Libro de Arena
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miguelsoria

¿Que por qué me rio? Tú no sé, pero a mí me ha dado un calambre…

¡Vamos a jugar al fútbol!

Es cierto que no soy un jovencito, y que físicamente he cambiado. Lo normal, ya se sabe… se cae el pelo, te sale alguna que otra arruguita, se descuida un poquitín el aspecto físico echando un poco de tripilla y sobre todo, ganamos en sabiduría y experiencia.

Esto es lo que me digo yo, para consolarme, pero cuando me levanto por las mañanas y con las lagañas aún pegadas a los ojos, me miro al espejo y lo que veo es a una bola de billar calva, en vez de arrugas, más surcos en la cara que un campo de patatas, y más que haber ganado “algún” kilillo, parezco el especialista de las escenas peligrosas del muñeco de Michelin.

¿Y la Experiencia y sabiduría?

Pues no lo sé... Tengo que mirar en el diccionario a ver lo que significa, porque aparte de haber ganado kilos con los años, también he acumulado molestias y dolencias.

Pues por eso mismo, por los años transcurridos, se me ha hecho muy difícil renunciar a las locuras de la juventud, (No, no me refiero a acabar vomitando de madrugada) añoro cuando iba de juerga con los amigos a la discoteca, (¡Vengaaa fiestaaaaaaa en cabinaaa…chunda, chunda chunda…!)Dormíamos tres horas, y al día siguiente, nos levantábamos temprano para jugar un partido de fútbol. Acabado el partido, te duchabas, y salía a buscar a la novia, para acabar el día con un “meneo”.

Jo… Pues aún me quedan ganas de repetir alguna locura, ¡que aún somos unos chavales, que narices!

Para empezar, voy a planificar un calendario de actividades con los compañeros del trabajo, porque podríamos…podríamos… eemm…quizás si...no no, eso no, que luego acabamos en urgencias…humm…

Pues no se me ocurre nada que podamos hacer. Después de 20 años, estoy desactualizado. Habrá que recurrir al clásico de toda la vida: Organizare un partido de fútbol.

(Tres días después)

Nadie. No se ha apuntado nadie. Pandilla de cagaos, eso es lo que son. Mucho hablar “que sí, cuenta conmigo, que yo también, no faltaré…” ¡Se han rajado! Pero tanto si quieren como si no, estos van a jugar, ahora los pillos por ahí…

-¡Juaaaan! – Hace como que no me ha visto, será cabrón- ¡Eeeeeh!...a ti te quería ver ¿Vas a jugar el partido?

-Vaya Miguel, cuaaaanto lo siento – (Si ya, te he roto el corazón)- le prometí a mi mujer que iríamos a comer a casa de su madre este fin de semana, y me llevo tan bien con mi suegra…

-¿No decías que era una bruja?

-Ejem…bueno, sí, pero eso lo decía antes…

-Ayer

- …Es que... Desde entonces hemos hablado mucho…

-Ya. No pasa nada. Otra vez será.

A por otro

-Pablo…

-Quita quita. Que estoy con la ciática que no me puedo doblar.

(Los capo, juro por las bragas de Mafalda que los capo)

-Juan Carlos…juegas al...

-¿Estás loco? Sabes que me gustaría mucho jugar- (muchísimo, se te ve en la cara)- pero ando últimamente jodido por la hernia y no sé si debería.

-No pasa nada… (Si pasa, siiiiiii)

Llevo dos horas preguntando y al final, nos hemos podido juntar seis. Para un partidillo de fútbol sala ya vale. Y el equipo rival es de risa, porque es el hijo de un compañero que juega con sus amigos. Les vamos a dar hasta en el carnet de identidad a estos mocosos, porque tienen entre 15 y 16 años.

Día del partido

A mí me da vergüenza salir al campo con estos gañanes. Por dios, que pinta tenemos todos vestidos de futbolistas, que nos hemos tenido que poner las camisetas sin respirar, que si nos llenamos los pulmones de aire, no nos entran. Como salgamos al terreno de juego todos juntos, unos detrás de otros, vamos a parecer una ristra de morcillas... aunque ya es tarde para echarse atrás.

