quien las sufra, pues los demás las ven venir de lejos); en definitiva, toda investigación amorosa puede contarse como si fuera ÚNICA cuando en realidad es de una ordinariez que hace girar la cara [...]

[...] En mi caso, que es sólo uno más de la infinita serie, la sensación de novedad estaba determinada por el reparto de funciones. Yo tengo una inteligencia dominada por el Entendimiento, que es facultad formal y ordenancista; pero Susana poseía una inteligencia de signo contrario, gobernada por la Imaginación, que es facultad creativa, productiva, transformadora. Realizábamos, por tanto, la perfecta unión conocida en los manuales como la pareja “modelo siglo XVIII”, pues allí donde yo me esforzaba en clarificar y clasificar, como un biólogo discípulo de Buffon, ella se esfuerza en reventar los esquemas con soplidos de genialidad neoclásica, a la manera de Diderot. Mi principal preocupación, desde buen comienzo, fue poner las cosas en su sitio, como en un museo, para investigar con orden y método; pero ella negaba que hubiera sitio alguno en un proceso dinámico (a eso se le llama Utopía); y frente a cualquier orden y método alzaba la guillotina de la invención sobre la marcha, la improvisación meteorológica y la finalidad sin fin. Son dos funciones habituales que se presentan en todas las parejas, a veces en ella, a veces en él.

Pero si el comienzo a mí me tocó sufrir la imposibilidad de ver claro y ordenado, de entender, a la manera de los redactores de constituciones, al final, con las funciones trocadas, me cayó en suerte soportar la invención imaginativa del fracaso, de la nulidad, de la banalidad amorosa, con todos los fantasmas que trae consigo. En cambio, el inventivo comienzo de Susana, imaginando el futuro de la investigación, fue muy gratificante para ella, pues todo estaba por hacer; en tanto que al final, cuando atacan las nieblas y los horrores, tuvo el consuelo del entendimiento para protegerse de los mazazos del dolor [...]

True Love - Bing Crosby & Grace Kelly (1956)

Respuesta a "OPERACIÓN MIEMBRA"

Sin entrar a discutir el término MIEMBRA(*), me permito hacerle ver que Jesús Vázquez en ningún momento da pie a pensar que, en sus expectativas, esté hacerse pasar por intelectual o erudito. Permítame una analogía: ¿usted confunde un asado con un caldo limpio? Pues le diré que hay momentos del día en que el cuerpo necesita una cosa o la otra. A veces, hasta son complementarios.

Sin ir más lejos, después de ver lo bien que hace Jesús Vázquez Operación Triunfo no tengo la menor dificultad en leer un tratado, respaldado por la comunidad científica, acerca de contenidos que tienen relación con mi actividad profesional.

Cada momento del día, al menos los que sabemos organizarnos, nos ofrece la oportunidad de encarar lo que creamos conveniente. Desde luego, si llego de un congreso no me pondré a leer a John dos Passos, por lo que la opción de ver a unos jóvenes luchar por un sueño, y con unas voces estupendas, me puede resultar muy reconfortante.

En lo que escribe veo cierta dosis de puritanismo y segundas intenciones, quizás homofóbicas, aunque no se corta nada en mezclarlo con posturas políticas en las que se pretender ridiculizar al feminismo; o viceversa. Su discurso adolece de una 'subliminidad' que no deja indiferente; a mí me hace gracia por lo reiterativo , usted perdone. Le respondo porque el que calla otorga y tengo todo el derecho a defender mis ideas. No lo hago en su blog para que no lo pueda borrar.

Muchas personas confunden la parte con el todo, en este caso una palabra 'miembra' acertada o no, que se magnifica hasta la saciedad, para ridiculizar a una ministra o los objetivos que persigue en su Ministerio . Espero que no sea su caso, pues usted sí parece tener pretensiones de erudición.

Piense, permítame el consejo, que los prejuicios de tipo homofóbico, se pueden volver en cualquier momento en contra de alguno de sus allegados. Y ya sé que me va a decir que usted es feminista. Mire, no me lo creo.

