Libro de Arena
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JEZABEL

¿quién dijo que el mal tiene nombre de mujer?

LA BUENAVENTURA

Caminaba lenta, como si me pesaran los 22 cm de perímetro de cabeza que tengo, lo he medido. No era un buen día. Tenía hambre, mucha hambre, estaba a dieta, como casi siempre, ¡qué triste sensación!

Caminaba por el centro dirigiéndome a comprar un regalo de cumpleaños de compromiso. Acababa de salir de trabajar. Desde el poligono industrial al centro me pillaron cuatro atascos diferentes.

Iba lo que se dice llanamente, encabronada perdida. Mi jefe, no era malo, era sencillamente imbécil. La tarjeta de fichar no me funcionaba y me llamaron para echarme la bronca por no picar al irme. Contuve mi rabia como pude porque eran los que me pagaban a fin de mes, pero los hubiera mandado a la mierda, estilo Fernando Fernan Gomez.

Para colmo era final de mes, no tenía un duro, la ropa de verano se me había quedado pequeña ( por eso me puse a dieta) y no tenia nada lindo para ponerme en la fiesta de cumpleaños de un amigo de mi novio, al que nunca he podido soportar, por pedante y por dañino. Encima me tocó a mi elegir el regalo, le aventé ( como dice mi novio) un libro de esos para intelectuales coñazos y cuando me disponía a coger el coche para irme a mi puñetera casa, una imagen me enterneció.

Enlutada y delgada, con rostro fino y picaruelo, posé gitana y vestida como a primeros de siglo XIX una ancianita se acerca a mi y me dice con una vocesita que daban ganas de achucharla:

-Rubita, ¿ te leo la buenaventura a cambio de la voluntad?

Yo le sonreí con ternura, y aunque sólo llevaba encima monedas de euros sueltas, le tendí mi mano y asentí. - Venga a ver si apruebo el carnet de conducir.

Mira que no me gustan mucho esas cosas, no es que no me las creas es que les tengo mucho respeto. La ancianita agarró mi mano y me dijo de corrillo sin respirar:

- 5 hombres habrá en tu vida: Pedro, Juan, Francisco, Luis, Antonio, José. El moreno te hará mal, el rubio te dejará, el castaño de hará bien. 4 hijos vas a tener, varones tres. De salud vas a gozar, de dinero te quejarás, y de vieja morirás por común enfermedad.

- Anda! mira qué bien- le contesté yo, riéndome de lo de memoria que se sabía la viejecita lo que tenía qué decir. Aún así me resultó simpática la situación y le dí nada más y nada menos que 2 euros con cincuenta, que por decirme eso, yo creo que hice con creces la buena acción del día.

La anciana, agachándose casi al suelo, miró el dinero en la palma de su mano. Trás comprobar la cantidad me miró y me dijo con desaire:

- Ira la payaaaaa. Que ma dao una miseria la ja puta. ¡Sobre ti caigan la siente plagas y no apruebes el examen ni muerta!

Fue tal la mala leche que me entró y lo estúpida que me sentí que me salieron las siente plagas en forma de siete demonios del estómago para fuera y le vomite en la cara todo lo que se me ocurrió y más:

- Mira... maldita sea su estampa y contra tí se vuelvan las plagas y toa tu casta, mala, más que mala, encima de que te dao dinero, ¿¿Te vas a quejar?? ¡¡¡¡Desagradecía, asquerosa!!!! Con el día que llevo y me vas a poner la guinda. Porque eres vieja, porque ganas me dan de darte una somanta tortas.

Todo esto lo dije con mu mala leche y con una cara de mostruo que no os podéis imaginar. La boca se me abría como a cámara lenta y las venas se me hinchaban y se volvían azul añil, pareciendo que iban a reventar y rebosar sangre a borbotones. Los 22 cm de cabeza tuvieron que dilatar por lo menos hasta 24. El ceño se me frunció tanto que las cejas se me juntaron en una y la nariz se me encogió de manera que el resultada era una imagen infernal, retrato vivo de una reencarnación de Satanás. Poseída me hallé por lo menos media hora hasta que se me pasó el mosqueo.

Me salió mi actitud tenebrosa que casi nadie conoce, y qué da pánico. Creo que a la vieja le tuvo que dar porque se fue de allí espantada.

Parecía una estampa de los aquellarres de Goya aquello... fíjate. yo seguía en medio de la Plaza del Duque con los brazos en jarra increpando a la vieja.

Luego me dio hasta pena... si es que al final, no soy nadie...

UNA NOCHE COMO OTRA CUALQUIERA

Por cortesía de una casa de automóviles muy conocida me han prestado un coche hasta el lunes. Es alucinante. En él me siento chiquitita , soy como un palabrita perdida en una novela larga, un adjetivo de dos sílabas, cargado de connotación por el contexto.

Cuando me ven los viandantes pensarán: ¿Que hará esa criatura tan chica en ese coche tan grande?