Empezamos haciendo estiramientos para no empezar fríos el partido, pero a los 5 minutos ya estamos asfixiados, y Luis me tiene preocupado, tiene la cara más roja que un tomate… con lo que fuma el jodido, no me extraña. Que mal pinta este partido, ya empiezo a creer que esto no ha sido una buena idea…

(Media hora después)

El partido ha finalizado. Para que vamos a seguir, que me parece que remontar un 12-0 va a ser algo dificilillo. Eso, y que ya no quedan jugadores de campo que queden de una pieza. Luis está en la banda vomitando por tercera vez, Paco ha sufrido una contractura muscular en las piernas. Si, en las dos a la vez, que desastre de hombre. Juan, el portero, lo han atendido allí mismo los del SEM porque ha querido parar un balón que iba a gol con la cara… y ahora sólo se le ve nariz, de lo hinchada que la tiene. Bartolomé ha sufrido un golpe de esterilización, ha querido rematar un balón tirándose al césped (que por cierto era artificial) y después de desollarse el culo, se ha empotrado de entrepierna contra el poste de la portería. No creo que tenga sexo durante una buena temporada. Jesús… pobre Jesús…Ha querido rematar un balón de cabeza, y para eso se ha tirado en plancha, pero ha cogido tanto impulso, que ha salido disparado para la grada, y ha incrustado la cabeza dentro de las vallas publicitarias. Aún están intentando sacarlo, remojando el cuello con aceite, para que deslice mejor.

Y yo… yo no me puedo quejar, a tenor de lo visto, porque iba corriendo a por un balón (si se puede llamar correr los trompicones que me daba por la banda jadeando como un perro) y me pise un cordón de las botas, cayendo de boca en la hierba.

¿Qué si me duele algo?

Espera que termine de recoger todos los dientes del campo, y ahora te lo explico...

Es lo que parece

¿Qué es esto?

A simple vista, así sin fijarse mucho, todo el mundo dirá: ¡Un huevoooo! Bueno, lo he puesto facilito, para que no os quejéis, además, por si alguno no se ha dado cuenta, es de gallina, ¿Que de que gallina?... pues no lo sé, no se me ocurrió preguntárselo al tendero, además, no creo que la trazabilidad haya llegado tan lejos como para poner nombre a las gallinas ponedoras.

Pero lo que es raro de este huevo, es su aspecto. He visto todo tipo de huevos: de pata, de paloma, de codorniz, de periquito, de avestruz e incluso, he visto huevos con pelos, pero estos son los más corrientes, ya que los veo todos los días. Pero ¿Qué tiene de particular este huevo?... fíjate, fíjate, veras que tienes más arrugas que la camisa de un soltero.

Esto me ha llevado a preguntarme como sería esa gallina. De todos es sabido que los huevos tienen una cáscara más o menos lisa. Suaves, tersos, delicados… viene a ser como acariciar una teta, pero sin pezón. Este huevo no tiene nada de eso, parece un huevo viejo, por lo que creo, que la gallina también era vieja.

Pero vieja de narices, que la pobrecilla estaría ahí, empujando… empujando a ver si salía un huevo decente, no sea que al dejar de ser ponedora, los dueños le metan un espetón por el culo y acabe a l’ast. Me la estoy imaginando, todos los días poniéndose hasta las crestas de chinas y piedrecitas, para sacar un pobre huevo arrugado.

Que eso tiene que costar los suyo ¿Le habéis visto el agujerito a una gallina? Si hijos, si, pues deben de sufrir un huevo las pobres para poner un idem. Para que os hagáis la idea vosotras, que en vez de parir, ponéis un huevo de 5 kg. Que así a ojo, es más del doble de lo que pesa un huevo de avestruz (y por lo tanto, mas grande)

¿Qué, a que dolería?

Pues un poquito de respeto para mi gallina Turuleta, Caponata, Clueca o como se llame, que por respeto a ella no me lo voy a comer. Que un huevo así no se ve todos los días.

….

-Perdonar un momento… ¡Nenaaaaaaaaaaa….que hay de cenaaaaaaaaaaaa!

-¡Tortillaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

Vaya… pues se ve que al final, si me lo voy a comer

Los Abrefáciles

Mira que me gustaría conocer a uno de esos inventores de los modernísimos y sencillísimos abre fáciles que se han puesto tan de moda, y que se aplica para casi todo. Ya el nombre… algo así tan obvio, no puede ser verdad, tiene que tener trampa. Yo creo que el nombre esta puesto a cachondeo. Porque si se llama así, es porque abre fácil las cosas que antes eran difíciles de abrir, ¿no?

He aplicado mis amplios conocimientos de deducción y lógica, para llegar a esta conclusión. Que no es poca, que de algo me tiene que servir tener la cabeza tan gorda. Bueno… la tengo gorda de los golpes que me he dado, que los calvos tenemos como un imán en la cabeza para atraer los cantos de las puertas y de los armarios.

Decía que los abre fáciles, pueden ser muchas cosas, pero de fáciles, va a ser que no. Pongamos por caso el Tetra Brick de la leche. En un lado, tiene un triangulo pegado que se tiene que despegar, pero que cuesta más la cabrona de levantar que un político de su escaño.

