Libro de Arena
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El patio de la alegría (La Menda)

Defender la alegría como una certeza.

El mundo en crisis y yo encantada de la vida... ¡qué cosas!

Hay una frase de Warren Buffet que dice que cuando todo el mundo pierde la calma en los mercados, es cuando hay que tener calma y me he dado cuenta de que tiene razón.

Gran parte de lo que está pasando en los mercados ahora tienen un fuerte factor psicológico que va a tener consecuencias, desde luego, las consecuencias de la profecía que se cumple a sí misma.

Todo el mundo piensa que van a quebrar los bancos, sacan su dinero en estampida. Como consecuencia, los bancos se quedan sin liquidez y los más débiles pueden tener dificultades para salir de ésta e incluso quebrar.

Eso pasa en nuestras propias vidas: si actuamos con una creencia que no existe acabará existiendo. Así que me planteo provocarme profecías buenas, como, por ejemplo, que esta vez mi corazón está en buenas manos.

Calma... calma...

la vocación, el amor, el pan y la curiosidad

¿Qué hace uno en su vida cuando estos cuatro elementos van en direcciones diferentes? Lo que te da de comer no tiene que ver con tu verdadera vocación y ambos te piden el único tiempo del que dispones. Además lo que te gusta aprender, lo que verdaderamente te apetece investigar es contrario a lo que tienes que aprender y si encima quieres tener hijos y se te abre una ventana que arroja una luz maravillosa sobre esa posibilidad... resulta que simplemente no hay tiempo para todo.

¿Cómo se hace?

Sólo se me ocurre, ser indulgente con uno mismo, tener paciencia e improvisar.

Un juego de azar

He pasado unos años muy amargos de mi vida, de los que he salido no hace mucho. Estos años me han hecho desconfiada porque había llegado a la conclusión de que en un porcentaje muy alto, el motivo de que seamos infelices es porque alguien se propone que lo seamos (un jefe, la pareja, un familiar, un profesor...).

Hace unos días, estaba en casa de un amigo y bromeábamos sobre la posibilidad de encontrar a una persona por la calle que resultara ser un asesino en serie. Decíamos que ir por la vida era como jugar a la ruleta rusa, nunca sabías qué loco puedes encontrarte cuyo hobbie es descuartizar despistados como él y como yo.

El caso es que no deja de ser un juego de azar topar con desconocidos... sin embargo, pese a todas las desgracias que me han ocurrido en la vida, me he dado cuenta, por la gran suerte que ahora tengo con las personas que he conocido recientemente, que merece la pena jugar.

La amiga de los ejemplos

Tengo una amiga de cuya vida siempre hablo porque toda ella me sirve para recibir consejos. Mi amiga siempre tiene los peores defectos o le ocurren las peores circunstancias y siempre es un ejemplo perfecto cuando hay dudas.

Esta vez mi amiga no tiene desgracias, nadie le grita, ni le falta el respecto, ni la echan de su casa, ni tiene dificultades para encontrar un trabajo que le permita escribir.

Esta vez mi amiga es feliz como nunca antes lo había sido porque todo le va bien. La ascencieron en el trabajo, vive en familia con sus compañeras de piso y además ha encontrado a alguien que le trata con respeto, la abraza, le deja amar sin obstáculos y con libertad.

¡Bravo por mi amiga!

Nuevos descubrimientos

He descubierto que gastamos cantidades ingentes en mejorar nuestro cuerpo (y yo no me libro, por supuesto) pero apenas invertimos tiempo y dinero en mejorar nuestro carácter o nuestra autoestima o nuestros conocimientos. Yo no sé si todas las mujeres piensan como yo y si hay algún hombre que lo haga pero yo empiezo a preferir un hombre bueno e inteligente antes que guapo.

Empieza a no importarme la edad y los kilos, las canas... y empiezo a ver belleza detrás de la bondad, un aspecto tan poco valorado en las personas. Me parecen maravillosos los hombres que brillan por su inteligencia y ya no veo michelines donde encuentro conversaciones prometedoras... ¿por qué la gente se dedica tan pocas veces a brillar?

Pobres tontas maltratadas

Un día, un hombre que iba por la calle fue atracado a navaja. Tras lo ocurrido, el hombre denunció en la policía y cuando le contó su historia a la policía, éste le miró con compasión y le dijo:

-Debe tener usted un nivel cultural muy bajo para haberse dejado atracar ¿verdad?

Esta historia, que parece totalmente absurda, no es tan extraña. Lo viven las mujeres maltratadas a diario, cuando hablan de su historia con cualquiera. Se les presupone de un nivel cultural bajo porque aguantan cosas que todo el mundo dice que no aguantaría. Deben ser tontas, las pobres y también deben ser de bajos recursos económicos y con unos tristes estudios porque todo el mundo sabe que en la universidad te enseñan a no aguantar a maltratadores.