Ningún coche me pita, ven mi pedazo de bólido y piensan que soy un tiarrón robusto y fuerte, o bien un señor de corbata, ejecutivo agresivo, jefe de personal... y no. Ahí en medio con cara de signo de exclamación, voy yo. Estaba tan emocionada con mi coche prestado que decidí acudir con él a una fiesta que hubo anoche. No voy a decir que fuera obligada por la insistencia de mis amigas, no, en realidad fui porque me apetecía estar con ellas y pasearme, pero claro, las salidas nocturas entresemana me empiezan a cargar cada vez más.

Llegamos tarde, como siempre, algo normal en nosotras, yo esperaba que aquello iba a ser la fiesta del glamour, del buen gusto, y que me iba a poner hincha de canapés. Yo esperaba encontrar allí apuestos jóvenes en edad casamentera para alguna amiga mía, y funcionar de Celestina, cosa que me divierte mucho habitualmente por la emoción que conlleva, por saber como acabará la historia, y por ser espectadora de un sinfín de acrobacias "piropísticas" por parte del maromo en cuestión.

Me río mucho con esas cosas. Que mala. Es lo que tiene ser traviesa.

En definitiva, fue una total decepción.

En la fiesta me sentí la madre de todos aquellos angelotes rubitos de 15 años que asistieron. Sólo había querubines que bien podrían ser mis hijos dentro de unos años. Yo soy jóven, bueno eso creía, hasta ayer, que me vi toda una mujer, una adulta mezclada con aquella guardería nocturna. Me olía un poco hasta a pipí. ( exagerada...)

El sarao estuvo amenizado por música house ( espero que se escriba así) que bueno... inculta de mi, no me disloca, que quereis que os diga. Para colmo la inaguración de la terraza de verano terminó pasada por agua, y todos resguardados bajo una carpa que amenzaba caerse porque empezó a llover a modo de torrencial tropical. Los pelos y los dedos al aire eran ya lo de menos. Había dejado de ver los Hombres de Paco para pasearme por aquellla disco party adolescente donde me sentí tan fuera de lugar que no paré de reirme de vergüenza. El corte total fué cuando me encontré a la niña a la que le dí clases de mates durante años y me saludó al estilo cani desde la otra punta.

- Iraaaaaaa, mi profe de mates, la Debo ( no me llamo Debo, es una ficción para ocultar mi identidad)

Qué vergüenza, qué calor me entró, que ganas de salir corriendo. La saludé con mi estilo aristocrático, mano fija y en alto moviendo solo la muñeca. Ella no contenta se acercó a mi con sus colegas.

- Quillo LuisCa te presento a la Debo, mi profe de mates, la que te ponía bruto, ¿te acuerdas? Anda que no te gustaba a ti ná.

El pobre LuisCa más cortao que yo, con toda la cara llena de granitos pueriles síntoma de los desahogos adolescentes según mi abuela. Yo no paraba de buscar un sentido a todo aquello y sin querer me venía a la cabeza la imagen del tal Luisca dale don dale.

Busqué a mis amigas, estaban bajo la carpa, con cara de pocos amigos, contrariadas, no con más ganas de irme que yo. Aguantamos la mecha un rato más hasta que de la música house pasamos al chiki chiki, ahí ya decidí que no podía, la angustia me sobrepadaba por la cabeza y estaba a punto de deterse. Pensé en pegar un grito invocando a mis ancestros, dedicar a todos los presentes un A Dios pongo por testigo que no volveré a salir entre semana.

Pensé en la cara de bruta que se me estaría poniendo cuando un chico que parecía de los Sistem Five se acercó a una de mis amigas y le puso ojitos. Si entran ganas de darle el pecho, ¡por Dios!

También había una criatura en silla de ruedas, y yo que soy de lágrima floja y risa tímida no pude reprimir el llanto cuando ví su intento de bailar el chiki chiki. ¡Qué injusta es la vida! Yo ahí estática cual estatua griega y el pobre chico deseando bailar, que a punto estuvo de caerse en plancha sobre mi.

Me parece estupendo que las personas con problemas de salud, y movilidad, lleven una vida normal, se relacionen y hagan lo mismo que los demás jóvenes. Es más, creo que es muy bonito y un ejemplo de vitalidad increible, pero había un chico enano, no quiero parecer dura, pero es que era enano, no sé como llamarlo, la cuestión es que el pobre entre la bulla no se le veía y estaba ahí medio aplastados por mil culos, algunos inmensos, otros respingones, otros huesudos, en fín... no sé como podía respirar. También había un par de escayolados de rodilla para abajo, aquello parecía Hospital Central, pero bueno... a divertirse todo el mundo, menos mis amigas las pobres y yo.

Y lo último fué la guinda.