Vale, ya lo has conseguido. Ahora que la tienes levantada (la esquina del Brick, mentes sucias) pone en letras pequeñitas “tirar por la línea de puntos”. Yo tiro, si, pero la leche por toda la cocina, porque cuesta Dios y ayuda arrancarlo. Al final tengo que utilizar las tijeras para no tirar la leche al suelo. Hombre, Si uno tiene gato no importa mucho, que ya lo ira lamiendo, además de paso, te friega el suelo de la cocina.

Ya no me pasa más eso, porque ahora compro la botella blanca de litro y medio que lleva la tapa de aluminio con una lengüeta de abre fácil… y que acabo abriendo con la punta de un cuchillo.

Empezaron con la leche, los zumos y los vinos de Don Simón, y continuaron con las latas de conserva, precocinados, embutidos, charcutería, cajas de cereales, carnes envasadas… todo todo todo… y con el peor de los peores: el sobrecito de Kétchup.

¡Aaah, como lo odio! Traicionero como él sólo. Intentas tirar de la esquina “tirar por la línea de puntos” y ¡alaaaa! La camiseta salpicada con la gotita de kétchup. Ya estas marcado para todo el día, que vas por la calle y todo el mundo te mira y los oyes cuchichear “mira, otro que se ha manchado en el McDonald’s “. Otro día lo intentas abrir con los dientes. Y es peor. Manchas a quien tienes al lado, y como sea tu mujer… te la va a liar.

Por otro lado, están las latas de conserva. Antes se usaba uno aquellas herramientas que parecían unos alicates y que abría a “bocados” las latas. Pues oye, tenía su gracia, porque es cierto que te ponías las manos pringadas con el aceite de los calamares, pero es que a los hombres nos pierde el bricolaje, y la cosa esa de decir “lo he hecho yo con estas manitas”.

¿Y ahora?... tienes que levantar una lengüeta (reza para que no se rompa, que ya no tienes aquellos alicates) y tirar para atrás hasta el final… para acabar salpicando. Cuando estas a punto de sacar la tapa de aluminio, casi al final, debes de sacarla con un pequeño tironcito… ¡Y esa es la que jode!

Siempre se puede dejar la tapa a medio despegar, pero hay que tener un cuidado del copón, porque el filo corta como una cuchilla y si te descuidas, te vas a llevar un buen tajo. De las latas de antes me gustaba de abrir las de anchoas. Si, si, aquellas que venían con una llavecita con un agujero longitudinal para meter la lengüeta de la lata. Por entonces no es que me gustaran mucho las anchoas, pero en casa de mis padres las abría yo, que eso de ir enroscando la tapa tenía un no sé qué… como nunca se sabe, en el cajón de los cubiertos tenía una llave de esas guardada, que igual te tocaba la lata que no llevaba llave.

Una cosa que no puedo negar, es que te ahorras tiempo a la hora de comprar, sobre todo con los envoltorios plásticos (si, abre fáciles) de los embutidos en lonchas. Alguno dirá: “Se pierde el contacto con la charcutería, la comunicación en la parada con la gente….” Sí, claro, y con la vieja esa que con disimulo se te va colando y que uno por vergüenza, no dice nada, y si lo dices, la señora te monta un pollo que si ella estaba antes y todo ese rollo… y encima que se cuela, no sabe que va a pedir, porque se queda mirando y mirando a ver qué va a comprar. Porque uno tiene una educación, que si no la mandaba a freír espárragos. Ahora que la vieja se le cuele a otro, que yo tengo mis lonchas de jamón dulce la mar de fresco y como recién cortado.

Pero en lo negativo, son los más puñeteros de abrir. Que no me digan que eso es fácil de abrir, que me da la risa floja. Intenta tú levantar el plástico de la esquina para abrir. Eso suponiendo que sepas la esquina que se abre, porque verse, no se ve. Ya me ves probando cada esquina así, con la uñica a ver si se levanta… Nada. Ahora la otra esquina… Tampoco. Joder, a este paso, el bocadillo me lo voy a tener que hacer de foie-gras, que en dos horas lo único que se me ha levantado es la entrepierna, y es porque mi mujer acaba de entrar en la cocina con un escote que…ufff.

En algunos casos, pone “tirar de la pestaña”, pero yo no lo aconsejo porque es muy doloroso y tampoco se abren. No entiendo muy bien porque se tiene que tirar uno de las pestañas para abrir nada, que me estoy quedando sin pelillos encima de los ojos de los tirones que me doy.

¿Solución? las famosas tijeras, aquellas que eran amigas del Brick de leche. Porque aquí lo único que hay abre fácil son las tijeras. Y fíjate tu, que no se si al final me voy a comer el jamón dulce, porque acabo de leer, en unas diminutas letras de color rojo que pone “Consumir preferentemente antes de: Ver el envase

¡Ostias, pues si ya lo he mirado!.. ¿Ya no me lo puedo comer? ¿Hay que comerse el jamón sin mirar el envase? ¿Y para comprarlo… paso por la sección de charcutería con los ojos cerrados para no mirar, porque si miro, caducan? Pensaba que eso de comprar a ciegas era otra cosa.

