Hola a todos!!! Hacía ya mucho tiempo que no escribía nada y ahora aprovechopara hablar de la feria del libro de Barcelo que fue este pasado noviembre.
Yo fui y fue una feria muy interesante y me compré 12 libros, entre ellos estaba los demonios de Pandora, que ya me lo he leído y es un libro fantástico. También me compré el niño con el pija ma de rayas, la emperatriz de los etéreos: el nuevo de Laura Gallego que ya me lo he leído, el nuevo de la editorial SM, Skulduggery Pleasant, que también os lo recomiendo, ya que es un libro muy divertido i así muchos más.
También vi a los finalistas del premio planeta: Millás y Boris Izaguirre aunque no me compré sus obras, el mundo y villa diamante respectivamente.
En conclusión, me lo pasé muy bien y invito a toda la gente que no haya ido a ninguna feria del libro que vaya ya que cuando te ves rodeado de libros pasas uno de los mejores momentos de tu vida.
El peor dolor de todos es el que te deja el amor. Más que el que te deja una herida de bala u otra arma.
El amor cuando lo tienes es lo más bonito de todo. te consideras la persona más feliz de todas, pero cuando éste te deja, tu mundo se derrumba y no sabes que hacer. Reflexionad sobre estas palabras.
Os suena este título. Pues del libro que me acabo de leer. Su autor es Magnus Nordin y os lo acosejo si os gustan los thrillers. Es uno de los mejores.
Fue un verano muy caluroso, en un pueblecito de Andalucía de cuyo nombre no quiero acordarme y ya verán porque.
En este lugar había una gran pandilla de amigos, pero entre todos había dos que destacaban: Saturnino y Severiano.
Saturnino era alto, delgado, moreno y tenía los ojos verdes, en cambio Severiano era bajito, algo rechonchito, rubito y con los ojos marrones.
Hacía un clima especial y toda la pandilla de amigos iban a practicar sus aficiones, toda la pandilla menos Saturnino y Severiano, que como todos los días, después del almuerzo, se reunían para jugar con la play o con el ordenador a esos juegos que llaman de ``acción´´. De la play a el ordenador y del ordenador a la play, primero un juego, luego otro y otro y así todo el día, un día, otro día y otro día y ya perdí la cuenta de horas, días o meses.
Sus cabezas eran ya ``cuadradas´´, sus ojos desorbitados y sus brazos y piernas moviéndose como si fuera una lucha de karate; no hablaban, apretaban y apretaban los deslizantes botones, ahora va la patada luego el puñetazo, al mismo tiempo que la ametralladora con sus ráfagas de láser iba matando y matando a todos sus enemigos hasta no quedar ninguno: batalla liquidada y a empezar otra. Desde zombis, vampiros, monstruos de todas clases hasta caimanes, leones y monos; todo personaje era bueno para descontrolar sus mentes viciosas.
Hasta que por fin un buen día y con mucha voluntad decidieron apretar ese dichoso botón y desconectaron la play. Salieron a la calle a dar un paseo y a ver que hacían sus amigos de instituto, parecían robots con sus rectas piernas y sus apretados puños, no hablaban, gritaban, parecían un agente 007 y su acompañante en una misión, escondiéndose detrás de las paredes, disparando con sus armas imaginarias y dando saltos y gritos, como si estuvieran ``locos´´.
Miraban a sus amigos y les veían como si fueran las piezas de un juego a los que tenían que derribar.
Pasaron los días y poco a poco este problema fue pasando, se dieron cuenta que hay otros juegos para divertirse y disfrutar. Cambiaron de vida; iban de excursión con la bici, se daban un baño en la piscina, jugaban al fútbol, al frontón y se montaban de cuando en cuando alguna juerga.