De repente, sentada yo en un bordillo contando los minutos para comprobar que a las 12 mi coche seguía siendo un tremendo 4 puertas y no una calabaza naranja, sentí un calorcillo en el hombro, una sensación de humedad que pensé que podía ser una gota de agua concentrada en el brazo. De repente noté unos pelillos, que creía la melena de alguien que pasaba, o una pierna sin depilar de algún hombretón despistado que hubiera por ahí. La última sensación de algo mojado y blandengue me asustó y dí un respingo. Tiré la copa, chillé, y provoqué el ladrido inmenso de un perro guía que estaba apunto de resfregar su cuerpo gigante sobre mí, para "jugar" como suelen decir los dueños de los perros, aunque el animal en cuestión te mire con cara de pocos amigos. Al chico ciego, el más guapo de la fiesta por cierto, le tiré la copa en lo alto, le chillé sin mala intención por los nervios, que lo que le faltaba al pobre era dejarle sordo, el perro nervioso, mis amigas tratando de tranquilizarme, justificando mi pánico ante la mirada atónita del animal, y la pose serena del ciego, que sonreía con maestría.

Me disculpé mil veces con el chaval, que no paraba de ironizar con frases del tipo " ya te veo" etc etc. Me fuí de allí y dejé a mis amigas de charla con el chaval... tengo curiosidad por saber que hace el perro guía mientras su dueño.. ya sabeis... ¿ le guía? LeS preguntaré, tal vez alguna tuvo una "experiencia religiosa"

BODAS

Tengo una amiga que se dedica a organizar bodas. Por supuesto no quiere ni oir hablar de organizar la suya. Me ha contado anécdotas increíbles, y una de las cosas que siempre dice es que por lo general la novia está más guapa cualquier día que el día de su boda ( anda, por fis, cuentáte algo en los comentarios para que la gente vea que cositas más raritas pasan... )Esto es justo lo contrario de lo que piensa mucha gente: "No hay novia fea"

Desde aqui quiero expresar mi opinión sobre las bodas.

En primer lugar, si hay novias feas, y novios feos, y trajes de novia para salir llorando, otra cosa es que se tenga el mal gusto de expresarlo abiertamente. Imaginense, decirle a la novia que está más fea que Picio... no pega. Aunque a veces entran ganas de preguntarle si le aconsejó el traje su peor enemiga. Qué mala somos a veces las mujeres con nosotras mismas, vé siempre con tu madre a elegir el traje, aunque yo si puedo pienso alquilarlo...me parece un abuso los precios.

Ahora por lo visto, lo que está de moda es que los cacos se vayan a las bodas a atracar. Esto si lo digo en serio, tened mucho cuidado, posibles parejitas casamenteras, porque trincan a la novia, se la llevan a un coche y van a buscar al novio, lo amenzan de que si no les da todo el dinero recaudado, la novia va a recibir cuanto menos abusos sexuales. Vamos, esto es la mayor tragedia que puede ocurrir en una boda, vaya forma de fastidiar el día, eso, o que al padrino, padre o madre de la novia/o le dé un tabardillo.

A mi por todo eso me da un poco de yu-yu el tema-boda. Primero, lo que es la ceremonia en sí, espero que no me pase como a mi tía, que se pasó riéndose delante del cura todo el acto religioso. Parecía que había bebido, y era de los nervios. Para colmo me pongo a pensar en la posibilidad de que me entren ganas de ir al servicio, y me hundo, me pasa eso y me hundo en la más triste de las miserias. Qué angustia, por Dios, sin escapatoria, y encima siendo el centro de atención y con el traje blanco... no digo más.

En todas las bodas está el tìpico borrachillo que termina con la corbata en la frente, el niño petardo que te tira algo encima, el chiumpum tocando Paquito el chocolatero si es una boda más "del pueblo"

En todas las bodas hay un momento en que no puedo aguantar la risa. Da igual si está mejor organizada, peor, si los novios tienen más glamour o menos, es el momento del baile feliz. Los pobres, ahí, tan nerviosos, observados por todos, tienen que hacer un alarde a lo "mira quien baila"

Yo creo que en las bodas se pasan apuros en general. El momento de dar el sobre con el dinero, casi siempre va acompañado de un apretamiento de boca y palmada en la espalda, sabes que el novio está pensando: seguro que el cabrito este me va a dar solo 50€ y son cuatros personas, con eso no pago yo ni el papel higiénico del servicio...

Encima a tu boda, suele venir tu jefe, y claro, tu jefe no participa normalmente de tu intimidad ( a no ser que te acuestes con él, claro) y una boda en realidad es un momento muy personal. Tu jefe conocerá a tu familia, y aunque sean buena gente, y tú los aceptes, a él no tiene por qué parecerle gracioso tu tío el de Burgos que siempre hace chistes sobre los obesos, o tu prima segunda Fransquita que tiene fama de ser un poquito " suelta"

Puedes llegar a pasar grandes apuros. Elegir donde sentar a cada uno puede convertirse en todo un problemón. Siempre tienes una prima que se ha liado con 4 o 5 amigos tuyos y claro, no la puedes sentar con ninguno. Hay ambientes que no debes mezclar si quieres que todo vaya bien.

Tu madre se emocionará, y pasarás el mal rato porque la mujer llorará sin consuelo, y tu padre... tu padre mirará con cara de asesino a tu novio, aunque solo te darás cuenta en las fotos a posteriori, cuando sea tarde para solucionarlo.