Me gustaría saber ponen el aviso en un lado, y la caducidad, en la otra punta. Empiezo a pensar que es para despistar, porque así no nos fijamos en lo que nos vamos a comer. Si yo compro “jamón cocido”, pienso que voy a comer jamón. Lógico ¿no? Pero si te lees los Ingredientes, te estás comiendo una pequeña parte de jamón, y una parte muy grande de estabilizadores, nitritos, nitratos, antioxidantes (¡oye, que no soy Robocop!) y…“potenciador del sabor”.

Potenciador de sabor dice… Oye, ¿Y a que sabía antes?

Pues si potencian algo con mas sabor a jamón… ay ay ay… que mal rollo me da eso

Y luego salen por televisión diciendo que los españoles comemos muy mal. No. No es que comamos mal… lo que pasa es que ya no sabemos lo que nos estamos comiendo.

He cambiado de proveedor de internet y estuve algunos días sin conexión.

Mañana mismo me pongo al día y respondo a todo el mundo y les visitare a sus "casas"

Que me disculpen por la falta de comunicación, pero ya se sabe en estas cosas...

Un abrazo a tod@s

Miguel Soria

Leyendas Urbanas

¿A quién no le han contado alguna vez, aquello de “me ha contado un amigo mío, que a un conocido suyo le contaron que...”?

¿A qué os suena, verdad? ¡Pues ya esta! Estáis ante una leyenda urbana. Para quien no sepa todavía lo que es una leyenda urbana, que salgan más a la calle, que tienen menos vida social que Rajoy, que se pasa todo el tiempo en el Congreso criticando a Zapatero.

Pues las leyendas urbanas, son esas historias que te cuentan sobre hechos sorprendentes, milagrosos, inverosímiles, increíbles, fantásticos, supercalifragilisticoespialidoso… que son contados por otras personas. Ya como hecho, mosquea que nadie lo haya visto y segundo, que siempre sea un conocido de alguien, pero que la gente se lo cree a pie juntillas.

Si ya lo digo yo, que nos lo creemos todo. Ya de pequeños nos meten la bola que los Reyes Magos vienen de Oriente, y montados en camello. Pero la verdad, es que los únicos Reyes que han venido son los Borbones, los camellos vienen solos, y son estos los que te hacen ver a ti las estrellas.

Claro, aquí surge la duda… ¿Cómo se distingue una leyenda urbana de un hecho real?

Vamos a ver, vamos a ver… basta con analizar detenidamente la historia, para comprobar que están intentando metérnosla doblada. Para ilustrar, pondré algunos ejemplos de los más comunes.

Caimanes en las alcantarillas

Es todo un clásico, y tan americano como las hamburguesas. La leyenda dice que se puso de moda tener caimanes o cocodrilos como mascotas cuando son pequeñitos, casi como lagartijas, pero estos bichos crecen una barbaridad, y antes de que se coman a la suegra, los tiran por el WC (si, los americanos creen mucho en la familia, son así de raros) ¿Y a donde van a parar? A las alcantarillas, por supuesto, y allí se alimentan de ratas y se hacen grandes y hermosos…

Venga va, que yo una vez tire una tortuga de florida, y no he oído nada de que una tortuga gigante amenace a los poceros. Ahora entiendo porque las mujeres no se sientan para mear en la taza del WC en los aseos públicos. Es por miedo a que les salga un cocodrilo de dentro y les muerda el…el… vamos, que les muerda.

Y como les da vergüenza reconocerlo, dicen que es porque están sucios. ¡Mujeres! Que es mentira, que no hay lagartos gordos de esos, que la única vida que te vas a encontrar allí, es bacteriana. Pero de todas maneras…. No te sientes.

La rata gigante de Tailandia

Este es muy bueno. Un matrimonio, de viaje por Tailandia, se encandilan de un perro, que dicen que es como un chihuahua y se lo llevan a casa, pero a los pocos días se dan cuenta de que les falta el gato y para ¡Oh, sorpresa! El perro tailandés no es tal, es una rata gigante.

O sea, chihuahuas de Tailandia…claaaaaro, es lo más normal del mundo. Yo mismo y me traje de Lisboa un pingüino luso. Lo primero que pienso, es que estos señores no han visto un chihuahua en su vida. Ya sé que son unos perros un poco raros, así como muy canijos, y de aspecto un tanto extraño. Son… ¿Cómo diría yo? Una mezcla entre el maestro Yoda de Star Wars y un murciélago. Pero de ahí a confundirlo con una rata gorda, no lo veo claro.

