Libro de Arena
Login

CONFESIONES DEMENCIALES

ARTICULOS SIN DEPURAR

PLAGIANDO GOTAS DE LLUVIA (A modo de venganza)

Juegan las nubes,

pasear de pies desnudos,

damas de blanco en la penumbra

de un caserón deshabitado.

Cuadros polvorientos,

maderas carcomidas,

juegan las nubes,

a chocar entre ellas.

Un escritor y una

página en blanco,

cual lienzo sin empezar,

buscando inspiración.

entra en casa,

por la ventana,

una sombra esquelética,

alma raquítica,

vacía,

recortada,

dispuesta a robar un poco de la mía.

Juegan las nubes,

el aire huele a rancio,

la figura delgada babosea,

escupe una hebra de babas de hilo,

dejando un rastro ciego tras de sí.

Ladrón de escritos mudos,

los quiere para él.

Los coge,

se los lleva ,

los modifica,

enjabona cada una de las letras,

desapareciendo con ellos.

Dejando un alma rota,

al que le falta un pedazo de ser.

Tose,

entre convulsas entonaciones,

que desvelan su pasión por el tabaco,

gime,

llora,

cuando tras llegar a casa,

ve que el escrito,

a pesar

de ser transformado,

no pierde la esencia que le dio su dueño.

Se desvanece en un sueño,

esperando que le llegue la inspiración ,

para escribir algo propio,

pero nunca llega.

Mañana robará un nuevo escrito.

Intenta no fustigar su incapacidad,

el tedio le puede.

En sueños,

soldados armados con plumas y folios,

le reclaman sus pertenencias.

El lucha por conservar algo,

que sabe que no le pertenece.

El escrito robado y alienado.

Pero hasta en lo profundo de su sueño,

sabe que no tiene nada,

nada suyo,

nada propio.

Es un ladrón sin alma,

que trata de recomponer la suya,

remendándola,

con jirones de otras almas,

que yacen postradas en otros lugares,

pero que a diferencia de la suya,

están completas.

Mientras afuera la lluvia,

cae a borbotones,

inundándolo todo de aire puro,

un aire que él nunca

llegará a respirar,

pues sus pulmones,

mezcla de alquitranes y rencores vacíos,

están tan faltos de pureza,

como su desdichada alma.

Afuera caen torrenciales gotas,

sobre un caserón desvencijado.

Ajenas a todo esto,

las nubes juegan.

LIBRO ABANDONADO (MI ÚLTIMO POST)

Soy un libro viejo,

cuyas páginas

escritas a fuego,

contienen una vida llena de pasiones.

Indulgentes sonrisas,

soleados días,

clareados sentimientos,

derrochados bajo lunas,

que iluminan calles ebrias,

correrías nocturnas y

desmadres cien mil.

Soy un libro lleno de supermanes sin capas,

que un día recuperaron los poderes,

y fantasearon con el hecho de volver a ser normales.

Soy un compendio de galimatías,

amaneceres eunucos,

disparatados equilibrios,

intentando apaciguar torrentes descomunales,

de pesares y sabores insalubres.

Un libro sumergido en el manantial del tiempo,

cuyas páginas son amarillentas,

y las cubiertas acartonadas.

Un libro encogido,

escondido de los ojos de literatos,

que juegan a ser dioses,

criticando sentimientos plasmados,

en lienzos hechos poesía.

Poesía,

eso es lo que sobrepasa mi ego,

me desmerece,

yo le doy cobijo.

Un libro cansado,

por el hecho de aguantar experiencias,

bajo prosas poéticas,

y sentimientos,

transformados ,

en bella poesía.

Hoy escribiré un epílogo,

dando por sentado,

que nunca será leído por nadie,

ningún alma merece semejante placer ,ni castigo.

Hoy cerraré las páginas a la enigmática penumbra,

que nunca podrá fisgonear en mi interior,

e intentar clasificarme.

En aquel manuscrito, aún hoy en día se guardan palabras que sólo los ciegos pueden leer.

LA HABITACIÓN DE LA TORRE SUR

En la pared,

aquel cuadro de su difunta abuela,

rezumando bondad por los poros del viejo lienzo,

bajo la pintura,

descansaba su desgastado escritorio,

lleno de cuartillas desparramadas sobre él.

En el suelo

las ropas perdidas en un arrebato pasional,

esparcidas

por toda la estancia

llena de olores a sudores salados

y a flujos espolvoreados.

Y en un rincón,

dos cuerpos dormidos,

tras una explosión,

sucumbidos bajo el éxtasis

de un orgasmo tan efímero como infinito.

PARAISO INFANTIL (Dedicado a Rubén Serrano)

Payasos fluorescentes,

echando al aire confeti de plateados colores,

dualidad del sonido de las cenizas,

botes llenos de humo transparente,

unicornios coloreados por arco iris brillantes,

magos con ojos desorbitados,

cerebros rellenos de golosinas,

niños corriendo en verdes prados,

flores amarillas,

lluvia de purpurinas con sabor a caramelo.

Traspasan nubes de fresa,

surcando el cielo,

aviones de chocolate.

Toboganes de colorines,

niños haciendo cola,

subiendo las escaleras para después lanzarse,

deslizándose a la piscina de almíbar.

Globos con formas de animales,

enanos haciendo piruetas,

sobre pelotas verdes y rosas.

Gigantes piruletas rojas con forma de corazón,

caminos acolchados por algodones de feria,

sábanas de gelatina cubren las camas,

hechas de palos de caramelo y chocolatinas.

