Alboroto

Alboroto
Me asusta saber que te estuve esperando sin darme cuenta. La excitación de los últimos momentos me lo ha demostrado. Quería creer que podía prescindir de tu presencia.
Ilusa me lo he plasmado en el cerebro pensando que podía domeñar las ganas que se abren sólo con pensarte.
No habrá ocasión positiva para mirarte.
Estás al otro lado para escucharte.
Demasiado es el tiempo que se antepone entre el ahora y el antes.
He abierto miles de fuentes para derramarlas a mi paso.
Con ellas he regado las veredas y caminos para que florezca el brote que ha nacido.
Aunque creas que no ha sido, fue accidente o casualidad que se interpuso impidiendo que pudiera escribirte, y cuando hubiera podido creí que podía eludirlo.
Tristezas se colaron por todos los descosidos que ahora apaño pespuntando y atajando.
Estoy aquí. No me he marchado. Vuelves y encuentras que la mesa está adornada con sarmiento del camino que entre tu casa y la mía he tomado en mis idas y venidas.
Me alborota sólo pensar que tus ojos me puedan mirar.
Estoy hecha un manojo de nervios, como si me hubieras podido pillar en falta.
Llegaste por casualidad y en mi lecho te habrás de quedar.







