Libro de Arena
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Soñando desde el sur

y mas al sur, existe un territorio donde los sueños se cubren de lágrimas.

Volver

Un coche circula por una carretera solitaria, al llegar a un cruce toma el camino hacia la derecha. Un estrecho carril, plagado de baches, lo acompaña durante el trayecto. En un recodo, tras unos árboles, un descolorido cartel anuncia el nombre de un pueblo. Detiene la marcha, y del vehículo desciende un hombre. Respira. El aire fresco de la mañana penetra en sus pulmones. Avanza por la cuneta, aunque esta seguro de que si lo hiciera por el centro no tendría ningún problema. Poca gente frecuenta el lugar. El pueblo esta deshabitado desde hace años, él lo sabe. Camina despacio por la calle principal. Algunas casas están derruidas, las que se encuentran de pie denotan los años de abandono. Sus pisadas resuenan sobre el pavimento. Al llegar a la plaza observa la antigua fuente, la iglesia, el ayuntamiento, vestigios del corazón de esa pequeña urbe. Sigue caminando, no ha olvidado la dirección, aunque era joven la última vez que estuvo ahí. La puerta de la casa ha desaparecido, un montón de escombros ocupa el antiguo zaguán. El cielo se puede ver entre trozos desprendidos del antiguo techo. Al llegar al patio se sienta sobre un trozo de muro, el limonero está marchito. Cierra los ojos, aún conserva recuerdos de risas y juegos, de historias contadas por los mayores, de noches de viento y tormenta, de días de sol y verano. Piensa que no sabe porque ha vuelto, pero en el fondo no es cierto. Se fué joven, como otros, pero quedo atrapado por una frase – cariño, espero que vuelvas pronto – y nunca más volvió hasta este día. Sigue recordando trozos de historias, de fiestas, de tiempos atroces cuando varios guardias llamaban a algunas puertas, y como hombres honrados salían con las manos sujetando sombreros, sus miradas perdidas en el suelo, como recorrían en fila las calles desiertas hacia el cementerio, el tiempo detenido, y poco mas tarde varias detonaciones dejaban mudas las casas, sin sollozos, sin llantos, y como algunos de ellos tras enterrar a sus compañeros, volvían cubiertos de barro, con los ojos enrojecidos. También afloran recuerdos felices de amores truncados, de besos inocentes y furtivos, de baños en el río. Decide salir de la casa, esta un poco aturdido, suspira, se ha emocionado. Mientras desanda el camino, comienza a sonreír. Al pasar junto a la iglesia, se para a observar el campanario, las campanas y el reloj han desaparecido. Sigue caminando, la mañana avanza, el aire hace mecer las copas de algunos árboles.

Tras el anuncio de inundación por la construcción de un pantano cercano, que nunca se produjo, el pueblo se fué abandonando. Los mayores fueron muriendo, mientras sus descendientes tomaban el camino hacia otros lugares. Él siempre supo que tenía que volver, y hoy lo ha hecho. Quería saldar una deuda con su pasado, con sus orígenes, con alguien que le dijo un día que volviese, y que nunca mas vio con vida, que reposa entre viejas tumbas, tras una de las tapias donde fue asesinado su marido. Pero también sabe que no ha podido completar su viaje. Se sube al coche, y mientras enfila la recta para abandonar el lugar, se lamenta de su cobardía. Tiene que volver, y ese día, repetirá el camino, pasará de largo junto a la casa sin detenerse, y al llegar al cementerio, atravesará la verja, depositará un ramo de flores sobre una lápida, dirá unas palabras, se disculpará, y saldará definitivamente una deuda con los espectros que habitan en sus recuerdos, y cuando retome el camino por el que se encuentra en estos momentos, sentirá que puede morir en paz.


3 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Vivir soñando 3 Septiembre 2008 | 01:52 PM

Los pelos como escarpias Negri...

He VIVIDO tu texto como si lo viera en una pantalla gigante de cine, y me has transmitido el aroma de los limoneros...

Describes como nadie.

Tu protagonista ha de ser VALIENTE la próxima vez... ¿Sabes que es un valiente? Un cobarde que SE ATREVE a hacer lo que le espanta. Yo creo que la próxima...lo consigue...

Un abrazo. ¿Todavía me quieres...a pesar de...?

lo dijo Negri 3 Septiembre 2008 | 03:47 PM

Por supuesto.

Salud, de un no valiente.

lo dijo meiga 8 Septiembre 2008 | 09:13 AM

Transmites con tu relato el paisaje y los sentimientos de una forma admirable.

Saludos

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