Al responder a María en mi blog se ha colado una "n", y su nombre ha salido como Marina. ¿Quérrá decir algo, eso del nombre? A lo mejor María tiene algo que decir... o no. Como me pasó con el mito de la cigüeña y el cumpleaños de Miguel.
Existen situaciones presentes, que cuando han ocurrido tienes la sensación de que ya había pasado... Será que... ¿habíamos vivido ya antes, y quedan restos de memoria?
Pues igual pasa con las casualidades, o ¿no existe la casualidad y es el destino?
Bueno, bueno, cuánta interrogación y pregunta sin respuesta... Nada, nada, María ¡hija! que perdón, que se me ha colado una ene.

Son recuerdos infantiles que a veces cuento para ver hasta dónde llega la inocencia; la inocencia de antes, que ahora los niños nacen con la sabiduría bajo el brazo en lugar de un pan. En fin, recuerdo que contaba con cinco o seis años, yo que me crié en un pueblo, un poco "paletilla", y me apasionaban los bebés, era la pequeña de cuatro hermanos, y aquello que no se tiene es lo que se desea. Ya cansada de insistirle a mi madre que me trajera "un hermanito" (no vean las miradas de mi madre...), decidí salir a la calle, a una especie de "corral", donde había un carro (no el de Manolo Escobar), y desde allí, divisé una cigüeña, no saben cuánto la supliqué, y lloré, deseando que me mandasen un "hermanito". Claro, la cigüeña ni caso, y mi madre...tampoco.
Estoy buscando palabras para decirte, para honrarte, para agradecerte, para quererte... ¡y... no encuentro!, ¡NO ENCUENTRO!, escribo y borro, porque no me gusta el trato, o no es la frase adecuada, no es lo que quiero expresarte... ¡Ay! cariño, significas tanto para mí, llevamos ya tanto tiempo juntos que en realidad nosotros no necesitamos palabras, ya sólo con una mirada nos basta. Pero... si yo pudiera decirte.... si yo pudiera contarte.... Pero ¡no puedo!, ¡NO PUEDO!. De todas formas, mi amor, tú conoces mi mente, mi cuerpo... mi alma, y no es que no existan las palabrar, es que éstas.... sobran.
Para Toño, 
La verdad es que nunca pensé que pasaría de nuevo, creo que yo no me merecía aquello. Otra vez ha ocurrido, y ha tenido que ser así, sin más. Es que ya estaba escrito y yo no lo había leído...
Cuando volvió a suceder, seguía sin estar preparada, sin encontrar palabras, ni siquiera nuevos pensamientos. Veía allí a los míos y seguía sin comprender, sin encontrar consuelo, casi sin respirar. Y ahora dónde estás, dónde te busco, dónde te encuentro. Abandonaste la vida, sin más, te despediste incluso, sin querer, pero segura de tu destino. Qué valentía la tuya, qué lucha y qué triste derrota. El domingo hubiera sido tu cumpleaños y yo sólo puedo entregarte flores, cuando tengo tanto que compartir contigo y sigo sin encontrarte porque sigo y sigo buscándote.
Te añoro tanto.