Tampoco me llama la atención el video de los novios que ahora les han dado por poner en un proyector, donde suele salir la novia y el novio de comunión ( iguales que en la boda básicamente, pero en chico) y momentos estelares de cada uno que van desde el primer pipí ( te ve todo el mundo con lo que es todo el chiribiri al aire y tu con cara de vergüenza)pasando por fiestas locas de adolescente donde con un poco de suerte quizás no salgas enseñando un pecho. ( acordaros de Mette Mary) Luego vendrá el novio de borrachera con los colegas, un día que te dijo que no salía, y momentos lindos y románticos, que seguro que no te apetece nada que vea tu abuela, por ejemplo, por lo que viene siendo el cambio generacional, quizás la mujer no vea igual que tú ciertas fotos un poco picantes, donde se vislumbre un poco de lengua o babilla.

Ahora que se lleva mucho lo americano, también les han dado por pedir a los amigos que digan unas palabras. Al final siempre pasa lo mismo, la novia emocionada llorando porque su sobrina de 8 años le ha hecho un poema que termina con un " te quiero tita, de mayor quiero ser como tú" o bien echando a correr con el peligro que implica para la cola, hacia la íntima amiga que ha hecho un discurso basado en la trayectoria de su bonita relación. A veces este momento puede llegar a ser muy arrabalero, con chillidos y saltitos varios y frases del tipo: ¡ Qué te quiero chocho!

El novio más parco en palabras, suele mirar con gesto de regocijo al coleguita de turno que habla sobre él:

-El Joselu... El Joselu es un gran tío, siempre está ahí, animándonos cuando el Betis pierde, ahi tá el tío... qué no? Y ahora se nos casa... pero los domingo son para tus amigos... los de siempre, lo de la peña del Chupe!

Y claro, al novio le tocan a su equipo de futbol y sacan su vena más radical, ahí si que llora, se emociona y se va para su coleguita y le dá un abrazo mientras le dice: ¡Qué cabrón! ¡Si es que eres un joputa! Pero se lo dice con mucho amor, mientras se sarandean desde el cariño.

Las bodas de hoy presentan muchas innovaciones, ya no le cortan al novio la corbata, por ejemplo, que era una canallada, ahora directamente te llenan la habitación donde vas a dormir con tu esposa en el hotel de bromitas para que te pases la noche acordándote de ellos y sus familias.

Ahora no te tiran arroz, si pueden te tiran garbanzos, que duele más...

para que te vayas haciendo a la idea de que el matrimonio es un duro y doloroso camino que hay que recorrer estóicamente, esperando la recompensa final.

LA MUERTE

Distinguidos lectores de Libro de arena y amigos, permítanme por ser lunes, que hable un poco y siempre desde el cariño de la MUERTE. Espero que ninguno se sienta agredido ni que piense que mi texto se inclina a ser una falta de respeto, no es mi intención, solo pretendo analizar un poco desde un punto de vista de no implicada lo que viene siendo... La MUERTE de toda la vida de Dios.

A esto le pegaría una música tenebrosa, con cambios de ritmo a medida que ustedes van leyendo, pero no sé como se hace, así que espero que den riendas sueltas a su imaginación y le pongan la melodia que consideren más apropiada, yo había pensado en Carmina Burana, a partir de... ¡ahora!

La muerte duele a los que se quedan en el mundo, incordia, molesta... o no. Digo o no, porque conozco a alguien que fue con un traje rojo al funeral de su madre. Es ganas de llamar la atención, aunque la verdad, esta señora tampoco estaba muy triste que digamos, vamos, que la pena no iba ni por dentro ni por fuera. Y ¿qué le dices a una persona que no parece muy afectada? ¿Siento su dolor? Mejor te callas, cállate y acertarás.

En los funerales mi miedo es siempre no ser apropiada en mis comentarios, soy muy dada a frases del tipo: "no somos nadie" "mejor así rápido y sin sufrir" " bueno, ha vivido muchos años" y "no parece que esté muerta, tiene hasta buena cara"

Mi intención es siempre reconfortar, pero primero, lo de "no somos nadie" hay personas a las que les afecta, porque realmente el muerto en cuestión tenía complejo de poca cosa, "mejor rápido" es mejor pensárselo primero, más que nada si ha sido una muerte lenta, así que mejor preguntar y ver si la agonía duró o no, "ha vivido muchos años" sí, ¿y qué? siempre podían haber sido más, además el dolor de la familia no es directamente proporcional al número de años del muerto, parece que le estás diciendo que se fastidie que era muy viejo y ya le tocaba, y ya lo de "la buena cara" es una ida de olla que nunca debe cometerse, porque aunque el fallecido esté maquillado, sea como sea, un muerto siempre tiene cara de muerto, y punto. El "parece dormido" y todo esos comentarios que intentan agradar, mejor guardemoslo en el saquito de las palabras que nunca deben decirse.

Cuando saludo al familiar afectado, he notado que siempre hago un gesto de dalear la cabeza, supongo que quiero trasmitir afligimiento. ¿Como quedará visto desde fuera? Mal seguro.

La MUERTE: esa gran y eterna desconocida. ¡Cuánto nos aterra!

