Libro de Arena
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La cueva de los locos

Microrrelatos

La fiesta

Llegué solo. La fiesta era fantástica y estaba llena de invitados que procuraban pasarlo bien. La mayoría hablaba de banalidades, pero había un grupo que se empeñaba en discutir sobre cuando se había iniciado la fiesta y quien era el organizador. Algunos aseguraban con mucha vehemencia que la fiesta había costado seis días en crearse y que el organizador habia quedado tan exhausto que dedico el séptimo día entero para descansar. Yo hice lazos con alguno de los invitados e incluso amé con todo mi corazón a alguno de ellos. Me marché solo. Dicen que la fiesta duró varios siglos más.

Juan J. Ginés

Esta Tarde

Esta tarde me he sentado frente a mi escritorio dispuesto a escribir una nueva canción. He mirado por la ventana resuelto a escribir lo que veía. Y he visto llover, y he visto gente correr… y entonces para que la canción no atrapara mi vida, he dejado de escribir y te he llamado por teléfono.

Juan José Ginés

Que sólo quede tu nombre

Cuando la vi aparecer supe que era ella al ver su nombre. Con mis manos la fui desnudando lentamente de adjetivos y metáforas, de verbos y de adverbios, de pronombres y de acentos, de mayúsculas, de comas e incluso de puntos suspensivos. Cuando casi no quedaba nada de ella, cuando la había despojado ya de todas sus retóricas, la amé en silencio, pronunciando entre susurros lo único que quedaba de ella: Su nombre desnudo.

Juan J. Ginés

Nuestro secreto

"No le pienso contar a nadie lo que me dijiste ayer. Ese será nuestro secreto"- dijo Martín frente al espejo mientras se afeitaba.

Juan J. Ginés

Excusas

Los ojos de Penélope inyectados en sangre. La rabia y la desesperación brotan de cada uno de los poros de su piel. Ya está harta de sus putas excusas y no le va a pasar ni una más. Le ve aparecer con la misma sonrisa burlona con la que se fue. Viene acompañado de alguien a quien ella no conoce. Cuando llega a su altura, ebrio de nuevas experiencias Ulises dice:

-Mi querida Penélope, no te lo vas a creer. Que te cuente mi buen amigo Homero dónde hemos estado todo este tiempo…

Juan J. Ginés

El viaje

Fue un viaje inolvidable. Salí una mañana de sus labios y durante una semana entera recorrí toda la geografía de su cuerpo de norte a Sur y de Este a Oeste. Alcancé las cimas de sus pechos y acampé en el refugio de sus caderas. Los caminos de su piel me descubrieron tantas cosas desconocidas y tantas sensaciones nuevas que hoy he decidido repetir el mismo viaje eternamente.

Juan J. Ginés

Un cuento

Soy un pato feo. Tan feo que creo que hasta resulto desagradable. Mi madre me ha dicho que no me preocupe, que en breve me convertiré en un cisne precioso y que seré la envidia del lago. Pero a mi eso me parece un cuento.

Juan J. Ginés

Una situación anacrónica

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre el cabecero de su cama clavado en un crucifijo. Tenía las manos sujetas fuertemente en la cruz de madera y sus pies estaban unidos por un único clavo. De su frente manaba un hilo de sangre color carmín.

“¿Qué me ha ocurrido pensó?. Esto no tenía que ser así".

En ese momento entró en la habitación un Jorge Luis Borges ciego y alarmado gritando:

“!Gregorio!, ¿Dónde está Franz? Tengo que decirle que hay un tipo preguntando por nosotros en una biblioteca municipal.

Juan J. Ginés