Libro de Arena
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KULTURA SE ESCRIBE CON K DE MAYKEL

Confesiones demenciales

LÁGRIMAS EFÍMERAS

Sueños eternos mal paridos,

liquido amniótico de un vientre enfermo,

zapatos remendados con hilos de esperanzas,

deshilvanadas resacas,

pedregosas y cadavéricas estrofas,

creadas ,tras miles de retortijones somnolientos,

melodías robadas de cosechas labradas por semicorcheas refugiadas en entornos lúgubres,

caserones malditos, barrocos ,escondidos entre la sordidez de laberínticos jardines de arbustos secos.

Escucho el sonido de la lluvia contra las tejas del tejado.

Paredes tristes y muros empedrados por los que corren aguas turbulentas,

golpear de las gotas,

martillear contra los enturbiados cristales.

Efímero chaparrón que aparece cambiando el decorado.

Suelos de barro,

ropas manchadas,

olores frescos.

Dentro suena el crepitar de la leña.

Fuegos asentados en ardientes e infernales chimeneas,

ajenas a las torrenciales lágrimas de un Dios.

Fuera la tierra se empapa,

las plantas beben y se nutren ,

regándose de frescas esperanzas,

los ríos se inundan de desconsuelos.

Todo sucede mientras camino,

añorando soledades perdidas,

entre calles con cuestas,

en las que la lluvia al caer, forma pequeños riachuelos.

Tras los ventanales,

el vaho de la vida que emiten los inquilinos de su interior,

huéspedes refugiados tras paredes,

que forman los callejones por los que ando,

consumiendo y perdiendo la noción del desventurado tiempo.

Paseo entre grises plazas,

farolas de tenue luz,

estatuas de ángeles con ojos vidriosos,

relucientes metales,

estatuas chorreando vida,

pasea el aire,

haciendo la lluvia más hostíl.

Bajo al cementerio,

Entre blancos mármoles y grises panteones,

Me cobijo en un gran mausoleo,

de los fogonazos de relámpagos eléctricos y de una lluvia a raudales.

Espero cobijado a que amaine,

se evapore la lluvia,

charcos colosales se forman alrededor,

mientras observo fotos,

de mis anfitriones por un momento,

envejecidas por el paso de los años,

ropas de época y bigotes estrafalarios llenan las paredes de los nichos.

El gris de las nubes hace las imágenes de las lápidas aún más tétricas.

Tumbas de las cuales sólo sé un nombre, una fecha y una imagen,

pero que me acompañan bajo el denso mar que se desploma sobre la tierra.

Salgo de mi refugio y camino,

de vuelta a ningún lado,

solo camino,

abro de nuevo el paraguas y me refugio de un colosal manto de agua,

mientras recreo en mi mente la razón,

por la cual debe estar triste un ser tan supremo,

si llora de rabia o de tristeza,

de impotencia o alegría.

Mientras lo imagino sigo caminando,

todo ello siempre,

bajo las torrenciales lágrimas de un Dios.


7 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo CENIZAS 28 Mayo 2008 | 09:59 AM

Buen texto

lo dijo como el agua de un río 28 Mayo 2008 | 10:16 AM

La lluvia nos lleva, nos trae, nos inspira, nos atrae, con brisas, prisas, donaire, de la sonrisa al cementerio, todo ocurre, es un misterio, el de la vida y el de la muerte, tras una sonrisa, una lagrima... está nuestra suerte, es evidente a donde vamos, adonde nos dirigimos, como el agua de un río desemboca en la mar, nuestra vida se dirige hacia el principio del final... un cementerio, una vida eterna, polvo eres y en polvo te convertirás... gotas de lluvia que al caer, traen noticias de de tu ser

Saludos, me encanta leerte

lo dijo enlabasilica a su lokito 28 Mayo 2008 | 10:30 AM

Mi lokito... qué nos vuelven a poner la camisa de fuerza, niño. Nos habían anmistiado, pero me da, que nos vuelven a encamisar...

Mi guapetón, ¿para cuándo una que se vista de rosas y de lirios? ¿Para cuándo una de mimosas y acacias? ¿Para cuándo la lluvia de primavera nos traiga vida con ella?.

Tras la lluvia hay vida. Mucha vida incipiente que de ella se alimenta y con ella se engendra. Porque los dioses, en sus llantos, también siembran el campo de amapolas.

SE muy feliz, mi lokito.

Besotes

lo dijo dawn..... 29 Mayo 2008 | 03:40 PM

buenas tardes mayk.., me gusto el texto.

un saludo

lo dijo lolo 29 Mayo 2008 | 10:24 PM

me gusto mucho tu poema. te dejo uno mío.

Lluvia.

La lluvia acuchilla mi ropa,

el sol ciega mis ojos,

el arco iris despierta mi alma.

Horizontes rotos, que no llegare a tocar.

Mirando la luz de tu ventana,

Nada, no suena nada.

Sólo el viento,

que me canta al oído.

En guerra, el sol con la tormenta,

por no saber de quien es el arco iris.

El viento se niega a dejar de soplar

como mi alma se niega a dejar de soñar.

Alzo la mano al arco iris,

atrapando sueños, que no alcanzo.

Pese a la humedad de mi ropa,

mi alma se niega a dejar de soñar.

Mirando la luz de tu ventana,

esperando oír un susurro de vida.

Más no suena nada, sólo el viento.

Horizontes rotos, que no llegare a tocar.

Por Manuel Barranco Roda.

Martes, 13 de febrero de 2007

De mi libro, la rutina convertida en poesía.

lo dijo andrómeda 30 Mayo 2008 | 07:36 PM

Tu inspiración brota del elemento oscuro. Y en verdad sostiene una parte que nos salva de sus terribles amenazas.

Sobre lo que me dices de la persona que está aquí y llora la despedida de otra, eso mismo es lo que justifica el hecho de que se busquen funciones de legitimación, normalmente del orden institucional hablo, o de la realidad cotidiana, que nos permitan seguir justificando este mundo aquí para los que nos quedamos.

Un beso!

lo dijo Luz Marina 30 Mayo 2008 | 07:39 PM

Lunas que no te veía. Ahora me encuentro con tu desgranar florido, con tu desgranar vencido. Animo, no podemos perderlo, o de lo contrario el nos pierde a nosotros. saludes

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