Mi mano izquierda
La desdicha está en mi mano,
es en ella, mi mano izquierda.
Allí confluye la fuerza
que especula con ansia tregua,
dormida la noche queda
en la batalla tras la tormenta.
Es en ella que mi cuerpo huye
despavorido por la pradera,
mi mano izquierda abarrota
efímera de manantial, yerma
y guerrero gentil no encuentra.
¿Dónde están los caballeros?
¿dónde, las ballestas?,
¿por qué han dejado los nidos
perdidos bajo sus huellas?
Sentaos aquí conmigo,
aquí tras las tinieblas,
esperando la profecía
de otra maldita guerra.
Que no me falte la lanza
que no me falte la flecha,
despierta quiero encontrarme
cuando vengan a traerlas.
El aire respirar no puedo
y la espada me degüella.
En ella se encuentra el virus
en ella, mi mano izquierda
Soñándote

Soñándote me encontré
enlazada a tus sentimientos,
y de repente desperté
sumida en tu pensamiento.
Merecida está mi pena
rota en tus alas, quieta,
acuñada sobre la arena
entre polvo y barniz prieta.
.........
Soñándote me acordé
del alba cuando no estabas,
junto a mí te hallé
despierto cuando soñabas.
Mi boca en la tuya drena
la rabia que encuentro tierna,
embetunada y añeja
parece que tiene piernas
......
Soñándote encalmé
mis ganas hostiles ciegas,
mirándote me alegré
convirtiendo secano en vegas,
ilusiones bordé de nuevo
en paño recién planchado,
superfluo es el relevo
de este sueño ensoñado
Mis post musicales por petición de Nube
José Luis Encinas en realidad hace hablar a su guitarra, sólo tenéis que prestar atención y veréis "la cantidad de cosas que os cuenta", shhh
Nacido en Palencia el 22 de julio, 1966, José Luis Encinas Puente comienza, a los ocho años, a estudiar en los Salesianos. Su pasión por la música comienza a los 13 años, cuando se inicia en el mundo de la guitarra clásica
Sensaciones que intenta trasmitir en sus discos..."Mis temas son la manifestación de emociones muy fuertes. Hay temas de amor, de desamor, temas muy alegres. Por ejemplo, la alegría se manifiesta en las rumbas, en temas como "Hechicero" y "Remolino". También hay versiones clásicas que son homenajes a los grandes clásicos. Luego hay sentimientos más tristes, en los que te recreas un poco en la melancolía o en los paisajes de la naturaleza. Creo en las musas y me inspiro en ellas porque siempre compongo a base de emociones, no a base de técnicas ni de alquimias deliberadas. Me hace falta la inspiración, ese tirón que de repente anuncia una idea que te viene. La guitarra trasmite montones de cosas. Y eso, al fin y al cabo, es comunicación. La guitarra tiene un lenguaje universal, la música es pura, y la gente lo entiende, y de hecho tiene un espectro de público enorme."
Las puertas del cielo abiertas

Llegó a mí desde el cielo,
en sus ojos me ví dibujado,
pronunció mi nombre
¡Dios! qué dulzura en sus labios,
un ángel de pelo dorado
me mira y tiende su mano,
cuánta belleza concentrada
en su rostro iluminado,
trompetas divinas entonan
la sinfonía del enviado,
a la vez que sus labios enmarcan
mis labios acompasados,
llegó a mí desde el cielo
en sus ojos me ví dibujado,
las puertas del cielo abiertas
encontraré siempre a su lado
cara con manos

Es curioso, para seguir los post sobre las manos de mis amigos, ésta foto de cara con manos o manos en la cara. Lo que se puede hacer con las manos... ¿no?
Dame tu mano amiga
en el dolor,
dame tu mano,
dame tu mano amada
en el amor,
dame tu mano,
dame tu mano protectora
en la fragilidad
dame tu mano,
dame tu mano acogedora
en la soledad,
dame tu mano....
....Carmen con un apretón de manos....
Bajo la encina