Pero es que creo que tampoco han visto un perro en su vida, porque a no ser que sepa idiomas, la rata no ladraría. ¿Y si le lanzaba un palo para que te lo trajera como hacen todos los perros? ¿No le extrañaba que en vez de traerlo, se pusiera a roerlo, para afilarse los dientes? Todo esto, suponiendo que lo pudieran pasar por la aduana, porque a no ser que dijeran que lo llevaban como souvenir, no pasaba el control del aeropuerto.

El perro en el restaurante

Y hablando de perros, una pareja se va a cenar con su perrito a un Restaurante en una visita a un país extranjero (estas cosas raras siempre pasan en el “extranjero”) y le dice a un camarero que mientras cenan, que se haga cargo del chucho. El tipo que no se entera, se lo lleva a la cocina, y allí se lo preparan como primer plato.

Pues vaya birria de Restaurante, que te tienes que llevar tú la comida. Al menos pondrían pan para mojar en la salsita… Pero por si acaso, que me digan en donde esta, para llevarme a mi jefe a ver si me lo cocinan, que también es bastante perro.

Todos estos son bastante conocidos internacionalmente, pero no crean que aquí estemos faltos de imaginación para estas cosas:

Caramelos drogados

Yo iba al colegio cuando me contaban esta historia, y a través de los años ha perdurado. Se decía, que había unos señores que a las salidas de los colegios, repartían entre los niños golosinas gratis que contenían drogas en su interior.

Puedo afirmar con total rotundidad que esta leyenda es más falsa que el embarazo de Marujita Díaz. Me he tirado mucho tiempo a las puertas de los colegios y a mí nunca me han dado nada (¡y gratis!). Bueno, miento, una señora me dio una pegatina de la cruz roja, y otra un cupón de inscripción para salvar a los babuinos gigantes del Orinoco.

Pero la cosa va cambiando y los medios de comunicación, también. Ya no se utiliza el boca a boca para contar las leyendas, ahora utilizamos “La Red” así, con mayúsculas, que parece que da respeto. Uno pregunta

-¿A ti quien te ha contado eso?

-Lo he visto en “La Red

Y ya está, te ha convencido de por vida. Si lo dice “La Red” tiene que ser verdad, que “La Red” lo sabe todo, todo, todo…

Y no se llaman leyendas, se llaman “Hoax”. Se tiene que pronunciar como si fueras a escupir, (¡jooooag!)Pero sin escupir eh, que eso queda muy feo.

Como echo de menos aquellos tiempos, que mirabas en el buzón, y te acojonabas al ver que era aquella carta maligna que nadie quería recibir. Abrías el sobre y lo primero que te encontrabas era una peseta pegada con celo a una carta… ¡y qué carta! En tono amenazador te decían que si rompías las cadena que se había iniciado en Colombia y que había dado ocho veces la vuelta al mundo tendrías una desgracia en la familia y blablabla… y enviarla a diez personas antes de una semana (cada una con su peseta) y no te pasaría nada.

Oye, una pasta, que cada semana recibías una, y ya no sabías a quien enviársela. Te ibas a la iglesia y se la dejabas en el cepillo del cura, que allí tenía pesetas para repartir.

Las leyendas no se crean ni se destruyen. Se transforman como la energía. Evolucionan como los Pokemons. Se regeneran como los rabos de las lagartijas y se consumen como las hamburguesas.

Ya que no se puede huir de ellas, contribuir a su expansión por “La Red” creando vuestras propias leyendas, y extenderla cual virus dañino.

Total, el mal ya está hecho, y como no podemos cambiarlo, que al menos lean nuestras propias barbaridades.

Siempre vuestro

Miguel Soria

Que... ¿Bien? Lo pasamos en Lisboa ( Segunda parte y final)

Día 4

Me he levantado con dolor de cabeza, y me duelen las piernas. Parece que me han dado una paliza, y en parte así ha sido. Tengo las pantorrillas llena de moratones. Mercedes dice que ha sido ella que me ha estado dando patadas toda la noche porque no he parado de roncar.

Pues empezamos bien. Pero ya que estamos aquí…

Hemos visitado el Barrio de Belem, y hemos entrado a la mítica pastelería de Belem que, desde 1837 hacen unos deliciosos pastelillos de hojaldre con nata (o crema) caliente que están para chuparse los dedos. En la misma zona, se encuentra el Monasterio de los Jerónimos, llamado también Santa María de Belem, La Torre de los Descubrimientos y la Torre de Belem, antiguo fortín dentro del Tajo cuya función era proteger el puerto de Restelo. A todo esto…se aproxima la hora de comer, y no tengo muchas ganas de dar vueltas para buscar en donde comer, por lo que la opción más cómoda es ir al centro comercial Colombo (¿he dicho ya que tiene unos 60 restaurantes?)

