Ver las ardillas
Ayer hice un pequeño viaje con Amparo, una gran amiga de la adolescencia a la que quiero muchísimo. Hacía mucho tiempo que no la veía y siempre que me encuentro con ella es motivo de celebración. Nuestra amitad es tan intensa que durante muchos años hemos tenido intuiciones la una sobre la otra. Coincidía siempre que el día que yo le llamaba, ella había estado todo el día pensando en que me tenía que llamar y también ocurría alrevés.
Durante el cambio me contó una historia que merece la pena dejarla en esta blog por su excelencia.
Dice que una vez iba con una amiga por el campo y se pararon a ver el paisaje y, a la vez que su amiga dijo "mira, una ardilla" ella dijo: "he estado a punto de pisar una babosa". Entonces la amiga le espetó un comentario de desagrado proque se había fijado en una babosa cuando podría haber visto la ardilla y para la amiga de Amparo, la historia acaba así.
Sin embargo, Amparo aplicó esa pequeña anécdota en su propia vida y se dio cuenta de que siempre estaba viendo babosas y se estaba perdiendo muchas ardillas en su vida y eso es lo que le hacía sentirse infeliz. Encontró la pieza que activaba el engranaje de su estabilidad emocional y, desde entonces, hace el ejercicio de ver las ardillas, revisando las acciones y los hechos del día y visualizando sólo las cosas bonitas de esos días.
De repente sus días se han llenado de color y de belleza y, cuando se siente mal, coge una libreta y apunta las ardillas que ha visto ese día. Me gustó tanto la historia que no sólo quiero traerla a mi Patio de la Alegría sino que de repente se me ha llenado de ardillas que trepan y saltan por sus losetas rojas.

5 comentarios - Escribe aquí tu comentario
maravilloso texto jjaja y la imaguen genial
oleeeeeeeeee que si viva la vida
con amor y harmonia
manoly con cariño
Me encantó tu texto, un canto al optimismo.
Tal vez, si uno siempre va mirando las ardillas, después de un tiempo se da cuenta de que tiene la suela de los zapatos de restos de babosas que ha ido pisando durante su vida, sin darse ni cuenta.
Me encantó, repito.
Saludos para ti y para tu amiga.
He venido a darme un paseo por tu patio lleno de ardillas (y alguna babosa), que de todo ha de haber... y me voy de tu patio satisfecha.
Muchas gracias, chicos, sois las ardillas de mi día.
Gracias por recordarnos que es mejor ver lo lindo de la vida, que estar pensando en lo malo que tiene, eso me recuerda que nunca hay que ver el vaso medio vacio, sino màs bièn medio lleno
un fuerte abrazo.





