Libro de Arena
Login

Espacio de expansión y recreación.

El árbol del deseo

El árbol del deseo

Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: “Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida”. E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.

Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías. Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miro a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: “Si tan sólo pudiera tomar algo!” Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: “Que está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?” Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: “Seguro que me matan!” Y lo mataron.

Esta es una antigua parábola, de inmensa significación. Tu mente es un árbol dador de deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo… Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico entornos de sí mismo,,, y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela. No hay nadie que te torture excepto tú mismo, Y cuando se comprende esto, las cosas comienzan a cambiar.

Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo; sólo se trata de pintarlo con una visión diferente… toda la responsabilidad es tuya. Y entonces surge una nueva responsabilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear nada. El creador puede descansar, jubilarse. Y la jubilación de la mente es la meditación.


4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Templario 13 Diciembre 2007 | 07:21 AM

Bonita lección que aprendí con tu post, tienes razón y siempre es mas fácil de lo que parece.

Besos

lo dijo BB 13 Diciembre 2007 | 07:26 AM

¡Vaya!

Tu post le va al pelo a mi idea para hoy de los pensamientos positivos...

¡Que bien!

Un beso.

lo dijo margarita a Anna 13 Diciembre 2007 | 09:47 PM

Me ha gustado mucho tu post, estoy de acuerdo contigo. hace poco dejé una pequeña reflexión en mi blog muy parecida.

Muchas veces, que se cumpla un deseo depende mucho más de nosotros mismos de lo que pensamos.

Es solo que no somos capaces de darnos cuenta.

Muy bueno, Anna.

Besotes.

lo dijo luna7 15 Diciembre 2007 | 03:04 PM

¡Hola Anna!,

Estoy bastante liada, estos días, y no puedo hacer todas las visitas que desearía.

Hoy, tengo más tiempo y voy a ponerme al día...

Todo lo que te he leído es, sencillamente, estupendo.

Me gusta tu forma de escribir y pensar (te siento muy cercana...).

Esta parábola no la conocía y está muy bien. A veces somos lo que queremos ser...

La vida hay que vivirla sin rendirnos.

Un beso muy grande y buen fin de semana.

Comenta!