Cuánto se ha escrito sobre ella, para nada, para no sacar ninguna conclusón, cuántos cultos se le han rendido, cuántas religiones intentan explicarla, cuántas civilizaciones han centrado su vida en ella. El gran enigma de la vida, curiosamente es descifrar su antítesis, la nó-vida, la MUERTE.

En realidad no deberíamos darle muchas vueltas, déjemos de filosofear sobre ella, probablemente pensemos lo que pensemos esté muy lejos de la realidad de morirse. El día que nos toque (y esto no es como la lotería, esto le toca a todos el mundo) pensaremos: ¡anda! Tanto jaleo y mira lo que es la muerte al final, ¡manda narices! ¡Tanta incertidumbre para que al final sea esto! Y lo jodidamente gracioso es que los pardillos que se quedan en el mundo no se van a enterar en la vida.

Jocoso, si, pero algo así me imagino yo. Creo que la MUERTE me va a decepcionar. Ni demonios, ni fuego eterno, ni angelitos desnudos y graciosos, ni Dios esperándome con los brazos abiertos, ni San Pedro con la llave, ni pulgatorio, ni la película de tu vida... no sé, me da a mi que la cosa es mucho más facil que todo esto. El tránsito debe ser mucho más fácil sin tanta parafernalia.

Y en el fondo esto de la MUERTE nos genera una gran curiosidad, somos chismosos por naturaleza. Cuando vamos al Campo Santo, no podemos evitar mirar las edades de los difuntos: "¡Anda! 90 años, ese vivió tela"

Es como un alivio ver que la gente muere viejo, como si fuera una regla lógica: A implica B, A luego B: "Este muere viejo, pues yo también"

Y la muerte si algo en realidad sabemos de ella es que no sigue ley ni norma.

Sólo quiero hacer una petición desde aqui y es que si algún día fenezco, que es bastante probable, que nadie coloque una foto mía de cuerpo entero en traje ni de fiesta, ni de baño, ni por supuesto de novia, si se da el caso, ni de fallera mayor, ni de Estrella de la Ilusión de la Cabalgata, ni de nada, por favor, lo ruego, lo imploro.

Para que se rían de mí mejor en vida. El sábado ví de todo en el cementerio y de verdad, lejos de conmoverme me da una risa floja muy poco apropiada. Quiero que mi cuerpo sea donado a la ciencia, bueno eso si me ocurre como a Marylin y dejo un hermoso cadáver, prefiero que me toqueten unos mozos estudiantes y servir de algo, a que se rían frente a mi lecho final.

Aunque la comparación va a parecer poco apropiada, la MUERTE es como un niña pequeña: caprichosa, a veces cruel, inoportuna, inesperada, deseada y buscada a veces... en fín, creo que hay que desmitificarla un poco, y por qué no perderle el miedo, que no el respeto, respeto siempre y mucho.

En fìn, después de un fin de semana de entierros ( no de familiares directos, si no, no ironizaría hoy precisamente sobre este tema) creo que voy a vivir la vida sin pensar en la MUERTE, no creo que la guinda final y el replique de campanas de mi vida merezca tanta divagación mental. No voy a perder el tiempo pensando en ella, cuando llegue, llegará y aqui estaré yo vivita y coleando para descubrir el enigma, para saber por fín si duele, si hace cosquillas, si da gustirrinín, si me lleva a alguna parte. Y si puedo hacer alguna travesura y contarlo a alguien desde el Más Allá, juro por Dios que lo haré.

RÉQUIEM POR NUESTRAS COQUINAS (dedicado a mi querida amiga Laura)

El sol estaba a punto de ponerse en Isla Canela. Había gente en la playa para ser Mayo, hacía calor, pero a esa hora empezaba a refrescar. Hay estabamos tú y yo, en la orilla, con nuestro bikinis nuevos, derrochando erotismo con nuestros cuerpos morenos. De repente tuviste la feliz idea:

- ¿Cogemos coquinas?

Yo que soy fácil de convencer asentí con la cabeza con cierta desmotivación. Todo empezó como quien no quiere la cosa.

-Uy! Mira he encontrado una, bien gorda! Alá! Otra! y otra! y otra!

Sin darme cuenta hacía posturas imposibles y acrobacías para rentabilizar el tiempo y coger más coquinas y terminé más de una vez sentada patiabierta o de culo en la orillita.

Empezamos a emocionarnos, había cientos, miles de coquinas enterradas en arena. Sin querer comenzamos a competir a ver quien cogía más. Fue una auténtica lucha lo nuestro, amiga. Miraba tu botella de reojo y pensaba: -Llevo más... soy la mejor cogiendo coquinas.

Quería parar pero era un vicio una mala droga, a más encontraba más quería, la pierna me dolía, el pie helado por el agua, amoratado los dedos, pero hay estabamos en un cuerpo a cuerpo... coquina a coquina.

Hubo un momento en que me sentí ridícula, la noche caía casi y la luz cada vez más tenue, y sin embargo ahí estabamos, insistiendo. Llegamos de noche al apartamento, nuestros amigos nos miraban:

- Mira, las dos raritas del grupo.

