Dos usos del pasado.
Cuando uno cree que puede volver a la vida en la que era feliz y que algo ha arrancado de cuajo, se da cuenta de que nada vuelve a ser lo mismo por mucho que la libertad nos permita elegir recuperar lo perdido. La vida es comparable a una escalera de caracol donde el escalón 9 y el 18 jamás podrán tocarse aunque estén a la misma altura. Lo que te roban, te lo roban y punto. Lo que rompen dentro de ti, te lo rompen y punto. Y para eso sirven las cicatrices, para no olvidar las heridas.
Pero el pasado no lo recomiendo tener como bandera enarbolada de la venganza porque eso es abrir eternamente la herida. Un pasado doloroso sirve para dos cosas: para aprender a identificar las fuentes del dolor que se nos aproximan y saber huir de ellas (porque la experiencia es la mejor maestra), y, la segunda y más importante, para compararlo con un presente maravilloso lleno de elecciones propias donde podemos elegir subirnos en marcha a todos los trenes perdidos.
Me he dado cuenta de que en mayor o menor medida, a todos nos agobia un complejo o nos tortura una frustración y tanto uno como otra, son limitaciones de nuestra libertad, lastres en nuestro viaje que no nos podemos permitir.
¡Con la de afanes que nos esperan en el camino!
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Personalmente creo que un pasado doloroso sirve para volvernos personas fuertes, pues casi nos acostumbramos a sufrir y por lo tanto disfrutamos mucho la vida cuando acaba el sufrimiento, por ejemplo mi niñèz fuè sin padres, mi primer amor fuè una chica de la guerrilla quièn muriò en combate mientras yo estudiaba y mi primer esposa talvèz cansada de mis niñerìas me abandonò. pero nada ha logrado derrotarme, sigo en pie y con la frente en alto; es un placer leerte por si quieres que nos leamos mi enlace es PENSAMIENTOS SIN VIDA
Un fuerte Abrazo.





