Se puede vivir soñando
Hace algunos años mi abuela me atrapo con una respuesta. Como empezar, es difícil, porque los recuerdos se me agolpan, y cuesta una enormidad darle cierta fluidez. Mi familia procede de un pueblo de la sierra de Cádiz, un lugar hoy muy visitado, pero antaño, un lugar recóndito solo recordado por la cantidad de emigrantes que en el estío recuperaban parte de sus raíces, e intentaban que su prole, respirase parte de la esencia que llevaban en sus genes. Aún tengo fresco en mi memoria, las tardes calurosas, mis tías realizando su trabajo de marroquinería, un gato rezongando en el umbral de la casa, y mi abuela con el abanico dando tres pasadas para después ser recogido y golpeado contra el pecho, y de nuevo a vueltas con el ritual. Las calurosas noches eran momentos de una carga mágica, el cielo rebosante de estrellas, el aroma a romero, a jazmín, la familia reunida junto a la puerta, y yo y mis primos dirigiéndonos al patio, ha echar un chorrito para dormir sin tener que levantarnos de noche. Una mañana, mientras esperábamos el desayuno, le hice una pregunta a mi abuela – se puede vivir soñando- y ella sorprendida por la pregunta, me respondió – no solo se puede, se debe vivir soñando- y ahí acabo su conversación conmigo. La tarde siguió entre juegos a la sombra de una parra, mientras las avispas revoloteaban entre nosotros, y yo conseguía conquistar un castillo, arrebatar una fortaleza a los malditos franceses, y deleitarme con un beso de una amada doncella. La noche llegó entre aromas de guiso, de queso, de fruta madura. Mi abuela, se dirigió con su consabido –venga ha echar el chorrito- y mientras me atusaba el pelo, sus limpios ojos azules me miraron, acto seguido me guiño un ojo, y me fui a la cama, con la certeza de que mi abuela no se había olvidado de la pregunta que le había formulado y aun no tenia respuesta. Las mañanas se repetían entre aromas de jazmín y mantecas rellenas de lomo, de asaduras, de panes recién horneados, de calores sosegados por el agua derramada sobre el patio. Una mañana, ella, mi abuela, cuando nos dirigíamos al corralón para rememorar viejas batallas, me agarro del brazo, y me retuvo. Quédate junto a mi que te voy a contar un historia. La seguí a través del patio, y penetre en la cuadra, estaba un poco inquieto, pero confiado la tome de la mano para introducirme por una pequeña portezuela que se encontraba al fondo. La sala era pequeña, pero estaba limpia. Una mesa, una silla en un extremo, en el contrario un camastro, y una pequeña estantería con algunos libros. Aquí murió tu abuelo –me dijo-. Me estremecí. Tu abuelo era una persona buena, no lo conociste ni tu, ni ninguna de sus hijas, entre ellas tu madre. Murió aquí escondido, protegido por mi y algunos amigos. Siéntate hijo- me volvió a decir señalándome la silla-, tu abuelo era anarquista, nunca mato a nadie, pero defendió sus ideales siempre, la justicia por encima de todo, decía que los hombres éramos iguales con independencia de en que lugar o familia hubiésemos nacido. Era un hombre honesto, justo , su palabras tenían valor, porque según aseguraba era lo mas importante que tenia una persona. Pero hubo una refriega, los dirigentes dijeron que la revolución se alzaría en todo el país, y el lo acato, lo detuvieron por complicidad con los revolucionarios, se lo llevaron a Sevilla, y allí lo torturaron, no te quiero dar los detalles, pero llegó muy mal, tan mal que no volvió a salir a la calle, y este que ves aquí fue su pequeño refugio, aquí le cure sus heridas, y aquí fue donde su corazón no le aguanto mas - mi abuela hablaba como si una parte de su vida la estuviese abandonando a medida que las palabras brotaban de su boca -, cuando lo encontré una mañana estaba inmóvil, pero tenia una expresión de paz que nunca olvidaré, no pude gritar, por orgullo, lo enterramos en la intimidad, el no hubiese querido ningún ritual. Acto seguido se dirigió a una estantería y tomo un libro de poesía, lo abrió y extrajo un sobre, del interior saco un pañuelo descolorido, que agarro fuertemente mientras las lagrimas inundaban sus ojos, se la anudo al cuello, y se soltó el cabello, el rojo y negro le sentaban bien sobre su blanca piel, comenzó a leer “ Querida compañera, amada mía, me siento débil, maltratado, pero aun confío en el ser humano, se que somos capaces de lo mejor y lo peor, mientras me torturaban trataba de pensar en ti, mi muñeca de ojos vivos, en nuestra casa, en nuestras pequeñas, en los campos verdes en primavera, en el amarillo del trigo, en la fuente de agua fresca, y a cada patada, a cada golpe, a cada uña arrancada, mientras el dolor se me hacia imposible de soportar, allí estabas tu para venir a rescatarme de mis pesadillas. Si lees esto, será porque me has sobrevivido, y solo entonces piensa que he sido la persona mas dichosa, solo por el hecho de haberte conocido. Se que hemos soñado en un mundo mas justo. Nunca pierdas la capacidad de soñar que otro mundo es posible. Salud, amada, amiga y compañera”. Dicho esto mi abuela rompió a llorar como nunca antes la había visto . Dejo las cosa en el mismo sitio del que las había tomado y salimos. Solo me dijo una cosa. Hijo mío, comprendes ahora porque no solo se puede, sino que se debe vivir soñando.