(*) A veces un exceso de corrección política me suscita la ironía y en su día he puesto esto. Pero entre la ironía y el sarcasmo hay un abismo, sobre todo cuando se mezclan dos temas tan importantes como el feminismo y el respeto a los homosexuales.

A Violette y a naná

Violette, que ya sé que te gustan con uniforme. Ahí tienes un bonito ramillete.


naná, creo que mi filosofía del amor se parece bastante a lo que se cuenta en esa deslumbrante película que es "El otro lado de la cama".

Ya ves lo que dice el muchacho, así que si quieres bailar latinos y ser feliz, ya sabes lo que tienes que hacer.

Para mantener viva la ilusión te quería poner la parte en la que se encuentran este mozo y la hija de Marisol, que es la más bella escena de amor que he visto en el cine, pero acabo de llegar y aún no he cenado. Porque a ti y a mí también nos gustan mucho las pastas, ¿verdad?

Del amor y otros demonios

Ya sé que sois cultos y sofisticados y que os gusta Bunbury, y las canciones en inglés. Yo a pesar de ser blanquita y pecosa tengo alma de negra y lo que más me gusta es la bachata.

No vais a creerme pero en realidad soy una reencarnación de Sierva María de Todos los Ángeles, la protagonista de la más bella historia de amor.

Los tiempos han cambiado un poco y no estoy recluida en un convento, pero mi temperamento y mi forma de amar son iguales a los de Sierva María. Ahora ya no hay clérigos jóvenes y atractivos como Cayetano pero mi objeto amoroso ha de ser prohibido como él. Por eso he encontrado en internet un aliado perfecto. Y me enamoro.

Ayer tuve un momento de lucidez y decidí tirarme al monte para huir de este amor malsano. Llegué afectada de una sobredosis de oxígeno y con la rinitis descontrolada, pero pasé de puntillas delante del ordenador: en balde, toda la noche estuve soñando con fantasmas que ni conozco, como no, a ritmo de bachata.

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"Ven tu porque a nadie se adora

chateando en la computadora

ven tu que no es lo mismo hablarte

que tocar tu cuerpo y sentir tu calor".


También me gusta esta canción de la Pantoja. La única diferencia es que ella dice “cada vez que te veo” y yo diría “cada vez que te leo”.


El amor cuando es imposible ¡es tan bonito!

Es como el olor a café, excelente. ¿Por qué al saborearlo ya no es lo mismo?

1º de MAYO

¿Qué coño haceís todavía en casa? Largando todo el mundo para la manifestación, que más vale tarde que nunca.

El Ceniciento según kitti (III)

Como todavía siguen existiendo príncipes y princesas, no sé por cuánto tiempo, vamos a ocuparnos un poco de ellos. No hablaré de los nuestros porque no al no estar Marichalar han perdido toda la gracia.

Almodóvar, estrella del Baile de la Rosa de Mónaco

26-3-2008

Alberto de Mónaco hizo lo que pudo para que nuestra candidatura a ser anfitriones de las Olimpiadas se fuera al tacho: el terrorismo de ETA, argumentó el príncipe. ¡Qué disgusto para la Reina! Pues ahora para compensar, algún negocio habrá por medio, organizaron el Baile de la Rosa en honor a la movida madrileña: Almodóvar-Ceniciento fue la estrella.

Os dejo el enlace de su blog para los intelectuales que queráis ir a las fuentes originales. Si hay algo que me cuesta es sintetizar porque no distingo entre lo importante y lo demás; así que voy a hacer un esfuerzo muy grande para citar sólo aquello que nos interesa para nuestro estudio.

Empezaré por la invitación. No os perdáis el texto en el que Almodóvar habla sobre ella. Es lo mejor que ha escrito en su blog y aviso que, por primera vez, escribo sin ironía y lo suscribo de cabo a rabo. Y aqui 'rabo' sólo quiere decir 'rabo'.

