Libro de Arena
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DAZIBAO-GUANGMING SHU

Libro de la Luminosidad

PERIODISMO O LITERATURA

DAZIBAO-Ñ-.

Por Yoani Sánchez. Generación Y.

A propósito del Congreso de la UPEC

Al terminar el preuniversitario tenía el capricho de ser periodista. Entre tres amigas contratamos una profesora particular que nos repasaba para las pruebas de ingreso a la universidad. Aquella mujer insistía –hasta llegar a molestarme- que nunca iba a lograr ser una buena reportera, sino que todo en mí apuntaba a otra profesión: la filología. Su maldición se cumplió pues terminé metiéndome con las palabras, la fonética y los conceptos literarios, en lugar de correr tras las noticias.

No sólo la profecía de esta Tiresias habanera me alejó de la labor informativa, sino la convicción de que en una sociedad marcada por la censura, por el oportunismo y la doble moral, ser periodista era el origen de mil y una frustraciones. Había conocido a Reinaldo, expulsado de Juventud Rebelde porque “su línea de pensamiento no se ajustaba con la del periódico” y ver sus deseos de escribir, malgastándose en una dura jornada como mecánico de ascensor, fue el puntillazo final a mis sueños adolescentes.

La Glasnost había pasado y en Cuba un sabor a oportunidad perdida se extendía entre los reporteros y sus frustrados lectores. La tele nos repetía que las producciones aumentaban, que el país resistiría y que el “invencible líder” nos llevaría a la victoria, mientras nuestras vidas desmentían cada frase triunfalista y cada cifra engordada. Una y otra vez respiré aliviada de no haberme hecho periodista. Creí sentirme a salvo en el mundo de la metáfora.

Sin embargo, no estaban tan alejadas ambas profesiones, ya que una buena parte del periodismo que se hace en los medios oficiales cubanos tiene mucho de literatura. Pues sí, tratando de escaparme hacia la ficción, lo novelesco y lo teatral, encontré que de eso mismo estaban llenos los telediarios cubanos: de personajes que nadie se cree, de historias futuristas que nunca llegan a materializarse y de rostros sonrientes seleccionados entre miles de caras angustiadas.

Con su vaticinio, aquella profesora ilegal quería advertirme de algo que descubrí por mí misma años después: que entre la ficción de nuestra prensa y la de nuestros novelistas, la segunda me iba a proveer de más certezas.

UN DIPLOMA Y MUCHA CONFUSIÓN

DAZIBAO-Ñ-.

Por Yoani Sánchez. Generación Y

Termina el curso escolar y ya veo peligrar mi pan del racionamiento. Mi hijo estará durante dos meses sin ir a la escuela y, en la ansiedad de las vacaciones, podría comerse hasta las bisagras de las puertas. No se conformará con el harinoso ejemplar de 80 gramos que recibe por la libreta y de seguro arremete contra mi cuota de pan o la de su papá.

Me preparo desde ahora para las preguntas del tipo ¿Mami, no vamos a visitar a la familia de Camagüey? y yo intentando explicarle que la cola para los ómnibus interprovinciales demora tres días y ya están vendiendo los pasajes para la segunda quincena de julio. Tampoco lo calmará saber que los precios de moverse en las estrechas Yutong, hacia el centro de la Isla, vienen a ser la mitad del salario de cualquier trabajador.

Pero trataré de complacerlo y le cederé mi pan, dormiré tres días en la fila por un pasaje a Camagüey y hasta puede que le alquile un par de horas el Play Station de un vecino. Todo eso porque ha terminado séptimo grado con buenas notas y hay que agasajarlo. El sábado pasado fue el acto de fin de curso y regresó a casa con su diploma y lanzó su grito de guerra desde la puerta “¡Estoy de vacaciones!”.

Sólo que no sé bien de qué se ha graduado mi hijo, si de séptimo grado o de la Escuela del Partido Comunista “Ñico López”. La confusión ha comenzado cuando miré el diploma, que aquí les dejo para que puedan comprobar de dónde viene mi desconcierto. ¿Qué creen ustedes?

EL TURNO DE LOS "TERCEROS"

DAZIBAO-Ñ-.

Yoani Sánchez. GENERACIÓN Y.

La familia entera está sumida en la búsqueda de los papeles que prueban la procedencia española de los abuelos maternos. Revuelven archivos, interrogan a los que alguna vez fueron vecinos de esa asturiana cascarrabias y del pichón de canario que era su esposo. Ya tienen las certificaciones de nacimiento y las actas de bautismo de todos los tíos y hasta se las han agenciado para colarse en Internet y escudriñar las bases de datos de Ellis Land. Antes de noviembre deben hacer el árbol genealógico probando que son nietos de españoles, “terceros” en una línea de sucesión que podrá garantizarles un nuevo pasaporte.

