Hoy se cumplen diez años del fatal accidente que acabó con la vida de la reinisima de corazones, llamada Lady Diana Spencer.
Ha subido a la categoría de mito, como el de otras tantos mitos ilustres.
Le dio aire fresco a la vetusta monarquia británica, famosa por su imperio, al casarse con el Principe Carlos, que poco la quería.
La mitad de los ingleses estuvieron con ella, la otra mitad fiel a su estilo
frio y gris como son los días en Londres.
Inició una etapa de acciones sociales por los más desfavorecidos por el mundo.
Nos ganan en tecnológia, pero no en simpatía, no hay cosa más clara que el sol que nosotros tenemos.
Salvando las distancias, hay que premiar a la gente buena de Inglaterra y de todo el planeta, pero ya se sabe algunos son lo que son,no muy dados a méritos; por otro lado, hay que valorar a los cantantes y a los actores ingleses, y hay que premiar a Elton John, por la fenomenal pieza que le dedicó, aunque fuera un revival, una modificación.
Lady Di, sigue hoy fiel a sus fans, pero apenas se recuerda. Era lo que necesitaba Inglaterra y se esfumó, como se pierde todo lo bueno.
Falleció en el puente del "Alma" (nada más escuchar la palabra, me produce miedo y tristeza), el puente del Alma de París.
Lady Di, In Memoriam .
A veces un rato de silencio sirve para meditar, para poner tus ideas en descanso, en orden, para poder valga la redundancia, tener un rato de tu poder: en tu silencio mandas tú. Es la soledad voluntaria del silencio.
Fijas la mirada en una flor,o en una vela, o escuchas tu música favorita, dícese Canon en Re Mayor de Pachelbel. Adagio de Albinoni, Aria de Bach, Without You, de Nelson y tantas otras que os gustan. Si estás inquieta, tiéndete, escribe lo que pasen por tu mente.
En el silencio, sólo puede haber paz. Yo quiero paz.
Solo le falta a mi segundo apellido quitarle el rabito de encima, porque sí soy el niño de la pena. Aquel niño inicente e ingenuo que quería vivir y de mi todos se reian.
Siempre he querido ser escritor y es mi pasión oculta.
Tuve que dejar de escribir para terminar los estudios. Pero me he ido tambaleando de un sitio a otro, donde la gente me ponía moñigas de depresión para que yo me resbalara en las mismas.
Nunca fue fácil salir. Reconozco modestamente que era el mejor de mi clase en redacción y por eso tenía la envidia de los demás niños.
También en oratoria hubiera sido un crack, si no doy con un tal, que me llamó "cotorra", una buena parte de mi vida he vivido en silencio. Ahora no me callo ni debajo de agua.
He escrito poesía, porque la poesía requiere de poco tiempo, eso sí han de estar presentes las Musas.