lo que no diria
Desde http://www.lacoctelera.com/mi-linea-de-fuga
loquenodira es la línea de fuga en libro de arena.
Antes de que chugar tomara protagonismo en myblog, línea de fuga era mi blog. Como se lee en LdA su finalidad es la de enfocar sentimientos.
Un mal día, falló myblog y muchas y muchos de sus vecinos encontraron refugio en coctelera. Aunque mi blog aquí era y es sirenasilente puse en marcha uno al que denominé chugar, para poder replicar lo que en myblog hacía.
En estas idas y venidas he ido conociendo la coctelera, la que duría una de mis casas.
Ahora, muchas y muchos de libro de arena se están situando en ella.
A mí me va bien esta diversidad de espacios. Cubre una necesidad explicativa y expositiva propia.
Navegar por distintos lugares me da señales de lo humano.
Me cito en uno de esos textos puestos sobre este tapete, publicado en tusrelatos el 25 de Noviembre de 2006.
LA MEMORIA DE SI MISMA RETORNO ESPEJISMOS
Lee un libro. Aviva su memoria. Recuerda que recordaba. Ahora la patina del tiempo lo desdibuja.
Sabe que hubo una historia. Hace de ello más de media vida. Más tiempo y que a su pesar ha sobrevivido. Que entonces el dolor era tan cruel e insoportable que espectaba incapacidad de supervivencia.
Herida por el amor. Descansa en que se le quiera, en dejarse querer. Recuerda que amaba y no sentía ser amada. Que muchas veces el fuego se apagó y que apenas quedó rescoldo, nada.
Que después de tanto tiempo, cuando el deseo se creía apagado brotó como fuego fatuo.
A veces encuentra escritos olvidados. Escritos que en su momento tuvieron significado y que hoy lee con extrañeza. ¿Palabras de alguien? Ese alguien fue ella en ese otro tiempo. Sabe que martilló una y mil veces el recuerdo, otrora, en carne viva y ahora apaciguado, olvidado. Sabe que se sabía lo que de ella no sabe. En su búsqueda y movilización de la memoria se convierte en espectadora, lectora, de recuerdos que le parecen ajenos.
Hubiera. Se dejó ir, se abandonó al todo por el todo. Sin reservas al principio.
Aquellos impulsos tan absolutos, recuerdos, que aunque hubo dolor y llanto están pasados, olvidados.
Fue ella que dibujó con la fuerza del sentir trazos desesperados de amor.
Fue un recorrido, una búsqueda.
Manifiesta que ha vivido.
No sólo ha vivido, sabe que está y es. Sabe que todavía hay dolor que sufrir, camino que recorrer.
Rememora una y mil veces. Recuerda y no encuentra el porqué.
Este reencuentro consigo misma viene acompañado por un velado cubrir con nuevo velo o apaciguado.
No sabe bien si lo que sucede es que de nuevo vuelve a la calma o la calma es nueva apariencia.
Si quien incitó este destape del alma no está presente se apacigua o simplemente queda en tiempo latente, como hibernación de sentimiento de deseo. Quien así lo provocó ni siquiera es consciente de ello.
Al principio le pareció que su mirada y su gesto le delataban. No sabía bien que sucedía. entró en un estado de agitación tal que era imposible el disimulo o el disfraz.
- ¡No! - se decía a sí misma. Se negaba y ese desasosiego era total.
Ahora recuerda que sí, que algo así sucedió, pero aunque han pasado unos días le parece que de nuevo se ha dado el salto del tiempo.
Guardó silencio. Fue tal el ocultamiento que incluso se lo negó a sí misma. Alucinación de los sentidos.
Vuelve a su cotidiano hacer, a su movimiento y a su tempo.
No vivió lo que no supo, no pudo, no quiso. Nunca, o quizás sí, sabrá que sucedió.
Buscaba respuestas. De todo siempre busca respuestas. Su mente analítica funciona compensando. Se convierte en espectadora de sí misma.
Pensó, en su momento, que era una regresión y que ello podía hacerle y hacer daño.
A veces entraba en euforia, alegría incontrolada, se sentía flotar, se sentía volar. Se creía correspondida y dialogaba para sus adentros explicándose, explicando lo que sentía. Se creyó observada, reconocida. Intentos de disimulo fallido, sonrojos no contenidos.
Temió lo peor, la conmiseración humana, que otros ojos vieran y sintieran lástima por ella. Temió el mayor de los ridículos.
¿Cómo ella, tan sensata, en este estado?
Pensó en buscar ayuda y no supo hacía donde ni de quien.
Acaso confesar la falta no cometida.
Se produjo la lucha interna. Vinieron los miedos. La caída por el precipicio. La huida de sí misma.
Quiso reconducir la energía ya que pararla era suicida. Repasó su vida, las muchas veces en las que se había visto envuelta bajo la fuerza del deseo y no se sintió capaz de volver a afrontarlo. Se negó a sí misma.
No sabe bien cómo cerró los canales ni cómo consiguió escapar a su destino huyendo de sí misma. No lo sabe y de nuevo se siente perdida en la nada. Miedo de que fuera fantasía. Recogía mensajes. Salir de la fantasía pasaría factura.
Uno de sus actos, mirar hacía fuera. En los entresijos de otros y otras achicar el suyo hasta colocarlo en la trastienda bien silenciado para que no duela.
Espera un mensaje o el olvido como en otras veces de otros vividos. Duele ya que sabe que es otro paso de muerte, de su propia muerte.
No se da otra salida.
Relee lo escrito y asiente o disiente. Quizás, cómo en otro tiempo, lo deje dormir y en la vejez si puede leerlo puede ser que le parezca uno de tantos apuntes copiados de un libro. Relatará la historia bajo otro cariz, otro filtro o también, lo más probable, su propia historia ya ni la recuerde como tantas otras y habrá pasado por su vida sin saberse.