Pero nos daba igual porque teníamos nuestra "gran pesca"

Las coquinas, metidas en sendas botellas viajaron hasta Sevilla con nosotras. Yo llegué a mi casa y tú a la tuya. Compré un buen vino blanco para zampármelas al ajillo, " descorché" la botella de lanjarón para sacarlas de su cautiverio. Estaban ahí con sus lengüitas fuera, buceando en su mar portatil. Y entonces ocurrió lo inesperado.

Un gran hedor salió de la botella, un olor a putrefacto, a rancio a muerto... ¡no podía creerlo! Se habían suicidado. ¡Qué horror! No sé si aguantaron la respiración porque eran rebeldes y no querían morir comidas por mi, o bien las he matado por negligencia. Quizás les dio mucho el sol, quizás debí abrir la botella antes, no sé... siempre me quedará la duda, el remordimiento, el sentimiento asesino de haberlas aniquilado. De todos modos iban a morir comidas, sí... pero no es lo mismo.

Tuve que tirarlas a un contenedor de basura, sin entierro digno ni nada, se vengaron de mí con ese olor asqueroso que duró varios días en mi casa.

A tí te ocurrió lo mismo, me llamaste llorando, acusándote de no ser "buena madre" para nuestras pequeñas coquinas... te ví desecha en un mar de angustia, preguntándote por qué. Las encontraste como yo, abiertas con lo que es todo el bicho fuera.

Amiga mía, no hay nada que podamos hacer, aprenderemos de la experiencia y la próxima vez las cuidaremos, les echaremos sal, las meteremos en el frigo y dejaremos que le entre aire.

Traté de consolarte, las mías no habían tenido un final mejor que las tuyas. Sin embargo tuve la osadía de guardar una que sí vivía.

Me pareció que era síntoma de selección natural, sobrevivió la más fuerte. La saque y la hundí en un vasito con agua y sal, la puse al fresquito y le agregué arena. Ella se hunde a su libre albedrío, sale y entra, me saca la lengua... yo la veo feliz, a su rollo. y por supuesto nunca me la comeré porque me hace compañía. En los días de soledad hablamos de nuestras cositas, bueno, ella escucha interesada, tampoco tiene mucho que contar. Sí, creo que nos hemos hecho amigas, y en el fondo ya me ha perdonado la masacre de sus amigas, sabe que fue sin mala intención.

Y en profundizar en nuestra amistad andamos... mi coquina y yo.

MIS MAÑANITAS

Cada mañana repito el mismo ciclo:

Me levanto, me miro la panza a ver si ha aumentado de tamaño, y no por qué esté embarazada. Si está igual, sonrió satisfecha, me mantengo en el peso, ¡bien campeona! Si está gordita, hago un gesto con la boca que traduce indignación. Lo hago casi sin darme cuenta, y después de hacerlo, me da vergüencita ajena de mi.

Trás esto, sigo el mismo proceso con el culo, lo miro daleándome y pienso: que jodío, sigue igual de gordo aunque adelgace, ¿o no? Quizás esté más fino. Y tras eso hago una mueca con el cuello acompañada de un apretamiento de cara. Me conformo, es lo que hay, está bien. Palmadita psicológica, me veo estupenda. Sería tan injusto pensar de otro modo...

Después de ducharme decido qué ponerme, siempre siguiendo el baremo del tiempo. Esto me lleva un buen rato, me fastidia y la vez me gusta. Recuerdo que la radio existe, la pongo, escucho el Anda ya! Me río de las bromas, me indigno con las pruebas de novios y salgo huyendo de casa una hora después de haberme levantado. ¿ qué he hecho en este tiempo a parte de mirarme el culo, la barriga y lavotearme? Básicamente poco más: elegir bolso complementos… me siento tan jodidamente insulsa... que me divierto muchísimo. Es el momento más hueco del día, el resto lo dedico a menesteres mucho más trepidantes, pero estos instantes mañaneros van a determinar el resto de las horas, sí.

Me subo en el coche, saludo a los obreros de la obra de enfrente de mi casa, son muy simpáticos, y por mi anterior trabajo donde tenía que tratar con este gremio día a día, les tengo cogido el puntillo.

Comienzo el recorrido al lugar de mi aparcamiento, una hora de atasco. Veo a mi cuñao y le digo como todo los días sacando con esa finura que me caracteriza, la cabeza por la ventana: ¡¡CUÑAAAAOOO!! El me saluda con la mano, me dedica alguna palabra amable:¡CUÑAAAA! Pienso: Qué mono está repartiendo el periódico, tendrá loca a las niñas el cabroncete! Me da nostalgia, recuerdo cuando me gustaban los niños de su edad. Ahora me sorprendo a mi misma mirando hombres maduros, varoniles y con pose atractiva, hombres que probablemente me lleven 10 o 15 años. Tengo una rápida fantasía sobre eso hasta que llego a la calle donde cada mañana me para la policía, me da el stop, siempre a mi, parece que el poli quiere tema, pues todas las mañana corta la circulación en mí. Me indigno, lo miro con cara de pocos amigos, le desafío abriendo la ventana, no digo nada. El también mira. Tendrá unos 37, tiene cara de embrutecido. Tensión.