Hoy hemos echado el ojo al Pizza Hut, ya que para mí, nadie las hace mejor que ellos, y su comedor, parece bastante acogedor (bueno, eso, y que hoy juega la selección Portuguesa contra Dinamarca y tienen una pantalla de plasma impresionante)

Se nos acerca un camarero y después de decirnos algo que no entendí, le levanto tres deditos y le digo “tres”. Nos lleva a una mesa y nos entrega sendas cartas.

-Nena… ¿Pides tu? que yo, ya sabes...

-Sí, ya se… no te preocupes, que lo tengo todo controlado

Se nos acerca una camarera con su PDA y nos pregunta que vamos a tomar (o eso creo) Mercedes, con una amplia sonrisa, gira la carta en dirección a la joven y señalando con el dedo:

-Esto, esto y esto.

Y sin gritar

-¡Joooooder Mercedes! ¡Qué dominio de idiomas, que fluidez la tuya!

-Pues ya ves –dice toda ufana- poliglota que es una

No me digan que no es un tesoro mi niña, que con una sola mano no hay idiomas que se le resistan. La de cosas que puede hacer con una sola mano. Y con dos… ¡Bueno, ni te cuento! y con el resto del cuerpo… bueno, esto me lo reservo para mí.

DÍA 5

Me sigue escociendo un montón la cabeza, para mí, que Mercedes ya no me da patadas, me da collejas para que no ronque. He metido la cabeza bajo la ducha a ver si refrescándola se calma, pero ni por esas. Peor llevo lo de las agujetas, que yo lo que más lejos caminaba, es la distancia que lleva del sofá a la nevera de casa… Mercedes y Adrián no lo llevan mejor, con mirarlos me doy cuenta de ello

-¿A dónde vamos hoy?

Se cruzan los dos la mirada. Silencio

-¿Vamos al Oceanário? Allí no pega el sol, y al menos estaremos fresquito

-Hmm…

El Oceanário, está situado en las antiguas instalaciones de las Expo de Lisboa, y próximo al Parque de las Naciones. El edificio está en el centro de un lago artificial en el que, curiosamente, vi nadar un par de medusas ¿será para evitar bañistas?

Una vez dentro, un gran estanque central domina el recinto de dos plantas. En una pantalla iluminada, pude leer que las especies de ese estanque son las habituales del Atlántico: Tiburones, peces luna, Sargos, Doradas, Besugos (también muy abundantes tierra adentro) y uno muy extraño, que me llamo mucho la atención, que era de color negro y una enorme aleta dorsal amarilla… Ah, no, espera… es un hombre rana que está limpiando el acuario…

Mira que habían peces allí dentro, pero como la gente es así (somos) todo el mundo estaba echando fotos al pobre hombre, que por cierto, estaba muy atareado rascando con un cepillo una especie de coral artificial. A mi lado tengo un grupo de jóvenes, que se están pitorreando de lo lindo del señor rana y a pesar de que estaba muy atareado con su cepillo rasca que te rasca, yo hubiera jurado que estaba mirando con el rabillo del ojo y con cara de mala ostia. Este hombre no valdría para trabajar en España, que cuando se hace una zanja en la calle, lo primero que se pone, es una valla con dos abuelos criticando la faena.

Al salir del acuario, me dio por pensar -algo raro en mí, que no estoy acostumbrado- que el fondo marino no es tan diferente al terrestre. Aparte de Besugos, en la ciudad también hay Merluzos, Tiburones, Pulpos (sobre todo de oficinas), mantas, hombres-payaso, hombre-raya (o rayas, depende de las que se chute) y también están esos peces eroticones: los pezones.

Por cierto, se ha hecho la hora de comer ¿Sabéis a donde vamos a ir a comer?...Si, si, al ¡Colombo! Que no se si habré dicho ya que tiene más de 60 restaurantes…

Cómo no hay mucha hambre, comeremos en el Bocatta

-Hoy, para que veas, pido yo, que ya voy cogiendo el tranquillo al portugués –digo

Viendo que Mercedes se apaña muy bien con el idioma digital, hare yo lo mismo, que con señalar la foto del bocadillo

-Olá, sanduíche que você quer?

-¿Eh?...ah, sí –miro los menús- el menú prova ja!

Mercedes me está dando codazos disimuladamente.

-Para nena, que estoy pidiendo

-Sí, ya, pero…

- Que pares-me giro a la chica del mostrador, que me mira con cara de... ¿se está cachondeando de mi?- un Menú Prova ja!

-Miguel…que eso no es un menú, sólo te está sugiriendo que lo pruebes.

Ahora la que se está cachondeando de mi es mi mujer. Y mi hijo. Mi mujer saber utilizar los dedos mejor que yo… para pedir las cosas, eh, para pedir las cosas.