Camas elásticas de chicle donde saltan los más traviesos.

Áurea les lee cuentos a la sombra de un gran árbol,

cuyo tronco es de galleta y las ramas de regaliz.

Las hojas son gelatinas caducas,

que cada minuto caen y son engullidas,

por bocas hambrientas de sensaciones maravillosas.

Cansado de crear, el escritor aparta su máquina de escribir y la deja descansar por hoy.

Se marcha sabiendo a ciencia cierta, que los niños están seguros y a buen recaudo en el lugar que acaba de crear.

PUTA

Se desviste y deja su ropa colgada,

en aquel viejo armario,

de aquella inhóspita pensión.

Sabiendo que va a entregarse al diablo.

Abre la puerta y sale,

dispuesta a vender y dejar ser consumida,

lo poco que le queda de alma,

por aquel maldito infierno.

LÁGRIMAS EFÍMERAS

Sueños eternos mal paridos,

liquido amniótico de un vientre enfermo,

zapatos remendados con hilos de esperanzas,

deshilvanadas resacas,

pedregosas y cadavéricas estrofas,

creadas ,tras miles de retortijones somnolientos,

melodías robadas de cosechas labradas por semicorcheas refugiadas en entornos lúgubres,

caserones malditos, barrocos ,escondidos entre la sordidez de laberínticos jardines de arbustos secos.

Escucho el sonido de la lluvia contra las tejas del tejado.

Paredes tristes y muros empedrados por los que corren aguas turbulentas,

golpear de las gotas,

martillear contra los enturbiados cristales.

Efímero chaparrón que aparece cambiando el decorado.

Suelos de barro,

ropas manchadas,

olores frescos.

Dentro suena el crepitar de la leña.

Fuegos asentados en ardientes e infernales chimeneas,

ajenas a las torrenciales lágrimas de un Dios.

Fuera la tierra se empapa,

las plantas beben y se nutren ,

regándose de frescas esperanzas,

los ríos se inundan de desconsuelos.

Todo sucede mientras camino,

añorando soledades perdidas,

entre calles con cuestas,

en las que la lluvia al caer, forma pequeños riachuelos.

Tras los ventanales,

el vaho de la vida que emiten los inquilinos de su interior,

huéspedes refugiados tras paredes,

que forman los callejones por los que ando,

consumiendo y perdiendo la noción del desventurado tiempo.

Paseo entre grises plazas,

farolas de tenue luz,

estatuas de ángeles con ojos vidriosos,

relucientes metales,

estatuas chorreando vida,

pasea el aire,

haciendo la lluvia más hostíl.

Bajo al cementerio,

Entre blancos mármoles y grises panteones,

Me cobijo en un gran mausoleo,

de los fogonazos de relámpagos eléctricos y de una lluvia a raudales.

Espero cobijado a que amaine,

se evapore la lluvia,

charcos colosales se forman alrededor,

mientras observo fotos,

de mis anfitriones por un momento,

envejecidas por el paso de los años,

ropas de época y bigotes estrafalarios llenan las paredes de los nichos.

El gris de las nubes hace las imágenes de las lápidas aún más tétricas.

Tumbas de las cuales sólo sé un nombre, una fecha y una imagen,

pero que me acompañan bajo el denso mar que se desploma sobre la tierra.

Salgo de mi refugio y camino,

de vuelta a ningún lado,

solo camino,

abro de nuevo el paraguas y me refugio de un colosal manto de agua,

mientras recreo en mi mente la razón,

por la cual debe estar triste un ser tan supremo,

si llora de rabia o de tristeza,

de impotencia o alegría.

Mientras lo imagino sigo caminando,

todo ello siempre,

bajo las torrenciales lágrimas de un Dios.

PINTOR INS-PIRADO

Soy un quijote invertebrado,

cosido con hilo de seda ,

y lleno de tatuajes de estampas de santos.

Finos retoques de endecasílabos,

Me sublevan

me ensalzan,

me transportan a una aparente locura ,

que doblego

sin molestarme,

con el soplido mustio de un halo de austeridad.

A veces,

desespero,

otras, me inutilizo.

Con las manos esposadas,

me revienta

la hiel,

al no poder tocarte,

ni acariciarte.

Tomo carrerilla una y otra vez,

golpeando mi cabeza contra la pared

pero,

no muero.

Mi eterna vocación de suicida,

se ve desquiciada,

por intentos frustrados,

que aumentan mi ira y mi agonía.

de nuevo, levanto el vuelo,

y estampo,

en esta despiadada pared,

mi testa ,

con la ingenua idea,

de que será la última.

Pero de nuevo....

lo intento y fallo,

lo intento y fallo.

Al menos lo intento,

por eso, sé que no soy un fracasado.

Mañana encontrarán un graffiti hecho a sangre,

plasmado en la pared,

espero que les guste,

será mi ultima obra de arte.

LAS CINCO Y MEDIA

Recuerdo,

la sonrisa del mar,

reflejado en tus ojos,

y el contraste de tu sonrisa,

plateada,

rebosante de besos de terciopelo.

En mi retina,

aún contemplo,

la sombra de tu escultural figura,

majestuosa,

la larga cabellera rubia,

desprendiendo un eterno brillo dorado.

Hoy,

al dar las cinco y media,

he salido,

como cada día,

para ver si bajabas del autobús.

Pero como siempre,

he vuelto a casa,

cabizbajo,

con las arterias entumecidas,

y el corazón un poco más roto.