La Embajada de España en La Habana se está preparando para el tsunami de cubanos que puedan presentar pruebas de su ascendencia peninsular a finales de este año. Son los descendientes de aquellos que una vez hicieron el viaje hacia esta Isla en busca de mejores oportunidades. Muchos de aquellos inmigrantes de mediados del siglo XX se aplatanaron, perdieron el acento y terminaron por sentirse cubanos. Ahora sus nietos quieren emprender el camino de retorno, empujados por la falta de expectativas y las penurias materiales.

Mi vecino Yampier está entre esos casi tres millones de cubanos interesados en rescatar su estirpe española. Para adaptarse a su nueva condición, ha comenzado a leer la biografía de Juan Carlos y de Sofía, a decir “Madriz” y no “Madrí” -como lo pronunciamos por aquí-. Se ha hecho fanático del Barça y declama fragmentos del Cantar del Mio Cid mejor que muchos peninsulares. En una gaveta ha dejado guardado su pasaporte gris, ese que dice República de Cuba y que es visto con ojos recelosos en todos los aeropuertos del mundo.

En unos años, cuando alguien le pregunte por su origen, dirá algo así como: “una parte de mi infancia y juventud la pasé en Cuba, pero en realidad soy europeo”. Sin embargo, su abuela Asunción y su abuelo Francisco siguen enterrados, tal y como lo desearon, en el Cementerio de Colón de la ciudad de La Habana.

RED CUIDADANA.

DAZIBAO-Ñ-.

Lo que comenzó como un impulso individual, se está convirtiendo en una plaza de encuentro para la discusión y el debate. Generación Y ha logrado involucrar a un montón de personas en todas partes del mundo que me ayudan con la actualización, las traducciones y la difusión de los textos. La colaboración principal ha sido para colgar los posts, pues desde la última semana de marzo no he podido acceder al sitio en los cibercafé públicos ni en los hoteles. De manera que envío mis textos por email, algunos amigos los publican y me mandan -también por correo electrónico- los comentarios que dejan los lectores. Soy una blogger a ciegas, una cibernauta con una balsa que hace aguas y que logra flotar gracias al apoyo de una espontánea red ciudadana.

Todo el portal http://www.desdecuba.com sigue bloqueado en los servidores de locales públicos. He ido haciendo una copia de los mensajes de error que muestran los navegadores cuando intento acceder y aquí les dejo una muestra. También sé que el apagón no es total. Amigos que tienen internet en sus centros de trabajo pueden visitar el sitio, pero eso me sirve de poco, pues a esos lugares soy yo la que no puedo entrar.

No obstante, tengo los mismos deseos de escribir en esta bitácora que cuando empecé. Ahora con más testarudez, pues no hay nada que me resulte más atractivo que aquello que se me impide hacer. Para saltar las dificultades de la conectividad y llegar a los lectores dentro de la Isla, otros amigos han creado un minidisk con el contenido del Blog, que distribuyen gratuitamente. A todos quiero agradecerles el apoyo, los remos y el viento que me permite mantener el rumbo.

Yoani Sánchez

Éste es uno de los últimos artículos publicados por la bloquera cubana Yoani Sánchez, en su blog Generación Y.

Recientemente, fue galardonada con el premio que concede el diario El País, pero el régimen cubano no le permitió viajar a España para recoger dicho premio. Ahora, se enfrenta a la difamación y la amenaza, tanto dentro como fuera de su país. La acusación de que es objeto es simple: ella, es un agente del imperialismo americano, una traidora al servicio de la C.I.A.

"Me advierten que sobre la mesa de alguna oficina descansa “mi caso”. Un expediente lleno de pruebas de infracciones cometidas, un abultado dossier de ilegalidades que he acumulado en estos años. Los vecinos me insinúan que me disfrace con gafas de sol y que desconecte el teléfono cuando quiera hablar algo privado. Poco, muy poco –me aclaran- puede hacerse ya para que no toquen a mi puerta una mañana bien temprano.

En espera de eso, quiero señalar que no guardo armas bajo la cama. Sin embargo, he cometido un delito sistemático y execrable: me he creído libre. Tampoco tengo un plan concreto para cambiar las cosas, pero en mí la queja ha sustituido al triunfalismo y eso es –definitivamente- punible. Jamás pude darle una bofetada a nadie, no obstante me negué a aceptar el sistemático manotazo a mi “yo cívico”. Esto último es condenable en grado sumo. Encima de eso, y a pesar de no haber hurtado nada ajeno, he querido “robar” –en repetidas ocasiones- lo que creía me pertenecía: una isla, sus sueños, sus legados.

Mas no se confíen; no soy del todo inocente. Llevo en mi haber un montón de fechorías: he comprado sistemáticamente en mercado negro, he comentado en voz baja –y en términos críticos- sobre quienes nos gobiernan, he puesto apodos a los políticos y comulgado ante el pesimismo. Para colmo, he cometido la abominable infracción de creer en un futuro sin “ellos” y en una versión de la historia diferente a la que me enseñaron. Repetí las consignas sin convicción, lavé los trapos sucios a la vista de todos y –magna transgresión- he unido frases y juntado palabras sin permiso.

Declaro –y asumo el castigo que me toque- que no he podido sobrevivir y cumplir con todas las leyes al mismo tiempo".