DÍA 6

Las ocho y media. Hoy me duele todo el cuerpo otra vez. Y la cabeza. El moratón de la pantorrilla esta más grande que ayer. O sea, que me he vuelto a tirar toda la noche roncando. Sus caras… ¡qué horror! estoy por pedirme una habitación para mí solo, antes de que acabe con una almohada pegada en la cara.

-Hoy podríamos ir a…

- A ninguna parte, hoy comemos en el Hotel- me responde ella- no hemos podido dormir en toda la noche por tu culpa.

-Yo me quiero ir a casa, con mi ordenador, mis consolas y mi tele-dice Adrián

-Ya… pero podríamos ir a ...- apenas balbuceo

-Hoy no vamos a ninguna parte he dicho

Uno tiene que saber cuando no se le puede llevar la contraria a una mujer. Hoy es una de esas ocasiones.

DÍA 7

El avión sale temprano, por lo que nada más desayunar, nos hemos ido al aeropuerto, ya da igual que tengamos que esperar dos horas sentados, lo que queremos es ir a casa, a nuestra cama, a nuestras comodidades, a caminar sólo de la mesa, a la cocina, de la cocina al baño, y del baño, a la cama. Quiero tirarme todo el día tirado en el sofá, comiendo palomitas o lo que sea, levantarme tarde y holgazanear como un perro.

Que sí, que Lisboa es muy bonito y todo lo que quieras, pero como en casa… no hay nada

Que... ¿Bien? Lo pasamos en Lisboa ( Primera parte)

Cuando me recorre esa extraña sensación, como de cosquillitas, que sube por el estómago, me tenía que haber dado cuenta de que algo no iba a salir bien estas vacaciones, que tengo yo una intuición para estas cosas, que ríete tu de esos que salen por la televisión echando las cartas del Tarot.

Llegamos al aeropuerto dos horas antes, que sólo faltaría que nos quedáramos en tierra por overbooking. En el mostrador de Clickair, le enseño el código de la reserva online a un señor de bigote con aire despistado. Lo recoge, se lo queda mirando con cara rara, tras unos largos segundos me dice:

-Pero… ¿ustedes a donde van?

Ay ay ay…

-Pues a…Lisboa

-A esta hora, no puede ser, la reserva dice que la salida es la las 11:25, y a esa hora sale el vuelo para Budapest

-No, no, oiga, que ya he mirado los paneles, y las 11:25 sale para Lisboa. A las 12:30 es la salida a Budapest

-Un momento…que lo compruebo…eeeh….pues me sale que…

-….?

-Ah, pues si, Lisboa a las 11:25

Este tío me ha acojonado, que nos quería llevar a Budapest de vacaciones, luego dicen que se pierden maletas, pero es que este señor lo que pierde son los pasajeros, ¿Por qué no ponen señoritas en el mostrador como todas las compañías? Pasa como en el Carrefour, estas no se equivocan ni te hacen perder el tiempo en las colas

Después de una hora y media de vuelo, llegamos a Lisboa, todavía mosqueado con la cosa de las maletas, que para mí que las había facturado para Budapest, pero no, aquí vienen por la cinta.

-Oye Mercedes, ¿Tu el portugués, lo entiendes bien? Que lo que es yo, con lo rápido que hablan, no lo pillo

-Que si pesado, que es fácil, solo hay que estar atento, se les entiende muy bien

“Se les entiende muy bien”…ya, divinamente, no tendría yo ocasiones para recordárselo a lo largo de nuestra estancia.

Día 2

Hoy nos vamos a tomar el día tranquilo, de reconocimiento del terreno. A 10 minutos en coche, está el mayor centro comercial de la Península: El Colombo, que está justo al lado del campo de fútbol del Benfica, el Estadio Da Luz.

La verdad es que es inmenso, más que por el espacio que ocupa, por la multitud de tiendas que hay, que si no me equivoco son unas 420. Pero como se acercaba la hora de comer, yo estaba más interesado el localizar los restaurantes, que por cierto, son unos 60.

-¿Qué os apetece comer? – nos pregunta Mercedes

-Pues ya que lo dices, mira el KFC, que a los tres nos gusta el pollo. Ah, y pide tú, que eres más atrevida para esto, que a mí me da apuro.

Nos acercamos al mostrador.

-Boa tarde é que vai tomar?

Mirándole a los ojos, y toda sería responde:

-QUIERO… DOS…COCA-COLAS

Todo el mundo nos estaba mirando

-Estoo…Mercedes…que son portugueses, no sordos

-Tú calla.

El dependiente tenía los ojos como platos, que el pobre estaría pensando que es lo que había hecho mal para que le estuviesen gritando. Pero Mercedes a lo suyo. En un momento determinado, levanta cuatro dedos y le dice:

-Y... QUIERO…OCHO…PIEZAS…DE….POLLO

-Oye churri-le digo al oído- si quieres ocho piezas… ¿Por qué levantas cuatro dedos?