A Saturnino y a Severiano les cambió la vida, vieron que se lo pasaban mejor con los amigos jugando a alguna cosa que ``metido´´ en casa jugando a la videoconsola o al ordenador. También de vez en cuando jugaban pero sin abusar. Pero un día la madre de Saturnino vino con un juego nuevo que era el ``Delta Force 2´´, pero no pasó nada siguieron igual, cuándo venían del instituto cogían la merienda y se iban a jugar, cuando volvían hacían los deberes y alguna noche si se aburrían y no tenían exámenes al próximo día jugaban. Así se enseñaron a gastar los videojuegos pero en cierta medida, sin abusar.
Esta historia ocurrió en un inmenso bosque, donde se encontraba una casa. En la casa vivían seis personas que eran: el padre, la madre y cuatro hijos. La familia era pobre ya que nada más trabajaba el padre en la agricultura. La madre lavaba la ropa y limpiaba la casa, los hijos aún no trabajaban. Un día el padre enfermó y los hijos llegaron a la conclusión de que uno de ellos tenía que ir a buscar la planta medicinal para poderlo curar. Los hijos mayores eran “miedicas” y debiluchos, por eso no quisieron ir, en cambio el pequeño que se llamaba Keny si que quiso. Al día siguiente, a la madrugada emprendió el camino. Cuan do llevaba ya casi medio día caminando vio a lo lejos una casita. Caminó y caminó, pero nunca parecía acercarse a ella, hasta que después de un buen rato caminando la tuvo delante. La casa era pequeña, tanto que casi no cabía por la puerta. Entró y vio que todo era muy pequeño. La casa tenía dos pisos, pero no pudo subir al segundo, ya que las escaleras eran muy pequeñas, se acercó a otra puerta y la abrió, toda la habitación estaba llena de libros, cogió uno y lo abrió para ver como era. Se quedó muy extrañado, ya que no lo entendía por que estaba escrito con otro alfabeto. Cogió otro y tampoco lo entendía. Las letras eran muy raras, parecía un jeroglífico. De repente Keny oyó que alguien abría la puerta de la entrada y se escondió entre el estante de libros y la puerta de la habitación. Keny estaba muy asustado, tanto que quiso gritar, pero al abrirse la puerta se quedó impresionado al ver lo que había entrado en la habitación, era una especie de hobbit, pero con la nariz puntiaguda. El hobbit notó la presencia de alguien en la casa, ya que lo había notado por que los libros estaban desordenados. El hobbit ordenó los libros y se dio cuenta de que faltaba uno y empezó a buscarlo, como no lo encontraba salió y subió al segundo piso, entonces Keny aprovechó para irse de la casa, pero como Keny no fue rápido bajó antes que Keny saliera de la casa, entonces se volvió a esconder en el mismo sitio. El hobbit pasó por delante de Keny y pulsó un botón escondido detrás de un libro del estante y abrió un pasadizo por donde el hobbit entró. Cuando la puerta del pasadizo se estaba cerrando Keny puso el pie para que no se cerrara y entro. El pasadizo era muy estrecho y estaba muy oscuro, pero como Keny no tenía miedo a la oscuridad siguió por el pasadizo hasta que vio una luz muy intensa, era una especie de máquina que le proporcionaba energía a la casa. Pasó por el lado de la máquina y siguió hasta que volvió a ver una luz, era la luz que entraba a través de los árboles del bosque. Salió al bosque y siguió su búsqueda, pero como se estaba haciendo de noche, cenó y se durmió. Al día siguiente se despertó, pero no sabía dónde estaba, entonces empezó a caminar y a caminar, pero cuando ya llevaba un buen rato caminando, apareció en el mismo sitio donde había empezado. Se detuvo para orientarse y así siguió su camino. Pasaron días y no encontró la rama medicinal hasta que de tanto caminar apareció en el pie de una montaña. Siguió el camino, hasta que llegó a un sitio donde se oían unos ruidos estrepitosos. Keny caminó silenciosamente y vio cinco gigantes caminando hasta una cueva. Más tarde empezó a llover y a relampaguear. Keny tuvo que refugiarse en la cueva de los gigantes que al verlo se enfurecieron y lo quisieron atacar. Keny les contó que le había pasado y lo dejaron estas hasta que cesara la tormenta. Cuando cesó la tormenta los gigantes le dijeron que la rama que buscaba estaba en la cima de la montaña. Cuando llegó a la cima vio al mismo hobbit de la casa y Keny se quedó impresionado. El hobbit le dijo a Keny que para conseguir la rama medicinal tenía que superar tres pruebas: la del miedo, la de velocidad y la de reflejos.
