OTOÑO EN PRIMAVERA
Las hojas caen en el otoño. Uno las pisa sin pararse a mirarlas siquiera. La calle comienza a llenarse de ese manto de finas luces ocres y anaranjadas que recuerdan a la piel marchita de los muertos de guerra. El tiempo gira y las horas yacen. El viento amaina y la paz se eleva sobre los tejados. Todo parece abocar a la inexistencia, a la desnudez, al ocaso. Los hombres lloran y las mujeres lloran al verles llorar. Los hombres nunca deberían llorar, pero lo hacen. Las mujeres nunca deberían ser infelices, pero lo son. El mundo es tan imperfecto como el envés cuarteado de las hojas desprendidas, abandonadas. El mundo es tan demencial como una sinfonía de jazz contemporáneo.
Las hojas caen en el otoño, tú lo sabes y yo lo sé. Es algo inevitable. No hay por qué lamentarse. La vida completa su ciclo de altibajos con la misma naturalidad con la que uno orina o defeca, besa o tiene un orgasmo. Uno nace y después muere. Durante el trayecto entre ambos puntos uno puede hacer lo que le dé la gana. Hay quién desaprovecha el tiempo, hay quién no sabe muy bien qué hacer con él, hay quién lo regala y hay quién sólo lo ve pasar. No existen las mejores opciones, una vida nunca se puede optimizar. No existe fórmula matemática que resuelva la desigualdad. La incógnita vida no tiene solución. Cualquier intento de acercarse a su resultado es siempre asintótico, nadie lo puede alcanzar, lo roza pero nunca lo toca, ni siquiera en el infinito.
Las hojas caen en el otoño. No es un drama, es algo normal. Cuesta asimilarlo pero pronto se pasa. Puede sorprendernos pero no tendría por qué pillarnos desprevenidos. Uno las pisa y ya está. No se puede hacer nada por evitarlo. Y los hombres lloran y las mujeres lloran al verlos llorar. Y aquéllos que ni siquiera miran todo ese montón de hojas secas se ríen y en su risa se entrevé la tragedia. Girar la vista hacia otro lado no cambia las cosas: las hojas siguen cayendo cuando llega el otoño, recordando a la piel marchita de los muertos de guerra, recordando los malos momentos que aún están por llegar. Uno podrá mirarlas si así lo desea, echar un vistazo al reloj y continuar caminando sobre ese manto de luces anaranjadas, escuchando todo ese crujir bajo las botas. Nunca la muerte sonará más cercana.
16 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Rubén, que emoción verte de nuevo aquí.
Me alegró muchísimo y gracias por visitame/
Rubén, que emoción verte de nuevo aquí.
Me alegró muchísimo y gracias por visitame/
Gracias a ti por pasar por aquí.
Un abrazo.
Bonita selección de palabras y de reflexiones. Me ha gustado tu escrito. A ratos, hasta lo he escuchado crugir. Hasta el olor me ha llegado: era de otoño.
Saludos,
Airu
Gracias por pasar por aquí y por tus amables palabras. Me pasaré por tu blog a visitarte.
Saludos.
Rubentxouououoooooooooo!!!!
Tu presencia resucita, devuelve la vida a estas arenas, poco a poco, despobladas...
Pero llegas tu y todo renace!!!
Otoño es una estación de la que deberiamos aprender muchas cosas. la vida se recicla, se fecunda, retroalimentándose, para rebrotar de nuevo.
La sabia naturaleza...
Genial el video!!! A Danmar7 le encantará, ella utiliza la burbúja para sus escenificaciones de baile. "Chapeau"!!!!
Voy a aprovechar la la ocasión para dejarte unos "yutufs" de una tipa que me tiene enganchadisima a su música...
http://es.youtube.com/watch?v=WedUn-_Y4-4
http://es.youtube.com/watch?v=JYUP2K182t4
http://es.youtube.com/watch?v=fepbbiFqA08
Ya sé, ya sé.. la ponen en "tos laos", que es como decir que "está de moda", aggggg!
Pero contra más la escuchó, más me gusta, que voz la tia!
Y ahora voy rauda y veloz a hacer una copia del comment que te dejo, por si las moscas se asoma el error 400, que es otro de los que se prodigan por LDA...
No tardes tanto en actualizar, carajo,
que me encanta esa fusión de cabeza y corazón que son tus escritos.
