Libro de Arena
Login

Inquieta compañía

Icono-plastas

Ataque frontal

Intento dominarlo, pero pisotea mis reflexiones y engulle mis pensamientos. Es salvaje: estoy en sus manos. El recuerdo de tu cuerpo sobre el mío se ha adueñado de mí, y seré incapaz de hacer nada hasta que vuelva a tocarte.

Farmacopea

Hay días en que da miedo pensar: Porque sabes que tus ideas van a sucederse, descontroladas, a una velocidad de vértigo. Y con tal carga de razón, con una lógica tan aplastante, que no habrá manera de rebatir la conclusión.

¿Y qué pasa si se concluye en contra de mis proyectos? ¿De lo que, al parecer, soy?

Por eso existen los novelones. Y los lexatines.

..

Antes del concierto

Mientras espero a que empiece, leo:

Para obrar bien, decía Pascal, hay que aplicarse a pensar bien. ¿Y qué es pensar bien? Es conseguir, con nuestro exiguo modelo interior del mundo una imagen tan exacta como nos sea posible del universo real. Si las leyes de nuestro microcosmos coinciden, sobre poco más o menos, con las del macrocosmos, si nuestro mapa representa, con relativa precisión,el país a través del cual hemos de dirigirnos, entonces existe alguna probabilidad de realizar actos acoplados a nuestras necesidades y a nuestros deseos.

¿Existe algún método que permita al hombre conducir sus pensamientos de modo que sus actos, fieles a aquellos, hallen un camino fácil a seguir entre los seres y las cosas? ¿Es posible que se pueda dibujar un mapa auténtico del universo y navegar según ese mapa hacia metas bien definidas y alcanzar el puerto elegido?. Ese es el tema.

La megafonía me rescata del hilo de pensamientos que van enlazándose. Con cierta sensación de "realidad", de "existencia", veo a la joven intérprete tocar una flauta de oro de 24 kilates. Creo que tengo todo más o menos claro hasta que, en el bis, aparece la música de Bach. Ya mi mente ha vuelto a dispersarse. Y el cosmos es sólo sonidos.

Cambio de táctica.

Ahora espero.

...

Pero hubo días

no tan lejanos

en que sabía cómo actuar.

J.F. Bazille: Retrato de Auguste Renoir

Noche en vela

Educar a un hijo es difícil. Cada decisión, que debería ser templada y reflexiva, se convierte casi en un impulso de creación artística.

Y sin querer vas moldeando algo que se parece a tí, pero no eres tú. Que tarde o temprano terminará por matarte. O, si te equivocas demasiado, intentará autodestruirse para eliminar cualquier vestigio materno.

.

(Toda esta perorata viene porque mi hija mayor (8 años) me tiene preocupada: No me ha pedido una foto de Shakira para pegar en su carpeta, sino (sic) "Una foto de María Callas cuando hace de Cio Cio San". ¿Me estaré pasando?)

Regalos entre amigos

Tengo un buen amigo al que le he conseguido un libro que quería leer hace tiempo (se trata de "El viento de la tarde", de d'Ormesson... Y andaba loco, el pobre: como sabreis, se trata del primero de la trilogia del famoso Jean d'O).

A cambio, y tras besar (metafóricamente, claro) todos los dedos de mis pies, y alguno más, me ha hecho un regalo magnífico: Una foto original de este momento (comprada por su padre en Viena hace ya muchos años):

(Son Bruno Walter, Arturo Toscanini, Kleiber, Klemperer, y Furtwangler)

Mi foto está un poco más amarilla, y ya colgada en mi biblioteca.

Creo que he salido ganando.

Volver

Ahora me encaro con la realidad. Sé que mi vida es casi perfecta, dificilmente mejorable. Pero falta algo.

Tal vez sea ese ansia, ese sentirse incompletos, lo que mueve a las personas a realizar actos imprevisibles.

Siempre han tenido mis septiembres ecos unamunianos; todo me lo planteo desde millones de perspectivas sin dejar descansar ni mi mente ni mi alma.

Ahora compendo por qué este mes la tele está repleta de anuncios de cursos absurdos.

En mi casa

Luisa es dominicana. Ha abandonado su hogar, su familiay a sus dos hijas para sacarles adelante cuidando de otro hogar, de otra familia, que ha resultado ser la mía.

.

Cuando está muy triste, llora y me habla de sus niñas.

.

Yo, que no sé cómo consolarla, le compro mangos que seguramente no tienen nada que ver con los de su tierra.

.

O le digo que se siente conmigo un ratito a hablar.

.

Y me mira con sus grandes ojos negros, y con sus enormes manos de color oscuro acaricia el pelo rubito de mi bebé, que ya es casi suyo.

....

Luisa no se merece eso.

.

Nadie se lo merece.

.

Qué mierda de mundo.

Archivo de Inquietudes