Pasos
Se abre una puerta. Resuenan pisadas, una, dos, tres, cuatro, cinco. A través de una trampilla se introduce una bandeja, alguien la toma y la pone sobre una mesa, la trampilla se vuelve a cerrar. Los pasos se alejan, y la luz del pasillo se apaga. Se tumba en la cama, pone los brazos tras la cabeza y suspira. Por la ventana se ve un trozo de cielo. En ese instante es de un azul limpio. Lleva varios años encerrado entre esas paredes, y le queda poco para salir camino de la libertad, una libertad que no es la que él desea, o al menos eso pensaba, porque desde hace tiempo decidió no luchar, no albergar esperanzas, resignarse a su destino, la muerte a manos de un verdugo anónimo, quizás mejor así – pensó- Tiene nombre, no lo ha olvidado, pero cuando las puertas se cerraron tras él, quedo fuera. Al principio, pensó en los detalles, una conclusión llegaba como un mazo golpeando sobre sus oídos – culpable-, y era verdad, la había matado, no valían excusas. La amaba desde niño, eran amigos, sus familias también. Crecieron juntos, su nombre Isabel, Isa para todos, menos para él. Sufrió cuando fueron al instituto y ella comenzó a salir con chicos. Le dolía profundamente que se refiriesen a ellos como si fuesen hermanos. Lloró cuando al llegar una noche a casa la vio besándose con un amigo común. Fingió tanto que creyó que iba a morir. Elaboró estrategias para decirle que su corazón no podía resistir por mas tiempo esa situación, que la amaba, que era la mujer de su vida, la única. Isabel siempre le sonreía, -se te ve enamorado – le dijo en alguna ocasión,-ya me la presentaras-, y el disimulando sentía como el corazón se le encogía dentro del pecho.
La celda es pequeña, una mesa, una silla y la cama conforman todo el mobiliario. Le gusta mirar las manchas de las paredes y el techo, intentando descubrir formas, una nube, un perro.. Solo los pasos que se acercan por el pasillo lo sacan de su estado, son lo único que rompe con una monotonía insoportable. Unos días escucha cinco pasos, otros seis. Esto le sirve para desviar su atención, ante la dificultad de pasar las horas, sin ningún cambio.
Una mañana cuando todavía respondía por Marcelo, se sentó a la mesa y recibió de su madre una noticia, -sabes que Isa se va a estudiar a otra ciudad, sus padres han decidido ayudarla para que pueda estudiar la carrera que parece deseaba desde pequeña-. El sabia que ciudad era, muchos kilómetros al norte, cinco años, quizás mas, toda una vida. Comió poco, para después encerrarse en su cuarto. Puso un disco de música folk, a ella le gustaba. Lloro, durante varias horas estuvo tumbado con los ojos cerrados.
Le han comunicado el día y la hora de la ejecución. Ha recibido la noticia sin inmutarse. Después se ha sentado, y ha comenzado a escribir una carta de despedida para sus padres “Queridos padres... “ , pero no puede, deja el lápiz sobre la mesa. A través de la ventana el cielo es hoy gris.
Recuerda la llamada de teléfono- que tal Isabel, me han comentado que te marchas. A ver si nos vemos y hablamos- Se vieron junto a su barrio, en el parque. Ella llegó sonriendo, como siempre. El la tomo del cuello para darle un beso. Ella se extraño. El sintió como el cuello cedía bajo la presión de sus manos. Ella intentó zafarse, huir. El apretó las manos, poco a poco la respiración fue deteniéndose, el cuerpo quedo inmóvil, abrió las manos y ella cayo sobre la tierra.
Hoy es el día indicado. Se ha levantado temprano. Sentado sobre la cama espera. Se abre una puerta, unos pasos le indica que ha llegado la hora. La puerta de su celda se abre, y dos vigilantes aparecen junta a ella, uno bajo y otro mucho mas alto. Caminan junto a él por el pequeño pasillo, uno da cinco pasos, el otro seis., Marcelo sonríe. Los guardias lo introducen en una sala donde esperan varias personas. Su trabajo termina ahí, dan media vuelta y se marchan. Marcelo los llama, ellos extrañados se giran y reciben un escueto -gracias- para desparecer por donde han venido. Marcelo cierra los ojos, y suspira. Un cura se acerca junto a él, mientras una gotas de lluvia comienzan a descender lentamente sobre la ciudad.
7 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Muy bueno... parece que cuando se pierde el sentido de la vida, ya todo da igual. Pero no es así, siempre queda algo por lo que seguir luchando. Incluso se puede luchar por seguir luchando..
Gracias por tu texto y tu talento. Un beso,
Me ha gustado.
Un saludo.
hola negri....
besos
Impactante y al principio claustrofóbico (hijo como describes de bien...!)
Luchar por la esperanza... hasta el final.
Me encanta tu casa!
Muchas gracias por los comentarios, aunque me ha dejado un poco intrigado ese hola y puntos suspensivos de Abril.
Salud, y buenas noches.
Volvi a re-leer...Tenía frio y vine a calentarme.
Buen día Negri.
Siempre seras bien recibida en esta casa.
Salud, y buen dia.