Me mira irritada

-¿No querías que pidiera yo? Le he dicho cuatro y cuatro, así con la mano – y la agita delante de mí dos veces, pero juraría que no lo hizo antes.

Tiene merito, hay que reconocerlo, pero el pobre chico me refiero, porque la entendió, ya que trajo las ocho piezas de pollo. Eso, o que si entendía español.

DÍA 3

Hoy nos vamos a ir a Sintra, una población cercana a Lisboa, de bonito casco antiguo y repleto de bellas edificaciones como el Palacio Nacional de Sintra, Quinta Da Regaleira y el Palacio Da Pena. Aparcamos el coche en el mismo centro y damos un pequeño paseo por la ciudad. Como la Oficina de Turismo esta aún cerrada, le preguntamos a una lugareña en nuestro particular portugués:

-BUENAS…EL… PALACIO… DA… PENA?

-O Palácio? Sim, sim esta a 3km acima!

-Obrigado, obrigado. Adeus

Esto es un paseo, aunque sea cuesta arriba, así que decidimos subir andando.

Un paseo… ¡me cago en todas mi muelas!

Como mi sabiduría es “infinita”, no me dio por preguntarle si había algún camino, por lo que tuvimos que hacerlo por una carretera ascendente, sinuosa, y andando por el mini-arcén. Luego tengo dudas sobre las notas que sacó esta señora en cálculo y distancias kilométricas, porque estuvimos subiendo carretera durante hora y media larga. Lo peor no era la caminata, si no el sol que estaba cayendo de justica, que me achicharró la cocorota, me dejó la lengua más seca que la cuenta de un pensionista y unas agujetas del copón.

Llegamos exhaustos los tres. Yo ni me atrevía a mirar atrás, notaba sus miradas clavadas como alfileres en mi calva.

-Si…ya…lo sé, lo sé. La he cagado

-De esto, ni una palabra a nadie, Miguel

-¿Yooo? Para nada, menuda vergüenza.

Continuará....

Un anticipo

Se han acabado ya las vacaciones.

Por fin!

Si, por fin, porque donde más a gusto esta uno, es trabajando, que es donde se puede relajar del estrés de las vacaciones.

Hasta que escriba un post de "mis" vacaciones, pasaran unos cuantos días, que he cambiado de proveedor de Internet (a Telefónica) y estaré unos días sin conexión. Ya, me voy a comer las uñas de la espera, pero es lo que hay.

El post que voy a escribir proximamente, es REAL, vamos, que no es inventado como la mayoría, pero es que nos ocurren unas cosas queee... no anticipo nada, pero me parece que lo voy a dividir en dos partes porque es muuuuy largo

jejeje.

Para entretener la espera, aquí van algunas fotos:

Aqui esta mi Adrián y yo sentados en el claustro del Monasterio de los Jerónimos. Se lo que estais pensando... lo que tengo alrededor de la cintura no son michelines. Debajo de la camiseta llevo un flotador de goma para las hemorroides y por eso me abulta (¿Que..no se lo cree nadie?) ya....

Castillo de los Moros, fotografiado desde el Palacio Da Pena. Digo yo que se llamaría de los Moros, porque habrían moros, no? si fuera el castillo de los Hare Krisna, pues se llamaría el castillo de los Hare Krisna

El castillo de San Jorge de Lisboa. Pues lo mismo, sería el nombre del Rey Jorge. Es que creo que no quedaba bien eso de "Castillo en lo alto de la colina que protegue a Lisboa con cañones del ataque de los moros" y dijeron: Pues casi que mejor le ponemos el nombre del Rey y va que chuta

Siiii, no pude evitarlo, no pude evitarlo!!! hice fotos a la habitación!! Pero que quede claro que me resistí, pero la tentación del lado oscuro es fuerte

Aqui estoy con Mercedes (alias Luna7) que algunos ya dudaban que existiera, o que esta mujer fuera una leyenda urbana de esas. La foto es del Oceanográfico situado en la zona de la antigua Expo y el bicho este cabezón es una especie de Doraemón con miopía. Parecemos Doraemón, Takeshi "Giant" (yo) y Shizuka (ella) falta Nobita, que esta tras la cámara...

Monasterio de los Jerónimos. Vista tomada desde el mirador al Monumento de los descubrimientos (que no veas lo que valen aquí los tickets)

El citado Monumento a los descubrimientos. Se supone que estan mirando America. Tienen buena vista, porque yo no veo nada

Palacio Da Pena. Jodido palacio..ya contare, yaaa...

Quinta Da Regaleira, este palacio ajardinado también esta en Sintra

Torre de Belem. Todo el mundo la conoce. O sea, que me ahorraré las explicaciones

En próximos días...post

Miguel