Pasado el primer atasco llegó al segundo, tomo un atajo, pero me sigue pillando. A veces paro en la gasolinera para pensar un poco en lo divino y en lo humano , otras no, hace frío. En este atasco, todos pitan, ¿para qué? Les gusta joderme con sus pitos escandalosos y bastos. Despotrico contra ellos para empezar la mañana con alegría. Llegados a este punto, suelo pensar en los grandes enigmas de la vida: la muerte, el destino, el fin de la humanidad, mi compañero Nacho. Mi cara traduce una gran sabiduría en esos momentos de parón. Me toca pasar, y le doy a toda leche, que se pare el de la rotonda, estoy hasta las narices de esperar mi turno. Y por fin autovía y por fín… tercer atasco en el puente. Ahí ya me río, me río por no llorar, y riéndome llego a mi zona de aparcamiento, hace un par de días era un lago, toda arriada. Me puse de agua hasta los tobillos. Normalmente aparco y por el camino me encuentro unas entrañables ratas bien gordas que me hacen huir despavorida, como alma que lleva el diablo. Pienso que también tiene derecho a la vida, y se me pasa. Me paro en la papelera, siempre tengo algo que tirar, no recuerdo que está rota y lo que tiro vuelve a mi, vamos a mi pié en concreto. Me siento ridícula, seguro que alguien me ha visto y se está descojonando. Bueno, está bien divertir a la gente. Camino rápido, como si hiciera marcha, espero no estar tan patética como los que compiten en las olimpiadas ( con todo mi cariño, pero esos andares no son muy sexys) No llego tarde, pero me gusta sentirme presionada, masoquismo. Cruzo el puente, siempre las mismas caras, anóminas y a la vez tan familiares ya. Una bici casi me atropella, y eso que no voy invadiendo su carril, encima me insulta, siento ganas de pegarle, pero cojo el movil y pienso en llamar al 112, a veces lo hago, otras no, depende del sol. Me indigno, dedico unos minutos a pensar en el alcalde y su gran cabeza.

Llego al semáforo, se pone en verde, pero espero 3 segundos, pues siempre hay un coche que se pasa, y si no me paro esos 3 segundos, muero muy probablemente.

Paso por la obra del centro, a veces me rió, otras me encabrono y camino recta, seria, con cara de pocos amigos. Cruzo la plaza del museo, pienso en mi abuelo, y en sus cuadros, y en tantas mañana que fui con él de pequeña. Se me salta una lágrima tibia, y al final siempre la misma sonrisa de pokemon azul. Llego a la calle Alfonso XII, cargada de periódicos, me planteo mi vida, mi trabajo, mi casa, mi todo. Se me pasa. Me siento afortunada, me repito a mi misma que tengo suerte y que en el fondo, aunque a veces me harte de mi, adoro mi rutina. Es bonito llegar cada mañana al centro, ver las tiendas, sentir que me puedo comprar cosas inservibles, salir a comer con mi madre a medio día, pensar en el cóctel de por la noche, y en llegar a casa después y descansar de todo y ver un par de bonitos ojos azules que me esperan con la ropa ya tendida.

Me subo en el ascensor, y se para!!!!!!!!! Miedo, angustia, caos, horror!!!!!!!!! De repente todo deja de tener sentido. ¡Me muero! ¡¡¡¡Quiero salir, quiero salir!!!!! ¿Saldré algún día? ¿Me quedaré años aquí metida? ¿Moriré antes? Tardo unos 10 minutos en salir, y no por ser liberada, espontáneamente se abre la puerta. Creo que estoy azul, y creo que he perdido 200 gramos de los nervios. (Que bien- pienso) Al abrir la puerta no me acuerdo de nada, ¿como he llegado hasta ahí? No me encuentro precisamente a un buenorro guapísimo recibiéndome de mi liberación, no, me encuentro a alguien naranja, ese ser con sonrisa vertical en los morros, escalofriante sombra grisácea que me provoca pesadez en el alma. Y lloro, lloro mucho, me paso el día llorando por fuera y por dentro, calada de lágrimas. Pero la ilusión es lo último que se pierde.

Me imagino a lo Ally McBeal ( ¿se escribe asi?) que le empujo como quien no quiere la cosa, al ascensor, que se queda ahí, encerrado, toda la mañana, soy tan feliz al pensarlo que me recreo en ese sueño agradable. Que no le pasa nada, pero que al menos hoy, su soniquete de radio constante... no se escuche de fondo y me deje disfrutar de un bonito día.

MI POEMA DE NERUDA PARA TI

Te diría que

ME GUSTAS CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE. Pero nunca te callas porque te encanta oirte, te mueres de placer con tu propio soniquete molesto. Hago terapia contra ti en este blog, porque por algún lado tendré que soltar la incomodida que me generas.