Hace poco leí una historia de un hombre que de niño, durmiendo con su madre y una tía embarazada, ésta última tuvo un aborto. Desde entonces desarrolló una fijación. Tenía una fantasía reiterada en la que soñaba que una mujer desnuda le destripaba. Un día le escribió a una mujer una nota en la que le proponía que le destripara y que, si no lo hacía, él la destriparía a ella. Al final, la mujer acabó en la morgue con las tripas fuera. ¿De verdad en la universidad se le enseña a la gente a salir de esas situaciones tan peligrosas?

A las mujeres maltratadas se les exige que sean heroínas, que salgan de sus matrimonios airosas y no aguanten un segundo a un maltratador. Si no lo hacen es porque son tontas. Nadie se fija en el detalle de que muchas de ellas son agradedidas después de haberse divorciado. Siguen siendo consideradas unas pobres incultas.

Esta falta de sensibilización se incrementa cuando el maltrato es psicológico. Dado que es un aspecto tan subjetivo (no lo voy a negar) se juzga con mayor violencia a la víctima que al maltratador. Si no son mentirosas o manipuladoras es que son retrasadas mentales.

Y esto es lo que hay. Las personas maltratadas (sea mujer, hombre, niño o anciano) sufren dos maltratos, el de su maltratador y el del resto de personas que no se preocupa en ponerse en su pellejo. Menos mal que hay otras escuelas que no dan títulos pero que enseñan a reconocer cuándo un maltratador, que dice que ama a su víctima, está haciéndole tanto daño que la tiene sumida en un mundo lleno de tristeza.

Esa escuela sacará a la luz la diferencia entre el nivel socio-cultural y la calidad humana de maltratadores y maltratados.

Ver las ardillas

Ayer hice un pequeño viaje con Amparo, una gran amiga de la adolescencia a la que quiero muchísimo. Hacía mucho tiempo que no la veía y siempre que me encuentro con ella es motivo de celebración. Nuestra amitad es tan intensa que durante muchos años hemos tenido intuiciones la una sobre la otra. Coincidía siempre que el día que yo le llamaba, ella había estado todo el día pensando en que me tenía que llamar y también ocurría alrevés.

Durante el cambio me contó una historia que merece la pena dejarla en esta blog por su excelencia.

Dice que una vez iba con una amiga por el campo y se pararon a ver el paisaje y, a la vez que su amiga dijo "mira, una ardilla" ella dijo: "he estado a punto de pisar una babosa". Entonces la amiga le espetó un comentario de desagrado proque se había fijado en una babosa cuando podría haber visto la ardilla y para la amiga de Amparo, la historia acaba así.

Sin embargo, Amparo aplicó esa pequeña anécdota en su propia vida y se dio cuenta de que siempre estaba viendo babosas y se estaba perdiendo muchas ardillas en su vida y eso es lo que le hacía sentirse infeliz. Encontró la pieza que activaba el engranaje de su estabilidad emocional y, desde entonces, hace el ejercicio de ver las ardillas, revisando las acciones y los hechos del día y visualizando sólo las cosas bonitas de esos días.

De repente sus días se han llenado de color y de belleza y, cuando se siente mal, coge una libreta y apunta las ardillas que ha visto ese día. Me gustó tanto la historia que no sólo quiero traerla a mi Patio de la Alegría sino que de repente se me ha llenado de ardillas que trepan y saltan por sus losetas rojas.

Dos usos del pasado.

Cuando uno cree que puede volver a la vida en la que era feliz y que algo ha arrancado de cuajo, se da cuenta de que nada vuelve a ser lo mismo por mucho que la libertad nos permita elegir recuperar lo perdido. La vida es comparable a una escalera de caracol donde el escalón 9 y el 18 jamás podrán tocarse aunque estén a la misma altura. Lo que te roban, te lo roban y punto. Lo que rompen dentro de ti, te lo rompen y punto. Y para eso sirven las cicatrices, para no olvidar las heridas.

Pero el pasado no lo recomiendo tener como bandera enarbolada de la venganza porque eso es abrir eternamente la herida. Un pasado doloroso sirve para dos cosas: para aprender a identificar las fuentes del dolor que se nos aproximan y saber huir de ellas (porque la experiencia es la mejor maestra), y, la segunda y más importante, para compararlo con un presente maravilloso lleno de elecciones propias donde podemos elegir subirnos en marcha a todos los trenes perdidos.

Me he dado cuenta de que en mayor o menor medida, a todos nos agobia un complejo o nos tortura una frustración y tanto uno como otra, son limitaciones de nuestra libertad, lastres en nuestro viaje que no nos podemos permitir.

¡Con la de afanes que nos esperan en el camino!

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