Me gustó mucho que, como ya sugería el diseño de la invitación, las enormes rosas rosas fueran ribeteadas de flexibles ramas de espinas. En un acto tan lúdico y barroco, las espinas omnipresentes (las mesas donde después cenaríamos estaban llenas de ellas) representaban la esencia de la cultura española, una de cuyas características ha sido la fusión del humor y del dolor como caras de una misma moneda. En nuestro mejor teatro, nuestra pintura, nuestro cine, nuestra vida… siempre nos hemos defendido del dolor (la espina omnipresente) y de la muerte a base de humor y negra alegría, incluso en la desesperación, sobre todo en la desesperación.

¿COMPRENDES AHORA NANÁ POR QUÉ SIEMPRE ME RÍO?

ALMODÓVAR LO EXPLICA MUCHO MEJOR QUE YO.

En la actualidad el hada madrina pudo acompañar a Ceniciento, ¿cuál es sino el papel de nuestra sirena Bibi Andersen en el baile?

Fijaos, la ropa tiene tanta importancia como en tiempos de Perrault.

...Mónaco, por la tarde. Nada más dejar colgado el smoking, diseñado para la ocasión por Stefano Pilati, el alma de Yves Saint Laurent...

...Pero todos mis temores se disiparon nada más poner mis zapatillas de blanco Lanvin en el vestíbulo del Sporting Montecarlo...

...Me ha emocionado mucho contemplar de cerca cómo la delgadez morena de Bibiana surgía de una palabra de honor rojísimo de Dior, en la gran gala del Baile de la Rosa...

Con quién se entendió mejor Ceniciento fue con la princesa.

Pegada a su copa de champán, cero actitud protocolaria, Carolina me recibió con el calor y la complicidad de una vieja amiga. Y esta instantánea amistad, se prolongó y profundizó a lo largo de las veinticuatro horas que pasamos en el principado.

Quizás podáis percibir que a la princesa le gusta tanto la priva como a su serenísima, es un decir, alteza Ernesto de Hannover.

Por la tarde, durante los ensayos, Bibiana tuvo ocasión de vivir un momento banal pero muy notable; en cualquier caso a ella le hacía mucha ilusión.

Hacía unos meses que me había comentado que una de sus fotos favoritas de la princesa Carolina era una en la que hablaba con Karl Lagerfeld en una fiesta. La princesa, absorta en las palabras del genio alemán, sostenía en la misma mano un vaso de vino y un cigarrillo. Para Bibi es una foto emblemática que demuestra que se puede ser una gran señora y a la vez rebosar vitalidad.

Chicas, ya sabéis lo que toca si queréis rebosar vitalidad: pitillo y lingotazo. De lo que una se entera...

Por la noche me presentó a toda la familia, su dulce hermano, el príncipe Alberto (se me dirigió en español, encantador...)

El príncipe, muy riquiño, como diríamos aquí en Galicia.

Ahora empiezan las hostilidades (hostialidades, dicen algunos).

También me presentaron a Charlene Wistock, pero ni ella se enteró de mi nombre ni yo del suyo.

Se dijo que a Alberto le encantaban los profesores de natación. Sin embargo se hace acompañar por esta hermosa señorita, que es nadadora. ¿Querrá ocultar con ese traje largo la cola?

¿No será otra sirena? Almodóvar sigue hablando de ella con esta ambivalencia.

A la derecha de Largerfeld estaba Carolina, y a su derecha yo. Y a mi derecha la novia de Alberto de Mónaco, Charlene Wistock, una bella nadadora sudafricana con más espalda que un servidor, cosa nada difícil ya que Dios me negó la posibilidad de llevar bolsos al hombro, y me creó con hombros escasos y caídos como los lados de una pirámide, razón que explica de sobra mi falta de fe en Dios.

Almodóvar es como yo, que no puede estar callado. Aunque luego intenta quedar bien buscando una disculpa a este desencuentro.

A lo largo de la velada, la nadadora debía llevar bastante tiempo tratando de comunicarse conmigo, me giré por casualidad hacia ella y la oigo decir algo como: You are bullshitting me… que es como decir que se sentía tratada por mí como una mierda de vaca. Un horror! Yo me deshice en excusas. Y le expliqué la sordera de mi oído derecho. Se lo creyó, y todo quedó ahí. Pero me sentí fatal porque imaginaba que mi sordera de posguerra española seguramente le había hecho sentirse desplazada, en una circunstancia a la que evidentemente no está acostumbrada.

