Si donde menos te lo esperas salta la liebre...
Entonces imagina:
¿y si la liebre saltase cuando te pones a rascarte la entrepierna?
Moraleja: acepta con resignación tus ladillas...
¡podría ser peor!
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si, mejor la aceptación que la negación, conlleva menos consecuencias psicológicas y físicas, jajaja. muy bueno, muy bueno...
besitossssss