....
Medita en tu cuerpo desnudo
el aire atrevido,
esta vez sin ritmo
como un niño consentido,
¡la encina de testigo!
La túnica de tus ojos
vaticina un solo destino,
el parpadeo sumiso de tu vientre
anhela atrapar mi vaivén
bajo tu pecho codicioso
en la encina encubridora,
glorias y alabanzas
travesuras y templanzas,
alegorías enmascaradas
sin orden, sin mesura,
junto a la encina muda,
desatas tu cuerpo
te enredas en mi aliento
me dibujas en tu boca,
cual lagartija en la roca
junto a la encina presa,
especulando te recreas
en las lagunas de mi cuello
y me buscas, y me escondo
en los poros del deseo
tu eres yo, y yo, tú,
encuentras mi esencia,
absorbiendo tu jugo,
préstame tu sustento
y dé la encina su yugo,
no más ausencias
después de este embrujo,
de tu ser, cautiva,
de mi cuerpo, soberano,
totalmente obnubilada,
totalmente embelesado,
bajo esta encina cómplice
de nuestro amor alocado.
....
Carmen
Mirando por la ventana (III): La operación de "anginas"
Don Julián, el médico del pueblo, le ha dicho a mi madre que era lo mejor para las dos.
- Sí, sí, que las operen a las dos a la vez, así, os lo quitáis de encima.
- Bueno, si usted cree que es lo mejor, pues, lo haremos.
Al cabo de unos días, yo no sé cuántos porque me voy a jugar con mi amiga Teresita y ya no sé si es lunes o miércoles; el domingo sí que lo sé porque tengo que ir a misa. Por fin dijo mi madre que tenemos que contárselo a mis tíos, que viven allí, donde el molino.
- Sólo tenéis que decirles que mañana os operan de las “anginas”.
Pues yo voy toda contenta, saltando y corriendo por “las cuestas”, que es el camino más corto para llegar al molino, cantando una canción inventada, con un ritmo como cuando me peleo con Teresita y la digo, “yo soy más alta que tú” “anda”, “mira”...
- ¡Mañana me operan de las anginas!, ¡mañana me operan de las anginas!
Mi hermana no lo canta, pero yo sí, casi todo el camino. Me callo porque allí está, otra vez Javi. Esta vez, no le saludo desde lejos, porque voy con mi hermana, yo la doy la mano y cuando paso frente a Javi, le miro de reojo para ver qué hace. Me está mirando, asiente con la cabeza, como diciendo que sí, y levanta las cejas. Yo también levanto las cejas y la cabeza, pero no le digo nada. Estoy notando que la mano que coge la de mi hermana está sudando, la aprieto más fuerte, miro a mi hermana, y observo de nuevo a Javi que se va quedando atrás mirando como “bobo”.
Mis tíos, bueno, en realidad son tíos de mi madre, pero les decimos “tíos” también, cuando llegamos nos dan muchos beso y chocolate de ese que tiene una taza blanca dibujada en medio de un envoltorio de color rojo. Yo creo que a ellos no les ha hecho mucha ilusión eso de la operación.
De vuelta, en casa, está mi hermano Manuel. Él lo sabe casi todo, así que le pregunto sobre lo que nos tienen que hacer, porque él lo sabe seguro.
- Esa operación consiste en que os atan las “anginas” con las alambres de las “alpacas de paja”, os dan un tirón muy fuerte, y así las arrancan de cuajo.
Yo me pongo muy nerviosa cuando me cuenta esto y creo que es mentira. Pero si lo dice para asustarme, lo está consiguiendo.
Por la mañana temprano, mi padre, mi madre, mi hermana y yo, nos vamos a la Ciudad, que es donde operan. Dice mi padre que se ha levantado con “tortícolis”, que eso duele más que lo que nos van hacer a nosotras. ¡Yo ya no me creo nada!
Al entrar en el hospital, hay un niño que me dice que a él le van a operar del oído...¿Será que le tengan que quitar las “anginas” por el oído? No lo sé.
Mi hermana entra la primera en la sala. Al rato, oigo algo...como llanto y gritos...¡me parece que es mi hermana! Se lo digo a mi madre y se la ocurre decir que nos vamos fuera, que allí hace mucho calor... ¡Ya no puedo saber lo que pasa allí dentro!.
Mi padre nos llama poco después, cuando entro veo a mi hermana.... está muy colorada... se está secando lágrimas... creo... pero me sonríe....¡no lo entiendo!, ¿qué te han hecho?, ¿quién estaba?, ¿por qué estás tan coloo...?. Están tirando de mí hacia esta sala y no me dejan hablar con ella.
¡Uy, uy, uy..! ¡no me gusta esta sala! ¡ni la silla!, ¡ni este señor de blanco que ata mi cuerpo con una sábana! ¡Uff, que calor tengo!. Estoy sudando, huele fatal. Este señor me aprisiona las piernas bajo su banqueta. Me da miedo, quiero irme,
- ¡que no quiero operarme!
La señorita enfermera está a mi derecha, sonriendo, tiene una bandeja en forma de alubia gigante, con muchas tijeras y pinzas, ¡no se qué querrán recortar!, ¡Uuuyyy, eso son “indiciones” como las que pone mi padre!
- ¡ mama, mama, que no quiero operarme! ¡que NO QUIERO OPERARME!
........
Al salir de “la sala de las torturas”, me siento mareada, ya no quiero saber nada más de “anginas”. Buaaa, mi hermano me ha engañado, mi madre me ha engañado, mi padre me ha engañado ¡hasta mi hermana!, que sí que lloraba de verdad, porque yo también lloro...buaa.
Nos quedamos a dormir en la ciudad. Mi padre me ayuda a poner un pijama nuevo
- ¡mira!, si tiene todos los animales, aquí hay un perro, como “el califas”
- ¡yo no quiero el pijama nuevo!, ¡mentiroso! ¡que a ti no te duele más el cuello que a mí las anginas!
¡Ale!, ya no quiero contar más ¡jope!,¡que me duele!.