Ya,ya; que una es disléxica, pero no tonta y no hay peor sordo que el que no quiere oír. Yo creo que me he enterado de todo y que a Almodóvar le gustan las lectoras como yo: con mucho fundamento.

¿Dejará el príncipe a la sirena y mandará a buscar al Ceniciento?

Cenicienta según kitti (II)

Retomo el tema de Cenicienta porque me va la vida en ello, ¡tengo tanto que decir y tan poco tiempo!

Cuando había terminado su tarea iba a un rincón de la chimenea y se sentaba encima de la ceniza, lo que dio origen a que la aplicaran un feo mote; mas la menor, que no era tan mala como su hermana, la llamaba Cenicienta, a pesar de lo cual la pobrecita, con sus remendados vestidos, era cien veces más hermosa que sus hermanas.

¿Por qué nadie en sus discursos electorales se acuerda de prometer una justa distribución de la belleza? ¡Si es que no hay derecho!

¿Creéis acaso que Sharon Stone triunfa en Hollywood por tener mejor corazón? ¡Anda ya...! ¿Qué otra opción le queda a Lola que ser bruja? El único que entendió el asunto fue Sardá, ¿cómo no voy a idolatrarlo? dándole aquellos momentos de gloria que nunca olvidaremos.

Pero debo seguir a pesar de que me tiemblan las manos.

Sólo se hablaba del traje que se pondrían.

Yo, dijo la mayor, llevaré el vestido de terciopelo rojo y un aderezo de Inglaterra.

Yo, añadió la menor, me pondré las sayas que acostumbro llevar, pero, en cambio, ostentaré mi manto recamado de flores de oro y mi adorno de diamantes, que es joya de las mejores.

¿Quién dice que el fenómeno fashion victim es de ahora? Pues aquellos que todavía no han leído Cenicienta: la ropa que lleva a la fiesta, incluidos los zapatos, son infinitamente mejores que los de las hermanastras.

¿Por qué algunos se empeñan en afirmar que la anorexia es un problema actual? ¿No encontramos aquí un claro exponente?

Casi dos días estuvieron sin comer, tanta era su alegría; rompieron más de doce lazos a fuerza de apretar para que su talle fuese más chiquitito y pasaron todo el tiempo delante del espejo.

¿Quién se atreve a decir, después de leer el texto, que las mujeres de ahora nos dejamos influir por la moto o el coche que llevan los tíos? Entonces, ¿a qué viene que la protagonista, con la complicidad de la madrina, tenga que aparecer en la fiesta con un magnífico tiro de seis corceles, otros tantos lacayos y un fornido cochero?

Toda esta parafernalia entra en contradicción con lo que dice la moraleja.

Para ganar voluntades,

para abrirse corazones,

más que trajes y tocados

sirve un alma pura y noble.

Si esto fuese verdad, ¿ por qué no fue más sencilla a la fiesta?

Y es que ahí dónde la veis, Cenicienta es un pasiva- agresiva.

El trastorno de la personalidad pasivo-agresiva es una condición crónica en la cual la persona parece ser condescendiente con los deseos y necesidades de los demás, pero en realidad se resiste pasivamente a ellos y está cada vez más hostil y enojado.

Leed el texto con atención.

Mientras las estaba peinando, le dijeron:

- Cenicienta, ¿te gustaría ir al baile?

¡Ay; señoritas, ustedes se burlan de mí! ¡No es al baile donde debo ir!

Fijaos cómo sigue el cuento y veréis cuan hipócrita es.

Los sollozos le embargaban la voz y no podía continuar. Su madrina, que era hada, le dijo:

-¿Deseas ir al baile? ¿He adivinado?

-¡Ah!, sí; contestó la cenicienta suspirando.

El hada madrina, que la conoce muy bien, sabe que los pasivos-agresivos, aunque nunca dicen que no, actúan con dilación; por eso le pone una hora de regreso. Tal vez de esa forma Cenicienta consiga aprender que no es oro todo lo que reluce, en fin que tiene bastante que rascar.