Besouououiouououououos a todo ritmo!*
Eoooooooooo!!!!
Ya me había dado cuenta en tu blog que te gustaba la Winehouse, ya.
No he oído ninguna de sus canciones, la verdad. Acabo de poner los videos que me has enlazado de fondo y la verdad es que tiene una voz muy contundente. Tiene buena pinta. Me extraña que una música tan bluesera esté triunfando tanto, y me alegra, la verdad. Gracias por la recomendación musical.
Me encanta verte por aquí. Me alegras estos raticos, eres como de la familia.
¡¡¡Un abrazo fuerteeeeeeeeeeeee!!!!
Me parece muy curioso que dediques un post a las ojas del otoño en Primavera... Todos hablamos de brotes y tu de otoño. No me importa, es mi estación favorita, pero nunca lo habia pensado desde este lado, de luces y sombras... para mi el otoño es una época alegre, de "resguardo", volver a la "manga larga" despues de exibir el cuerpo. Una etapa "intima", de reflexión, de "invernar" como los osos...no se, un cumulo de sensaciones.
Gracias por venir y comentar en mi blog, no te conicía y gracias a Loquillo, nos hemos encontrado. Lo celebro.
Ten un feliz domingo.
Perdón por lo de "ojas", naturalmente queria decir "hojas" y lo de "conicia" quería decir conocía... en fin, tengo que dar un poco de "comer" a mi Pc, parece que pasa hambre...y se come letras...
Perdón, vaya forma de irrumpir en un blog tan bonito...
Un abrazo.
Jeje. Escribimos tan rápido en los comentarios que rara es la vez que no cometemos errores.
A mí también me gusta el otoño, aunque en mi pueblo es un poco triste: acaba el verano y el pueblo se queda vacío. Septiembre aquí se caracteriza por el frío viento de la montaña y las heladas nocturnas, el silencio que lo invade todo y el olor a humo que surge de las chimeneas. Pero me gusta. El otoño aquí tiene algo de melancólico que me recuerda que todo, absolutamente todo, es tan efímero como la primavera.
Saludos. Y gracias por tu visita.
rubentxoooo!!
solo decirte wolas,espero volver pronto a mi rinconcito mientras me quedais vosotros jeje besos y bienvenido!
Hija, mía, qué alegría verte por aquí. Hace un millón de años que no cuelgas nada nuevo en tu blog. Me tienes en vilo. A ver si retomamos aquello de los relatos encadenados, ¿recuerdas? No me acuerdo ni de cuál fue el último.
Abrazos, maja. ¡Y mucha luz!
Gracias, antes de nada, por pasarte por mi blog a decir hola. Antes tenía otro que he jubilado para pasar al de ahora. Llevo algún tiempo por aquí y veo el éxodo de LDA con cierta preocupación. Yo he decidido quedarme y hundirme con este barco. veo que tú has regresado. A ver si, como dice Tarasia*, el error 400 no nos azota con su gélido zarpazo.
Lamentablemente, no sólo en otoño caen las hojas. Creo que lo peor viene cuando no nos queremos mirar, cuando pensamos que no va con nosotros. Son hojas que no nos duelen pero duelen a algún árbol. Un día caerán nuestras hojas y lloraremos.
Creo que el otoño es la estación de las estaciones, que llena de melancolía todas las fotos pero que, sin duda, es el mejor escenario para enamorarse... Me he enamorado en otoño y mi hij@ nacerá en otoño.
A pesar de todo, quedan hojas en su sitio.
Un saludo.
Gracias a ti por pasar a compartir el otoño.
Yo también me hundiré con LDA, por eso he vuelto. ¡Las mujeres y los niños, primero!
Me has despertado la curiosidad. ¿Cuál era tu anterior blog aquí? Si me lo quieres decir, guay. Y, si no, pues seré capaz de vivir con el misterio...
¡Saludos!
Así contado el otoño es precioso, porqué no. Esos rayos de luz que se cuelan traviesos entre las ramas, el aire metiéndose por debajo de las faldas...
Me ha gustado tu post, tan sencillo y natural.
Un beso desde una orilla.
Gracias por tu visita. El otoño es bello y melancólico siempre.
Un placer tenerte por aquí.
Saludos,