Han pasado varios años de aquella conversación, y mis visitas al pueblo se fueron espaciando, hasta que un día, la noticia de su muerte me sorprendió a la llegada a casa desde la facultad. A la mañana siguiente tomamos la carretera en dirección al pueblo, cuando llegamos todo estaba dispuesto, en la iglesia sentí nauseas, seguro que mi abuela se estaba revolviendo con ese crucifijo sobre ella, mientras el cura rezaba por su alma. Ya en el cementerio, después de recibir sepultura, me quede un instante solo, mientras mi madre y el resto de asistentes se dirigía a la salida, saque del bolsillo el pañuelo que al llegar a la casa tomé del pequeño cuarto de la cuadra, y me la anude al cuello, y dije para mis adentros, - que la tierra te sea leve, abuela- , y me la imagine una fresca tarde de primavera, esperando a mi abuelo venir por el camino, sudoroso, y como la abrazaría dándole un beso, mientras de fondo sonaba una canción “negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver....”
18 comentarios - Escribe aquí tu comentario
aquí, como escuchando a tu abuela en el corralón, me tienes.
gracias por compartirlo...
SALUD¡¡¡
petonets de una princesa republicana....
vuelvo a la tarde para leerte
besos
Qué bello relato, Negri. Me uno a la declaración de tu abuela: no solo se puede, sino que se debe.
Los sueños forman parte diaria de nuestra vida, y sin ellos la vida estaría incompleta.
Un beso,
Siempre es de agradecer las visitas, y los comentarios, quizas lo mas gratificante de pertenecer a esta pueblo de amantes de la literatura, es la abierta posibilidad de descubrir gustos semejantes, de recibir apoyos y recomendaciones.
Salud, de un modesto y agradecido aprendiz de lector.
Gracias.
Me ha gustado mucho el ritmo narrativo de la historia y la forma de describir las escenas, los olores...
Una buena narración, sin duda.
qué relato tan entrañable... precioso!
no serás de grazalema? es de los pueblos más bonitos que he visto. aunque toda la sierra de cádiz es una belleza. yo veraneo en medina.
me han encantado tus recuerdos, aunque sean tristes.
un besazo.
Me ha estremecido la carta de tu abuelo.
La entereza de tu abuela.
El recuerdo de su frase, que te ha quedado marcada en la memoria.
Se puede vivir soñando. A pesar de las calamidades de la vida, así es.
Una delicia leerte.
Efectivamente amigo mio, coincido con tu abuela y agrego: no solo se puede vivir soñanado, la vida en si es un sueño del alma.
Gracias a todos por vuestros comentarios.
A jucar, que ya me pasare por tu casa, y nos leemos.
A Patricia, mi familia materna es de Prado del Rey, y la paterna de Villamartin, todo al lado de Grazalema, pero el relato es parte ficcion y parte real, asi que dejamos que la imaginación fluya.
Querida Dama, te digo lo mismo que a Patricia, como decia un poeta, que es la vida una ilusion....
Robert te digo lo mismo que a Jucar ya me paso a leerte y ta agrego en mi lista.
Salud, de un conmovido nieto, que agrego, suprimio, pero que nunca llegó a conocer a su abuelo.
Me has estremecido con tu relato.
Qué mal lo debió pasar tu abuelo y qué entereza la de tu abuela.
Debes estar muy orgulloso de tener unos abuelos tan valientes.
Besos.
Jo! Cómo me has emocionado negri. Vamos por la vida pensando que lo que nos ha pasado a nosotros es lo peor, que tenemos derecho a quejarnos y ha sentirnos unos desgraciados. Cuando descubres historias cómo estas te das cuenta de que lo tuyo no es nada comparado con lo que han pasado otras personas y que a pesar de ello vivieron esta vida plenamente y dando felicidad a los demás.
Todo un ejemplo a seguir tus abuelos.
Miles de besos negri.
Que estupendo relato, Pepe. Mucho me emocioné leendo. Tu abuela tiene razon, la vida sin soño no puede ser vivida ... gracias por compartilo. Besos
He vuelto y como no! a leer este precioso relato y entrañable que agradezco me hayas dedicado sin merecerlo,.
Lo guardo impreso entre mis tesoros, en mi joyero...
Un abrazo, amigo.
Gracias amiga. Tu español parece que avanza. Me alegra que te guste, ya sabes que va a ser dificil que pase de ser un modesto aprendiz. A proposito te respondi el correo. Dale un abrazo a Marcelo de todos.
Un saludo desde Sevilla, con un calor horrible.
¡¡¡¡Que precioso relato.!!!!.
Nunca dejes de recordar a tu abuela abanicandose mientras espera al abuelo.
Un abrazo negri.
¿se puede vivir soñando"?
Una buena pregunta la tuya, creo sinceramente que en este mundo hay personas que nacen soñando, personas que sueñan a veces, personas que aprenden a soñar y por último,las más tristes,las que no sueñan, yo soy de las que sueñan, y creo firmemente en que se
puede vivir soñando, si no soñara, sólo
seria un alma vacía, una marioneta del destino. últimamente me he olvidado de hacerlo ,Gracias por tus palavras, me has devuelto mis alas para seguir soñando.
Gracias por tu visita. Estoy de acuerdo contigo, ¿merecería la pena seguir viviendo sin la capacidad de soñar? posiblemente si, pero seria una vida incompleta, triste.
Salud, y disfruta de tus sueños.