Pero el príncipe tiene un problema que jugará a favor de la mosquita muerta.

¿Recordáis al marqués de Leguineche, el de "La escopeta nacional"? Os refresco la memoria: tenía una colección de frasquitos con vello púbico de numerosas mujeres. Algo parecido le ocurre al príncipe, que no tenía mucho interés por la nena, como muy bien habéis indicado al mandar a otro que la encontrase, él quería a toda costa los zapatitos. "¡Pero si son muy pequeños!" diréis con mucha razón. Yo no afirmo que le ocurra lo mismo que a Ed Good, que ponía el jersey de angora de su mujer y luego la pobre notaba que le había estirado.

No, el príncipe de Cenicienta es posible que no fuese travesti, más bien me inclino a pensar que era fetichista. Pero no sé, igual le apetecía hacerse unos pendientes con los zapatitos. La aristocracia es muy rara, si lo sabré yo.

Por cierto, queréis saber por qué Cenicienta hace esto?

La Cenicienta, tan buena como bella, mandó que sus dos hermanas se alojaran en palacio y el mismo día las casó con dos grandes señores de la corte.

No, no es por bondad. Es para recordarles en cada momento quién es la que manda. ¡Jo, mira qué humilde la pava!

¿Quién se atreve a decir ahora que cualquier tiempo pasado fue mejor?

Quizás algún día os cuente algo más, pero con príncipes actuales. El sábado en la peluquería había tanto material en el 'Hola'...

Esto para Noe, naná y todos los Locos del Manicomio. Ayer me emocionaron tanto que no les pude contestar.

Cenicienta según kitti (I)

He estado callada mientras no acababais de debatir el asunto de Cenicienta; no busquéis segundas intenciones, lo que ocasionó este silencio ha sido el buen tiempo. Que me he ido de paseo, vamos.

Pero aquí estoy. Pregunté a alguien si me iba a leer porque el tratado va a ser difícil de elaborar y me entró la duda que Rilke nos plantea en su primera elegía de Duino. Parafraseándolo pensé: “¿Quién, si yo escribiera, me leería desde las jerarquías de internet?" Un ángel, naná, me ha dicho que ella.

Me voy al blog de Daven, me pongo “Brain damage” de fondo, la música me pone en pecado, lo extraño, lo minimizo y escribo. Si queréis leer mi escrito con toda su intensidad, haced lo mismo que yo: poned esa música de fondo; yo no puedo hacerlo en mi blog porque le pedí a Daven que me diese el enlace pero me borró. Nunca dejaré de quererle, haga lo que haga. Fueron muchas dosis de música las que compartí con él y yo tengo un cuerpo muy agradecido.

Me pongo con el cuento.

1.- El primer responsable de la situación es el padre de Cenicienta por ser un padre de baja intensidad: consiente los abusos que ejerce el trío de damas sobre su hija. ¿Cuál será la causa? Un amigo cuando hablamos de calzonazos dice: “¿Y él qué va a hacer si después ella no le deja follar?” Todos nos damos un codazo o nos pegamos una patadita por debajo de la mesa porque nos damos cuenta de que casi siempre que hablamos de los demás nos retratamos a nosotros mismos.

La madrastra pudiera ser una de esas a la que no se puede contrariar si se la quiere catar. ¿Cuántas mujeres habremos por el mundo usando esta estrategia? ¿Es nuestra culpa o es que ellos tienen la cabeza en otro sitio?

Como tengo cita con mi peluquera a las once y media dejo esto aquí, pero seguiré después si LDA funciona. Aprovecharé para leer el “Hola” y documentarme con historias de princesas modernas para que este sea un tratado sincrónico y diacrónico. Y es que me gusta escribir con fundamento.

De paso os recuerdo: "Si siembras perejil en mayo, tienes perejil todo el año." Lo cual a su vez me pone muy contenta porque voy a ver a todos mis amigos juntos el próximo primero de mayo en la manifestación. A ver si no llueve.

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