La primera era la del miedo que consistía en adentrarse en una cueva llena de arañas, gusanos, serpientes y otros seres horripilantes aún así Keny aceptó. Keny se adentró en la cueva y entró en la primera habitación. Tenía que encontrar la llave que abría la puerta por el suelo que estaba lleno de arañas, pero como Keny no tenía miedo empezó a buscarla, mientras las arañas le subían zapatos y manos arriba, pero al final la encontró. Cuando se levantó se notó un cosquilleo por dentro de la camiseta, miró que tenía y era una araña, se la quitó y abrió la puerta. La siguiente habitación estaba llena de gusanos, tenía que encontrar una tarjeta para abrir la puerta, entonces empezó a buscarla pero no la encontró y al final se puso tan nervioso que hasta tenía miedo, entonces se apoyó en la puerta y se abrió, ya que la tarjeta estaba puesta. Después siguió el camino hasta el hobbit. Keny ya había superado la primera prueba y quería empezar la segunda, el hobbit le dijo que era la de velocidad. La prueba se trataba de recorrer 4 kilómetros en 20 minutos. Empezó a correr, cuando llevaba 2 kilómetros y medio recorridos ya estaba cansado, ya no podía más, pero como Keny no se rendía nunca siguió corriendo. Cuando nada más le faltaban 250 metros y 15 segundos tuvo que parar por que ya no podía correr más, pero se imaginó a su padre enfermo y eso le dio fuerzas y en el último segundo superó la prueba. Como Keny estaba muy cansado y ya era casi de noche se fueron a la cueva a cenar y a dormir. Al día siguiente, el hobbit despertó a Keny para acabar con la última prueba. Fueron a una especie e río y allí el hobbit le explicó que la prueba consistía en que Keny tenía que pasar el río sin caerse y que mientras él le estaría tirando piedras. Empezó la prueba en la primera piedra y saltó a la segunda, allí esquivó bien las piedras hizo lo mismo en la tercera, cuarta, etc. Cuando llegó a la última esquivó una piedra, pero la otra si que le dio, pero cuando iba a caer no supo si era un milagro, pero no se cayó y pudo cruzar el río.
El hobbit le felicitó por haber conseguido superar todas las pruebas y el hobbit le dio la rama medicinal. Keny emprendió el camino acompañado por el hobbit y llegó en un momento a casa. El padre de Keny se estaba muriendo cuando llegó, entonces la madre preparó rápidamente la infusión y se la tomó. Después de unos días se recuperó y todos vivieron felices y comieron perdices.
Memórias de Idhún, me ha parecido una de las mejores trilogías fantásticas de la história. Nada comparado con la J.K.Rowling y su Harry Potter, que por cierto, no me gusta NADA. A mi principalmente me gustan las escritoras españolas y de entre tantas elijo a Laura Gallego y sus Memórias de Idhún como los mejóres libros fantásticos que existen. He escrito ésto para que me digáis todas vuestras opiniones.
Que alegria cuando fui ala firma de libros de Laura Gallego García en Valencia. Después de cuatro horas de espera interminable y de calor sofocante por la inmensa concentración de gente, copnseguí mi propósito, que Laura Gallego me firmara los tres libros de
emórias de Idhún, que por cierto los recomiendo, y hacerme una foto junto a ella. En ésta salimos mi primo, Laura y yo. Dos súper fans de ella.