Y ME OYES DESDE LEJOS Y MI VOZ NO TE TOCA. Como te va a tocar, si eres pesado como tu solo y no deja que nadie te diga nada, las palabras sobre ti rebotan, no escuchas.

PARECE QUE LOS OJOS SE TE HUBIERAN VOLADO. Con esa cara de loco que tienes...

Y PARECE QUE UN BESO TE CERRARA LA BOCA. Fijate, que si así te callaras para siempre, merecería la pena, a pesar de la fatiguita que me das.

ME GUSTA CUANDO CALLAS Y ESTÁS COMO DISTANTE, lo malo es que estás cerca, pegado, como una lapa, y no te das cuenta de que me encantaría alejarte. Me abruma tu invasión de mi espacio vital.

Y ESTÁS COMO QUEJÁNDOTE, MARIPOSA EN ARRULLO. Si, eres un quejica y me tiene hasta las narices. Y un poco Mariposon... pudiera ser.

y ME OYES DESDE LEJOS Y MI VOZ NO TE ALCANZA. Te importa un bledo mi opinión, eres un egocéntrico.

DÉJAME QUE ME CALLE CON EL SILENCIO TUYO. Por favor, te lo suplico, cállate y disfrutemos del silencio de no oir tu cansina voz de pito. Tu nasal voz horrible y repelente.

DÉJAME QUE TE HABLE TAMBIÉN CON TU SILENCIO, es lo que más deseo en la vida... petardo. Quiero que te calles para siempre y no abras más tu boca. Sé que es mucho pedir, pero sería tan feliz...

CLARO COMO UNA LÁMPARA, SIMPLE COMO UN ANILLO. No es tan complicado, de verdad, inténtalo, campeón!

TU SILENCIO ES DE ESTRELLA, TAN LEJANO Y SECILLO... pero tu te empeñas en hacerlo imposible, con tu arrullo constante y devastador que me aniquila día a día, volviendome medio loca.

ME GUSTAS CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE... sí, como sin vida, como inerte, como ajeno, como lejos... como detenido, congelado... por favor.. cállate!!!!

UNA PALABRA SOLA, UNA SONRISA BASTAN... para que jodas el feliz momento de no escucharte.

MI FERIA GÓTICA

Como era de esperar, mi primer día de feria fue pasado por agua. No pude estrenar mi traje de flamenca, cuando por fin decido comprarme uno, ¡toma lluvia torrencial en forma de barro!

Total, me presenté en El Real, con un traje morado Gran Poder,con escote generoso, y flor negra en el pelo. Me sentí como el gato con botas, con mis botitas negras de punta, planitas, como un pequeño duendecillo revoltoso. En realidad eso fue lo que hice básicamente ayer en la Feria, revolotear de un lado a otro. Entre caseta y caseta me llenaba los pies de barro, me daba un toque muy casual a mi look gótico de ayer. Porque sí, yo ayer me convertí en gótica. Decidí llevar una nueva filosofia de vida. Nunca he pertenecido a una tribu urbana, bueno, con 15 años quizás era un poco cani, pero me duro poco y me convertí más bien en pijita, pero como no tenía un duro, decidí quedarme "normal"

Con el puntillo de los rebujitos que me tomé ( siempre con un control porque el alcohol es malo) decidí echarme nuevas amigas, hacerme de una pandillita graciosa, con look gótico, ya sabeis estos que van de negro y morados y colores así siniestros, y de largo y pintados con los rabillos negros y hacen gestos con los dedos en forma de cuernos. Los góticos suelen ser blancos y yo ayer iba blanca como una patena de lo mala que estaba de llevar los pies chorreando y el mal cuerpo que tenía del frío. Para colmo mis amigas ( las actuales, las no-góticas) se han dado la caña de azucar y están morenas perdidas las muy fulanarias y yo tan blanquita, pues más afín me sentía con mi nuevo grupo de referencia.

Casualmente entraron 2 o 3 góticos en la caseta donde yo estaba. Ya es raro, porque no son muy folklóricos y no les suele gustar la jarana ni las ferias. Intenté hacerme coleguita de ellos, pero mis amigas de siempre no me dejaron, decían que pertener a una tribu urbana no era tan sencillo como llegar y decirles: "Quiero ser vuestra nueva amiga gótica. Enseñarme vuestro camino siniestro" Y que a lo mejor les sentaba mal y no me comprendían. Yo estaba embalada, dispuesta a conversar con mi nuevo grupo de pares, pero no hubo forma. También es verdad que los góticos van bastante a su rollo y no son muy sociables, para ellos yo sería más bien una pseudogótica de tres al cuarto.

Después con el puntillo que tenía me pasé toda la noche bailando, como Alaska, que también es gótica, por cierto. Dí mil vueltas en la cuarta sevillana, con un magisterio poco digno de mi, sin caerme.

Algún feriante pardillo intento meterme cuello, pero como yo ayer iba de gótica y alternativa, pues de manera condecendiente me los iba quitando de en medio, así a mi rollo gótico.

Y poco más. Espero que a partir de mañana el tiempo mejore y me pueda vestir de gitana, e ir a la feria como Dios manda y no gótica perdida.

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