Mi pequeña Luly
Era sexto año escolar, la maestra que me había tocado no era nada buena… de esas que se les encrespa el pelo de lo gritona que son, con una nariz muy larga, lo cual la hacia mas fea que una bruja…
Todos los seis años pasados habían sido con los mismos compañeros, ya éramos como un grupo más unido que el hierro, a todos nos preocupaba lo mismo: el año que viene nos separaran.
Si alguien tenía un problema todos los apoyábamos, una piedra sólida, unida por una amistad permanente.
La maestra un “escarcho”, pareciera que nunca se peinaba, solo era un robot de enseñanza que no hacia mas que mandarnos deberes, jamás nos dio un beso al salir o una felicitación por hacer algo bien… Ese año aprecia ser malo, muy malo…
Ese mismo año se enferma mi padre, que difícil era, fue un año en que la familia se caía, barranca abajo… cada día era peor, papá subía de fiebre, dormía todo el día, mama luchaba por traernos un plato a casa y yo junto a mi hermano éramos los que limpiábamos y cuidábamos a papa, nos turnábamos para ello. Papa cada día nos decía que orgullosos estaba de nosotros, cuando yo les mostraba los carné me daba un beso en la frente y me decía siempre siga así “mi pequeña”.
Recuerdo que mama un día nos sentó en la cama y nos dijo cayendo lagrimas de su rostro “hijos hoy solo comeremos pan, es lo único que queda”, repartió el pan en cuatro y nos lo dio, contentos todo, auque por dentro sufríamos todos, nos comimos el pan.
Al día siguiente aguantando a la bruja de mi maestra era un martirio…
En mi clase había un chico, el cual me llevaba muy bien con él, era lindo por lo menos para mi, estudiábamos juntos, incluso (no es por nada) pero éramos los mas inteligentes de la clase...
Ya era el cuarto mes de clase, yo por todo lo que pasaba estaba mal, no sabia que hacer.. me senté en uno de los asientos y comencé a llorar, ya no aguantaba mas!... Se me acerco, me apoyo su brazo en mi hombro y me dijo “calmate amiga, yo te ayudaré”… En ese momento mi corazón palpito mas rápido, lo cual logre dar un suspiro, sentí su apoyo en lo mas profundo de mi ser. Me dio un beso en mi mejilla y se fue a clases ya que terminaba el recreo…
Cuando salí de la escuela, me miro hasta que me perdí, no lo vi pero lo presentía y mis amigas luego me lo afirmaron…
Llegar a casa con una sonrisa era como decirle a mi padre que habían esperanzas de alegría en el hogar… ese día me sentía como que si todo estaba bien, auque no lo estaba me sentía completa, llena…
Mi padre me veía extraña, sabia que algo me pasaba, quien sabe si alguna vez sospecho de algo…
Ese año me esforcé por estudiar y mucho, no había minuto libre en el que no estuviera estudiando. La bruja parecía que me odiaba y eso que la trataba con el respeto que mis padres me habían enseñado…
Ya casi fin de año, papa se levantaba de su cama, caminaba hasta el lindo arrollo que había cerca de casa… yo terminaba el ciclo de año escolar, el ultimo.
Mi maestra me había bajado la nota antes del ultimo carné y eso me había puesto nerviosa… ese año yo había sido abanderada de la segunda bandera, era el orgullo de Papá, tenia que entregar la bandera en el acto escolar y recibir así una despedida… había escrito un texto despidiéndome de donde esas dulces maestras me trataban como una madres, donde me daban el segundo plato de comida escondidas porque no se podía repetir… donde las lagrimas eran tapadas con un abrazo y los sueños no se terminaban…
Ese día fue el día mas triste de mi vida, jamás pensé que una personas hicieran tanto de mi…
Al finalizar los actos el cual se termino con una despedida de comida, mi amigo, el que me había visto llorar me dio un beso despedida… pero no un beso común, un beso en mis labios, los cuales quedaron tatuados para toda la vida, aun recuerdo sus palabras de aliento y de que jamás se olvidaría de mi, jamás lo aria.
Ese año fue especial… ya casi no recuerdo su dulce rostro, ya casi me he olvidado de sus labios carnosos…
A los tres años de eso, mi padre fallece, con un tumor en su cabeza ya comiéndole todo… yo angustiada y sin ánimos a nada a los dos días me llama, una voz dulce de hombre, no reconocí al instante.
Dije “hola” y el solo respondió “mi pequeña Lucy, no llores que todo ira bien”, di un suspiro y me siguió diciendo que no me desanimara de nada, que mi padre estaba bien donde estaba, que el me estaba cuidando y de seguro todo me iría bien…
De seguro pensaran que esto es una historia inventada o algo así, pues no, es parte de mi vida… hace poco me entenderé que estaba mas cerca de mi de lo que me imaginaba, y todavía me sigue llamando “Pequeña”, él sabe que soy feliz y el se alegra de saberlo… ya casi no recuerdo su delicado y delineado rostro, pero si su beso…
Solo espero que sea feliz y que sepa que su “Pequeña” sigue a su lado…













